Infertilidad

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3 historias de maternidades diferentes y un único deseo

Te presentamos las historias de Nadia y su familia monoparental, Solange y Marisol -que son pareja- y Liliana y Guillermo, quienes tras 30 años de búsqueda decidieron ser papás por ovodonación unidas por el deseo de maternar. Madre no hay una sola. Madres hay tantas como diversidades, mujeres y familias existen. Lo principal siempre es el amor. Y el deseo de maternar y de formar una familia. Tres testimonios de mujeres que han sido mamás haciéndole frente a su historia, enfrentando las dificultades y peleando por hacer realidad sus deseos. Nadia: «Formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa» «Me decidí a avanzar con la maternidad monoparental en un click cuando cumplí 40 años. Fue un antes y un después. Me divorcié, me fui a vivir sola y me replanteé el tema de la maternidad. ¿Cómo me quería ver a futuro? Era con hijos. Ahí surge el deseo fuerte. Me recomiendan a mi médica, la Dra. Bizzotto y a Halitus. Comienzo con la primera entrevista y con un tratamiento que fue recontra exitoso porque fue muy bueno. Hice un ‘in vitro’ de los cuáles me transferí dos embriones y progresó mi hija Fortunata». Nadia y su hijita Fortunata, que nació en agosto de 2022 tras una fecundación in vitro. Ella formó una familia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Fue un embarazo hermoso, lo transité muy bien, trabajé hasta los últimos días. Fue una cesárea electiva, con un médico amigo maravilloso. Fortunata nació el 9 de agosto de 2022″. Fortunata nació en agosto de 2022, tras la decisión de Nadia de formar una familia monoparental. Foto gentileza entrevistada. «Fue una in vitro con donante ánonimo, formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa. Vengo de una familia más tradicional, conservadora, creyente, y (todos) me han acompañado, se han actualizado a estas nuevas familias, y la verdad me siento muy feliz de haber tomado esa decisión. Creo que tuve mucha valentía que a veces me asombra mi historia de vida». Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «El click tuvo que ver con una historia de amor, y también la pandemia, fue un todo que me hizo pensar y replantearme. Y me quería ver así, exactamente así, siendo la mamá de Fortunata. Me siento muy feliz. El Día de la Madre significa todo para mí y es más de lo que alguna vez pensé en llegar a vivir, es el sueño más grande cumplido de mi vida«. Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Comparto mi historia para otras personas que desean maternar, si tienen ese deseo no lo pierdan nunca y sigan adelante. Que si uno desea algo, las cosas se van a ir dando, y si tiene que ser, va a ser. Soy muy optimista y así quiero plasmar este mensaje. El proceso fue maravilloso, me sentí siempre acompañada, no tengo más que palabras de agradecimiento para todas las personas que me han acompañado». Liliana y Guillermo: «Después de 30 años de búsqueda, aceptamos que la única forma de ser papás era la ovodonación» «Nuestra historia comienza en el año 1990, nos casamos, teníamos 20 y 21 años. Nos cuidamos los primeros seis meses y después nos dejamos de cuidar. Pasó medio año y como no quedaba embarazada, empecé a hacer consultas, me dieron medicación para incentivar la ovulación y así y todo no quedaba embarazada», reveló Liliana Teler, 53 años, esposa de Guillermo Dunetz, de 55, ambos de Bahía Blanca. «Estuvimos en eso un año, porque en esa época se trataba primero a la mujer. Luego de todo ese tiempo deciden hacerle un espermograma a mi marido y encontramos que tenía problemas en los espermatozoides». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y de Clarita por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Ahí empezamos la lucha, hicimos muchos tratamientos de fertilidad, inseminaciones en los consultorios. En ese momento los tratamientos de alta complejidad que necesitábamos eran muy costosos. Ya para 1999 fuimos a Buenos Aires, y por medio de un programa que le cubrían la medicación a la gente que no tenía recursos (nosotros pagamos la parte médica), pudimos hacer uno. Me transfirieron 3 embriones -incluso doné óvulos porque había muchos- pero no prendió«. Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Seguimos haciendo tratamientos, son 30 años de búsqueda, en Buenos Aires, en Bahía Blanca, pero no funcionaba». «En 2011 llegamos a la Dra. Bizzotto, que nos dijo que por mi edad tenía que ir a ovodonación. Fue muy difícil para mi, la verdad no me sentía preparada, creí que iba a sentirme como una ‘incubadora’«. «Después de pensarlo mucho, de trabajarlo en terapia, pasaron varios años hasta que acepté que la única forma de ser papás era la ovodonación. Ya para 2018 empezamos con los papeles para hacer el tratamiento, en 2019 estaba la donante y fuimos a Buenos Aires. El 20 de mayo de 2020, en plena pandemia, nació Pedro, no lo podíamos creer. Cuando la muestra dio positiva fue increíble. Fue un hermoso bebé que nos dio Dios». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y Clara por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Al año siguiente pensamos en darle un hermanito, se nos ponía en juego ser papás grandes, que no se quedara solo. Nosotros somos creyentes, Cristianos Evangélicos, y siempre le pedimos a Dios que nos guíe cada paso que hagamos. En esto mismo, ‘si es tu voluntad que sea’. Y se dio todo. En 2021 nos avisan que ya teníamos donante, y ahí fuimos. Clarita nació el 24 de mayo de 2022. Para nosotros es una alegría enorme«. «Los embarazos fueron espectaculares, como si yo tuviera veintipico de años. Fueron por cesárea porque era de riesgo por la edad, por suerte no tuve presión alta, ni diabetes, fueron muy buenos partos. El de Clarita, cuando fuimos a un control tuvieron que sacarla porque tenía

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Un cuerpo no tóxico para una buena fertilidad

Pensemos en nuestro cuerpo como en el medioambiente. Ya sabemos lo que pasa en un medioambiente contaminado, los sistemas no funcionan como corresponde. Nuestro cuerpo es el medioambiente para nuestros órganos, en el caso particular que aquí tratamos, ovarios, testículos, útero. Un mal funcionamiento del sistema total afecta la capacidad reproductiva. Por eso buscamos un cuerpo que no sea tóxico y donde los sistemas estén en equilibrio. La mente y el cuerpo funcionan como un todo. Los órganos están unidos por redes y cada uno de ellos tiene que funcionar correctamente. Si algo falla en este sistema, puede afectar al conjunto. Entonces optar por un estilo de vida saludable – alejado de los malos hábitos, del stress, la mala alimentación y el sedentarismo- contribuye a lograr un estado de armonía general creando la mejor versión de las personas. Un cuerpo no tóxico puede potenciar la fertilidad y que el embarazo se logre por vía natural, si es una posibilidad, o aumentar las probabilidades de éxito de los tratamientos médicos indicados. Para ello es clave incorporar una alimentación saludable que excluya del consumo diario productos que pueden afectar al intestino, la microbiota, y favorecer al desarrollo de enfermedades crónicas como ser la diabetes, obesidad, hipertensión, entre otras. La nutrición consciente, holística, integrativa y antiinflamatoria, así como el agregado de suplementos nutricionales ayudan a depurar, detoxificar y modificar de manera positiva el perfil de la microbiota intestinal. En el ámbito de la fertilidad, contribuyen a que se reduzca la inflamación intestinal y de los diferentes órganos, mejorando la receptividad uterina, la calidad de los ovocitos y de los espermatozoides. El ejercicio físico también es un aliado importante. Un cuerpo en movimiento permite mantener un peso saludable, mejora la circulación de la sangre, contribuye a regular la secreción de hormonas y de compuestos bioactivos, mejorando la función ovárica y la calidad del esperma. Otras prácticas complementarias como la meditación, el yoga, la acupuntura y la musicoterapia también pueden ser beneficiosas en la búsqueda de armonizar el cuerpo y la mente, ya que ayudan a gestionar el estrés y la ansiedad. En la fertilidad, no quedan dudas que un abordaje integral de la salud que contemple los hábitos saludables es el camino correcto para lograr la mejor versión de las personas y tratar de llegar al mejor resultado posible. Dr. R. Sergio Pasqualini – Especialista en Medicina Reproductiva

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Paternidad tardía: desafíos y beneficios de ser padre a edades avanzadas

La paternidad es una experiencia gratificante que puede manifestarse en diferentes etapas de la vida. En los últimos años, ha habido un aumento en la maternidad y paternidad en edades avanzadas. Sin embargo, desde el punto de vista médico reproductivo, existen desafíos y consideraciones especiales asociadas a la paternidad en esta edad. A nivel mundial, se ha observado un aumento en la paternidad en hombres mayores de 60 años en las últimas décadas. Las tasas de paternidad en esta edad varían según los contextos socioeconómicos y culturales de cada país. En países desarrollados, se estima que alrededor del 1% al 2% de los hombres mayores de 60 años se convierten en padres. Uno de los principales desafíos es la disminución natural de la función reproductiva masculina. Estudios han demostrado que las tasas de embarazo disminuyen entre un 23% y un 38% en hombres de 50 años o más en comparación con hombres más jóvenes. La producción de espermatozoides también se ve afectada, con una reducción de al menos el 25% en hombres mayores de 50 años. Aproximadamente a los 40 años, comienza un descenso gradual de la producción de testosterona, lo que puede influir en el deseo sexual masculino y la calidad del eyaculado. Cuando un hombre mayor de 50 años busca asesoramiento médico para la fertilidad, se le realiza una evaluación junto con su pareja, considerando la edad de ambos. Si la suma de las edades no supera los 100 años, se considera que es posible avanzar en el tratamiento, siempre teniendo en cuenta el bienestar del futuro hijo. Se realiza un espermograma, que permite evaluar la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides – porque con la edad disminuyen. Además, se evalúa la fragmentación del ADN de los espermatozoides, ya que el envejecimiento puede estar asociado a un mayor riesgo de alteraciones genéticas en la descendencia. Si el embarazo no llegó de manera natural, las opciones en reproducción que existen son el ICSI, que es una técnica de laboratorio que consiste en inyectar un espermatozoide en un óvulo;  o la donación de esperma, en casos los que la calidad de los espermatozoides no sea óptima o no se pueden obtener espermatozoides viables. La paternidad en hombres mayores plantea consideraciones éticas y sociales importantes. Se debe tener en cuenta el bienestar del niño a largo plazo, la diferencia de edad entre el padre y el hijo, así como la capacidad del padre para brindar un entorno estable y adecuado para la crianza. Al mismo tiempo, puede haber beneficios significativos. Algunos hombres pueden haber retrasado la paternidad debido a razones personales, como el enfoque en la carrera profesional o la búsqueda de estabilidad financiera. La experiencia y madurez emocional adquirida con el paso del tiempo pueden contribuir a una crianza más consciente y reflexiva. Como a medida que va a pasando el tiempo se va perdiendo la cuota de omnipotencia que se tiene cuando se es joven, la paternidad tardía va a tener que ver con la capacidad de disfrute y relax de esa persona. A a esa altura de la vida suele ser vivida como una experiencia vivificante, rejuvenecedora e incluso vigorizante. Algunos hombres logran conectarse con sus hijos menores de una manera más relajada, con mayor espacio para el disfrute y el placer. Han superado las propias exigencias, se han desafiado a sí mismos ganando y perdiendo en la vida. Esta posición más “relajada” del sujeto respecto de la crianza del chico ha sido juzgada como poco “pedagógica u operativa”. Los hijos de la madurez han sido conceptualizados como menos competitivos o menos preparados para el exigente mundo moderno, dado que sus padres sólo juegan con ellos, educan poco y no ponen límites. Pero en todo caso depende de cada uno, porque en ocasiones son personas que tienen más seguridad frente a algunas cosas y entonces tienen otra relación con los límites. Porque a veces el límite tiene que ver con la inseguridad de los padres. El deseo de ser padre y la voluntad de educar no está necesariamente reñida con el paso del tiempo. Será cuestión de cada sujeto adulto en la intimidad de su ser pueda preguntarse qué lo mueve y qué lo motiva a tener un hijo a los treinta, cuarenta cincuenta o sesenta años. La paternidad tardía plantea desafíos complejos. Educar y formar a un hijo para un mundo distinto con exigencias y modalidades nuevas, como la tecnología o los nuevos modos de comunicación, que pueden ser obstáculos complejos de superar para los padres añosos. Pero también puede ser una experiencia de aprendizaje, gratificación y oportunidades

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La disminución de la fertilidad global: ¿mito o realidad?

¿Por qué la infertilidad impacta a cada vez más personas? No existen dudas de que la fertilidad disminuye en las personas con la edad. Es decir, una mujer 40 años produce menos óvulos y de menor calidad que una de 25. Y si bien es muy marcado en las mujeres, los hombres no escapan de esa variable. Pero existe otra manera en la que los años están impactando en la fertilidad: existen trabajos científicos que hacen referencia a que, por ejemplo, el conteo de espermatozoides medido en los espermogramas es significativamente más bajo en el hombre actual que en el de hace 50 años. Y si bien es más fácil de evaluar la fertilidad en el hombre que en la mujer, se infiere que hay un impacto también en ella, debido a ciertas similitudes entre los testículos y los ovarios que permiten extrapolarlo. En las mujeres, lo que dificulta terminar de evaluar esa disminución es que en estos 50 años existieron importantes cambios socioculturales. La búsqueda más tardía de hijos, por distintos motivos, con la consiguiente menor reserva ovárica y dificultades para lograrlo, es una realidad. En cuanto a la disminución de la fertilidad en las últimas décadas, vemos que existe una tendencia a una menor respuesta -en cuanto a cantidad y calidad- a la estimulación ovárica cuando realizamos los tratamientos de fertilización in vitro. Es decir, en cuanto a cómo responden a la estimulación las mujeres hace 20 años que en la actualidad. Esto lo observamos también en las donantes de óvulos, que son mujeres jóvenes y sin problemas de fertilidad. Pueden ser varias las explicaciones de este descenso: una podría ser mutaciones y cambios en los genes, que se producen de generación en generación; o los  contaminantes ambientales que se creen actúan como tóxicos en forma directa o como disruptores endocrinos. Éstos son químicos que engañan a los receptores de hormonas uniéndose a ellos y no dejan que las hormonas funcionen de manera correcta. Algunos pueden ser los plásticos, cosméticos, pesticidas, alimentos enlatados, etc. De esta manera, actúan en las hormonas e influyen en procesos naturales como el sueño, el apetito, el metabolismo, y en este caso, el sistema reproductor. Existen diversos estudios que evalúan como impacta cada disruptor endócrino en la fertilidad. A modo de resumen podemos decir que, en general, existe una disminución de la reserva ovárica y de su calidad, una disminución de la viabilidad y de la calidad del semen, una disminución de la tasa de implantación de embriones y además, de los embarazos que llegan a término. El contacto con los disruptores es cotidiano y bastante difícil de evitar. Sin embargo, existen cosas que podemos hacer para reducirlo, como no utilizar plásticos y preferir contendores de vidrio. Evitar los alimentos procesados y optar por aquellos naturales y orgánicos. La fertilidad global y la microbiota La vida útil de los ovarios y de los testículos, el ritmo de la pérdida de la función reproductiva, viene determinada en los genes. Sin embargo, sobre estos genes puede llegar a actuar el medio ambiente, regulando su expresión, ya sea activándolos o silenciándolos. Es lo que se conoce como epigenética. El cuerpo humano funciona como un sistema en redes, interconectado, una falla en algún sector puede influir en los demás.  Así vemos como lo psíquico, lo neurológico, lo inmunológico, lo endocrinológico interactúan, a lo que tenemos que agregar la microbiota que son los microorganismos que colonizan nuestro cuerpo. La población más importante se encuentra a nivel del intestino, pero también está presente en la vagina, intraútero, la boca, la piel, etc. Para tener una noción de la importancia de los microorganismos (bacterias, virus y hongos) con los que convivimos podemos decir que son hasta diez veces más que las células que tenemos en nuestro cuerpo. La microbiota tiene que ver tanto con la salud como la enfermedad. Se relaciona con la digestión de nutrientes a nivel del intestino, con la producción de vitaminas y de protección frente a distintos patógenos. Interactúa con el sistema neurológico, endocrino e inmune, y concierne a la permeabilidad intestinal. Frente a alteraciones en su composición, estado denominado de disbiosis, se la relaciona con enfermedades autoinmunes y de generación de un estado inflamatorio local y sistémico. Este estado inflamatorio crónico puede llevar a enfermedades o ser consecuencia de ellas, con un componente autoinmune como el lupus, la artritis reumatoidea, la enfermedad de Crohn, la celiaquía, la colitis ulcerosa, diabetes, obesidad, endometriosis, etc. En el enfoque integral de las personas que nos consultan con el deseo de tener un hijo debemos explorar no solo lo relacionado en forma directa con el sistema reproductivo, sino todo aquello que puede estar afectándolo en forma indirecta y actuar en consecuencia. Al tener en cuenta lo sensible que son los ovarios y los testículos debemos actuar sobre todo aquello que puede llegar a estar afectándolos, sabiendo que la inflamación crónica y las alteraciones autoinmunes pueden hacerlo. De la detección de una alteración autoinmune o de un estado inflamatorio puede surgir algún tratamiento específico. Al mismo tiempo, llevar un estilo de vida saludable con una alimentación adecuada con el aporte de suplementos nutricionales, probióticos y prebióticos, y actividad física, puede mejorar las condiciones inmunológicas e inflamatorias.

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La inflamación, ¿la culpable de todos los males?: cuál es su relación con la infertilidad

El estilo de vida poco saludable y la mala alimentación son los principales causales de las enfermedades crónicas no transmisibles, originadas por el proceso inflamatorio que estos factores generan en el organismo. Cómo y por qué puede verse afectada la capacidad reproductiva. Las enfermedades crónicas no transmisibles, por muy distintas que sean y con independencia de la parte del cuerpo en que se manifiesten, comparten un síntoma en común: la inflamación. Es el primer síntoma de la enfermedad, y si se quiere llegar a su origen, es imperioso poder determinar la causa. Coinciden los especialistas en que la forma en que vivimos, el ritmo de vida actual, los hábitos poco saludables, son la razón quizá más frecuente de la inflamación crónica. Al parecer, los factores predisponentes son los xenobióticos, tal el nombre que recibe una sustancia química que se encuentra dentro de un organismo, que no se produce naturalmente y que no debería estar, la dieta, la disbiosis intestinal, el estrés, y el sedentarismo, entre otros. En muchas ocasiones, no siempre, antes de la inflamación crónica tiene lugar una disfunción intestinal, que de corregirla prevendría, o por lo menos minimizaría, el problema. ¿Pero qué injerencia tiene todo esto en la capacidad reproductiva de las personas? Muchas de las enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes, artritis, enfermedades autoinmunes, insomnio, depresión, asma, enfermedades de la piel, migrañas, y hasta la infertilidad pueden tener que ver con un intestino dañado o irritado. Puede incluso llegar a provocar envejecimiento prematuro. No hay que esperar a tener síntomas intestinales, todos pueden llegar a tener el intestino dañado en menor o mayor medida, aún sin síntomas, y poder llegar a sufrir las consecuencias, es fundamental la salud del intestino para la salud general. La alimentación es la clave. Las toxinas más comunes provienen de ella, aunque también se absorben a través de la piel y pulmones. La alimentación es la herramienta más poderosa para tratar los desequilibrios del cuerpo. Los sistemas y funciones están interconectados, lo que explica por qué, al recuperar el equilibrio, se consigue mejorar el funcionamiento del todo, incluso, el sistema reproductor. Entender a la alimentación como una buena medicina es el primer paso para resetear al cuerpo de manera física y emocional. Cuando se habla de intestino se incluye la pared intestinal, el tejido linfático asociado, el sistema nervioso y la flora intestinal, o sea la microbiota. Para comprender la importancia del aparato digestivo en la salud general, es bueno saber que el sistema nervioso asociado al intestino es de tal magnitud que es considerado el segundo cerebro, así como lo es la microbiota, que es diez veces más numerosa en cantidad que las células que conforman el cuerpo humano. Está el 80% ubicada en el interior del tubo digestivo y el resto en otros órganos como pulmones, piel, vagina, cavidad endometrial, ojos, etc. El funcionamiento del intestino tiene un efecto directo e indirecto sobre todas las células del cuerpo. Cuando está irritado o dañado aumenta su permeabilidad y pasan moléculas que no deberían hacerlo, que generan reacciones nerviosas, inmunológicas y hormonales que se pueden traducir en distintas enfermedades con el común denominador que es la inflamación. Así es que la reparación del intestino puede resolver o mejorar muchas de las enfermedades crónicas y de problemas agudos. El intestino es la parte del cuerpo que más sufre a causa del estilo de vida que vivimos. El intestino dañado puede no estar provocando disfunción intestinal, pero puede estar ‘incubando’ enfermedades del futuro. De la misma manera la inflamación precede a la aparición de síntomas,es por esto que la reparación del intestino previene y colabora para mantener la salud y enlentecer el deterioro producto del paso del tiempo. Reparación que se puede lograr por medio de los hábitos saludables. La inflamación y su relación con la fertilidad Los ovarios y los testículos son los órganos, quizás, más sensibles del cuerpo. Ejemplo de ello es el efecto de la quimioterapia en los tratamientos oncológicos, en los que la función que con mayor frecuencia queda afectada, es la reproductiva. La disfunción intestinal con el consiguiente aumento de la permeabilidad, deja pasar moléculas que no deberían y puede generar reacciones de autoinmunidad o de otra índole como el hipotiroidismo de Hashimoto en el que el organismo genera anticuerpos que atacan a la glándula tiroidea y éstos, por reactividad cruzada, pueden atacar a los ovarios, a los testículos o a otros órganos. Lo mismo puede ocurrir en la enfermedad celíaca en la que el gluten genera una reacción de autoinmunidad en la que se afecta los enterocitos que son las células que recubren el interior de la pared intestinal -agregó-. Esto genera aumento de la permeabilidad y otras reacciones de distinta índole. También inflamación sistémica, lo que puede afectar la fertilidad por la misma inflamación o por reactividad cruzada de los anticuerpos generados. La disbiosis -o desequilibrio de la flora microbiana- puede ser otro causal de aumento de la permeabilidad intestinal con las consecuencias que ello puede generar. Estos cambios producto de la inflamación sistémica pueden llegar a repercutir, por la misma inflamación, en la microbiota de los distintos órganos, como el vaginal y el de la cavidad uterina, y afectar así a la fertilidad. Por ejemplo – si se afecta la microbiota a nivel de la cavidad del útero, también puede hacerlo la receptividad endometrial y ser causa de fallas de implantación, de abortos recurrentes y hasta de otras patologías del embarazo más avanzado. La microbiota de los distintos órganos pueden estar afectadas por disbiosis locales y no ser consecuencia de la alteración a nivel de la disfunción y de la microbiota intestinal, pero dada la interrelación entre todos los sistemas que conforman el cuerpo humano es que tenemos que pensar en la parte y en el todo y actuar en consecuencia. Entender y reparar el intestino es la base para mejorar el desequilibrio y se traducirá en beneficio en cuanto al mejor funcionamiento del organismo, incluido el aparato reproductor. Entender cómo influyen la dieta y el estilo

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Hipotiroidismo y autoinmunidad tiroidea en fertilidad

El hipotiroidismo es una menor función de la glándula tiroides y es frecuente en las mujeres en la edad reproductiva. Además, la infertilidad es frecuente en las mujeres con hipotiroidismo. La tiroides regula el normal funcionamiento del organismo como, por ejemplo, lo hace el carburador del automóvil, que cuando falla, repercute en su normal funcionamiento. El hipotiroidismo puede ser primario, cuando es producto de una falla a nivel de la misma tiroides, o secundario por una falla a nivel del eje hipotálamo hipofisario, o al efecto de anticuerpos antitiroideos producidos por el mismo organismo – tiroiditis de Hashimoto. La glándula hipófisis, ubicada en la base del cerebro, produce la hormona estimulante de la tiroides (TSH) que actúa sobre ésta regulando la producción de la hormona tiroidea que va a actuar sobre los distintos órganos del cuerpo.  En el caso de un hipotiroidismo por afectación a nivel del hipotálamo, poco frecuente, la TSH va a estar disminuida. En el caso de una falla a nivel de la misma tiroides, la TSH va a estar elevada. En el caso de una elevación de los anticuerpos antiperoxidasa (ATPO) y/o anticuerpos antitiroglobulina (ATG) puede estar normal o elevada. Cuando los anticuerpos están elevados, mientras no haya daño sobre la tiroides, la TSH va a estar dentro de valores normales y va a aumentar recién cuando con el paso del tiempo, se haya producido el daño afectando su función, momento a partir del cual la TSH se va a elevar.   El hipotiroidismo a su vez puede ser subclínico, es decir sin síntomas, o clínico, con síntomas como: cansancio, caída de cabello, constipación, piel seca, etc. También, infertilidad, fallas de implantación, abortos, y patologías del embarazo más avanzado. Es decir, el hipotiroidismo se puede sospechar, o no, clínicamente, y se va a diagnosticar dosando en sangre la TSH, las hormonas tiroideas T3-T4 y T4libre, así como los anticuerpos ATPO-ATG. El hipotiroidismo clínico tiene que ser tratado, así como el subclínico en caso de infertilidad, antecedentes de fallas de implantación, abortos y patologías del embarazo. Autoinmunidad autotiroidea ¿Qué es? Los anticuerpos antitiroideos (ATPO-ATG) pueden llegar a afectar la fertilidad y la reserva ovárica de distintas maneras. La producción de anticuerpos antitiroideos precede a la falla tiroidea, es decir pueden coexistir durante un tiempo hasta que actúan sobre la función de la tiroides, y pueden llevar a un hipotiroidismo. Si bien hay cada vez más estudios e hipótesis, todavía se desconoce por qué el organismo comienza a generar anticuerpos contra sus propios tejidos, en este caso, la glándula tiroides. ¿Cuál es el desencadenante? Se postula que hay anticuerpos cruzados, que actúan sobre su órgano blanco, pero que pueden actuar también sobre otros. Es ahí donde se cree que los anticuerpos antitiroideos pueden afectar también al ovario, lo que puede llevar a una pérdida temprana de la reserva ovárica o afectar la fertilidad de otras maneras. Hay estudios que demuestran que estos anticuerpos están elevados en un porcentaje mayor de mujeres con fallas ováricas tempranas. ¿Por qué se generan estos anticuerpos?  Una posibilidad es el aumento de la permeabilidad intestinal, como se observa en algunos casos de disfunciones intestinales, y en casos de disbiosis, que es una alteración en la conformación de la microbiota intestinal. Esta mayor permeabilidad deja pasar sustancias que no deberían pasar, generándose una reacción inmunológica autoinmune, con un aumento de la inflamación sistémica. El ejemplo más representativo es la celiaquía, la reacción inmunológica a la ingesta de gluten – una proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena-  en la que se ve afectado el revestimiento epitelial de la pared intestinal y genera una inflamación sistémica que puede afectar según donde actúe tanto la inflamación como los anticuerpos. Por otro lado, si tenemos en cuenta que los ovarios y los testículos son quizás los órganos más sensibles de nuestro organismo, si llegan a ser blanco de ataque de esos anticuerpos y de la inflamación, se puede explicar el porqué de la pérdida de la reserva ovárica y testicular. Es decir, puede ser que en algunos casos sean producto de la inflamación, así como de anticuerpos contra la tiroides que actuando en forma cruzada sobre los ovarios pueden llegar a afectar su función. En conclusión En casos de hipotiroidismo, tanto subclínico como clínico, hay que tratarlo cuando la intención es lograr un embarazo, así como durante el transcurso del mismo. El hipotiroidismo se lo trata con hormona tiroidea, con la dosis adecuada a cada caso. En casos de Tiroiditis de Hashimoto, el hipotiroidismo autoinmune, se lo trata, por un lado, con hormona tiroidea adecuada a cada caso para compensar el menor funcionamiento, y, por otro lado, ante la presencia de valores elevados del o de los anticuerpos (ATPO y/o ATG) se evalúa también la función intestinal, la microbiota, la presencia o no de inflamación sistémica, así como la presencia de otros marcadores de autoinmunidad.  Se indica una dieta antiinflamatoria y medicación para regular el estado inmunológico, y para disminuir o prevenir la inflamación sistémica. En casos de autoinmunidad con eutiroidismo, es decir con normal funcionamiento de la tiroides, se trata con lo comentado para tratar la elevación de los anticuerpos y se controla periódicamente, tratándose con hormona tiroidea recién en el caso de detectarse un hipotiroidismo. Como siempre tener presente los hábitos saludables: minimizar el stress, no ingerir tóxicos, actividad física, dormir bien, yoga, acupuntura, y una correcta alimentación.  

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Las enfermedades crónicas podrían afectar la fertilidad

La inflamación es el primer síntoma de la enfermedad, y si queremos llegar a su origen, tenemos que poder determinar qué la causa”, asegura el Dr. Sergio Pasqualini, presidente y fundador de Repro. Y agrega: “La forma en que vivimos, los hábitos no saludables, son la razón quizá más frecuente de la inflamación crónica”. Los factores predisponentes son los xenobióticos (sustancia química que se encuentra dentro de un organismo que no se produce naturalmente y que no debería estar), la dieta, la disbiosis intestinal, el stress, el sedentarismo, etc. En muchas ocasiones, no siempre, antes de la inflamación crónica tiene lugar una disfunción intestinal, que de corregirla prevendría, o por lo menos minimizaría, el problema. Muchas de las enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes, artritis, enfermedades autoinmunes, insomnio, depresión, asma, enfermedades de la piel, migrañas, y hasta la infertilidad pueden tener que ver con un intestino dañado o irritado. Puede hasta llegar a provocar envejecimiento prematuro. La alimentación es la clave. Las toxinas más comunes provienen de ella, aunque también se absorben a través de la piel y pulmones. La alimentación es la herramienta más poderosa para tratar los desequilibrios del cuerpo. Los sistemas y funciones están interconectados, lo que explica por qué, al recuperar el equilibrio, se consigue mejorar el funcionamiento del todo, incluso, el sistema reproductor. Entender a la alimentación como una buena medicina es el primer paso para resetear al cuerpo de manera física y emocional. El funcionamiento del intestino tiene un efecto directo e indirecto sobre todas las células del cuerpo. Cuando está irritado o dañado aumenta su permeabilidad y pasan moléculas que no deberían hacerlo, que generan reacciones nerviosas, inmunológicas y hormonales que se pueden traducir en distintas enfermedades con el común denominador que es la inflamación. La reparación del intestino puede resolver o mejorar muchas de las enfermedades crónicas y de problemas agudos. El intestino es la parte del cuerpo que más sufre a causa del estilo de vida que vivimos. El intestino dañado puede no estar provocando disfunción intestinal, pero puede estar incubando enfermedades del futuro. De la misma manera la inflamación precede a la aparición de síntomas. Es por esto que la reparación del intestino previene y colabora para mantener la salud y enlentecer el deterioro producto del paso del tiempo. Reparación que se puede lograr por medio de los hábitos saludables. Cuál es su relación con la fertilidad Los ovarios y los testículos son los órganos, quizás, más sensibles del cuerpo. Ejemplo de ello es el efecto de la quimioterapia en los tratamientos oncológicos, en los que la función que con mayor frecuencia queda afectada, es la reproductiva. La disfunción intestinal con el consiguiente aumento de la permeabilidad, deja pasar moléculas que no deberían y puede generar reacciones de autoinmunidad o de otra índole como el hipotiroidismo de Hashimoto en el que el organismo genera anticuerpos que atacan a la glándula tiroidea y éstos, por reactividad cruzada, pueden atacar a los ovarios, a los testículos o a otros órganos. Lo mismo puede ocurrir en la enfermedad celíaca en la que el gluten genera una reacción de autoinmunidad en la que se afecta los enterocitos que son las células que recubren el interior de la pared intestinal. Esto genera aumento de la permeabilidad y otras reacciones de distinta índole. También inflamación, sistémica lo que puede afectar la fertilidad por la misma inflamación o por reactividad cruzada de los anticuerpos generados. La disbiosis (desequilibrio de la flora microbiana) puede ser otro causal de aumento de la permeabilidad intestinal con las consecuencias que ello puede generar. Estos cambios producto de la inflamación sistémica pueden llegar a repercutir, por la misma inflamación, en la microbiota de los distintos órganos, como el vaginal y el de la cavidad uterina, y afectar así a la fertilidad. Por ejemplo, si se afecta la microbiota a nivel de la cavidad del útero, también puede hacerlo la receptividad endometrial y ser causa de fallas de implantación, de abortos recurrentes y hasta de otras patologías del embarazo más avanzado. La microbiota de los distintos órganos pueden estar afectadas por disbiosis locales y no ser consecuencia de la alteración a nivel de la disfunción y de la microbiota intestinal, pero dada la interrelación entre todos los sistemas que conforman el cuerpo humano es que tenemos que pensar en la parte y en el todo y actuar en consecuencia.

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COVID-19: una de cada tres mujeres tuvo alteraciones en su ciclo menstrual durante la pandemia

El estudio en 12.000 mujeres fue presentado en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. Cuáles son las razones, según los expertos. Desde hace casi dos años, la pandemia de coronavirus ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos, estudiamos, nos conectamos con los demás y llevamos a cabo las actividades diarias. Además de los 250 millones de infectados y más de 5 millones de muertos, el COVID-19 elevó el nivel de estrés en muchas millones de personas más. Los efectos del estrés tienen consecuencias en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud ya enfatizó que el mayor impacto psicológico de COVID-19 hasta la fecha son las tasas elevadas de estrés o ansiedad. Estar estresado no es solo una experiencia mental, sino que el cuerpo reacciona al estrés de diferentes maneras. Y en las mujeres particularmente se ha notado en su ciclo menstrual alterado. Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. Los científicos que estudian en todo el mundo este fenómeno, afirman que los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación. “Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la infertilidad”, dijo Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de Ovia Health, una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston, durante la presentación del estudio en la reunión 2021 de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. “COVID-19 ha introducido nuevos factores estresantes psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es “uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna haya visto jamás. Imaginado como un evento único y aislado, con el tiempo, la enfermedad pandémica se ha arraigado en la vida diaria de las personas creando un futuro imprevisible”, aseguró Malloy. En coincidencia con Malloy, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista (M.N. 22366), especialista en Infancia y adolescencia y presidenta de Aralma asociación civil, aseguró a Infobae que “la pandemia trajo de manera generalizada efectos a nivel social y personal en múltiples niveles: confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres queridos”. “Ha sido, y sigue siendo aún, uno de los estresores sociales más agresivos que hemos sufrido como humanidad”, sentenció. “Cambiar las rutinas de un día para otro, no poder ver a nuestras familias y amigos, perder el empleo y vivir en aislamiento, en particular en el caso de las personas solas, son tan solo algunos ejemplos de esto. Hay datos recientes internacionales, que muestran hasta qué punto el COVID-19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas”, agregó. Volviendo a la investigación estadounidense de cómo se vio alterado en ciclo menstrual femenino, se demostró que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. La plataforma de salud Ovia Healthen en Estados Unidos, decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el cambio del ciclo menstrual durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar esto sobre las personas que estaban en un proceso de embarazo con ayuda de la tecnología de reproducción asistida. Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil Fertility de Ovia Health participaron en una encuesta para determinar el patrón y la sintomatología de la menstruación con 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). La encuesta preguntó a los participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron. Entre 12.302 encuestados, 1 de cada 3 (36%) informó cambios en el ciclo o los síntomas. El 87 % por ciento dijo que su ciclo comenzaba temprano o tarde. El 29% informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como dolor lumbar, calambres o cambios en la secreción, y el 27% dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación. “Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación. Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todos los encuestados, independientemente de la irregularidad del ciclo / síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares”, aseguró Malloy. Algo más de la mitad (55%) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y / o cambios en los síntomas, mientras que el 33% apuntaba a cambios en la salud mental, como depresión o ansiedad. La ginecóloga Silvia Bonsergent, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, señaló a Infobae, que el estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, juega un rol fundamental en el periodo, ya que lo inhibe por un mecanismo directo que se da a nivel cerebral. “El aislamiento, la incertidumbre, el temor al contagio, la falta de contacto con sus pares, y la ausencia de actividad física, son algunos disparadores que pueden generar cambios en la menstruación, ya sea por ausencia, trastorno en la periodicidad o la alteración del flujo. Esto se agravó porque los pacientes no podían consultar o no tenían acceso al sistema de salud y retrasó las consultas”, aseguró la especialista. Por eso bajó mucho la concurrencia a los consultorios al principio de la pandemia, en período de cuarentena. Luego cuando se habilitó el acceso a los servicios de salud, volvió a subir. Ahora, las jóvenes están asistiendo a los consultorios y allí se ha visto que la inquietud más frecuente es por trastornos en el ciclo menstrual”, precisó la especialista. “Las adolescentes están entre los grupos que más han sufrido las restricciones de circulación, lo que les ha generado un estrés crónico producto de la pandemia. Esto es consecuencia del encierro, la falta de contacto con sus pares asociado con las muchas horas que pasan frente a las pantallas y la alteración del sueño, ya que duermen menos horas. Todo esto provoca

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Embarazo y fertilidad: tratamientos para mujeres con síndrome de ovario poliquístico

Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico, lo que demora el acceso a tratamientos para ser madre. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) tiene una prevalencia en la población del 8 al 12% y afecta a mujeres en edad reproductiva. El reconocimiento de los síntomas y un diagnóstico adecuado permite acceder a tratamientos para poder quedar embarazada. Hasta el momento, la causa del SOP es desconocida aunque se presume multifactorial, con la combinación tanto de factores genéticos como ambientales. Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico. «Esto es así porque tiene una amplia expresión clínica y puede subdiagnosticarse si sólo se tratan los síntomas en forma aislada. Al mismo tiempo, tienden a surgir en la adolescencia lo que presenta un mayor desafío para el diagnóstico, porque los síntomas se superponen con rasgos comunes del desarrollo puberal, como por ejemplo el acné», explicó la Dra. Carolina Tomatis. La poliquistosis ovárica u ovario poliquístico es una condición que afecta a mujeres en edad reproductiva, por lo que «otro motivo de consulta suele ser la infertilidad asociada a falta de ovulación», advirtió la ginecóloga. «Se pueden emplear drogas inductoras como el letrozole o clomifeno y en caso de falta de respuesta se indican gonadotrofinas, que son hormonas inyectables», añadió. En el caso de las pacientes con obesidad y deseo reproductivo es muy importante comenzar la búsqueda con el peso adecuado, ya que -según la médica- las tasas de éxito de los tratamientos disminuyen hasta un 50% y son frecuentes las complicaciones durante el embarazo como el aborto, la diabetes gestacional y la hipertensión. ¿Cómo se diagnostica? Como abarca un gran espectro de manifestaciones clínicas, para poder diagnosticarla se tienen que presentar 2 de los siguientes parámetros, según un consenso médico realizado en Rotterdam 2013:  Aumento de los andrógenos en sangre (testosterona libre, 17OH progesterona , androstenediona, DHEA) o signos clínicos del aumento de los mismos (acné, hirsutismo, alopecia, seborrea). Alteraciones del ciclo (atrasos menstruales o falta de menstruación). Presencia por ecografía transvaginal al comienzo del ciclo con más de 10 folículos por ovario o volumen ovárico aumentado. «Es importante aclarar que se trata de la presencia de folículos ováricos, que contienen dentro el ovulo y suelen estar en el ovario en un número menor a 10. Es frecuente que las pacientes confundan aumento en el número normal de folículos con quistes ováricos», remarcó Tomatis. ¿Qué riesgos tiene? «Se asocia en un 50% de los casos con obesidad o sobrepeso, incremento de los valores de insulina con mayor riesgo de prediabetes o diabetes mellitus tipo 2, dislipemia con predominio de la elevación de los triglicéridos, configurándose el síndrome metabólico y su consecuente aumento del riesgo cardiovascular», señaló la especialista. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de cuál haya sido el motivo de consulta y la etapa de la vida en la que se encuentre la paciente. Aquellas que presenten sobrepeso deberán contar con la evaluación de un nutricionista y realizar dieta y ejercicio. Si el signo prevalente es el hiperandrogenismo (presencia excesiva de andrógenos), se pueden emplear fármacos antiandrogénicos. Si presenta hirsutismo (crecimiento excesivo de vello de distribución varonil) se puede recurrir a la depilación láser, en cambio si el principal motivo de consulta son las alteraciones del ciclo pueden emplearse anticonceptivos o progesterona. Muchas pacientes cursan con insulinoresistencia. La insulina es una hormona secretada en el páncreas y es la que permite la entrada de glucosa a las células de todo el cuerpo. Cuando la insulina no cumple su función el páncreas incrementa su producción para compensar, lo que genera mayor síntesis de testosterona en el ovario y eso agrava los signos de exceso de andrógenos ya descriptos. «Parte del tratamiento consiste en administrar fármacos insulinosensibilizadores como la metformina, que permite corregir los niveles de glucosa circulante y también ayuda a mejorar la ovulación», aseguró Tomatis. En el último tiempo, diversas investigaciones apuntan a la composición de la flora bacteriana intestinal como potencial desencadenante del síndrome o causal de las diferentes maneras de presentación clínica, por lo cual el empleo de probióticos, prebióticos y agentes simbióticos pueden ser una nueva herramienta terapéutica para su tratamiento. Si bien el síndrome no tiene cura es factible su tratamiento en un marco multidisciplinario entre el endocrinólogo, nutricionista y ginecólogo. Link Noticia Original

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Cómo se elige la donante y otras cinco dudas frecuentes sobre la ovodonación

Los avances en medicina reproductiva hoy permiten el acceso a técnicas que revolucionaron la especialidad. La globalización hace posible contactar a personas y pacientes de todo el mundo que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. La globalización fue un gran aliado de la medicina reproductiva. En primer lugar, porque permitió acceder y participar en las investigaciones y técnicas que revolucionaron la especialidad. En segundo, porque permite contactar a personas y pacientes del mundo entero que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. «El ejemplo más común suele ser el útero subrogado, técnica en la que muchos pacientes deciden fuera del país la portadora. Sin embargo, se manifiesta cada vez más en otra práctica muy utilizada: la donación de gametos o también conocida como ovodonación». Sergio Pasqualini, destacó que en la Argentina «donar óvulos es un acto voluntario y anónimo. Pero, sobre todo es un acto de amor. Es dar la oportunidad para que personas con el fuerte deseo de ser padres, puedan lograrlo». El especialista en fertilidad respondió las preguntas más frecuentes en torno a la práctica. ¿Qué es la ovodonación? Es una técnica de fertilización asistida de alta complejidad (FIV/ICSI) que utiliza óvulos de una mujer donante para ser fertilizados por los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, según sea el caso. En este proceso, los óvulos donados son fertilizados con los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, para lograr el embrión que será transferido al útero de la mujer que va a llevar adelante el embarazo. ¿Cuándo se recurre a ella? Se indica cuando la mujer no puede producir óvulos propios que le permitan lograr el embarazo: falla ovárica precoz, edad materna avanzada, incapacidad de producir óvulos aptos para procedimientos FIV/ICSI, y algunos trastornos genéticos; así como también en casos de hombres solos y de parejas homosexuales que deseen tener un hijo, por medio de la subrogación de vientre. ¿Cómo se buscan las donantes? En general, los centros de fertilidad tienen un programa de donación de óvulos que buscan donantes por distintas vías. También existe la opción de realizar estos tratamientos con óvulos vitrificados traídos del exterior, en el marco de convenios con diferentes bancos de gametas. ¿Cómo se selecciona y estudia a la donante? La mujer que dona para nuestro programa tiene no más de 32 años, en general menos de 30. Se le realiza una primera entrevista informativa donde se evalúa si reúne las condiciones generales para ser donante. Se confecciona la historia clínica, para la que se analizan sus antecedentes tanto personales como familiares. Pasada esta primera entrevista, se le realiza un control clínico y ginecológico, se hace una consulta con nuestra psicóloga así como con nuestra genetista, quien realiza el árbol genealógico para descartar sospecha de patología de origen genético. Además, se efectúan estudios de sangre de rutina, hormonal, infectológico y estudios genéticos de los cromosomas para descartar ser portador de alguna de las mutaciones de la fibrosis quística. La potencial donante tiene que pasar por todos estos pasos para luego ingresar al programa de donación de óvulos. Últimamente, se suma la posibilidad de estudiar en la donante, de forma optativa, la presencia de mutaciones recesivas (genes alterados), ya que si la pareja llegase a tener el mismo gen mutado podría dar origen a un hijo con la enfermedad y no ser simplemente un portador. ¿Cómo se elige a la donante? La donante se selecciona por sus características físicas; en general, buscando las similares a las de la receptora. Se toma en cuenta el grupo étnico, contextura física, peso y altura, color de piel, de cabello y el de los ojos. En la Argentina, así como en otros países, la donación de óvulos es anónima, ofreciendo en algunos centros del exterior un sistema de reconocimiento facial para buscar entre las donantes a la que más se parece a la receptora. En países donde no rige el anonimato la selección la hace la propia paciente receptora ingresando al catálogo donde van a encontrar fotos y demás características para poder seleccionar su donante. ¿Óvulos frescos u óvulos vitrificados? Generalmente, los tratamientos se realizan con óvulos en fresco, sincronizando los ciclos de la donante con los de las receptoras. A las donantes se les estimulan los ovarios para obtener los óvulos, y a las receptoras se les indica estrógenos y progesterona para preparar al endometrio para recepcionar al embrión. Es por eso que no importa si la receptora tiene menstruaciones o no, si funcionan sus ovarios o no, si tiene ovarios o no. Lo importante es que tenga un útero normal y la capacidad de llevar adelante el embarazo. El tratamiento con óvulos criopreservados evita tener todo preparado para realizar un tratamiento con óvulos en fresco, que la donante por algún motivo en ese ciclo no responda satisfactoriamente a la estimulación ovárica realizada, o que produzca óvulos de mala calidad y se tenga que cancelar el ciclo. Además, se evita el tiempo de demora para realizar el tratamiento, que varía dependiendo de la cantidad de pacientes en espera para realizarlo (cuando se efectúa con óvulos en fresco). «La salud debe entenderse como un todo. Por eso, es fundamental trabajar de manera integral con foco en el cuerpo y también en la mente. Existen múltiples caminos para la concepción», finalizó.

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