Fertilidad

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Donación de embriones

Aunque no son tan frecuentes como la donación de gametos, hay familias que ceden sus embriones a otras familias para que puedan tener un hijo. La demanda de técnicas de reproducción asistida con embriones donados va en aumento. Es cada vez más, una posibilidad para personas o parejas que no pueden concebir con sus propios gametos, y también como una respuesta para aquellos que tienen embriones congelados y no quieren descartarlos. Durante los procedimientos de fertilización asistida de alta complejidad no todos los embriones formados se transfieren, y en esos casos se los criopreserva. Puede ocurrir que quienes le dieron origen no los quieran más y en esos casos tienen que decidir, en algún momento, qué hacer con ellos. Pueden, descartarlos, donarlos para darles la oportunidad de tener un hijo a otras personas o donarlos para investigación. Nosotros creemos que lo ideal es la donación a otras personas o parejas. Para eso es importante despejar algunas dudas: Los vínculos genéticos El debate en general circula en torno a los lazos genéticos que ese embrión tendrá con la pareja que lo dona y si existirá algún impacto en el futuro hijo, al saber que existen «hermanos genéticos» o «medio hermanos genéticos» (en el caso de que el embrión se forme con donación de gametos). En este sentido es importante marcar la diferencia entre genitud y parentalidad. La parentalidad es un hecho social, cultural y biológico, de ninguna manera se reduce a lo genético. Donación NO es parentalidad. No hay razones para suponer que la ausencia del vínculo genético influye de manera negativa en el bienestar de los futuros hijos. La investigación indica que el bienestar del niño y las capacidades de los padres no dependen de la estructura familiar (es decir, el vínculo genético, número de padres o género de los padres), sino del funcionamiento familiar: la capacidad de tener una relación amorosa y afectuosa con el niño. En la Argentina, la familia que ha optado por recibir embriones se pregunta: ¿Puedo acceder a una donación de embrión en Argentina? Si, en tanto haya embriones disponibles ¿Hay riesgos que el extitular del embrión pretenda derechos sobre mi hijo cuando nazca por cualquier motivo? No puede hacerlo. Es su hijo, no del extitular del embrión. ¿Puede mi hijo saber quién fue su donante de embrión? Esto es similar a los donantes de gametos. Si bien hay una tendencia a que los donantes acepten dar información, la mayoría va por el anonimato. Pero no hay problema si quien los dona lo hace abiertamente. El titular donante del embrión se pregunta: ¿Puedo saber cuál es la familia que recibirá mi embrión? Si, pero los centros prefieren para ambas partes el anonimato. Por lo que se firman consentimientos. ¿Puede el nacido del embrión que doné reclamar que soy su padre? No puede. ¿Y si un juez lo ordena? No existen a la fecha casos en esta dirección, ni en Argentina ni en Estados Unidos ni Canadá. Hay una tendencia en Europa a que la persona al llegar a la mayoría de edad tenga acceso a la información de sus donantes. En nuestro país, la privacidad y confidencialidad con la que se donó el embrión, no puede ni debe ser socavada por ninguna decisión judicial. Si en algún momento una ley impone el cese del anonimato, debiera regir para casos posteriores a la ley. Frente a las opciones que existen para los embriones congelados, la donación se presenta siempre como la mejor.

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Una donó los óvulos y la otra «le puso el cuerpo»: la historia de dos mujeres que recurrieron al método de maternidad compartida

Cierto es que los modelos de familia cambiaron en los últimos tiempos y que la ciencia avanzó en el mismo sentido. Las técnicas de reproducción asistida nos enfrentan a situaciones que décadas atrás eran insospechadas. ¿Son las técnicas responsables de los cambios? ¿O, el responsable del cambio es el ser humano y las técnicas vienen a dar respuesta a muchos de los efectos devenidos de estos cambios? Esta es la historia de Sandra y Silvana, que el 18 de julio de 2016 se convirtieron en mamás de Emma, luego de una larga búsqueda, a la que no le faltó el condimento de sufrimiento, ansiedad e injusticia (sí, porque a los «diferentes» pareciera que las cosas buenas les tardan más en llegar). Estaban en pareja desde hace 11 años, y casadas desde hacía cinco. Como casi todos, esperaron el momento «ideal» para buscar un hijo. Tener una casa, un trabajo que permita criarlo como deseaban, que la pareja esté «establecida», y todas esas metas que se pone la gente antes de tomar la que sin dudas será la decisión más importante de sus vidas. «Uno busca tener un bebé y espera el mejor momento, y en ese esperar a mí se me pasó la ´vida útil´ que tenemos las mujeres». Así comenzó Sandra a contar su historia. En 2012 tuvieron su primer intento de fertilización, mediante una técnica de estimulación ovárica de baja complejidad. «El día que me hicieron la inseminación fue el día en que me dijeron que mi mamá tenía cáncer. Obviamente no hubo positivo en ese intento. En diciembre de ese año hicimos otro intento y tampoco resultó», resumió la Sandra. Y continuó: «En el medio nos casamos porque yo quería que mi mamá disfrutara mi matrimonio. Mi mamá falleció el 2 de febrero de 2013 y con Silvana decidimos esperar y reponernos de todo lo vivido antes de volver a buscar un embarazo». La pareja tuvo que recurrir a la Justicia para que su prepaga le cubra el tratamiento de fertilización En 2014, ya con la Ley de Fertilidad en vigencia, la pareja se acercó a un centro de fertilidad a asesorarse sobre las diferentes alternativas que tenían para convertirse en madres. Pero se encontraron con que las obras sociales y prepagas, pese a que debían hacerlo, no daban cobertura de los tratamientos de fertilización a las parejas homosexuales. Así y todo, presentaron su pedido y la prepaga tardó ocho meses en informarle que no les cubría el procedimiento. Ocho meses en el marco de la ansiedad que genera la búsqueda de un hijo. Y en una mujer que ya había pasado los 40 años y quería ser ella la que llevara adelante el embarazo. «Mediante mi abogada volvimos a presentar todos los papeles y esta vez demoraron seis meses, para nuevamente decirnos que no nos cubrían el costo del tratamiento -relató-. Mi abogada accionó entonces una medida cautelar y logramos que cumplan la ley y nos den cobertura». En junio de 2015 hicieron el primer intento, con un test de embarazo positivo, que a los 15 días terminó en un aborto espontáneo. Volvieron a repetir el procedimiento en septiembre pero sus óvulos ya no respondían a ninguna estimulación. «Ahí fue cuando el doctor (Sergio) Pasqualini nos habló de ovodonación y nos propuso tomar los óvulos de Silvana, por lo que le hicieron el estudio de reserva ovárica y conteo de óvulos y determinaron que ella estaba en condiciones de ser mi donante», recordó Sandra. Pero cuando todo parecía encaminarse, la pareja necesitó de otra medida cautelar para que la prepaga dé cobertura a su tratamiento, ya que en esta oportunidad se trataba de otro procedimiento lo que la empresa debía aprobar. En diciembre de 2015 le implantaron a Sandra dos embriones. Ahora debía «empollar» 15 días y esperar para hacerse el análisis de sangre, que mediría la famosa hormona que indica si hay o no embarazo. «La hormona beta iba aumentando exponencialmente pero recién el 22 de diciembre podíamos hacer la primera ecografía, faltaba casi un mes», recordó la mujer y no fue difícil adivinar del otro lado del teléfono lo que habrá sido su ansiedad por aquellos días. Finalmente llegó la esperada ecografía que confirmaría que había saco embrionario, que contenía un embrión y que el embarazo marchaba de manera perfecta. «Cuando escuchamos latir su corazón nos pusimos a llorar las dos», dijo Sandra, para luego relatar que su embarazo fue absolutamente normal -con los malestares propios del caso- y que en la tercera ecografía se enteraron que el bebé que venía en camino era nena. «Yo quería que sea lo que sea, pero que sea feliz», aseguró ante la pregunta de si prefería una niña o un niño. Cuando escuchamos latir su corazón nos pusimos a llorar las dos Emma nació a las 36 semanas de gestación, por cesárea, debido a que su mamá comenzó con un cuadro de presión alta. «Tuve mucho miedo en el embarazo, hasta que ella no nació no pude relajarme y disfrutar», reconoció Sandra, pese a que los meses de gestación transcurrieron en absoluta normalidad. Es que cuando algo se desea tanto y cuesta tanto alcanzarlo, el temor de que sea todo un sueño y despertar de repente sobrevuela siempre. Y tras asegurar que tuvo que «aprender a ser mamá», Sandra confesó que la maternidad es todo lo que soñó y más; «superó lo que imaginaba». «Emma es una nena que sonríe todo el tiempo. Nos tiene muy diferenciadas a las dos, yo soy la que le pone los límites, aunque Silvana dice que soy permisiva -describió-. Nada iguala lo que es Emma en nuestra vida, fue una nena muy deseada, fue soñada». Y sobre cómo se ve a sí misma en su nuevo rol de madre, Sandra remarcó: «Creo que soy una buena mamá, me descubrí como una buena mamá y soy la persona más feliz del mundo desde que Emma nació». «Yo creo que mi mamá estaría muy orgullosa de verme en este rol», finalizó. Sandra

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Incertidumbre reproductiva en pandemia

¿Me puedo embarazar? ¿Es seguro buscar un hijo en medio de la pandemia? ¿Qué consecuencias puede traer para el bebé? ¿Qué cosas debo tener en cuenta? La pandemia genera una incertidumbre como pocas veces experimentamos. La poca (o mucha) información que se tiene del coronavirus es muy nueva, y no da tiempo a tener certezas que ofrezcan cierta tranquilidad. En ese marco, la salud reproductiva no escapa de estas cuestiones. A muchas personas, la pandemia las encontró planificando una familia, y ahora no tienen muy claro cómo seguir. Algunas respuestas: ¿Puedo embarazarme? La realidad es que dependerá del contexto de cada uno. No es lo mismo si es natural, que si ya existían problemas para lograrlo. Si bien, la incertidumbre económica y laboral puede no ayudar en esa búsqueda, también es cierto que la cuarentena al ser un tiempo de mayor convivencia abre posibilidades de tener una mejor actividad sexual. Si las condiciones económicas, psicológicas y sociales están dadas, no existen, al momento, razones médicas para evitar buscar el embarazo. ¿Qué consecuencias de salud tendrá el bebé? Lo que sabemos al día de hoy es que el COVID 19 no es teratogénico, es decir, no produce malformaciones como, por ejemplo, el virus del ZIKA. Por lo tanto, no deberían existir mayores riesgos para el feto. Seguramente, como con cualquier virus, los efectos podrían ser distintos según en qué momento del embarazo se contraiga. Algunas investigaciones sugieren que las mujeres embarazadas que contraen el virus también tienen más probabiidad de tener un parto prematuro y una cesárea, y que es más probable que sus bebés necesiten ser internados en la unidad neonatal. ¿Pueden mis óvulos estar afectados si estoy enferma? ¿Pueden trasmitírselo a mi bebé?  Se cree que no, y para entenderlo hay que explicar cómo se da la concepción. Cada mes en el momento de la ovulación, la mujer ovula en forma natural – en general- un solo óvulo. Si las condiciones están y la pareja mantuvo relaciones sexuales, los espermatozoides se van a adherir a la capa externa del óvulo, llamada zona pelúcida, y uno solo va a poder penetrarlo. En ese momento, el óvulo cierra sus compuertas para no dejar penetrar a ningún otro. Es decir que tiene mecanismos para ser fertilizado, pero, además, falta de receptores que impiden que sea infectado por otras partículas, como pueden ser los virus. ¿Y el esperma?  En realidad, ni óvulos ni espermatozoides serían portadores. Un ejemplo de esto nos lo ofrece otra pandemia, la del HIV. En el caso de los hombres, cuando está infectado y quiere ser padre, se recurre a la técnica del lavado de semen – porque el virus puede estar en el líquido seminal pero no en el espermatozoide. Una vez procesada la muestra se utilizan esos espermatozoides para realizar una inseminación intrauterina o una in vitro. De esa manera, se evita el contagio. Lo mismo con la donación de óvulos, al no tener receptores, el óvulo no será infectado por el virus. De nuevo, en el caso de HIV nunca se observó trasmisión en los tratamientos de fertilización in vitro con óvulos donados.  Si bien, los protocolos son exhaustivos, y las donantes son testeadas para descartar el virus, alguna pudo estar en el periodo de ventana – que va desde el contagio hasta que se detecta la presencia en los análisis o en su defecto con la aparición de los primeros síntomas- al momento de realizar la punción folicular para obtener los óvulos. De todas formas, si hay sospecha de tener Covid 19, la sugerencia es posponer la búsqueda del embarazo. ¿Si estoy buscando embarazo me puedo aplicar la vacuna? Si tenés la posibilidad de vacunarte y no tenes otra contraindicación para recibir la vacuna no hay que dejar de hacerlo. Lo ideal sería empezar a buscar el embarazo o realizar la transferencia embrionaria en el caso de las personas que están realizando un tratamiento de fertilización asistida; una vez transcurridos los 15 días de la segunda dosis. Aunque esto no sería imprescindible.  ¿Si estoy embarazada me puedo aplicar la vacuna? No se recomienda aplicar la vacuna contra el SARS-CoV-2 en mujeres embarazadas o en período de lactancia que no tienen riesgo de exposición o pueden prevenir el contagio. Pueden optar por vacunarse aquellas embarazadas, mujeres en período de lactancia, que además: Presenten un riesgo de exposición alto a la infección por SARS-CoV-2, y que el mismo no pueda evitarse por ejemplo personal de salud, personal estratégico, personal docente… Para resumir, algunas certidumbres en medio de la incertidumbre: no hay contraindicación para embarazarse, tanto sea de manera natural como por tratamiento de reproducción asistida. hay que tratar de asegurarse que no haya infección al momento de lograr el embarazo y tratar de no contagiarse durante su transcurso, por los riesgos que implica para la salud de la futura madre en caso de intentar lograr el embarazo por medio de algún tratamiento y no presente síntomas de la infección al momento de realizarlo, descartar, si es factible, la presencia del virus por medio de análisis a la paciente mantenerse en contacto continuo con su médico de cabecera durante la búsqueda, porque las actualizaciones de la información científica son constantes.  

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La actividad Física y la Salud Reproductiva

Llevar adelante una vida sedentaria predispone, sin dudas, a una cierta acumulación de grasa corporal que, puede derivar en sobrepeso u obesidad. Cuando existe un incremento del porcentaje del tejido adiposo, casi siempre acompañado de aumento del peso corporal, determinado por el balance positivo entre la ingesta y el gasto de energía, hablamos de obesidad y su magnitud y distribución condicionan la salud del individuo y tienen efectos sobre la salud reproductiva. Se asocia con alteraciones endocrinas, por cambios en la secreción, metabolismo, transporte y acción de varias hormonas. Los estudios muestran una fuerte correlación entre el aumento del índice de masa corporal y los desarreglos reproductivos. Ahora bien, tanto el exceso como la escasez de grasa corporal tienen un impacto negativo significativo en varios aspectos de la reproducción, incluyendo la fertilidad y el desarrollo óptimo del embarazo. El hecho de realizar deportes de alto rendimiento puede ocasionar fallas en los sistemas reproductivos femeninos y masculinos. La actividad física intensa, que no es acompañada de una alimentación acorde a las necesidades que la actividad implica, generará un déficit de grasa corporal que predispone a desordenes hormonales que pueden traducirse en trastornos reproductivos. Muy a menudo, la ingesta de calorías es insuficiente para el nivel de ejercicio, lo que produce un balance energético negativo. Cuando la masa grasa es demasiado baja, la secreción de gonadotrofinas se reduce y con ello la capacidad reproductiva se ve disminuida. Recuperar el peso corporal al 90% del peso ideal mínimo para la altura, verificando aumento en el porcentaje de grasa corporal es lo indicado. El sobrepeso o bajo peso entonces, pueden traer consecuencias al momento de buscar un embarazo, ya que la ausencia de una buena alimentación puede producir problemas de fertilidad y en ese cuadro la actividad física ocupa un lugar central. El cuerpo es movimiento. Con el movimiento el cuerpo funciona mejor, los distintos sistemas que componen el organismo trabajan en mejores condiciones y de esta forma, el ejercicio físico, realizado en forma constante y perseverante, va a redundar en que la persona se sienta mejor. Además, está comprobado que colabora a poner en movimiento las drogas endógenas del cuerpo que beneficias la segregación de sustancias químicas positivas que colaboran con el bienestar físico y mental. Por lo tanto, ayudará también a disminuir el stress, y en ocasiones colaborará para lograr el embarazo, ya sea por la vía natural o con tratamiento, si correspondiese. La actividad física es sumamente beneficiosa para muchos aspectos de la salud, incluyendo la sexualidad y la función reproductiva, pero debe ser una actividad adecuada para cada persona en particular y debe ser acompañada por una alimentación balanceada que incluya proteínas, hidratos de carbono y grasas.

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Preservar la salud para preservar la fertilidad

La salud humana en general y la salud reproductiva van de la mano, no son compartimientos estancos y divididos, por lo tanto, aquellos factores de riesgo para la salud en general son, muchas veces, también riesgosos para la salud reproductiva. Sin embargo, la población en general no suele asociarlos a ella y desconoce muchas veces, cómo cuidarse. Desde Fundación Repro buscamos generar esa conciencia sobre aquellos elementos del estilo de vida que amenazan la salud reproductiva. Sedentarismo, tabaquismo, alcohol. Los hábitos de la vida diaria repercuten en la salud y pueden afectar la salud reproductiva. Cuando de infertilidad se trata hay que evaluar no sólo óvulos y espermatozoides sino otros factores no fecundantes que pueden estar interfiriendo y creando dificultades para lograr el embarazo. Algunos son: El cigarrillo Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, varias sustancias del cigarrillo interfieren en la producción de estrógeno, hormona indispensable para la ovulación. Por lo tanto, puede llevar a la reducción de óvulos antes de llegar al estado de maduración, a alteraciones hormonales y disminución de las condiciones para lograr la implantación. En los hombres, el consumo de tabaco puede generar alteraciones hormonales, disminuir la calidad del semen, afectar las glándulas endocrinas y los testículos. Y es importante destacar que la capacidad reproductiva está directamente relacionada con la cantidad de cigarrillos consumidos. Según cifras de la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada a cabo por le Ministerio de Salud de la Nación, si bien ha habido un leve descenso del tabaquismo en nuestro país, es insuficiente teniendo en cuenta que al cruzar los datos con aquellos provistos por la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, las mujeres de entr3e 13 y 15 años fuman aún más que los varones (27,3 vs. 21,1%). Drogas y alcohol El alcohol y las drogas tienen un fuerte impacto en la fertilidad masculina provocando disminución de la calidad y la cantidad de espermatozoides y del nivel de testosterona generando a su vez una disminución de la libido. En la mujer pueden llevar a falta de deseo. Obesidad En las mujeres, pueden aparecer alteraciones entre los estrógenos y la progesterona que provocan que no se presente la ovulación y que se registren alteraciones en el ciclo menstrual. También puede manifestarse infertilidad por diversas causas, una de ellas puede ser el exceso de grasa en los ovarios y la formación de quistes en los mismos, incrementando así también el riesgo si esos quistes requieren de una cirugía o disminuyendo las posibilidades de embarazo. En los hombres, el excedente de grasa en el cuerpo puede llevar a un aumento de espermatozoides no viables para la fertilidad o a acentuar el riesgo de disfunción eréctil. Una alimentación balanceada y saludable es fundamental porque una mala alimentación o una dieta deficiente puede reducir la reserva de sustancias que el cuerpo requiere para un buen funcionamiento de los órganos reproductivos. Sedentarismo Los números obtenidos por la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo muestran que hoy en día la obesidad y el sedentarismo son más altos en las mujeres que en los hombres. El 58,5% de las mujeres mayores de 18 años llevan una vida inactiva en cuanto a actividad física se refiere. Esto va en detrimento de un buen funcionamiento de glándulas y hormonas, necesario para lograr un embarazo. Asimismo, es importante remarcar que un exceso de actividad física puede generar una disminución excesiva de la acumulación de grasa corporal conduciendo a un cese de los períodos menstruales. Así, ambos casos atentan contra una buena salud reproductiva. Estrés La vida cotidiana, su ritmo, sus exigencias, llevan a que gran cantidad de personas padezcan de estrés. El estrés y la ansiedad tienen una influencia directa no solo en el estado de ánimo sino sobre el sistema inmunológico, y esto tienen un efecto sobre las posibilidades de lograr un embarazo exitoso. Durante la fase fértil del ciclo menstrual existe un delicado equilibrio entre células inmunes que favorecen la implantación y aquellas que pueden provocar una reacción defensiva contra un cuerpo extraño. Hoy existe evidencia suficiente para creer que los factores emocionales y psicosociales pueden romper ese equilibrio provocando una reacción que va en contra de la implantación del embrión o de la formación de la placenta. Medio ambiente La contaminación ambiental ha sido a lo largo del tiempo asociada con distintos efectos en la salud humana. varios estudios sugieren que existe una relación directa entre la contaminación ambiental y la infertilidad provocando desórdenes sutiles en la función reproductiva. Los agentes tóxicos pueden presentarse como productos químicos, radiación o materiales físicos, y pueden afectar al cuerpo y sus sistemas. Pueden provocar desde una irritación hasta la muerte de las células, los tejidos o incluso del organismo. Algunos tóxicos del aire pueden causar disfunciones en el aparato reproductivo, disminuyendo la fertilidad, reduciendo las posibilidades de sobrevida del feto o embrión o llevando a la presentación de malformaciones. También pueden generar variaciones en el funcionamiento del sistema inmunológico que pueden afectar la implantación y el desarrollo del embrión. La tarea de la Fundación REPRO Somos una Organización sin Fines de Lucro dedicada a promover la investigación, la docencia y la prevención en salud, medicina reproductiva y biotecnología a través de programas que contribuyan a la generación y divulgación de conocimiento científico y que impacten positivamente en la calidad de vida. La actividad de Fundación REPRO se desarrolla en tres áreas: COMUNIDAD, INVESTIGACIÒN y DOCENCIA. Y en éste contexto es buscamos concientizar sobre el impacto del tabaquismo, el alcoholismo, el consumo de drogas, el sedentarismo, la obesidad en la salud reproductiva, a promover hábitos saludables y a educar para la detección temprana y el diagnóstico precoz de problemas de fertilidad. Muchos de los llamados “factores de riesgo” para la salud humana, son considerados y difundidos por diversas ramas de la medicina en función de su impacto. Por ejemplo, el tabaco sobre vías respiratorias o la alimentación sobre el sistema cardiovascular. Sin embargo, existe una relación directa entre ellos y la fertilidad. El alcohol o el tabaco,

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El origen del conejo y los huevos de Pascua y su relación con la Fertilidad

Hoy en día, la Pascua es una festividad cristiana que celebra la resurrección de Jesús. Es un día de especial alegría para los niños, que tienen la oportunidad de correr por toda la casa, departamento o jardín, buscando huevos de Pascua (normalmente de chocolate con confites o sorpresa dentro) que dejó el conejo (o liebre) de Pascua. ¿Pero cuál es el origen de esta tradición y de la figura del conejo? Se relaciona el origen de la Pascua a la diosa germana de la primavera: Ostara. Es uno de los hermanos Grimm quien la retoma en su Mitología Alemana. Ostara es la diosa de la fertilidad y del amanecer o despertar de las fuerzas de la germinación. De esta diosa se desprende el nombre de la Pascua en alemán, Oster y en inglés, Easter. En Sajonia, esta diosa era conocida como Eostre y la liebre era su animal emblemático. Asimismo, en las tradiciones celtas y escandinavas, la liebre era el símbolo de la diosa madre. La elección del conejo se debe a su prolífica capacidad de procreación, de gran valor simbólico en una temporada de fiestas dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno. Con el paso del tiempo, el conejo y la liebre adoptaron las cualidades de las diosas: la fertilidad, la procreación y la vida que llegan con la primavera luego del equinoccio. ¿Pero por qué deja huevos de chocolate un conejo? Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas. Fue en la región germana en donde más fuerza cobró la figura del conejo y se creó una figura alrededor de la Pascua (Ostern) conocida como Osterhase (liebre de Oster/Pascua). La leyenda apunta al huevo como representación de vida nueva, y para las religiones cristianas también simboliza a Cristo. Es en este punto en donde la tradición pagana se mezcla con la cristiana: debido a que en la cuaresma no se podía comer huevo por el ayuno, los hervían para conservarlos y los pintaban de rojo para simbolizar la sangre y el sacrificio de Cristo. Cuando llegaba la Pascua, se rompía el ayuno y se comían los huevos. En la Edad Media, el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga, a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte. El hecho de asociar el huevo con la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que haya quedado establecido en toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que muy pronto los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate. La elaboración y decoración de un huevo de chocolate como tradición pascuense se remonta al siglo XIX. El intercambio de huevos de Pascua de chocolate está muy extendido en diversos países de Europa y América, como Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, España, Italia, Francia, Estados Unidos, Norte de México, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Paraguay.

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Congelar óvulos: experiencia en primera persona y lo que debés saber

¿Hasta qué edad se recomienda? ¿Se corre algún riesgo? ¿Cualquier mujer puede congelar sus óvulos? Aquí, una historia personal y lo que tenés que saber. El congelamiento de óvulos es un procedimiento que suena cada vez más fuerte en un contexto de significativos cambios sociales que muchas veces derivan, entre otras cosas, en la postergación de la maternidad. En medio de la popularización de esta técnica, resulta aconsejable informarse de todos los detalles antes de encarar este tratamiento: ¿hasta qué edad se recomienda?, ¿se corre algún riesgo?, ¿cualquier mujer puede congelar sus óvulos? En primera persona En marzo de este año, la artista Natalie Pérez fue internada por una hemorragia interna, una complicación tras congelar óvulos. Más recientemente, la conductora, creadora de Chicas Guapas e influencer Lucía Ugarte sufrió una grave infección en un ovario tras realizar el procedimiento. Su caso se conoció luego de que ella misma lo diera a conocer e igualmente recomendara hacer el congelamiento. Los especialistas dan tranquilidad y aseguran que el procedimiento es de bajo riesgo y que este tipo de complicaciones se da de manera muy esporádica. “Lucia tuvo una infección en uno de sus ovarios. Esta situación es sumamente infrecuente, 1 en 1000 pacientes. Todo procedimiento tiene sus complicaciones, lo importante es estar alerta a las señales que nos da el cuerpo y actuar con rapidez”, dijo el doctor Patricio Rosas, médico especialista en medicina reproductiva y cirugía endoscópica que atendió a la conductora tras las complicaciones (el procedimiento inicial se realizó en otro centro de salud, a cargo de otros profesionales). Ugarte relató que el día del proceso salió bastante dolorida, cuestión que tardó una semana en desaparecer. Sin embargo, tres semanas después el dolor fue mucho más significativo. Varias consultas después, el diagnóstico fue preciso. “Cuando llegué a la guardia decidieron hacerme una operación de urgencia, y me alertaron antes de entrar que podían llegar a extraerme un ovario si lo veían rotado y funcionando mal”, rememoró la influencer. Afortunadamente, el resultado de la cirugía fue exitoso: “Al despertarme me dijeron que no llegaron a extraerme un órgano porque lo que encontraron fue una tremenda infección en todo mi abdomen”. Más allá de todas las complicaciones, Lucía no se arrepiente de su decisión. “El congelamiento de óvulos es una oportunidad de maternidad planificada que tenemos las mujeres”, sostuvo Ugarte. Cómo es el procedimiento para congelar óvulos En general, la mujer todos los meses ovula un sólo óvulo. Para poder realizar el procedimiento, los primeros días, a través de la intervención se reclutan muchos. Donde naturalmente se produce uno, para el procedimiento se necesitan alrededor de una decena. Así explican los doctores Sergio Pasqualini y Fernando Neuspiller especialistas en Medicina Reproductiva. Se estimulan los ovarios con medicación para hacer crecer folículos que normalmente se hubieran atrofiado; y se sigue su crecimiento a través de ecografías. Ese proceso dura en promedio 10 días. Alrededor del día 13 del ciclo, cuando los folículos llegan al estadio preovulatorio;una vez maduros y 36 horas después de la última inyección, la paciente entra a quirófano. Se la seda, y en una ecografía transvaginal se punzan los ovarios uno por uno. Se aspiran los folículos para obtener los óvulos y se envían al laboratorio donde se seleccionan los maduros para congelar. ​Donde se produjo la punción, se forma un coágulo. Para punzar, se utiliza el mismo transductor que se utiliza en las ecografías transvaginales, pero con una aguja adosada. Es la misma punción que se realiza para los tratamientos de fertilidad de alta complejidad. «Durante este trabajo se pueden llegar a punzar vasos sanguíneos más o menos grandes. Es común ver un poco de líquido, que es sangre envuelta en la pelvis, producto mismo de la punción. Esto suele autolimitarse. En vasos sanguíneos más grandes o con mujeres que no tienen buena coagulación, puede existir más sangre y mayor molestia», explica el doctor Pasqualini. El director de Halitus cuenta que, en algunos casos, la mujer puede quedar internada por control. «Si el sangrado es excesivo, se realiza una laparoscopía donde con lavado de solución fisiológica deja de sangrar, o en los casos más complejos se realiza una cauterización. No siempre el sangrado significa una intervención quirúrgica». Posibles complicaciones del congelamiento de óvulos A pesar del caso de Ugarte, Rosas aseveró que “es un procedimiento seguro” donde, a través de la ecografía, se observa todo el tiempo el recorrido de la aguja de punción. “Pero como toda intervención los riesgos existen”, aclaró. Entre las complicaciones figuran el sangrado, la infección, el síndrome de hiperestimulación y la punción no intencional de los órganos vecinos (ambas en menos del 1% de los casos). Según Pasqualini, el sangrado es inmediato pos punción o al día siguiente, en cambio, la infección puede presentarse en el transcurso de los días. En los casos de las hiperestimulaciones, por una respuesta excesiva de los ovarios, se junta con el paso de los días líquido en el abdomen (citrino). En la mayoría de los casos, las mujeres que tuvieron complicaciones quedan en reposo y no es necesario hacer nada más. «Una proporción mínima debe someterse a una laparoscopía, donde se aspira la poquita sangre que hay en la panza, y se coagula el lugar del ovario donde está sangrando. A las horas, la mujer puede continuar con un reposo de 48 horas en su casa y normalmente», cuenta Newspiller. Congelamiento de óvulos: cuándo hacerlo La edad recomendada para congelar los óvulos es antes de los 35 años, para cualquier mujer. “El momento ideal, como digo siempre, es lo antes posible. La reserva ovárica, que es la cantidad de óvulos que somos capaces de obtener, disminuye con el paso de los años”, afirmó Rosas. Según Neuspiller  -quienes desde su cuenta de IG el lunes 21 a las 18 harán una clase de meditación online y gratuita para embarazadas-, la práctica no está indicada en general para las mujeres que tienen muy poca reserva ovárica, debido a que sería necesario repetir la punción muchas veces para generar un

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Seis razones por las que preservar la fertilidad en hombres

Mucho se insiste en la importancia de la preservación de la fertilidad en la mujer; debido a la corta vida útil de los ovarios. Pero ¿qué pasa con la fertilidad del hombre?, ¿por qué poco se habla de las problemáticas que pueden acecharla?. La falla reproductiva en el hombre en general es silenciosa y la forma de evaluarlo es simple: un espermograma que mide la cantidad, movilidad y morfología de los espermatozoides. Este estudio hecho temprano, dará la pauta de si existe algún valor alterado. ¿Por qué conviene criopreservar semen? 1) El declinar de la fertilidad. Si bien está instalada la idea de la «longevidad reproductiva» en el hombre, la realidad demuestra que esto no siempre es así. El paso de los años no es gratuito, existe un declinar que es inexorable, que varía en cada caso y está determinado por la genética e influido por los hábitos de vida. 2) Un espermograma bueno no es garantía. Si le realizamos un espermograma, por ejemplo, a 100 hombres a los 30 años y se los repetimos a los 35, vamos a encontrar en algunos casos una disminución de los valores en distintos grados, que pueden llegar a ser alarmantes. Es decir, este estudio es solo una foto de un proceso dinámico. 3) Un bebé, un hijo, sano. Es cierto que un hombre mayor puede embarazar si su espermograma es «aceptable», pero también puede llegar a trasmitir a su descendencia problemas de salud relacionados con la afectación de sus espermatozoides, producto de la edad. Problemas que pueden no estar manifiestos al momento de nacer y hacerlo en el transcurso de la vida. Esto no significa desaconsejar la búsqueda del embarazo, en caso de ser posible, sino asesorar en cuanto a los potenciales riesgos. 4) Es un procedimiento fácil, y poco costoso. A diferencia de la vitrificación de óvulos en la mujer, en la que hay que estimular los ovarios, punzar y aspirar los folículos para obtener los óvulos, en el hombre solo se requiere una muestra de semen, obtenida en general, por masturbación. Los espermatozoides son millones y mucho más pequeños que los óvulos, lo que hace que la criopreservación sea más simple y efectiva. 5) Si sabemos que la fertilidad está en juego Hay situaciones, patologías o tratamientos que sabemos que pueden afectar la fertilidad en el hombre. Ejemplos de ello son: cuando se detecta una alteración en su espermograma y por lo tanto se espera una pérdida a futuro que pueda complicar aún más sus posibilidades; cuando va a ser sometido a un tratamiento que va afectar a su fertilidad, como por ejemplo recibir quimioterapia, en general, a raíz de una enfermedad oncológica. 6) Si realizó un tratamiento de fertilización asistida por factor masculino, y este fue exitoso. Porque si desea tener otro hijo en el futuro; es de esperar que la calidad de los espermatozoides no sea la misma, sin poder saber de antemano en qué medida. La criopreservación de óvulos y de espermatozoides; es la respuesta que tiene la ciencia para detener de alguna manera el paso del tiempo en lo que respecta a la fertilidad. La vitrificación de óvulos se realiza cada vez con mayor frecuencia; y se espera que suceda lo mismo con la de esperma. \”Preservar la fertilidad es siempre una gran opción, porque como dijimos; el espermograma es una foto dentro un proceso dinámico. El deterioro con el paso del tiempo es inexorable.\”  Dr. R. Sergio Pasqualini Especialita en Medicina Reproductiva

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La infertilidad es una enfermedad que podemos prevenir y atender.

La maternidad es parte de la vida y hasta del instinto. Por supuesto, hay parejas que deciden no tener hijos y pueden llevar vidas felices y plenas. Pero nadie puede instar u obligar a la resignación a aquellos que desean fervientemente traer un bebé al mundo. El deseo de un hijo es uno de los anhelos más sublimes y tenaces de la vida. En ocasiones, es como si a las familias embarcadas en esa búsqueda los invadiera la infertilidad y se hiciera cargo de sus vidas. Aunque haya quienes todavía lo discutan, la infertilidad es una enfermedad: un sistema que no cumple sus funciones –en este caso, el reproductor– está enfermo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que también la reconoce como tal, la padecen casi cincuenta millones de parejas en el planeta. Muchos factores impactan en la calidad de vida y pueden alterar la capacidad reproductiva: desde el estrés y el tabaquismo hasta el consumo de drogas, el medio ambiente y las enfermedades de transmisión sexual (ETS); también, por supuesto, la edad. Cada caso es único e irrepetible, pero existen sentimientos que a menudo se comparten y reciclan: la ansiedad, la ilusión, la frustración, la desesperanza, la envidia, la vergüenza, la ira, la depresión… Y la inmensa felicidad de quienes finalmente logran el embarazo, el parto y la familia que siempre soñaron. Quizás el cambio social más trascendente sea que la mujer prioriza su desarrollo profesional y retarda la creación de una familia. Al mismo tiempo, las parejas se construyen más tarde, deciden extender su tiempo de estar solos y tienen menos hijos. Sin embargo, desde el punto de vista biológico, el momento ideal para que una mujer conciba un hijo sigue siendo alrededor de los 25 años, que es su período más fértil. Lo que constituye un claro punto de inflexión para contrastar esa realidad es que el avance de la ciencia generó una cantidad de herramientas y técnicas que ayudan a que ahora la concepción muchas veces pueda lograrse a una edad más avanzada. El paciente tiene un poder indelegable: el poder de elegir, aceptar, afrontar, reflexionar y decidir sobre su propia vida. Sin embargo, necesita saber qué es lo que está eligiendo y cuáles son las consecuencias de esa elección. Los avances de la medicina, la tecnología y la ciencia abren posibilidades sin precedentes en el campo de la fertilidad humana, pero para ponderarlos de manera realista a menudo hace falta una mano que, en determinadas circunstancias, nos guíe y disipe dudas. Ese es justamente uno de los propósitos con los que trabajo, transmitir la idea de que, para alcanzar un objetivo, como el de tener un hijo, es decisivo tomar decisiones informadas, y que tanto los profesionales de la salud como aquellos que intentan ser padres deben caminar juntos. Para eso es preciso educar en la anticipación de patologías para evitar complicaciones reales a futuro. Este concepto va de la mano de dos nociones fundamentales en salud reproductiva: la planificación familiar y la criopreservación de óvulos y espermatozoides. Las razones que pueden obstaculizar la llegada de un hijo a nuestra vida son muchas, tantas como las posibilidades de hacer algo al respecto. Está en nuestras manos, elegir hacer. Fuente: Dr. R. Sergio Pasqualini, director científico de Halitus Instituto Médico y autor del libro “Cuidar la fertilidad”. Mira la nota

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