Nombre del autor:Fundación REPRO

Artículos, Ciencia en tu vida

Endometriosis: concientizar sobre la preservación de la fertilidad

El 14 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Endometriosis, una patología que despierta diversos interrogantes y que es ignorada por muchos profesionales. Se calcula que el 10% de las mujeres en edad reproductiva presentan algún grado de endometriosis, y hasta un 40% de las que consultan por infertilidad. Es una enfermedad donde el tejido endometrial, que tapiza la cara interior del útero, se presenta por fuera de la cavidad uterina. Puede presentarse en forma de implantes en el peritoneo, de quistes en los ovarios y, con menor frecuencia, en otras zonas del cuerpo. Su origen se debe al reflujo de la sangre menstrual por las trompas hacia la cavidad de la pelvis, donde las células endometriales tienen la capacidad de implantar por algún motivo, cuando no debería ser así. Existen tantas endometriosis como pacientes que la presentan: es una patología que puede cursar en forma asintomática o presentar síntomas invalidantes, como dolores agudos, en general pre e intramenstruales, más intensos con el correr del tiempo. Sus causas siguen siendo una incógnita. Puede evolucionar en formar rápida y agresiva, pero también en forma lenta. Y puede, o no, afectar la fertilidad. No hay que perder de vista que es una dolencia que avanza, por lo tanto, es importante diagnosticarla de manera temprana y tratarla, para que esa mujer lleve una vida normal. Es una enfermedad que puede llegar a condicionar la calidad de vida de quienes la sufren. Muchas mujeres que se embarazan pueden presentar algún grado de endometriosis y nunca se enteran; otras, pueden padecerla y ser ésta la causa de infertilidad, ya sea por adherencias pelvianas, por ser tóxica para los óvulos y embriones o por generar alteraciones a nivel de la implantación; otras pueden presentarla y el motivo de infertilidad ser otro. Sin embargo, es frecuente encontrar en las mujeres con endometriosis una falla ovárica temprana y una disminución de la calidad ovocitaria con la progresión de la enfermedad. En muchos casos no tiene correlación con el grado de afectación del momento. La buena noticia es que, en los últimos años, diversos estudios demostraron que la preservación de la fertilidad es efectiva en estas pacientes porque asegura capacidad reproductiva en una enfermedad que tiene carácter progresivo. Además, si se tiene en cuenta que la edad es otro factor determinante para la infertilidad, la vitrificación se presenta como una oportunidad. La vitrificación de óvulos es la opción más adecuada, sobre todo en pacientes jóvenes, aunque también se puede recurrir a la vitrificación de embriones o de tejido ovárico. La preservación de la fertilidad debe ser indicada cuando la endometriosis no se encuentra muy avanzada, incluso, en el momento que es diagnosticada. Es nuestro trabajo, concientizar a pacientes y equipos médicos, para que la vitrificación de óvulos sea tenida en cuenta. Así, cuando una paciente busque el embarazo y se encuentre con dificultades por que tiene una reserva ovárica disminuida, tendrá a mano otras posibilidades.    

Artículos, Ciencia en tu vida

Cuatro de cada diez mujeres infértiles tienen endometriosis

Cuatro de cada 10 mujeres infértiles tienen endometriosis, aunque algunas consiguen embarazarse «sin problemas» si el diagnóstico es temprano, por lo que el especialista en fertilidad Sergio Pasqualini aconsejó este domingo «estar atentos a los síntomas», ya que «una de cada 10 chicas en edad reproductiva no sabe que la padece». Endometriosis: una enfermedad poco conocida entre mujeres «Un 40 por ciento de las mujeres infértiles presenta endometriosis, aunque muchas pueden embarazarse sin problemas y nunca enterarse de que la tienen. Otras pueden padecerla y ser ésta la causa de infertilidad, ya sea por adherencias pelvianas, por ser tóxica para los óvulos y embriones o por generar alteraciones a nivel de la implantación». Hay mujeres que pueden presentar endometriosis y ser infértiles por otros motivos. La endometriosis es una enfermedad que consiste en que el tejido endometrial, que tapiza la cara interior del útero, se presenta por fuera de la cavidad uterina. Su origen se debe al reflujo de la sangre menstrual por las trompas hacia la cavidad de la pelvis. También puede migrar por la sangre e implantarse en otros lugares, como la pared abdominal. ¿Porqué se demora el diagnóstico? «En algunos casos la patología es asintomática», por lo que se estima que un 10 por ciento de mujeres en edad reproductiva «la padece y no lo sabe». «Cuando aparecen síntomas a veces se confunden con otras enfermedades, ya que hay tantas endometriosis como pacientes», retomó el especialista. Sin embargo, se pueden describir algunos signos comunes, como «dolores intensos, en general pre e intramenstruales y progresivos» y «dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales», así como «molestias vesicales o intestinales».» Cuanto antes se diagnostique la patología, mayores son las posibilidades de conservar la fertilidad. También hay formas de mantenerla a raya por medio de anticonceptivos o el diu, que liberan progesterona», señaló Pasqualini. Y enfatizó: «Hay que tener en cuenta que la mujer con endometriosis puede tener tendencia a una falla ovárica más temprana, por lo que la detección a tiempo es fundamental».

Artículos, Ciencia en tu vida

Marzo, hablemos de HPV y Cáncer de Cuello Uterino

En el mes de marzo se conmemoran el Día Internacional sobre la Concientización del Virus de Papiloma Humano (4/03) (HPV en inglés) y el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino (26/03), por lo que es el momento ideal para hablar del HPV y sus enfermedades asociadas. El objetivo de la campaña de HPV en particular, es fomentar la conversación y promover un intercambio mundial de ideas, conocimientos y materiales de investigación. Este año el mensaje es “Descubre el secreto más viral. Pregunta sobre el HPV” #askabouthpv. La idea es comparar cómo se propaga un contenido viral que es banal y trivial con la baja visibilidad y conciencia del HPV, que se propaga con la misma facilidad. Los HPV son virus de transmisión sexual, muy comunes en todo el planeta. Hay más de 200 tipos diferentes, el 80% de las personas lo tendrá en algún momento de su vida y mientras que para muchos no causará daño, se sabe que algunos tipos causan ciertos cánceres, como Cáncer de Cuello Uterino, anal y orofaríngeo. El Cáncer de Cuello Uterino es el cuarto cáncer más frecuente en las mujeres y se estima que unas 270,000 mueren a causa de él cada año. El HPV infecta únicamente las células de la piel y se propaga por contacto de piel a piel. Los tipos que infectan la región genital y la garganta se propagan a través del contacto sexual. Clínicamente, la mayoría de las veces no se puede saber si se está infectado por el virus, ya que la infección puede cursar en forma asintomática. Algunas personas que han tenido exposición a determinados subtipos, desarrollan verrugas o condilomas (protuberancias en la piel que, a veces, tienen el aspecto de pequeños coliflores que pueden generar picazón o sensación de quemazón). Al ser una enfermedad silenciosa es importante trabajar sobre la difusión de su problemática, detección y concientizar sobre la vacunación. Sin ninguna duda, cuánto más aprendamos sobre el virus y cómo reducir al mínimo el riesgo de infección, será mejor para todos. Pero, ¿cuál es su relación con el cáncer? Tener HPV es el principal factor de riesgo de cáncer cervical. Una vez infectado, el organismo puede eliminar o no la infección. Si no logra depurarla, la persistencia en el largo plazo puede provocar cambios precancerosos. De no recibir tratamiento, algunos de estos cambios pueden evolucionar en el tiempo y provocar cáncer. En estos estadios se puede notar sangrado, dolor y otros síntomas. La vacuna contra el HPV indicada en Argentina para niños y niñas de 11 años, puede ser dada, según criterio médico, hasta los 26 años, el límite de edad utilizado en los estudios clínicos de una de las vacunas. Sin embargo, algunos estudios demostraron que la vacuna en mujeres de hasta 45 a 50 años es una medida de gran protección entre las que no estaban infectadas antes de su aplicación. Mediante la concientización, la información, la vacunación y las pruebas de detección, todos podemos actuar para detener el HPV.

Artículos, Ciencia en tu vida

¡Es hora de volver a los controles ginecológicos!

La pandemia modificó hábitos y costumbres de nuestra vida cotidiana, y muchos más. Es una realidad que llegó para quedarse, y así será durante un tiempo. Termina un poco el respiro que da el verano, y poco a poco se reanudan algunas actividades. Es un muy buen momento para reflexionar ¿me hice los chequeos médicos o ginecológicos que me correspondían? Desde el año pasado, las personas guiamos nuestras conductas sociales por el temor y los cuidados hacia una enfermedad en particular. Pero, estamos descuidando otros aspectos de nuestra salud. En este sentido, se vieron muy afectados aquellos que tienen enfermedades crónicas, pero sobre todo, se perdió uno de los pilares con los que trabajamos los médicos: el diagnóstico precoz. Son varias las investigaciones que indican una drástica disminución de controles cardiológicos, oncológicos y ginecológicos, sobre todo al comienzo del confinamiento. Pronto veremos los resultados de estos hechos. Fueron las mismas sociedades médicas quienes, al principio de la cuarentena, propusieron diferir controles entre 3 a 6 meses en pacientes sanos, y propiciar las consultas no presenciales a través de teleconsultas, WhatsApp o diferentes apps. Pero al alargarse este proceso epidemiológico, se instó a volver a los controles, con todas las precauciones correspondientes. La Sociedad  Argentina de Mastología, por ejemplo, para datos de octubre reportó que se habían diagnosticado menos de la mitad de los casos de cáncer de mama de los años anteriores. Esto resulta un problema, porque, claramente los tumores van a seguir apareciendo. La no detección marca que ésta se hará más adelante en el tiempo, pero en el caso del cáncer de mama y en otros tumores como en cáncer de cuello de útero, la posibilidad de curación o de realizar, frente al diagnóstico, tratamientos menos agresivos, está ligada a la detección precoz del tumor. Muchas mujeres pudieron acceder a consultas virtuales, aunque no tantas como hubiéramos querido, y si bien el examen físico es importante y no puede realizarse por este medio, una cuidadosa entrevista nos permitió abordar distintas consultas, resolver inquietudes y enviar órdenes para, por ejemplo, realizar mamografías  o recetas de anticonceptivos para no interrumpir tratamientos. ¿Cuál fue en ginecología una de las consultas que más aumentó en pandemia? Si bien aún no contamos con cifras, fue muy llamativo el caudal de consultas por alteraciones menstruales, como por ejemplo, atrasos o ausencia de menstruación. Si bien como dijimos fue algo llamativo, no fue sorprendente ya que es conocida la relación entre la regulación del ciclo menstrual y el estrés, así como con otros factores externos. En pandemia cumplimos con varios motivos capaces de alterar la menstruación: estrés agudo y crónico, cambios en el peso corporal, cambios en la alimentación y en los patrones de sueño. Si estas alteraciones no estuvieran mejorando, es muy recomendable realizar una consulta. Entonces, es hora de pensar en volver al autocuidado global, no solo prevenir el COVID, sino retomar los controles ginecológicos, presenciales o virtuales, para prevenir también el cáncer de cuello de útero con la citología o PAP, y el cáncer de mama con la mamografía y revisación.  ¿Aún tenés miedo de salir? Te sugiero que llames al lugar donde solés atenderte, y te contarán todas las medidas de seguridad que estamos tomando para volver con el menor riesgo posible: barbijos, desinfección de superficies, distancia en salas de espera, entre otras medidas.

Artículos, Ciencia en tu vida

Salud de la Mujer: chequeos y consultas a cada edad

Una guía con las recomendaciones y estudios adecuados en las distintas etapas. Prevención. Ese es uno de los conceptos clave en la medicina y, para ponerlo en práctica, los especialistas sugieren algunas recomendaciones para cada etapa de la mujer. Los chequeos son importantes. Pero mantener una buena salud va mucho más allá de un estudio de rutina. A veces es más adecuado el diálogo con un profesional de confianza. Además, gran parte del cuidado de la salud se da fuera de los consultorios y tiene que ver con buenos hábitos”, resume la doctora Karin Kopitowski Al mismo tiempo y teniendo en cuenta esta visión, los exámenes ginecológicos y clínicos sobre cuestiones relacionadas con el crecimiento o los riesgos más frecuentes a cada etapa o según la historia clínica personal no pueden faltar. En la pubertad La consulta pediátrica o con un especialista en adolescentes servirá para chequear el control de peso, la talla y el desarrollo de los caracteres sexuales. “Si se reconoce alguna alteración o ante la aparición de flujo, vulvitis o de irregularidades menstruales, será adecuada la primera consulta con una ginecóloga especialista en adolescentes”, explica la doctora María Elisa Moltoni, ginecóloga A la vez, este encuentro servirá para abrir el diálogo sobre educación sexual. Durante la adolescencia El punto fundamental: una charla con un especialista en ginecología infanto- juvenil “sobre relaciones sexuales, métodos anticonceptivos y demás cuidados”, agrega Moltoni. Estar cerca de ellos y hablar “sobre el consumo problemático de sustancias” y conductas de riesgo, agrega Kopitowski, son también cuestiones fundamentales. Entre los 20 y los 40 “El chequeo básico de una mujer en edad reproductiva, sin patologías o antecedentes familiares relacionados consiste en un Papanicolau, una colposcopía -permite ver con aumento el cuello y la vagina-, un examen pelviano por palpación, una ecografía ginecológica para evaluar ovarios y la ecografía mamaria o mamografía”, resume el doctor Sergio Pasqualini. La rutina básica es anual. Aunque, la periodicidad de determinados estudios cambiará de acuerdo a las características personales, la historia y el examen clínico y los antecedentes familiares. A partir de los 30, “si la paciente no tuvo hijos, el ginecólogo podrá sugerir o informar sobre las alternativas de planificación reproductiva”, completa Pasqualini. El embarazo es un capítulo aparte. “Si bien los controles varían de acuerdo a cada gestación y cada mujer, el control mínimo es una vez al mes hasta las 32 semanas y luego, con intervalos más cortos y hasta semanales”, explica el doctor Ignacio Pérez Tomasone A partir de los 40 Los controles anuales -o más asiduos, según el caso- continúan y, de acuerdo a los ciclos propios de cada una, comienzan a evaluarse los síntomas relacionados con el climaterio. “Luego de los 50, se suma una densitometría ósea para chequear el nivel de calcio en los huesos y prevenir o tratar la osteoporosis”, dice Pasqualini. A cada edad, el chequeo clínico es otro de los pilares fundamentales. “El encuentro una vez al año con un médico de familia servirá para que éste determine los factores de riesgo de cada persona y la mejor prevención”, completa Karin Kopitowski. En esta consulta, la salud cardiovascular debe estar presente. “Hasta hace relativamente poco tiempo, no se tenía en cuenta el riesgo cardiovascular en la mujer y las últimas estadísticas indican que no hay diferencias significativas en la mortalidad por enfermedades de este tipo entre el hombre y la mujer. ”, expresó la doctora Ana Paula Mollón, cardioangióloga intervencionista. Por tal motivo, “las mujeres deben realizarse adecuados controles cardiovasculares con la misma frecuencia que las consultas ginecológicas. Aprendimos a prevenir el cáncer de mama y de útero. Pero es una asignatura pendientes cuidar nuestro corazón”, remarcó la doctora María Celia Bayón, cardioangióloga intervencionista.

Artículos, Ciencia en tu vida

Día Internacional de la Mujer: planificación reproductiva, una manera de empoderarte

Los avances científicos facilitaron a la mujer el momento de elegir ser madre en contextos menos tradicionales que la familia tipo de otras épocas. Hoy una mujer puede ser madre, aunque no esté en pareja o lo esté con otra mujer. Hoy se celebra un nuevo Día de la mujer y este año las Naciones Unidas decidieron orientarlo bajo el lema “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo del Covid-19\”. Las mujeres se encuentran en la primera línea de la crisis de la Covid-19 como trabajadoras de la salud, cuidadoras, innovadoras y organizadoras comunitarias. También se encuentran entre las y los líderes nacionales más ejemplares y eficaces en la lucha contra la pandemia. La crisis ha puesto de relieve tanto la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas desproporcionadas que soportan. Así como las mujeres van dando pelea y conquistan nuevos espacios, la ciencia se preocupa por dar respuesta a eso. Sería importante que las leyes también puedan acompañar. Porque, si bien es cierto que la ciencia avanzó mucho en relación a las conquistas de la mujer y facilita la toma de ciertas decisiones, es igual de cierto, que no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades ni recursos para acceder a lo que la ciencia ofrece. Es ahí donde el estado debe ayudar y asistir. ¿Qué es lo que viene a paliar el avance de la ciencia? Crecer en lo profesional, fructificarse en logros y conquistas personales, es para muchas mujeres \”la expresión de la fertilidad\”. En la actualidad, eligen asumir responsabilidades más sociales que familiares, donde la maternidad es una elección. Entonces, ¿qué es eso que la ciencia ofrece para empoderarlas? La anticoncepción En los \’60s la píldora anticonceptiva permitió una libertad nunca antes experimentada. La mujer podía disfrutar de su sexualidad plenamente al tiempo que elegía no estar embarazada. Por aquellos años, Gregory Pincus y John Rock, lograron crear la píldora que, utilizando progesterona, evitaba la ovulación y por lo tanto impedía la concepción. Más allá de los mitos sobre sus efectos secundarios, sobre todo relacionados con aquellas primeras píldoras, es uno de los métodos anticonceptivos más utilizados por estos días porque las dosis son bajas y, además, vienen con algunos otros beneficios –previene acné, endometriosis, etc-. Todo esto permite que hoy una mujer pueda posponer el momento de buscar la concepción ya sea por razones, laborales, sociales o de salud. Sin embargo, esta situación presenta también una desventaja, cada vez con mayor frecuencia se retrasa la búsqueda de un embarazo llevando a que el principal problema de salud reproductiva de este siglo sea la llegada tardía de la mujer al nacimiento de su primer hijo. ¿Qué posibilidades brinda la vitrificación? Es una excelente respuesta que la ciencia da a estas necesidades personales, económicas y/o culturales. Aquellas mujeres en edad fértil que sepan que su decisión es postergar la llegada de su primer hijo, pueden recurrir a esta técnica. El beneficio es que se conservan los óvulos de la \”edad\” del momento en que se congelaron, por lo que la mujer puede decidir ser madre a las 40 pero con sus óvulos de cuando tenía 32, por ejemplo. El procedimiento consiste en estimular los ovarios con hormonas para que se produzcan varios óvulos –la cantidad dependerá de la capacidad de respuesta del ovario-, luego se aspiran los folículos que contienen los óvulos y se congelan para su conservación. La técnica utilizada es la vitrificación que es la variante de congelamiento con descenso brusco de la temperatura y que permite lograr muy buenos resultados al descongelarlos. Los avances científicos también facilitaron el momento de elegir ser madre en contextos menos tradicionales que la familia tipo de otras épocas. Hoy una mujer puede ser madre, aunque no esté en pareja o lo esté con otra mujer.

Artículos, Ciencia en tu vida

El deseo de querer ser mamá en pleno diagnóstico de cáncer de mama

Magalí Stawera se enteró de que padecía, por segunda vez, cáncer de mama, en el mismo instante en el que su deseo era agrandar la familia. Lejos de posponer su sueño, la joven volvió a \”conectarse con la vida”. Su testimonio Magalí Stawera siempre tuvo algo en claro: quería formar una familia, grande o chica pero quería tener hijos. Sin embargo, a sus 33 años, con una hija ya nacida y en un control médico le dieron el peor de los diagnósticos: tenía cáncer de mama. “Me encontraron unas microcalcificaciones que eran malas y me diagnosticaron cáncer de mama. Hice rayos, me operaron y tuve la indicación de hacer rayos por tres años más. Cuando finalmente tuve el alta, seguí con controles y 4 años más tarde me aparecieron otras microcalcificaciones en la otra mama. Fue algo tremendo porque yo tenía muchas ganas de ser madre en ese momento. Fue un baldazo de agua fría”, comentó a este medio Magalí. Con el diagnostico en mano, Magalí sabía que debía poner en pausa su deseo de ser madre nuevamente: “Lo primero que pensé fue que definitivamente no iba a poder ser mamá después, ya que mi primera hija tenía en ese momento seis años y cada vez sentía que se iba alejando más y más”. Las cifras no acompañaban el deseo de Magalí, porque, si bien muchas mujeres pueden quedar embarazadas, puede ser difícil por el tratamiento oncológico realizado como la quimioterapia. Las estadísticas indican que estas pacientes tienen la menor tasa de embarazo, con una reducción del 67% de chances de tener un bebé si no preservan la fertilidad en comparación con la población general. “En ese momento el tratamiento era distinto al de mi primer cáncer porque el tumor había cambiado. Tenía características diferentes y era un tratamiento más agresivo, entonces lo primero que pensé fue que tenía que encontrar ayuda para poder congelar mis óvulos o encontrar la manera de ser mamá. Pedí un turno en un centro de fertilidad y salí muy angustiada, el médico que me atendió me dijo que sea prudente y que espere a que termine mi tratamiento. No podía concebir esa idea y seguí buscando opiniones”, enfatizó Stawera. Se acercaba agosto. Magalí sabía que empezaba su tratamiento luego de las vacaciones de invierno de su hija y que eso significaba que se venía un período difícil: “No me podía sacar la idea de la cabeza. Yo quería ser mamá de nuevo, así que volví a insistir en una clínica de fertilidad, esta vez en Halitus Instituto Médico. Una vez que me atendió una médica llamó a otros profesionales y entre todos me decían que ya estaba para arrancar el tratamiento. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando, porque obvio había un costo económico y el médico a cargo fue muy claro ‘no importa eso en este momento, vos no te preocupes. Esto hay que hacerlo ahora’. En ese momento en el que estaba en la tristeza más profunda fue volver a conectar con la vida y tener la confirmación de que cuando todo esto terminara yo iba a volver a ser mamá”. Tras la primera visita, los quince días que le siguieron Magalí los describe como volver a conectar con la vida: “Era el cumple de mi hija y yo me acuerdo estar en el baño inyectándome, todo una locura. Finalmente llegó el día en el que me sacaron 12 óvulos. Para mí tener los óvulos era algo seguro, yo no sabía que iba a pasar en un futuro y eso me llevaba un poco de tranquilidad y hasta me daba fuerzas para seguir”. El procedimiento para congelar óvulos consiste en estimular los ovarios con hormonas para que se produzcan varios óvulos –la cantidad dependerá de la capacidad de respuesta del ovario-, luego se aspiran los folículos que contienen los óvulos y se congelan para su conservación. “En el medio empecé mi tratamiento del cáncer, lo termine, todo salió muy bien y volvió el deseo de quedarme embarazada. Mis médicos del instituto eran partidarios de intentarlo naturalmente antes de comenzar con el tratamiento. Y cuando estaba a punto de ir a la clínica para empezar el tratamiento, le dije a mi marido que me iba a hacer un test por las dudas porque tenía dos días de atraso. Y dio positivo, estaba embarazada y no podía más de alegría”, comentó emocionada Magalí. Y es que a pesar de tener esos dos días de atraso, la futura mamá pensaba que era su cabeza que le estaba jugando una mala pasada: “Fue una alegría enorme, no lo podíamos creer, fue realmente impactante y alentador. A pesar de no haber usado mis óvulos eso me ayudó a salir adelante, a saber que hay opciones para los que padecemos cáncer y queremos seguir agrandando la familia en medio de una tormenta”. “Hay un montón de gente que está para ayudarte e informarte porque no se suele hablar mucho de maternidad y cáncer. Hay un montón de historias similares y para mí lo más importante era hacerles saber a todos los que me acompañaron en ese momento que estaba embarazada. Lo primero que hice fue llamar a la enfermera que me atendía en quimioterapia, lloramos de felicidad. Para mí es muy importante hacerles saber que cada vez que se crucen con una mujer que tenga ese deseo tenga una luz de esperanza porque sí se puede, hay que intentar todo y siempre buscar una segunda opción, no bajar los brazos”, enfatizó la mujer. En plena pandemia, Magalí se convirtió en mamá por segunda vez de una bebé a la que llamo Jazmín: “No lo hubiéramos imaginado en este contexto, pero estamos muy felices. Hoy ella tiene seis meses y es hermosa. Estamos preparados para esto, uno no lo sabe pero siempre podemos\”.

Artículos, Ciencia en tu vida

Cáncer y fertilidad: la preservación, una esperanza luego de superar la enfermedad

Debido a que los tratamientos oncológicos afectarán, de forma parcial o definitiva, la capacidad reproductiva, hoy por hoy es fundamental el rol de la medicina reproductiva y sus distintas técnicas, que ayudan en la posibilidad de concebir una vez superada la enfermedad. Cada 4 de febrero, se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer, una fecha impulsada por organizaciones internacionales que tiene por objetivo promover la concientización sobre la importancia de la prevención, la detección temprana y los controles y cuidados necesarios para incrementar la tasa de curación y supervivencia. En la Argentina, la incidencia de enfermedades oncológicas es media-alta, con 217 casos nuevos por año cada 100 mil habitantes, según datos de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer. En este contexto, conocer la influencia del cáncer en la fertilidad será clave para que quienes atraviesen una patología de este tipo y quieran convertirse en padres conozcan las alternativas disponibles. Son varios tipos de cáncer los que pueden prevenirse, mientras que otros pueden detectarse de manera temprana, lo que favorece las posibilidades de curación. Entre ellos, mama, cuello de útero, colon, pulmón, próstata y piel. El diagnóstico temprano y el avance de las terapias han mejorado en gran medida la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer. De hecho, la mortalidad general atribuida al cáncer en las mujeres ha disminuido en un 1,5% por año en los últimos 5 años. En consecuencia, hay un número creciente de mujeres jóvenes y hombres sobrevivientes al cáncer. Según un estudio publicado en Supoortive Care Cancer (2016), un tercio de mujeres mayores de 30 años refieren que les hubiera gustado tener una consulta antes del tratamiento. El 73% de las mujeres adolescentes y adultos jóvenes dicen no haber recibido información acerca de preservación. Una de las principales preocupaciones para los sobrevivientes de cáncer femenino es la fertilidad. Los problemas de fertilidad son consecuencia de los tratamientos y pueden tener efectos devastadores en la calidad de vida de los pacientes oncológicos jóvenes que no tuvieron la oportunidad de formar una familia antes de su diagnóstico. Para los sobrevivientes, que aún no completaron los deseos de paternidad, la infertilidad es una preocupación mayor y persistente que puede agregar estrés a largo plazo. El 44,1% de las mujeres que preservaron fertilidad manifestaron seguridad y el 23,5% esperanza, refirieron que les dio paz durante el tratamiento oncológico y contribuyó a su calidad de vida. El 82% respondió que los principales desafíos fueron el tiempo y las cuestiones financieras. Pero, ¿qué es y cómo se preserva la fertilidad? “Es una rama de la medicina reproductiva creada para dar respuesta a personas que deben someterse a procedimientos médicos que afectarán su fertilidad. Hoy, además, se suman los factores sociales”, comentó la doctora Carlota Lucini, coordinadora del programa de Oncofertilidad de Fundación Repro. En el caso particular de pacientes con cáncer, de acuerdo a la especialista, lo fundamental es trabajar en equipo con el oncólogo para evaluar los efectos y las dosis de las drogas sobre el sistema reproductivo y así decidir cuál es la mejor opción en cada caso en particular. La preservación de la fertilidad, una esperanza luego de superar el cáncer Debido a que el tratamiento afectará, de forma parcial o definitiva, su capacidad reproductiva, hoy por hoy es fundamental el rol de la medicina reproductiva y sus distintas técnicas, que ayudan en la posibilidad de concebir una vez superada la enfermedad. Para ello, es esencial que los profesionales de la salud especializados en oncología den a conocer en el momento indicado la posibilidad de preservar la fertilidad a sus pacientes. Esta garantía de poder concebir a futuro puede mejorar su estado emocional y calidad de vida posteriormente. Transitar la enfermedad con esa esperanza les brinda una fuerza única para lograr superarla, dándoles la oportunidad de proyectar un bebé en el futuro. “Cuando recibimos un paciente oncológico analizamos las mejores opciones y alternativas más viables de acuerdo a su diagnóstico, personalizando el tratamiento para conservar sus gametos. Asimismo, trabajamos en colaboración interdisciplinaria con los distintos especialistas para que el paciente reciba la atención necesaria con la mayor rapidez posible. Estudios científicos recientes han demostrado que es posible iniciar la estimulación de la ovulación en cualquier momento del ciclo, por ello podemos realizar la preservación sin retrasar el tratamiento oncológico”, sostuvo el médico especialista en fertilidad, Fernando Neuspiller, director de IVI Buenos Aires. Actualmente, existen diversas técnicas de preservación de fertilidad. En el caso de las mujeres, las más aplicadas son la vitrificación de ovocitos (congelación de los ovocitos) y la congelación de la corteza ovárica, para ser trasplantada una vez superada la enfermedad (se realiza en aquellos casos que deben iniciar de inmediato el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, donde la estimulación ovárica no estaría recomendada así como en casos de niñas pre púberes). En cuanto a los hombres, se utilizan técnicas como la criopreservación o congelación de espermatozoides o la criopreservación de tejido testicular. Es importante que tanto pacientes como profesionales estén al tanto y tengan en cuenta la existencia de estos tratamientos, sobre todo porque generan una esperanza y una razón más para luchar contra esta dura enfermedad.

Artículos, Ciencia en tu vida

El cáncer, en primera persona “Me pude dar el lujo de curarme, volver a ser padre y rearmar una familia”

Si existe palabra con connotación negativa es “cáncer”. Sin embargo, el testimonio de quienes vivieron para contarla puede resultar de gran ayuda para quien atraviesa por ese momento. La historia de Leandro, un sobreviviente Tenía 29 años, una hija de un año y medio, una mujer y su trabajo soñado. Era (es) productor televisivo y venía de grabar en Francia Fort Boyard, un programa que fue éxito en la televisión argentina. Corría el año 1999 cuando Leandro Santagada (48) se disponía a subirse a un nuevo avión en busca de más aventuras: iba a estar a cargo de la producción de Expedición Robinson (otro ciclo que llegaría a triunfar en la pantalla de canal 13). Pero no pudo ser posible. Un bulto en un testículo, que resultó ser un carcinoma, cambió sus planes por los de una cirugía en la que los médicos aseguraron haber “limpiado todo”, y a la que en enero de 2000 -vaya manera de empezar el nuevo milenio- le siguieron ecografías por dolores abdominales y la confirmación que nadie quería escuchar: había metástasis en pulmón y ganglios y urgía comenzar un tratamiento oncológico. Lo que comenzó con una consulta al urólogo terminó con una derivación a Oncología. El panorama cambió radicalmente. Leandro tenía cáncer, estaba confirmado. Ya no era un carcinoma que se mandaba a analizar. Tenía que empezar inmediatamente un tratamiento de quimioterapia. Así se lo dijo Guadalupe Pallotta, la médica oncóloga del Hospital Italiano que lo recibió y de quien hoy se declara casi devoto. “Yo siempre digo que soy ‘Pallotta fan’”, bromeó el hombre durante una entrevista telefónica con Infobae. En el comienzo de la charla que duró más de 40 minutos y con la serenidad propia que da la distancia temporal con lo que le pasó, pero que también adquirió durante ese duro trance, Leandro contó que nunca pensó que se iba a morir. “Jamás me deprimí. Mi ex mujer y mi mamá fueron quienes me dieron la noticia y estaban mal; yo lo único que pensaba era que me tenía que sacar esto de encima porque tenía muchas cosas que hacer, tenía programas al aire”. Por negador, workaholic, inconsciente o vaya a saber qué don innato traído de fábrica, el hombre nunca pensó que algo pudiera salir mal. Aun cuando el panorama no era para nada alentador. La médica le explicó que había que empezar el tratamiento lo antes posible y que iba a ser muy duro porque había que atacar a la enfermedad con la misma inclemencia que ella se estaba comportando. “Me dijo que había pequeño porcentaje de éxito sobre el que había que trabajar y la ‘buena noticia’ es que había medicación para darme”, recordó Leandro. Y que hubiera tratamiento para él no era algo menor. Su papá había fallecido cuando él tenía 16 años por un cáncer de páncreas contra el que médicamente nada se pudo hacer. “En cuatro meses mi papá se murió y sólo podíamos paliarle el dolor; a mí, saber que podía pelearla me dio más fuerza. Si me daban un 1% de probabilidades de curarme yo agarraba viaje”, reconoció. Hubo un detalle nada menor que fue lo que tal vez -piensa hoy- le dio más fuerzas y es que la oncóloga, antes de empezar el tratamiento, le preguntó si tenía hijos y le habló de la posibilidad de la criopreservación como alternativa para volver a ser padre si en el futuro así lo deseaba, ya que la toxicidad de las drogas que usarían para detener al cáncer le impediría lograrlo por las vías naturales. “Ella me estaba hablando de vida, de la posibilidad de volver a ser padre en un momento donde el común de la gente piensa en la muerte”, evocó Leandro y contó: “Me acuerdo que me interné en el sector de Oncología del Italiano y esa misma mañana mi hermano llevó mi muestra para criopreservar, no lo dudé”. A pesar de haber estado siempre al tanto de su cuadro, él nunca pensó que algo malo podía pasarle. “El diagnóstico era complicado y de hecho yo veía que había otras personas que se hacían la quimioterapia de manera ambulatoria, mientras que a mí me internaban una semana”. El “descanso” entre sesión y sesión era de 15 días, en los que los malestares se multiplicaban y la debilidad era total. No llegaba a recuperarse que ya tocaba otra semana internado (cuando no volvía a “caer” en el medio por alguna febrícula o indisposición que había que controlar). Los kilos se le escurrieron como arena entre los dedos, llegó a perder 20 en total. \”Fue muy duro, pero el equipo médico me daba una tranquilidad absoluta\”, aseguró Leandro, quien cumplió cada ciclo de quimio con una entereza que ni él sabía que tenía. “Tuve altos y bajos, lo bueno es que en un momento empecé a responder al tratamiento, sabía que tenía que pasar por todo eso para curarme”, evocó sobre un proceso que lo tuvo desde febrero hasta julio bajo ese sistema de internación semanal y altas que cada vez duraban menos. “Me acuerdo que en junio quise salir porque era el Día del Padre y me dejaron con la condición de que si tenía alguna hemorragia volviera (por esa época solía sangrarle la nariz y había que controlar que no fuera producto de un sangrado interno más severo). Y no sólo tuve que volver sino que ese fue el momento más duro de toda la enfermedad”, relató Leandro. “El cuerpo no daba más por lo agresivo que estaba siendo el tratamiento, fue el momento más duro e incluso le dijeron a mi familia que mi pronóstico era muy reservado”. Esa salida para pasar con su familia el Día del Padre denotaba el único motivo que lo hacía flaquear: su hija. “Lo único que me hacía aflojar era la idea de dejarla a mi nena. Era muy chiquita, y como había empezado a ir a un jardincito no podía verla mucho para evitar que me contagie algo”. “Ella por suerte casi

Scroll al inicio