Nombre del autor:Fundación REPRO

Christiane Dosne

La edición 2024 del Premio “Científicas Que Cuentan” lleva el nombre “Christiane Dosne Pasqualini”

La edición 2024 del Premio “Científicas Que Cuentan” lleva el nombre “Christiane Dosne Pasqualini”, científica francesa nacionalizada argentina, en reconocimiento a su destacada labor al ser la primera mujer en ser incorporada como miembro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Christiane Dosne Pasqualini fue investigadora del CONICET durante más de cuatro décadas donde principalmente se especializó en el estudio de los mecanismos que transforman una célula normal en cancerosa. Produjo más de 600 trabajos científicos, muchos de los cuales fueron publicados en las revistas más prestigiosas de su época, y formó a decenas de investigadores. Christiane nació en París, Francia, el 9 de febrero de 1920. A la edad de 22 años, se graduó como PhD en Medicina Experimental bajo la dirección del Dr. Hans Selye, el gran endocrinólogo húngaro-canadiense. El mismo año de su graduación (1942) obtuvo una beca para trabajar en Buenos Aires en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires, bajo la dirección del Dr. Bernardo Houssay (Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1947). En ese Instituto, Christiane compartió el laboratorio con los Dres. Luis Federico Leloir (Premio Nobel de Química en 1970), Alfredo Lanari y Rodolfo Pasqualini, entre muchos otros relevantes científicos. Después de su matrimonio con Rodolfo Pasqualini, Christiane se radicó definitivamente en Argentina, lugar donde nacieron sus cinco hijos, y comenzó a trabajar en el Instituto de Endocrinología que dirigía su esposo. En 1957 ingresó en la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires y empezó a interesarse en las causas del cáncer. En 1962, fue aceptada como miembro del CONICET. Cuatro años más tarde, en 1966, fue ascendida a Directora de la Sección Leucemia Experimental de la Academia Nacional de Medicina. Desde ese lugar, y por los siguientes 50 años, llevó a cabo una incansable y fructífera labor de investigación sobre el cáncer, no sólo dirigiendo a una innumerable cantidad de becarios e investigadores sino también como miembro del comité editorial de la Revista Medicina (Buenos Aires) y como presidente de diferentes sociedades científicas. En 1991, Christiane fue la primera mujer en ser incorporada como miembro titular de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires y en 1995, recibió, en Los Ángeles, Estados Unidos, el premio internacional UNICEF/Noel que se otorga a las personalidades femeninas más importantes del mundo. Ella trabajó ininterrumpidamente hasta los 95 años. Después, consideró que ya era tiempo de tomarse unas largas y merecidas vacaciones. Pero no se apartó del mundo; continuó recibiendo en su casa a sus hijos, nietos y bisnietos y también a algunos de sus antiguos discípulos y colaboradores. Falleció el 23 de diciembre de 2022 a los 102 años. (Foto: Ceremonia en la Academia Nacional de Medicina- 10 de septiembre de 1991) Ver nota realizada a Christiane en 2019 por el día del Investigador Científico Para ver la semblanza que escribió el Dr. Raúl A. Ruggiero, discípulo de Christiane Dosne Pasqualini e investigador del CONICET en el Instituto de Medicina Experimental (IMEX, CONICET-Academia Nacional de Medicina), haga clic aquí.  Fuente: CONICET https://www.conicet.gov.ar/cientificas-que-cuentan/christiane-dosne-de-pasqualini/

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3 historias de maternidades diferentes y un único deseo

Te presentamos las historias de Nadia y su familia monoparental, Solange y Marisol -que son pareja- y Liliana y Guillermo, quienes tras 30 años de búsqueda decidieron ser papás por ovodonación unidas por el deseo de maternar. Madre no hay una sola. Madres hay tantas como diversidades, mujeres y familias existen. Lo principal siempre es el amor. Y el deseo de maternar y de formar una familia. Tres testimonios de mujeres que han sido mamás haciéndole frente a su historia, enfrentando las dificultades y peleando por hacer realidad sus deseos. Nadia: «Formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa» «Me decidí a avanzar con la maternidad monoparental en un click cuando cumplí 40 años. Fue un antes y un después. Me divorcié, me fui a vivir sola y me replanteé el tema de la maternidad. ¿Cómo me quería ver a futuro? Era con hijos. Ahí surge el deseo fuerte. Me recomiendan a mi médica, la Dra. Bizzotto y a Halitus. Comienzo con la primera entrevista y con un tratamiento que fue recontra exitoso porque fue muy bueno. Hice un ‘in vitro’ de los cuáles me transferí dos embriones y progresó mi hija Fortunata». Nadia y su hijita Fortunata, que nació en agosto de 2022 tras una fecundación in vitro. Ella formó una familia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Fue un embarazo hermoso, lo transité muy bien, trabajé hasta los últimos días. Fue una cesárea electiva, con un médico amigo maravilloso. Fortunata nació el 9 de agosto de 2022″. Fortunata nació en agosto de 2022, tras la decisión de Nadia de formar una familia monoparental. Foto gentileza entrevistada. «Fue una in vitro con donante ánonimo, formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa. Vengo de una familia más tradicional, conservadora, creyente, y (todos) me han acompañado, se han actualizado a estas nuevas familias, y la verdad me siento muy feliz de haber tomado esa decisión. Creo que tuve mucha valentía que a veces me asombra mi historia de vida». Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «El click tuvo que ver con una historia de amor, y también la pandemia, fue un todo que me hizo pensar y replantearme. Y me quería ver así, exactamente así, siendo la mamá de Fortunata. Me siento muy feliz. El Día de la Madre significa todo para mí y es más de lo que alguna vez pensé en llegar a vivir, es el sueño más grande cumplido de mi vida«. Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Comparto mi historia para otras personas que desean maternar, si tienen ese deseo no lo pierdan nunca y sigan adelante. Que si uno desea algo, las cosas se van a ir dando, y si tiene que ser, va a ser. Soy muy optimista y así quiero plasmar este mensaje. El proceso fue maravilloso, me sentí siempre acompañada, no tengo más que palabras de agradecimiento para todas las personas que me han acompañado». Liliana y Guillermo: «Después de 30 años de búsqueda, aceptamos que la única forma de ser papás era la ovodonación» «Nuestra historia comienza en el año 1990, nos casamos, teníamos 20 y 21 años. Nos cuidamos los primeros seis meses y después nos dejamos de cuidar. Pasó medio año y como no quedaba embarazada, empecé a hacer consultas, me dieron medicación para incentivar la ovulación y así y todo no quedaba embarazada», reveló Liliana Teler, 53 años, esposa de Guillermo Dunetz, de 55, ambos de Bahía Blanca. «Estuvimos en eso un año, porque en esa época se trataba primero a la mujer. Luego de todo ese tiempo deciden hacerle un espermograma a mi marido y encontramos que tenía problemas en los espermatozoides». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y de Clarita por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Ahí empezamos la lucha, hicimos muchos tratamientos de fertilidad, inseminaciones en los consultorios. En ese momento los tratamientos de alta complejidad que necesitábamos eran muy costosos. Ya para 1999 fuimos a Buenos Aires, y por medio de un programa que le cubrían la medicación a la gente que no tenía recursos (nosotros pagamos la parte médica), pudimos hacer uno. Me transfirieron 3 embriones -incluso doné óvulos porque había muchos- pero no prendió«. Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Seguimos haciendo tratamientos, son 30 años de búsqueda, en Buenos Aires, en Bahía Blanca, pero no funcionaba». «En 2011 llegamos a la Dra. Bizzotto, que nos dijo que por mi edad tenía que ir a ovodonación. Fue muy difícil para mi, la verdad no me sentía preparada, creí que iba a sentirme como una ‘incubadora’«. «Después de pensarlo mucho, de trabajarlo en terapia, pasaron varios años hasta que acepté que la única forma de ser papás era la ovodonación. Ya para 2018 empezamos con los papeles para hacer el tratamiento, en 2019 estaba la donante y fuimos a Buenos Aires. El 20 de mayo de 2020, en plena pandemia, nació Pedro, no lo podíamos creer. Cuando la muestra dio positiva fue increíble. Fue un hermoso bebé que nos dio Dios». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y Clara por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Al año siguiente pensamos en darle un hermanito, se nos ponía en juego ser papás grandes, que no se quedara solo. Nosotros somos creyentes, Cristianos Evangélicos, y siempre le pedimos a Dios que nos guíe cada paso que hagamos. En esto mismo, ‘si es tu voluntad que sea’. Y se dio todo. En 2021 nos avisan que ya teníamos donante, y ahí fuimos. Clarita nació el 24 de mayo de 2022. Para nosotros es una alegría enorme«. «Los embarazos fueron espectaculares, como si yo tuviera veintipico de años. Fueron por cesárea porque era de riesgo por la edad, por suerte no tuve presión alta, ni diabetes, fueron muy buenos partos. El de Clarita, cuando fuimos a un control tuvieron que sacarla porque tenía

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La importancia de la consulta psicológica en fertilidad

El Día Mundial de la Salud Mental se celebra el 10 de octubre de cada año, con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo de la salud mental. Es un buen momento para reflexionar sobre la importancia de contar con un espacio de reflexión y acompañamiento en medicina reproductiva; sobre la contención psicológica que tiene que tener una pareja infértil, a qué se enfrentan, qué decisiones deben tomar y cómo se los acompaña. Muchas veces el camino de la búsqueda de un hijo es difícil, largo, extenuante. Por eso, atravesar los tratamientos de fertilidad con el asesoramiento adecuado y con un espacio personal de escucha permite tomar decisiones más ajustadas a la realidad y posibilidades de cada sujeto. Informarse sobre los procedimientos médicos en términos de posibilidades reales y alcances esperables, proyectarse en un escenario real, desarmar mitos y fantasías, atravesar fantasmas infantiles, derribar supuestos y mandatos, son algunos de los tantos movimientos que una persona sometida al proceso de la fertilidad debe realizar. En el espacio de la consulta psicológica se dan tres movimientos lógicos. En primer lugar, se habilita a la expresión emocional de los procesos angustioso/ansiosos que se vienen jugando en la esfera de lo íntimo de cada persona. Se abre un canal para que cada uno pueda poner en palabras las connotaciones y los alcances que tiene el hecho de no poder engendrar un hijo. Muchas veces las personas o parejas se sorprenden de lo esclarecedor que puede ser escucharse a sí mismas en el contexto adecuado y lo importante que es esto a la hora de tomar una decisión. Si bien el proyecto de tener un hijo puede ser de a dos, el deseo es singular y único, por esta razón las repercusiones de la falta son diferentes en cada persona. El espacio terapéutico debe aportar un marco para que cada uno pueda expresar lo que siente sin que esto signifique desborde. Saber que angustiarse, incluso deprimirse, es esperable y transitable, y atravesar el desequilibrio emocional no pone en riesgo un tratamiento médico, al contrario, enfrentar nuestros fantasmas nos fortalece. Nunca recomendamos «ponete fuerte»,» no pienses», «relajate y ya te vas a embarazar». Es más saludable que cada uno transite su proceso y articule los recursos emocionales para enfrentar el tratamiento. Por otro lado, se establecen los acuerdos básicos entre los miembros de la pareja o con la persona sola en cuanto a expectativas, creencias y motivaciones para realizar un tratamiento y evaluar las alternativas ofrecidas, como, por ejemplo, la aceptación de gametas donadas. En este punto se aporta información desde lo simbólico y se ajustan conceptos que al creerse sabidos muchas veces son conceptos verdaderos, pero no reales, como por ejemplo los conceptos de maternidad/paternidad o biología y genética. Por último, se definen los diferentes planos de acción para cada persona y/o pareja consultante. Se trabaja sobre las decisiones tomadas en relación al tratamiento, sopesando los pro y contras de la alternativa escogida. Cada tratamiento tiene sus particularidades, e implica ganancias, pero también posibilidades de pérdidas, y en ese caso se proyecta un escenario incluyendo el manejo de la frustración. En este último movimiento se trabaja, además, el hijo desde la perspectiva real e ideal. Se abre el espacio para la proyección y se interroga acerca de idealizaciones y construcciones imaginarias que a veces generan temores y fantasías. Se señalan los temores relativos al tratamiento y se diferencian de aquellos que acompañan a cualquier proceso de búsqueda de embarazo sin la intervención de las técnicas de reproducción asistida. La búsqueda de un hijo está naturalmente acompañada de temores, fantasías, dudas, incertidumbre, pero también de mucha esperanza. Por Lic. Patricia Martinez, psicóloga, (MN 24.411) especialista en familia    

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Equilibrando tu Salud en Primavera con la Medicina Ayurvédica

La primavera es una estación de renacimiento y rejuvenecimiento, pero según la medicina ayurvédica, también es un momento en el que debemos prestar especial atención a nuestro bienestar, incluyendo la fertilidad. Esta antigua tradición de curación considera que la salud es el resultado del equilibrio entre tres doshas principales: Vata, Pitta y Kapha. Durante la primavera, Kapha domina y puede influir en nuestra salud y fertilidad de diversas maneras Kapha, compuesto por los elementos agua y tierra, es el responsable del renacimiento de la naturaleza en esta temporada, pero su aumento puede causar desequilibrios en nuestro cuerpo y mente, incluyendo problemas relacionados con la fertilidad. Los síntomas más comunes de un desequilibrio en Kapha incluyen congestión nasal, alergias, fatiga, aumento de peso y letargo. La Medicina Ayurevada ofrece un enfoque holístico para mantenernos saludables y equilibrados durante esta época del año, teniendo en cuenta también la importancia de la fertilidad en la vida de muchas personas. Entre ellos, los siguientes: Alimentación Inteligente para la Fertilidad: Durante la primavera, opta por una dieta que no solo equilibre la energía de Kapha, sino que también respalde la salud reproductiva. Evita alimentos fríos y pesados, y en su lugar, elige comidas ligeras y cálidas. Incorpora hierbas y especias como el jengibre, la cúrcuma y el cilantro en tu cocina para estimular la digestión y promover la salud hormonal. Hidratación Consciente y Fertilidad: Mantén tu sistema digestivo funcionando de manera eficiente bebiendo agua tibia o tés de hierbas que ayuden a eliminar toxinas y mantengan un equilibrio hormonal adecuado, crucial para la fertilidad. Movimiento y Energía para la Fertilidad: Estimula tu energía vital a través de ejercicios vigorizantes como el yoga, la danza o caminatas enérgicas. Estos ejercicios no solo mejoran la circulación, sino que también pueden aumentar tu bienestar emocional, lo que es beneficioso para la fertilidad. Desintoxicación Suave y Fertilidad: Considera la posibilidad de un programa de desintoxicación suave para eliminar las toxinas acumuladas en el invierno y preparar tu cuerpo para la fertilidad. La eliminación de toxinas puede promover un ambiente óptimo para la concepción. Paz Interior con Meditación y Fertilidad: La primavera a menudo trae consigo agitación mental, que puede afectar negativamente a la fertilidad. Practicar la meditación y el mindfulness puede ayudarte a mantener la calma y el equilibrio emocional mientras te embarcas en el camino hacia la fertilidad. Terapia de Masajes para la Fertilidad: Los masajes con aceites tibios, especialmente aquellos que utilizan aceites de sésamo o mostaza, pueden ayudar a equilibrar los doshas y proporcionar relajación profunda a tus músculos y mente, lo que puede ser beneficioso para la fertilidad. Rutina Diaria Estable para la Fertilidad: Mantener una rutina constante, como despertarse y acostarse a la misma hora todos los días, es especialmente importante si estás buscando concebir, ya que puede ayudar a regular tus ciclos hormonales y mejorar la fertilidad. En última instancia, la Medicina Ayurveda se centra en la bio-individualidad, y es aconsejable buscar la orientación de un profesional ayurvédico o un médico con experiencia en esta tradición para obtener recomendaciones específicas para tu constitución y necesidades personales, especialmente si estás interesada en mejorar tu fertilidad. Al seguir estos principios ayurvédicos durante la primavera, puedes disfrutar de la temporada de renacimiento con un cuerpo y una mente equilibrados, listos para florecer junto con la naturaleza que te rodea, y también para avanzar en tu camino hacia la fertilidad. Lic. Jacquelin María Candelaria, MN 10780, nutrición funcional y medicina ayurveda

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Un cuerpo no tóxico para una buena fertilidad

Pensemos en nuestro cuerpo como en el medioambiente. Ya sabemos lo que pasa en un medioambiente contaminado, los sistemas no funcionan como corresponde. Nuestro cuerpo es el medioambiente para nuestros órganos, en el caso particular que aquí tratamos, ovarios, testículos, útero. Un mal funcionamiento del sistema total afecta la capacidad reproductiva. Por eso buscamos un cuerpo que no sea tóxico y donde los sistemas estén en equilibrio. La mente y el cuerpo funcionan como un todo. Los órganos están unidos por redes y cada uno de ellos tiene que funcionar correctamente. Si algo falla en este sistema, puede afectar al conjunto. Entonces optar por un estilo de vida saludable – alejado de los malos hábitos, del stress, la mala alimentación y el sedentarismo- contribuye a lograr un estado de armonía general creando la mejor versión de las personas. Un cuerpo no tóxico puede potenciar la fertilidad y que el embarazo se logre por vía natural, si es una posibilidad, o aumentar las probabilidades de éxito de los tratamientos médicos indicados. Para ello es clave incorporar una alimentación saludable que excluya del consumo diario productos que pueden afectar al intestino, la microbiota, y favorecer al desarrollo de enfermedades crónicas como ser la diabetes, obesidad, hipertensión, entre otras. La nutrición consciente, holística, integrativa y antiinflamatoria, así como el agregado de suplementos nutricionales ayudan a depurar, detoxificar y modificar de manera positiva el perfil de la microbiota intestinal. En el ámbito de la fertilidad, contribuyen a que se reduzca la inflamación intestinal y de los diferentes órganos, mejorando la receptividad uterina, la calidad de los ovocitos y de los espermatozoides. El ejercicio físico también es un aliado importante. Un cuerpo en movimiento permite mantener un peso saludable, mejora la circulación de la sangre, contribuye a regular la secreción de hormonas y de compuestos bioactivos, mejorando la función ovárica y la calidad del esperma. Otras prácticas complementarias como la meditación, el yoga, la acupuntura y la musicoterapia también pueden ser beneficiosas en la búsqueda de armonizar el cuerpo y la mente, ya que ayudan a gestionar el estrés y la ansiedad. En la fertilidad, no quedan dudas que un abordaje integral de la salud que contemple los hábitos saludables es el camino correcto para lograr la mejor versión de las personas y tratar de llegar al mejor resultado posible. Dr. R. Sergio Pasqualini – Especialista en Medicina Reproductiva

Christiane Dosne

Christiane Dosne de Pasqualini, Konex de Honor 2023

Su historia, atravesada por la búsqueda del conocimiento y el compromiso con la salud, es la de gran parte de las ciencias a lo largo del siglo XX. Quién fue esta mujer que vivió 102 años y a la que la Fundación Konex eligió premiar con el Konex de Honor 2023 por su trayectoria como “personalidad de sobresaliente relieve Si bien Christiane Dosne nació en París el 9 de febrero de 1920, vivió poco tiempo en Francia: a los 6 años emigró junto con su familia a Canadá. Aunque todavía nadie podía saberlo, las mudanzas serían parte fundamental de su historia. El primer cambio importante, cuando todavía era muy chica, fue el de escuela: “las monjas que daban clases no sabían nada de ciencia y yo quería ser científica, así que me cambié de colegio a otro en el que también me hacían leer la Biblia, pero como si fuera una novela”, recordaría muchos años después. Cuando tenía apenas 15 años, consiguió una beca para ingresar en la Universidad de McGill, en Montreal, donde se formó con Hans Selye, investigador del estrés. En 1939, con 19 años, ya se había especializado en Bioquímica. Pero una sola carrera no parecía suficiente para su ambición, su pasión por el conocimiento y sus ganas de saber más. Al egresar le ofrecieron un cargo docente, lo que le permitió independizarse y seguir estudiando: mientras trabajaba dando clases, realizó el ingreso a Medicina en la misma universidad. En esos tiempos, el cupo femenino era de apenas el 10% de la matrícula. En los papeles, claro: en la realidad, eran incluso menos las mujeres que podían acceder a una educación universitaria. De hecho, Dosne fue una de las cuatro mujeres que lograron ingresar sobre un total de 80 estudiantes ese año. La participación real de personas de género femenino en la carrera de Medicina era de solo 5%. De todas maneras, poco tiempo después de ingresar desistió de seguir esa carrera y el 27 de mayo de 1942 se doctoró en Medicina Experimental. Tenía apenas 22 años, y ya había publicado más de 15 trabajos en revistas científicas de prestigio internacional. De Canadá a Buenos Aires, sin pedir permiso En marzo de 1942, apenas unos meses antes de doctorarse, Dosne había ganado una beca de la Federación Canadiense de Mujeres Universitarias para trabajar junto a Bernardo Houssay y su equipo. Ni lenta ni perezosa, en julio ya estaba instalada en Buenos Aires, donde se incorporó al Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Lejos de amilanarse por su doble condición de extranjera y mujer en una disciplina repleta de hombres, Christiane se acostumbró rápidamente a la vida en el país. “Los anglosajones son aburridos: acá me encontré con los piropos y, la diversión. Me gustaba vivir en Argentina. Cuando le hablé en lunfardo, Houssay me miró sorprendido y me preguntó: ¿Dónde aprendió eso, señorita?“ Si bien al comienzo de su trabajo siguió la línea de investigación de Houssay, luego se dedicó a realizar sus propios experimentos, lo que muchas veces la llevó a enfrentarse con sus directores. Como cuando Alfredo Pavlovsky, director del Instituto de Investigaciones Hematológicas, le reclamó que no lo hubiera incluido como autor en una publicación, y Dosne le respondió “usted no metió las manos en la masa”. O como cuando le dijeron que no había pedido autorización para realizar un experimento. “Yo vine como investigadora, no como técnica. Si voy a tener que pedir permiso para cada cosa que quiera hacer, mejor me voy”, amenazó Dosne. Y se quedó. Pero quedarse quieta en un mismo lugar durante mucho tiempo no parecía ser lo suyo: apenas un año después de haber llegado a nuestras pampas, ganó una beca para trabajar en el Departamento de Medicina Experimental en Santiago de Chile, donde permaneció hasta 1944, cuando recibió otra beca para seguir investigando en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Vida profesional, vida familiar A fines de ese año, entre experimento y experimento, se casó con el endocrinólogo argentino Rodolfo Pasqualini, a quien había conocido durante su estadía en Buenos Aires. Dosne solo puso como condición que el matrimonio y la vida familiar no la obligaran a interrumpir la carrera científica que estaba llevando adelante, como le había pasado a tantas colegas mujeres que al ser madres se habían retirado de la investigación. Su marido aceptó, pero también pidió algo: que la pareja viviera siempre en la Argentina, Fue así como, apenas después del casamiento, el matrimonio regresó al país y Dosne comenzó a trabajar en el Hospital Militar Central, donde se dedicó a continuar los estudios iniciados en Yale. Más allá de los viajes ocasionales que vendrían, la pareja había vuelto para quedarse y para contribuir fuertemente con su trabajo al sistema científico y de salud de nuestro país. Acá, además, tuvieron cinco hijos. Cuenta su nieta, Belén Pasqualini (que llevó la vida de su abuela al teatro con el unipersonal Christiane), que la logística familiar estaba construida de tal manera que ninguno de los embarazos ni los vaivenes de la crianza interrumpiera la investigación ni la relación de Dosne con sus amados ratones experimentales. Cada miembro de la pareja estaba cumpliendo su parte del trato. Trabajar a pesar de los golpes En 1947, a pedido del doctor Ramón Carrillo, Ministro de Salud Pública del gobierno peronista, Christiane Dosne de Pasqualini colaboró con su marido para montar el Instituto Nacional de Endocrinología. Pasqualini fue nombrado director del espacio, y ambos trabajaron allí hasta el derrocamiento de Perón, en septiembre de 1955. Apenas dos años antes, Dosne había dejado su cargo en el Hospital Militar para desarrollar la sección hematología del Instituto Modelo, pero debió recuperar ese puesto tras el golpe de Estado. Mientras tanto, continuaba con su trabajo en el laboratorio de hematología, donde comenzó a investigar sobre la leucemia. Recién pudo abandonar definitivamente su trabajo en el Hospital Militar en 1963, un año después de haber ingresado como investigadora en el recientemente

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Paternidad tardía: desafíos y beneficios de ser padre a edades avanzadas

La paternidad es una experiencia gratificante que puede manifestarse en diferentes etapas de la vida. En los últimos años, ha habido un aumento en la maternidad y paternidad en edades avanzadas. Sin embargo, desde el punto de vista médico reproductivo, existen desafíos y consideraciones especiales asociadas a la paternidad en esta edad. A nivel mundial, se ha observado un aumento en la paternidad en hombres mayores de 60 años en las últimas décadas. Las tasas de paternidad en esta edad varían según los contextos socioeconómicos y culturales de cada país. En países desarrollados, se estima que alrededor del 1% al 2% de los hombres mayores de 60 años se convierten en padres. Uno de los principales desafíos es la disminución natural de la función reproductiva masculina. Estudios han demostrado que las tasas de embarazo disminuyen entre un 23% y un 38% en hombres de 50 años o más en comparación con hombres más jóvenes. La producción de espermatozoides también se ve afectada, con una reducción de al menos el 25% en hombres mayores de 50 años. Aproximadamente a los 40 años, comienza un descenso gradual de la producción de testosterona, lo que puede influir en el deseo sexual masculino y la calidad del eyaculado. Cuando un hombre mayor de 50 años busca asesoramiento médico para la fertilidad, se le realiza una evaluación junto con su pareja, considerando la edad de ambos. Si la suma de las edades no supera los 100 años, se considera que es posible avanzar en el tratamiento, siempre teniendo en cuenta el bienestar del futuro hijo. Se realiza un espermograma, que permite evaluar la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides – porque con la edad disminuyen. Además, se evalúa la fragmentación del ADN de los espermatozoides, ya que el envejecimiento puede estar asociado a un mayor riesgo de alteraciones genéticas en la descendencia. Si el embarazo no llegó de manera natural, las opciones en reproducción que existen son el ICSI, que es una técnica de laboratorio que consiste en inyectar un espermatozoide en un óvulo;  o la donación de esperma, en casos los que la calidad de los espermatozoides no sea óptima o no se pueden obtener espermatozoides viables. La paternidad en hombres mayores plantea consideraciones éticas y sociales importantes. Se debe tener en cuenta el bienestar del niño a largo plazo, la diferencia de edad entre el padre y el hijo, así como la capacidad del padre para brindar un entorno estable y adecuado para la crianza. Al mismo tiempo, puede haber beneficios significativos. Algunos hombres pueden haber retrasado la paternidad debido a razones personales, como el enfoque en la carrera profesional o la búsqueda de estabilidad financiera. La experiencia y madurez emocional adquirida con el paso del tiempo pueden contribuir a una crianza más consciente y reflexiva. Como a medida que va a pasando el tiempo se va perdiendo la cuota de omnipotencia que se tiene cuando se es joven, la paternidad tardía va a tener que ver con la capacidad de disfrute y relax de esa persona. A a esa altura de la vida suele ser vivida como una experiencia vivificante, rejuvenecedora e incluso vigorizante. Algunos hombres logran conectarse con sus hijos menores de una manera más relajada, con mayor espacio para el disfrute y el placer. Han superado las propias exigencias, se han desafiado a sí mismos ganando y perdiendo en la vida. Esta posición más “relajada” del sujeto respecto de la crianza del chico ha sido juzgada como poco “pedagógica u operativa”. Los hijos de la madurez han sido conceptualizados como menos competitivos o menos preparados para el exigente mundo moderno, dado que sus padres sólo juegan con ellos, educan poco y no ponen límites. Pero en todo caso depende de cada uno, porque en ocasiones son personas que tienen más seguridad frente a algunas cosas y entonces tienen otra relación con los límites. Porque a veces el límite tiene que ver con la inseguridad de los padres. El deseo de ser padre y la voluntad de educar no está necesariamente reñida con el paso del tiempo. Será cuestión de cada sujeto adulto en la intimidad de su ser pueda preguntarse qué lo mueve y qué lo motiva a tener un hijo a los treinta, cuarenta cincuenta o sesenta años. La paternidad tardía plantea desafíos complejos. Educar y formar a un hijo para un mundo distinto con exigencias y modalidades nuevas, como la tecnología o los nuevos modos de comunicación, que pueden ser obstáculos complejos de superar para los padres añosos. Pero también puede ser una experiencia de aprendizaje, gratificación y oportunidades

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Edad materna avanzada y embarazo ¿Hay más riesgos?

Cada vez son más las mujeres o parejas que eligen aventurarse en un embarazo después de los 35, 40 o incluso, más de 45 años. El crecimiento personal, profesional y laboral, la elección de una segunda carrera, la situación económica o bien construir una pareja (o iniciar una segunda), son algunos de los tantos factores que influyen y se entrelazan a la hora de decidir un primer o segundo embarazo a edades biológicamente avanzadas. Los avances de los últimos años en métodos diagnósticos, así como en la fertilidad y salud reproductiva de las mujeres, incluyendo herramientas tan valiosas como la cripreservación de ovocitos o la ovodonación, han venido a acompañar estos cambios. ¿Qué sabemos sobre estos embarazos? En primera instancia, es menester saber que habrá mayor riesgo de patologías maternas y/o fetales. El abordaje precoz, e instaurar medidas preventivas, serán suficientes para la prevención de algunas de ellas. Y en aquellas que indefectiblemente sucedan, será fundamental el adecuado control prenatal.  ¿Y entonces? Si bien siempre es el objetivo, lo idea es hacer una consulta preconcepcional que nos permita conocer patologías previas, y poder asesorar sobre cuidados y hábitos, vacunación, alimentación y por supuesto, sobre la tan nombrada en estas épocas \”reserva ovárica\”. En algunos casos, las condiciones médicas previas como hipertensión arterial, diabetes, o enfermedades autoinmunes, entre otras, pueden requerir de cuidados prenatales de mayor complejidad, o un abordaje conjunto e interdisciplinario y preparación para el embarazo. ¿Cuáles complicaciones pueden presentarse? Las complicaciones tempranas se asocian a mayor riesgo de abortos espontáneos por diversas causas, aumento de embarazos ectópicos o fuera del útero, así como anomalías cromosómicas o malformaciones congénitas. En la actualidad, la medicina cuenta con valiosas herramientas de diagnóstico prenatal, las cuales pueden aportar información clave para estas situaciones. El seguimiento de estos embarazos es recomendable que sea abordado con un mayor número de controles o con la sugerencia de algunos otros estudios prenatales, no pedidos en forma rutinaria, pero sugeridos frente a algunas condiciones. El control de la tensión arterial y del crecimiento fetal son pilares fundamentales, así como la pesquisa de diabetes gestacional. No obstante, algunas complicaciones tardías pueden asociarse con recién nacidos prematuros o con menor peso del esperado al nacer. La mayoría de los estudios muestran hoy que las mujeres mayores de 35 años tienen altas probabilidades de tener una cesárea, ya sea por las comorbilidades asociadas a su embarazo o bien por dificultades en la progresión del trabajo de parto. Sin embargo, el control de embarazos en mujeres de mayor edad, es una tendencia creciente, que implica un gran trabajo en equipo. Es fundamental el correcto asesoramiento y control prenatal, para prevenir potenciales complicaciones y lograr embarazos seguros. La consulta preconcepcional hecha a tiempo, el asesoramiento sobre riesgos y métodos diagnósticos actuales, el examen ginecológico, entre otros, serán de enorme valor para el seguimiento de estos embarazos. No dudes en consultar a tu ginecólogo u obstetra sobre tus dudas; el fortalecimiento del cuidado preconcepcional, pre y posnatal serán la mejor prevención en este camino.

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El esperanzador testimonio de Agustina Clemente, que será mamá tras haber superado un cáncer

Agustina Clemente tuvo cáncer de mama en 2018, a los 28 años. Antes de la operación y sabiendo que tras la quimioterapia y los rayos podía llegar a sufrir una menopausia precoz, decidió preservar óvulos. Hoy, cuatro años después de ese duro trance, esta maestra de 32 años está esperando su primera hija, Elena que nacerá en noviembre. Esta es su valiente y esperanzadora historia. Agustina Clemente junto a su pareja. «Así descubrí que tenía cáncer» «Una noche me palpé un bulto en la mamá izquierda, era como una cánica, se la muestro a mi novio y él me sugiere ir al médico en ese momento. Yo la verdad dije esperar porque no pensé nunca en la posibilidad de un cáncer, no sabía que las mujeres jóvenes podían tener cáncer de mama». «Saqué turno con un mastólogo que al palpar me dijo que no era nada, que me quede tranquila. Le insistí y me mandó a hacer una eco mamaria. Ahí el resultado arrojó que era 98% benigno y 2% probabilidad de malignidad. Ese porcentaje que arroja la ecografía se llama BI-RADS, investigué y supe que es una apreciación subjetiva del técnico de imágenes. Se lo mostré al médico y me dijo que me quedara tranquila, que en 6 meses hacíamos un nuevo control. Yo no quería, prefería descartar ese 2%, aunque sabía que la punción era invasiva. Le insistí bastante, y el 9 de agosto, a mis 28 años recibí el resultado de la biopsia que decía que tenía un carcinoma ductal infiltrante. El 28 de agosto me operaron: me hicieron una cuadrantectomía, donde sale que los ganglios eran negativos». Agustina antes del cáncer. La búsqueda de la preservación de óvulos «Cuento esta parte de la historia porque nadie me aconsejó sobre la vitrificación de óvulos. Mi oncólogo era bastante reacio a contestar preguntas. Mi mamá había tenido cáncer a los 46 años (hoy tiene 67), y había quedado menopáusica. Pensé que todas quedaban menopáusicas luego de la quimio. Yo tenía por delante 16 sesiones. Entonces le pregunté al oncólogo y me dijo que cualquier cosa que quisiera hacer con mi fertilidad, tenía que hacerla antes del 2 de octubre que empezábamos el tratamiento (quedaban 25 días)». «Llegué a Hailtus porque mi mamá, antes que yo naciera, había perdido un embarazo y se había atendido con el Dr. Pasqualini. Por suerte mi prepaga la tenían, y al llamar y explicar mi situación, me dieron turno rapidísimo con la Dra. Carlota Lucini, que es la coordinadora de Oncofertilidad del Instituto. Para mí fue un ángel en el camino que, además de explicarme un montón de cosas, ese mismo día me llevé la caja para empezar la estimulación. Fue un poco duro, me tenía que inyectar, me daban calores, yo estaba recién diagnosticada. Pero fue una apuesta a la vida, porque el diagnóstico te enfrenta con la muerte. Pensar en la vitrificación de óvulos fue pensar ‘voy a vivir y voy a poder ser madre algún día\’». Mientras transitaba la quimio. «El procedimiento fueron 13/15 días de estimulación ovárica, sin tener en cuenta el momento del ciclo menstrual en el que estaba porque tenía poco tiempo. Si bien tenía que inyectarme en la panza, estaba hinchada, tenía calores, para mi fue tolerable el tratamiento. Día por medio tenía que ir a hacerme una ecografía transvaginal para ver cómo iban madurando los ovocitos. Yo no sabía qué cantidad iba creciendo, pero sabía que era importante que lográramos varios. El día de la extracción me enteré que me habían sacado 19 óvulos de los cuales 12 eran super buenos. Esto era muy exitoso, ahora tenía que encarar el tratamiento del cáncer». Cómo fue la operación de cáncer de mama «La operación de cáncer de mama fue rara porque era mi primera vez en un quirófano, con anestesia total y todo eso. Me entraron en silla de ruedas y eso me impactó, porque yo podía caminar perfectamente. Me dijeron que era por protocolo pero a mi siempre me hizo pensar en el lugar de “pasividad” que le otorga la medicina al paciente, y yo intento como paciente ser más activa». «La operación fue corta porque me hicieron una cuadrantectomía, salí un par de horas después de alta. El posoperatorio la verdad fue tranqui, me curaba yo la herida, no estaba imposibilitada por los movimientos. A la quimioterapia le tenía miedo porque tenía el recuerdo de cuando mi mamá la atravesó, sintiéndose muy mal, sin comer por el gusto feo en la boca, vomitando. Pero no me pasó nada de eso. Tenía si las defensas muy bajas, por más que me daban medicación para levantarlas, incluso un par de veces suspendieron la quimio. Fui muy estricta en cuidarme con los alimentos, para no tener contaminación de ningún tipo, usaba barbijo, en 2018 cuando nadie lo hacía». El proceso en fotos. La caída del pelo y la reacción del cuerpo «La caída del pelo fue difícil, por lo que genera la mirada del otro, no de mi familia sino salir a la calle y que la gente te miré con lástima. Compré una peluca que nunca usé. Mis alumnos y amigas se cortaron el pelo y me hice otra peluca que la usé solo para la entrega de diplomas de ellos. Sentía que era como mentirme a mí misma, prefería usar pañuelos». «Después llegaron los rayos, fueron 33 sesiones, también con suspensión de tratamiento en varias oportunidades, generé una mastitis y tenía que descansar para darle un poco de respiro a la piel. Entonces algo que tenía que durar un mes, duró como dos meses y medio. Si bien estaba cansada, también fue un buen tratamiento. Esto es algo que quiero insistir, no es como en las películas que los enfermos de cáncer están tirados en la cama y no pueden hacer nada«. Usando un pañuelo. «Cada cuerpo responde al tratamiento de diferentes maneras, también tiene que ver el estadío del cáncer, cada situación es distinta. Lo que no hay es que hacer es predisponerse

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