Fertilidad

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Equilibrando tu Salud en Primavera con la Medicina Ayurvédica

La primavera es una estación de renacimiento y rejuvenecimiento, pero según la medicina ayurvédica, también es un momento en el que debemos prestar especial atención a nuestro bienestar, incluyendo la fertilidad. Esta antigua tradición de curación considera que la salud es el resultado del equilibrio entre tres doshas principales: Vata, Pitta y Kapha. Durante la primavera, Kapha domina y puede influir en nuestra salud y fertilidad de diversas maneras Kapha, compuesto por los elementos agua y tierra, es el responsable del renacimiento de la naturaleza en esta temporada, pero su aumento puede causar desequilibrios en nuestro cuerpo y mente, incluyendo problemas relacionados con la fertilidad. Los síntomas más comunes de un desequilibrio en Kapha incluyen congestión nasal, alergias, fatiga, aumento de peso y letargo. La Medicina Ayurevada ofrece un enfoque holístico para mantenernos saludables y equilibrados durante esta época del año, teniendo en cuenta también la importancia de la fertilidad en la vida de muchas personas. Entre ellos, los siguientes: Alimentación Inteligente para la Fertilidad: Durante la primavera, opta por una dieta que no solo equilibre la energía de Kapha, sino que también respalde la salud reproductiva. Evita alimentos fríos y pesados, y en su lugar, elige comidas ligeras y cálidas. Incorpora hierbas y especias como el jengibre, la cúrcuma y el cilantro en tu cocina para estimular la digestión y promover la salud hormonal. Hidratación Consciente y Fertilidad: Mantén tu sistema digestivo funcionando de manera eficiente bebiendo agua tibia o tés de hierbas que ayuden a eliminar toxinas y mantengan un equilibrio hormonal adecuado, crucial para la fertilidad. Movimiento y Energía para la Fertilidad: Estimula tu energía vital a través de ejercicios vigorizantes como el yoga, la danza o caminatas enérgicas. Estos ejercicios no solo mejoran la circulación, sino que también pueden aumentar tu bienestar emocional, lo que es beneficioso para la fertilidad. Desintoxicación Suave y Fertilidad: Considera la posibilidad de un programa de desintoxicación suave para eliminar las toxinas acumuladas en el invierno y preparar tu cuerpo para la fertilidad. La eliminación de toxinas puede promover un ambiente óptimo para la concepción. Paz Interior con Meditación y Fertilidad: La primavera a menudo trae consigo agitación mental, que puede afectar negativamente a la fertilidad. Practicar la meditación y el mindfulness puede ayudarte a mantener la calma y el equilibrio emocional mientras te embarcas en el camino hacia la fertilidad. Terapia de Masajes para la Fertilidad: Los masajes con aceites tibios, especialmente aquellos que utilizan aceites de sésamo o mostaza, pueden ayudar a equilibrar los doshas y proporcionar relajación profunda a tus músculos y mente, lo que puede ser beneficioso para la fertilidad. Rutina Diaria Estable para la Fertilidad: Mantener una rutina constante, como despertarse y acostarse a la misma hora todos los días, es especialmente importante si estás buscando concebir, ya que puede ayudar a regular tus ciclos hormonales y mejorar la fertilidad. En última instancia, la Medicina Ayurveda se centra en la bio-individualidad, y es aconsejable buscar la orientación de un profesional ayurvédico o un médico con experiencia en esta tradición para obtener recomendaciones específicas para tu constitución y necesidades personales, especialmente si estás interesada en mejorar tu fertilidad. Al seguir estos principios ayurvédicos durante la primavera, puedes disfrutar de la temporada de renacimiento con un cuerpo y una mente equilibrados, listos para florecer junto con la naturaleza que te rodea, y también para avanzar en tu camino hacia la fertilidad. Lic. Jacquelin María Candelaria, MN 10780, nutrición funcional y medicina ayurveda

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Edad materna avanzada y embarazo ¿Hay más riesgos?

Cada vez son más las mujeres o parejas que eligen aventurarse en un embarazo después de los 35, 40 o incluso, más de 45 años. El crecimiento personal, profesional y laboral, la elección de una segunda carrera, la situación económica o bien construir una pareja (o iniciar una segunda), son algunos de los tantos factores que influyen y se entrelazan a la hora de decidir un primer o segundo embarazo a edades biológicamente avanzadas. Los avances de los últimos años en métodos diagnósticos, así como en la fertilidad y salud reproductiva de las mujeres, incluyendo herramientas tan valiosas como la cripreservación de ovocitos o la ovodonación, han venido a acompañar estos cambios. ¿Qué sabemos sobre estos embarazos? En primera instancia, es menester saber que habrá mayor riesgo de patologías maternas y/o fetales. El abordaje precoz, e instaurar medidas preventivas, serán suficientes para la prevención de algunas de ellas. Y en aquellas que indefectiblemente sucedan, será fundamental el adecuado control prenatal.  ¿Y entonces? Si bien siempre es el objetivo, lo idea es hacer una consulta preconcepcional que nos permita conocer patologías previas, y poder asesorar sobre cuidados y hábitos, vacunación, alimentación y por supuesto, sobre la tan nombrada en estas épocas \”reserva ovárica\”. En algunos casos, las condiciones médicas previas como hipertensión arterial, diabetes, o enfermedades autoinmunes, entre otras, pueden requerir de cuidados prenatales de mayor complejidad, o un abordaje conjunto e interdisciplinario y preparación para el embarazo. ¿Cuáles complicaciones pueden presentarse? Las complicaciones tempranas se asocian a mayor riesgo de abortos espontáneos por diversas causas, aumento de embarazos ectópicos o fuera del útero, así como anomalías cromosómicas o malformaciones congénitas. En la actualidad, la medicina cuenta con valiosas herramientas de diagnóstico prenatal, las cuales pueden aportar información clave para estas situaciones. El seguimiento de estos embarazos es recomendable que sea abordado con un mayor número de controles o con la sugerencia de algunos otros estudios prenatales, no pedidos en forma rutinaria, pero sugeridos frente a algunas condiciones. El control de la tensión arterial y del crecimiento fetal son pilares fundamentales, así como la pesquisa de diabetes gestacional. No obstante, algunas complicaciones tardías pueden asociarse con recién nacidos prematuros o con menor peso del esperado al nacer. La mayoría de los estudios muestran hoy que las mujeres mayores de 35 años tienen altas probabilidades de tener una cesárea, ya sea por las comorbilidades asociadas a su embarazo o bien por dificultades en la progresión del trabajo de parto. Sin embargo, el control de embarazos en mujeres de mayor edad, es una tendencia creciente, que implica un gran trabajo en equipo. Es fundamental el correcto asesoramiento y control prenatal, para prevenir potenciales complicaciones y lograr embarazos seguros. La consulta preconcepcional hecha a tiempo, el asesoramiento sobre riesgos y métodos diagnósticos actuales, el examen ginecológico, entre otros, serán de enorme valor para el seguimiento de estos embarazos. No dudes en consultar a tu ginecólogo u obstetra sobre tus dudas; el fortalecimiento del cuidado preconcepcional, pre y posnatal serán la mejor prevención en este camino.

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La disminución de la fertilidad global: ¿mito o realidad?

¿Por qué la infertilidad impacta a cada vez más personas? No existen dudas de que la fertilidad disminuye en las personas con la edad. Es decir, una mujer 40 años produce menos óvulos y de menor calidad que una de 25. Y si bien es muy marcado en las mujeres, los hombres no escapan de esa variable. Pero existe otra manera en la que los años están impactando en la fertilidad: existen trabajos científicos que hacen referencia a que, por ejemplo, el conteo de espermatozoides medido en los espermogramas es significativamente más bajo en el hombre actual que en el de hace 50 años. Y si bien es más fácil de evaluar la fertilidad en el hombre que en la mujer, se infiere que hay un impacto también en ella, debido a ciertas similitudes entre los testículos y los ovarios que permiten extrapolarlo. En las mujeres, lo que dificulta terminar de evaluar esa disminución es que en estos 50 años existieron importantes cambios socioculturales. La búsqueda más tardía de hijos, por distintos motivos, con la consiguiente menor reserva ovárica y dificultades para lograrlo, es una realidad. En cuanto a la disminución de la fertilidad en las últimas décadas, vemos que existe una tendencia a una menor respuesta -en cuanto a cantidad y calidad- a la estimulación ovárica cuando realizamos los tratamientos de fertilización in vitro. Es decir, en cuanto a cómo responden a la estimulación las mujeres hace 20 años que en la actualidad. Esto lo observamos también en las donantes de óvulos, que son mujeres jóvenes y sin problemas de fertilidad. Pueden ser varias las explicaciones de este descenso: una podría ser mutaciones y cambios en los genes, que se producen de generación en generación; o los  contaminantes ambientales que se creen actúan como tóxicos en forma directa o como disruptores endocrinos. Éstos son químicos que engañan a los receptores de hormonas uniéndose a ellos y no dejan que las hormonas funcionen de manera correcta. Algunos pueden ser los plásticos, cosméticos, pesticidas, alimentos enlatados, etc. De esta manera, actúan en las hormonas e influyen en procesos naturales como el sueño, el apetito, el metabolismo, y en este caso, el sistema reproductor. Existen diversos estudios que evalúan como impacta cada disruptor endócrino en la fertilidad. A modo de resumen podemos decir que, en general, existe una disminución de la reserva ovárica y de su calidad, una disminución de la viabilidad y de la calidad del semen, una disminución de la tasa de implantación de embriones y además, de los embarazos que llegan a término. El contacto con los disruptores es cotidiano y bastante difícil de evitar. Sin embargo, existen cosas que podemos hacer para reducirlo, como no utilizar plásticos y preferir contendores de vidrio. Evitar los alimentos procesados y optar por aquellos naturales y orgánicos. La fertilidad global y la microbiota La vida útil de los ovarios y de los testículos, el ritmo de la pérdida de la función reproductiva, viene determinada en los genes. Sin embargo, sobre estos genes puede llegar a actuar el medio ambiente, regulando su expresión, ya sea activándolos o silenciándolos. Es lo que se conoce como epigenética. El cuerpo humano funciona como un sistema en redes, interconectado, una falla en algún sector puede influir en los demás.  Así vemos como lo psíquico, lo neurológico, lo inmunológico, lo endocrinológico interactúan, a lo que tenemos que agregar la microbiota que son los microorganismos que colonizan nuestro cuerpo. La población más importante se encuentra a nivel del intestino, pero también está presente en la vagina, intraútero, la boca, la piel, etc. Para tener una noción de la importancia de los microorganismos (bacterias, virus y hongos) con los que convivimos podemos decir que son hasta diez veces más que las células que tenemos en nuestro cuerpo. La microbiota tiene que ver tanto con la salud como la enfermedad. Se relaciona con la digestión de nutrientes a nivel del intestino, con la producción de vitaminas y de protección frente a distintos patógenos. Interactúa con el sistema neurológico, endocrino e inmune, y concierne a la permeabilidad intestinal. Frente a alteraciones en su composición, estado denominado de disbiosis, se la relaciona con enfermedades autoinmunes y de generación de un estado inflamatorio local y sistémico. Este estado inflamatorio crónico puede llevar a enfermedades o ser consecuencia de ellas, con un componente autoinmune como el lupus, la artritis reumatoidea, la enfermedad de Crohn, la celiaquía, la colitis ulcerosa, diabetes, obesidad, endometriosis, etc. En el enfoque integral de las personas que nos consultan con el deseo de tener un hijo debemos explorar no solo lo relacionado en forma directa con el sistema reproductivo, sino todo aquello que puede estar afectándolo en forma indirecta y actuar en consecuencia. Al tener en cuenta lo sensible que son los ovarios y los testículos debemos actuar sobre todo aquello que puede llegar a estar afectándolos, sabiendo que la inflamación crónica y las alteraciones autoinmunes pueden hacerlo. De la detección de una alteración autoinmune o de un estado inflamatorio puede surgir algún tratamiento específico. Al mismo tiempo, llevar un estilo de vida saludable con una alimentación adecuada con el aporte de suplementos nutricionales, probióticos y prebióticos, y actividad física, puede mejorar las condiciones inmunológicas e inflamatorias.

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Hipotiroidismo y autoinmunidad tiroidea en fertilidad

El hipotiroidismo es una menor función de la glándula tiroides y es frecuente en las mujeres en la edad reproductiva. Además, la infertilidad es frecuente en las mujeres con hipotiroidismo. La tiroides regula el normal funcionamiento del organismo como, por ejemplo, lo hace el carburador del automóvil, que cuando falla, repercute en su normal funcionamiento. El hipotiroidismo puede ser primario, cuando es producto de una falla a nivel de la misma tiroides, o secundario por una falla a nivel del eje hipotálamo hipofisario, o al efecto de anticuerpos antitiroideos producidos por el mismo organismo – tiroiditis de Hashimoto. La glándula hipófisis, ubicada en la base del cerebro, produce la hormona estimulante de la tiroides (TSH) que actúa sobre ésta regulando la producción de la hormona tiroidea que va a actuar sobre los distintos órganos del cuerpo.  En el caso de un hipotiroidismo por afectación a nivel del hipotálamo, poco frecuente, la TSH va a estar disminuida. En el caso de una falla a nivel de la misma tiroides, la TSH va a estar elevada. En el caso de una elevación de los anticuerpos antiperoxidasa (ATPO) y/o anticuerpos antitiroglobulina (ATG) puede estar normal o elevada. Cuando los anticuerpos están elevados, mientras no haya daño sobre la tiroides, la TSH va a estar dentro de valores normales y va a aumentar recién cuando con el paso del tiempo, se haya producido el daño afectando su función, momento a partir del cual la TSH se va a elevar.   El hipotiroidismo a su vez puede ser subclínico, es decir sin síntomas, o clínico, con síntomas como: cansancio, caída de cabello, constipación, piel seca, etc. También, infertilidad, fallas de implantación, abortos, y patologías del embarazo más avanzado. Es decir, el hipotiroidismo se puede sospechar, o no, clínicamente, y se va a diagnosticar dosando en sangre la TSH, las hormonas tiroideas T3-T4 y T4libre, así como los anticuerpos ATPO-ATG. El hipotiroidismo clínico tiene que ser tratado, así como el subclínico en caso de infertilidad, antecedentes de fallas de implantación, abortos y patologías del embarazo. Autoinmunidad autotiroidea ¿Qué es? Los anticuerpos antitiroideos (ATPO-ATG) pueden llegar a afectar la fertilidad y la reserva ovárica de distintas maneras. La producción de anticuerpos antitiroideos precede a la falla tiroidea, es decir pueden coexistir durante un tiempo hasta que actúan sobre la función de la tiroides, y pueden llevar a un hipotiroidismo. Si bien hay cada vez más estudios e hipótesis, todavía se desconoce por qué el organismo comienza a generar anticuerpos contra sus propios tejidos, en este caso, la glándula tiroides. ¿Cuál es el desencadenante? Se postula que hay anticuerpos cruzados, que actúan sobre su órgano blanco, pero que pueden actuar también sobre otros. Es ahí donde se cree que los anticuerpos antitiroideos pueden afectar también al ovario, lo que puede llevar a una pérdida temprana de la reserva ovárica o afectar la fertilidad de otras maneras. Hay estudios que demuestran que estos anticuerpos están elevados en un porcentaje mayor de mujeres con fallas ováricas tempranas. ¿Por qué se generan estos anticuerpos?  Una posibilidad es el aumento de la permeabilidad intestinal, como se observa en algunos casos de disfunciones intestinales, y en casos de disbiosis, que es una alteración en la conformación de la microbiota intestinal. Esta mayor permeabilidad deja pasar sustancias que no deberían pasar, generándose una reacción inmunológica autoinmune, con un aumento de la inflamación sistémica. El ejemplo más representativo es la celiaquía, la reacción inmunológica a la ingesta de gluten – una proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena-  en la que se ve afectado el revestimiento epitelial de la pared intestinal y genera una inflamación sistémica que puede afectar según donde actúe tanto la inflamación como los anticuerpos. Por otro lado, si tenemos en cuenta que los ovarios y los testículos son quizás los órganos más sensibles de nuestro organismo, si llegan a ser blanco de ataque de esos anticuerpos y de la inflamación, se puede explicar el porqué de la pérdida de la reserva ovárica y testicular. Es decir, puede ser que en algunos casos sean producto de la inflamación, así como de anticuerpos contra la tiroides que actuando en forma cruzada sobre los ovarios pueden llegar a afectar su función. En conclusión En casos de hipotiroidismo, tanto subclínico como clínico, hay que tratarlo cuando la intención es lograr un embarazo, así como durante el transcurso del mismo. El hipotiroidismo se lo trata con hormona tiroidea, con la dosis adecuada a cada caso. En casos de Tiroiditis de Hashimoto, el hipotiroidismo autoinmune, se lo trata, por un lado, con hormona tiroidea adecuada a cada caso para compensar el menor funcionamiento, y, por otro lado, ante la presencia de valores elevados del o de los anticuerpos (ATPO y/o ATG) se evalúa también la función intestinal, la microbiota, la presencia o no de inflamación sistémica, así como la presencia de otros marcadores de autoinmunidad.  Se indica una dieta antiinflamatoria y medicación para regular el estado inmunológico, y para disminuir o prevenir la inflamación sistémica. En casos de autoinmunidad con eutiroidismo, es decir con normal funcionamiento de la tiroides, se trata con lo comentado para tratar la elevación de los anticuerpos y se controla periódicamente, tratándose con hormona tiroidea recién en el caso de detectarse un hipotiroidismo. Como siempre tener presente los hábitos saludables: minimizar el stress, no ingerir tóxicos, actividad física, dormir bien, yoga, acupuntura, y una correcta alimentación.  

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Parto respetado: ¿Qué sucede en la subrogación uterina?

Esta semana se celebra la semana mundial del parto respetado, momento ideal para reflexionar sobre esa experiencia transformadora en la vida de una familia, sobre todo en el de la mujer y el niño que está por nacer. El parto respetado refiere a una modalidad de atención que contempla el respeto a los derechos de los padres e hijos por nacer. Pero ¿qué sucede cuando la pareja ha decidido tener un bebé a través de un vientre subrogado? ¿Cómo se desarrolla la relación médica, gestante, y papás? ¿Cómo participan de la llegada de su bebé? Parto respetado es aquel donde los padres y el equipo médico establecen una comunicación afectuosa y sabia al momento de hablar. Un vínculo atravesado por la capacidad de escucha, el intercambio de información, el diálogo y el afecto. Hay que pensar en los derechos de la mamá de tener un parto con valores, una explicación justa ante una indicación determinada – como puede ser una cesárea. Pero sin perder de vista el derecho del bebé de ser cuidado y asistido. En el caso de subrogación uterina, las cosas se modifican porque entra en juego otra variable, que es la mujer que lleva adelante el embarazo. En ese contexto, ¿cómo se elige el tipo de parto? La mujer gestante ya tuvo hijos, es decir, ya pasó por la situación de parto o de cesárea. Por lo que, si no existe una indicación médica previa, la paciente puede elegir. Lo que suele ocurrir es que muchas veces las mismas embarazadas piden cesárea, si tuvieron parto vaginal, para no transitar la misma experiencia que vivieron con sus hijos. Y entonces, una vez que nace el bebé, se lo presenten los padres procreacionales. La gestante tiene derecho a elegir porque se trata de su cuerpo, siempre que no exista una indicación médica específica; y puede decidir si los padres están o no en el parto. En general esto se da de manera natural cuando existe un vínculo familiar o de amistad entre ellos. Si el vínculo es más lejano, se va armando durante el embarazo y suele ser maravilloso. Estas pacientes son un amor, se entregan, quieren lo mejor para ella y los bebitos. En estos casos se tiene en cuenta el deseo de la paciente dentro de las posibilidades médicas. Se trata de que los padres procreacionales estén presentes en la sala de partos, pero depende de los deseos de la embarazada y su intimidad. En regla general, además, los sanatorios permiten solo un acompañante por persona. En casos así, tratamos que haya un acompañante en la sala de partos, y otro en recepción de neonatología. ¿Cómo se desarrolla en el marco institucional? En los sanatorios el médico se acerca contando cuál es la situación, que la mujer es una gestante, y que la pareja son los padres procreacionales. El trato es tan bueno como en los otros casos. Es muy emotivo ver cómo les dan el lugar que corresponde a esos padres. Todas estas modalidades y el vínculo con la institución, o con la mujer que lleva el embarazo, lo fuimos armando, porque esto es tan novedoso que antes no existía. A nosotros nos funciona muy bien así. Tener un parto respetado no implica que sea un parto vaginal, sino que es el mejor parto posible para esa paciente y ese bebito. Implica hablar con la paciente, ver qué espera ella del parto, y ofrecerle todo lo que se pueda hacer para que esté más tranquila.  

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Optaron por el alquiler de vientre para ser padres y sus hijos nacen en medio de la guerra en Ucrania

La invasión rusa puso a miles de madres sustitutas en una posición desesperada al tener que dar a luz en un búnker. Una infinidad de familias de todo el mundo, incluyendo argentinas, temen lo peor. ¿Por qué eligen realizar el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo en el país? Como si una guerra, con todo lo que ello implica, no fuese suficiente calamidad, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania la vida sigue adelante (con todo lo que ello implica). La gente enferma, muere. Y nace. Las imágenes de un bombardeo a una maternidad en Mariupol dieron la vuelta al mundo, por lo atroces dentro de un conflicto inaudito en sí mismo. No hace falta ser madre o padre para comprender que dar a luz en en un búnker bajo tierra para no morir en un bombardeo dista mucho de ser una situación que alguien guste de atravesar. Ahora, ¿qué pasa cuando el hijo que se está por traer al mundo es de otra familia? ¿Qué cuando quienes se están por convertir en padres están del otro lado del mundo temiendo por la vida que más esperaron y por la que darían la suya propia? Es lo que ocurre con las cientos de madres subrogantes que dieron o están por dar a luz hijos de familias de diferentes países en medio de la guerra. Katerina forma parte del departamento español de la clínica BioTexCom, una clínica internacional de reproducción humana, que brinda servicios de maternidad subrogada, y a donde concurren la mayoría de los argentinos que eligen ese destino para llevar adelante un embarazo por alquiler de vientre. Desde Ucrania, y en diálogo con Infobae, contó que “a principios de la guerra la estadística arrojaba un total de 600 mujeres ucranianas embarazadas, y sólo en el departamento español nacieron 15 bebés el marzo pasado”. Consultada acerca de cuáles son los mayores temores de las madres subrogantes, así como de las familias que están a la espera de que nazca su hijo, la joven de 22 años contó que “las madres subrogantes tienen sus propios niños biológicos, por eso muchas veces quieren escapar del país o por lo menos escapar del este de Ucrania”. “Nosotros les ofrecemos sitio en una ciudad tranquila en Ucrania, porque allí podemos asistirlas en cualquier momento, claro que además la clínica les paga por comida, medicamentos, etc -confió-. El problema es que las gestantes deben dar a luz en Ucrania, porque en el territorio de otro país las leyes son otras y es diferente la regulación de la gestación subrogada”. Por su parte, “las familias siempre están en contacto con las gestantes; están muy preocupados y les escriben mucho”, según relató Katerina, quien sostuvo que “algunas parejas no están preparadas para ir a Ucrania en esta situación, pero otras podrían ir hasta Mariupol a buscar su bebé”. “Algunas tienen mucho miedo, pero otras dicen que si los ucranianos pueden quedarse en su país, entonces ellos pueden ir a recoger a sus bebés -continuó contando cómo la guerra atraviesa este aspecto de la vida de tantas familias en todo el globo-. Hay muchas familias que no pueden venir a recoger a sus hijos por el temor. Nuestros jefes decidieron que era mejor cuidar a los bebés en Kyiv que viajar con ellos en caminos peligrosos, no podíamos correr tanto riesgo”. Además, sin olvidar que todo ocurre en medio de una pandemia que no terminó, Katerina, agregó: “En nuestro refugio antibombas hay otros bebés un poco más grandes y esto llama mucho la atención de algunas familias que preguntan por qué hay bebés que parecen mayores. La respuesta es que son niños de padres chinos, donde las restricciones de coronavirus se pusieron graves antes de que empezara la guerra en Ucrania y por eso no nos pudieron venir a recogerlos en ese entonces”. Fabiana Quaini es abogada especialista en derecho internacional de familia, y ante la pregunta de este medio acerca de cuál es la situación de las familias que tenían iniciada una subrogación de vientre en Ucrania antes de que estalle el conflicto, explicó: “Muchas gestantes dejaron el país y están en Europa y aún embarazadas. En los casos que manejo, la idea es que den a luz en CABA, así con los consentimientos que tenemos se inscriben a nombre de los padres de intención. Lo ideal es que vuelen antes del mes siete de embarazo. Por el momento, no veo factible que den a luz en Ucrania”. “Hay ya muchos chiquitos que están en Argentina, nacidos en Ucrania, pero sin partida de nacimiento -detalló la letrada-. Si Kiev vuelve a la normalidad es posible que emitan las partidas y se logren inscribir aquí entre tanto. Hay que esperar, al menos tienen pasaportes de emergencia emitidos por el gobierno argentino. Los que nazcan en Alemania u otros países, habrá que hacer aquí luego alguna impugnación de maternidad como se hacía en la ciudad de Buenos Aires antes de octubre del 2017 (año en que se autorizó la gestación solidaria en CABA para algunos casos especiales), en fin todo tiene solución con un poco de buena voluntad, lo importante son las vidas, no los papeles”. – ¿Por qué cree que familias argentinas eligen hacer el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo acá? – Depende del país. En Estados Unidos porque el hijo será americano, eso es bueno para el día de mañana. Ucrania, Georgia, México o Colombia, es probable que sean destinos elegidos porque allí no tienen que buscar su propia gestante; pagan el procedimiento y obtienen todo. Tanto en Ucrania como en Georgia se paga a la gestante y eso figura en un contrato. Los niños que nacen son apátridas para dicho país. Sin embargo, no pueden acudir parejas del mismo sexo ni monoparentales. Canadá es aún comprensible por el pasaporte, pero el motivo de la elección de los demás países no tiene una sola razón. – ¿Qué es lo que la ley argentina permite en cuanto a subrogación de vientre? – Especialmente CABA ha

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Embriones en espera: hay más de 90 mil criopreservados en el país y crece el debate sobre qué hacer con los que no se utilizan

A nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. Si bien muchos pacientes los donan, otros no definen el destino y las clínicas no pueden, legalmente, tomar decisiones. Luego de realizar un tratamiento de reproducción asistida para tener a su tercer hijo, Natalia Duvo decidió, junto a su pareja, donar los dos embriones que no se implantaron en el procedimiento. “Me costó desprenderme, pero prefiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que necesitan”. En su caso, podría decirse, el destino fue definido, concreto y feliz. Sin embargo, permanecen criopreservados miles que no fueron utilizados, ni donados, e incluso, en muchos casos, los pacientes dejan de hacerse cargo del mantenimiento y las clínicas no pueden tomar decisiones debido a la falta de legislación. El debate por la situación se intensificó en los últimos años. La aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en diciembre de 2020, fue uno de los más recientes disparadores del tema. Es que, a nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. ¿Por cuánto tiempo los conservan los centros de fertilidad? ¿Qué pasa si se deja de pagar el mantenimiento? ¿Cómo se hace si quieren donarse? Cuántos embriones preservados hay en la Argentina De acuerdo con el relevamiento realizado por las legisladoras que impulsan el proyecto de “protección del embrión no implantado”, para otorgarle un marco legal, hacia 2013 había unos 50.000 embriones criopreservados. El mismo número ascendía a más de 90.000, y el 30% con más de 10 años. Una de las principales dificultades que siempre presentó el tema fue el debate ético que acarrea. Un embrión, que surge a partir de la combinación de los gametos femenino y masculino, tiene potencial para convertirse en un ser vivo. Por lo tanto, sin legislación vigente, el procedimiento es diferente al que se sigue con los óvulos o espermatozoides criopreservados. Los institutos de fertilidad tienen que generar convenios entre particulares, que habitualmente terminan en una judicialización. Criopreservación de embriones: en qué casos se realiza y cómo La preservación de embriones se efectúa como parte del proceso de la fecundación in vitro (tratamiento de reproducción asistida). “Normalmente, y debido a lo poco eficiente que es el sistema reproductivo humano, debe ponerse a fecundar mas de un óvulo en cada tratamiento. Esto tiene como consecuencia que frecuentemente se genere mas de un embrión”, explica el doctor Fernando Neuspiller, Presidente WeFIV, en diálogo con TN. “La consecuencia directa es que en algunos tratamientos queden embriones remanentes, los que deben ser criopreservados”, apunta. Según considera, también sucede en muchos casos que, en casos de parejas constituidas, lo hacen con el objetivo de preservar la fertilidad. “Otro de los motivos es la interrupción del tratamiento antes de la transferencia embrionaria debido a alguna razón médica o extra-médica”, apuntó. Sin embargo, aclaró que no siempre se obtiene en todos os tratamientos una mayor cantidad de embriones de los que se van a implantar. “Primero hay que aclarar que de cada 10 óvulos que se ponen a fecundar, solo 7 se fecundan y únicamente el 40% de ellos llega al estadio de blastocisto. De esta manera si a una mujer se le aspiran 5 óvulos, tiene posibilidades que solo se forme un embrión o en algunos casos, ninguno”, explicó Neuspiller. Solo en el instituto que lidera hay en la actualidad aproximadamente 2900 embriones criopreservados. De una situación similar da cuenta Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y director de Halitus Instituto Médico, en donde, según sus cálculos, desde 1990 hasta ahora hay 9997 embriones congelados, que corresponden a 1945 pacientes. “Se mantienen a -196 grados. A esa temperatura, la actividad molecular es prácticamente nula, lo que significa que puede permanecer en esas condiciones durante mucho tiempo. El año pasado nació un bebe de un embrión que estuvo crioprerservado durante 27 años”, indicó a este medio. “Por lo tanto, se puede presumir que no hay un límite en el tiempo, y que no se afecta ni su vitalidad ni predispone a malformaciones a futuro. Es lo mismo 10 minutos que muchos años”, sostuvo. Dos técnicas de criopreservación Según detallaron los profesionales consultados, el procedimiento para llegar a la criopreservación no difiere demasiado del que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres se realizan una serie de análisis clínicos y una vez que se obtuvieron los óvulos se avanza en el proceso de fertilización. “Existen dos técnicas de criopreservación: una lenta y otra rápida, conocida como vitrificación. La diferencia es que en la primera el descenso de la temperatura es gradual y en la segunda es brusco. En ambas se utilizan crioprotectores para evitar la cristalización de los embriones que afectaría su vitalidad”, detalló Pasqualini. “Doné los embriones porque quería hacer felices a otras parejas” Natalia, de 46 años, decidió que quería ser madre nuevamente a los 43. Junto a su pareja se inclinaron por iniciar un tratamiento tras varios intentos sin éxito. “Notaron que tenía baja reserva ovárica, algo normal por mi edad. Hice un tratamiento con mis óvulos y quedó uno solo, pero no funcionó”, relató a TN. “Me manejé siempre con la doctora Cecilia Bizzotto, con quien quedó un vínculo muy lindo, que me habló de la ovodonación. No dudé en ningún momento”, contó sobre el procedimiento al que recurrieron. “Se obtuvieron 8 ovocitos y quedaron 3 aptos para implantar: uno es mi hijo, que ahora tiene un año”. Como el embarazo avanzó tras el primer intento, los otros embriones se criopreservaron. “Bastante después de que nació mi hijo decidí donarlos porque no queremos tener más. Me costó un poco desprenderme a mí. A mi novio, no. Pero después pensé en que quiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que lo necesitan”, se sinceró Natalia. “Eso me generó algo lindo porque es hacer felices a otros”, agregó. “Ademas yo hablaba con muchas mujeres que estaban haciendo tratamiento y les costaba. Pensé en ellas, en que tal vez ayude”, dijo. “Yo estoy a favor de la ovodonación

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COVID-19: una de cada tres mujeres tuvo alteraciones en su ciclo menstrual durante la pandemia

El estudio en 12.000 mujeres fue presentado en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. Cuáles son las razones, según los expertos. Desde hace casi dos años, la pandemia de coronavirus ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos, estudiamos, nos conectamos con los demás y llevamos a cabo las actividades diarias. Además de los 250 millones de infectados y más de 5 millones de muertos, el COVID-19 elevó el nivel de estrés en muchas millones de personas más. Los efectos del estrés tienen consecuencias en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud ya enfatizó que el mayor impacto psicológico de COVID-19 hasta la fecha son las tasas elevadas de estrés o ansiedad. Estar estresado no es solo una experiencia mental, sino que el cuerpo reacciona al estrés de diferentes maneras. Y en las mujeres particularmente se ha notado en su ciclo menstrual alterado. Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. Los científicos que estudian en todo el mundo este fenómeno, afirman que los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación. “Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la infertilidad”, dijo Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de Ovia Health, una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston, durante la presentación del estudio en la reunión 2021 de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. “COVID-19 ha introducido nuevos factores estresantes psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es “uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna haya visto jamás. Imaginado como un evento único y aislado, con el tiempo, la enfermedad pandémica se ha arraigado en la vida diaria de las personas creando un futuro imprevisible”, aseguró Malloy. En coincidencia con Malloy, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista (M.N. 22366), especialista en Infancia y adolescencia y presidenta de Aralma asociación civil, aseguró a Infobae que “la pandemia trajo de manera generalizada efectos a nivel social y personal en múltiples niveles: confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres queridos”. “Ha sido, y sigue siendo aún, uno de los estresores sociales más agresivos que hemos sufrido como humanidad”, sentenció. “Cambiar las rutinas de un día para otro, no poder ver a nuestras familias y amigos, perder el empleo y vivir en aislamiento, en particular en el caso de las personas solas, son tan solo algunos ejemplos de esto. Hay datos recientes internacionales, que muestran hasta qué punto el COVID-19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas”, agregó. Volviendo a la investigación estadounidense de cómo se vio alterado en ciclo menstrual femenino, se demostró que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. La plataforma de salud Ovia Healthen en Estados Unidos, decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el cambio del ciclo menstrual durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar esto sobre las personas que estaban en un proceso de embarazo con ayuda de la tecnología de reproducción asistida. Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil Fertility de Ovia Health participaron en una encuesta para determinar el patrón y la sintomatología de la menstruación con 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). La encuesta preguntó a los participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron. Entre 12.302 encuestados, 1 de cada 3 (36%) informó cambios en el ciclo o los síntomas. El 87 % por ciento dijo que su ciclo comenzaba temprano o tarde. El 29% informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como dolor lumbar, calambres o cambios en la secreción, y el 27% dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación. “Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación. Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todos los encuestados, independientemente de la irregularidad del ciclo / síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares”, aseguró Malloy. Algo más de la mitad (55%) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y / o cambios en los síntomas, mientras que el 33% apuntaba a cambios en la salud mental, como depresión o ansiedad. La ginecóloga Silvia Bonsergent, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, señaló a Infobae, que el estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, juega un rol fundamental en el periodo, ya que lo inhibe por un mecanismo directo que se da a nivel cerebral. “El aislamiento, la incertidumbre, el temor al contagio, la falta de contacto con sus pares, y la ausencia de actividad física, son algunos disparadores que pueden generar cambios en la menstruación, ya sea por ausencia, trastorno en la periodicidad o la alteración del flujo. Esto se agravó porque los pacientes no podían consultar o no tenían acceso al sistema de salud y retrasó las consultas”, aseguró la especialista. Por eso bajó mucho la concurrencia a los consultorios al principio de la pandemia, en período de cuarentena. Luego cuando se habilitó el acceso a los servicios de salud, volvió a subir. Ahora, las jóvenes están asistiendo a los consultorios y allí se ha visto que la inquietud más frecuente es por trastornos en el ciclo menstrual”, precisó la especialista. “Las adolescentes están entre los grupos que más han sufrido las restricciones de circulación, lo que les ha generado un estrés crónico producto de la pandemia. Esto es consecuencia del encierro, la falta de contacto con sus pares asociado con las muchas horas que pasan frente a las pantallas y la alteración del sueño, ya que duermen menos horas. Todo esto provoca

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La crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares

Vivimos una época que desnaturaliza los conceptos e ideas tradicionales sobre género y familia. Hoy la idea de una familia tradicional – entendida como aquella conformada por padres heterosexuales unidos en matrimonio con hijos-, convive junto con otras formas de familias no tradicionales y modernas. Madres o padres solteros por elección, familias homoparentales, familias con hijos nacidos por fertilización asistida, e incluso el novel modelo de la copaternidad. En ese contexto, la crianza también comenzó a pensarse como un hecho más allá de lo biológico y que es compartido por los padres, exista o no, un vínculo amoroso entre ellos. La crianza no es una función de la madre desprendida de su condición de ser mujer, sino que es un espacio vincular en el cual padre y/o madre despliegan sus recursos personales en pos de acompañar a ese niño en su desarrollo humano. Esta manera de concebir la crianza necesita otras miradas para abordarla, por eso la conformación de los grupos interdisciplinarios son un diferencial a la hora de pensar, orientar y acompañar a los padres y a las madres en la construcción del vínculo con el hijo más allá de un modelo y más cerca de los afectos y las emociones. La interdisciplina es la aliada para derribar barreras y construir puentes entre lo que sabemos y lo que nos demanda la actualidad. El trabajo de puericultoras, doulas, sexólogos y psicólogos, permite entender y dar recursos a estos padres vanguardistas que se animan a la procreación en tiempos de cambios. Se presentan nuevos interrogantes, algunos como: ¿Cómo es posible la crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares? ¿Cómo se construye el “apego” en un vínculo madre-hijo nacido por subrogación uterina? ¿Cómo se arma un vínculo temprano con un bebé gestado por una portadora? ¿Es posible el “apego” en niños nacidos por donación de gametas? ¿Cómo construyo momentos íntimos con mi pareja? En las familias donde el deseo de ser padre o madre se ha puesto a prueba debido a la gran cantidad de obstáculos implicados en la llegada de ese hijo, se observa mayor tolerancia y disposición para la crianza, que en familias donde la concepción se dio de manera natural. En general, presentan más interacción y mayores niveles de satisfacción parental. Según estudios realizados se descarta que el vínculo genético sea una condición para desarrollar el sentido de pertenencia y de identidad en una familia. Entonces si ni el parentesco genético con los padres, ni la presencia de dos progenitores, ni la orientación sexual de los mismos afectan el desarrollo psicológico de los individuos, debemos establecer qué es lo que condiciona positiva o negativamente el mismo. Se ha comprobado que lo que sí tiene un alto impacto en la calidad del desarrollo psicológico y emocional de una persona es el haber tenido durante la infancia una relación emocional estable con al menos un adulto. También se sabe que la calidad del vínculo entre los progenitores, en el caso de que haya dos en la familia, brinda un sentimiento de seguridad en el hijo. No es la ausencia de conflicto en la relación, sino el manejo adecuado del mismo. Poder establecer límites claros es otro factor importantísimo para que una persona pueda crecer con herramientas emocionales y psicológicas adecuadas. La construcción y acuerdo de límites colabora positivamente en la instalación de hábitos, que son una parte indispensable de la crianza. En este mundo moderno, intervenido por la ciencia y atravesado por la cultura, la crianza dejó de ser un hecho de la biología para pasar a ser un verdadero acto donde padres y madres necesitan generar recursos y lenguajes para habitar un espacio, muy particular y único, el vincular. Ese es el verdadero espacio de la crianza, es ahí donde padre y/o madre deben “hacer” en el marco de la individualidad de su hijo. Los equipos de crianza trabajan en este sentido ayudando a cada padre/madre a hacer lo que nadie más puede realizar mejor que ellos mismos: la crianza de sus hijos.

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Alimentación, microbiota intestinal y Fertilidad

Una buena alimentación permite no sólo mantener un peso saludable sino también una adecuada composición corporal. A su vez, produce un normal funcionamiento y equilibrio entre las funciones de las células y los desechos provenientes del metabolismo celular, contribuyendo a tener una flora intestinal benéfica para nuestro organismo. Cada individuo necesita adaptar su dieta para obtener una nutrición balanceada. ¿Cómo influye la flora intestinal en la fertilidad? La alimentación de un individuo se basa en los alimentos que ingiere, mientras que la nutrición son los procesos que el organismo realiza para utilizar los nutrientes. Es decir, incluye, entre otras cosas, la absorción y el metabolismo. Una alimentación saludable es necesaria para una nutrición saludable. En relación a esto, el sistema digestivo es una parte fundamental de la nutrición, dado que a través de la pared intestinal se absorben los diferentes nutrientes. Puede suceder que esta absorción se encuentre comprometida si el intestino está inflamado, ya sea por una afección de base o como consecuencia de una reacción autoinmune (por ejemplo por la ingesta de gluten en personas celíacas). Existen otras alteraciones que llevan a la inflamación intestinal como la calidad de la alimentación habitual, la intolerancia a algún alimento o grupo de alimentos en particular y el estrés. Esta  inflamación modifica negativamente la permeabilidad de la mucosa intestinal y en consecuencia,  la absorción de nutrientes es insuficiente,  afectando la calidad de la microbiota intestinal. La microbiota intestinal, es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino naturalmente. Cada uno de nosotros tiene una microbiota particular que está influenciada por nuestra alimentación, nuestro ambiente, nuestra edad o estado hormonal, el estrés y el uso de antibióticos. La microbiota está siendo estudiada cada vez más y relacionada con diferentes patologías donde  la fertilidad e infertilidad se encuentran incluidas. Es por esto, que al tener una relación directa con la alimentación, se necesita evaluar cómo nos estamos alimentando y ver si debemos realizar alguna modificación para mejorar nuestra microbiota y desinflamar el intestino. En lo que respecta a fertilidad, se está investigando la influencia que tiene la microbiota con la calidad espermática del hombre, analizando la relación de las bacterias predominantes en la muestra y los parámetros de calidad seminal por los que pueden verse alterados. En mujeres, se relaciona la calidad de la microbiota con el desarrollo folicular, la reserva ovárica y la receptividad endometrial a la hora de la implantación del embrión. Por tanto, la microbiota podría afectar al desarrollo de las células sexuales o gametos, tanto en hombres como en mujeres. La consulta con la nutricionista especializada en fertilidad, debería formar parte de la evaluación de la mujer que desea un embarazo indagando acerca de la alimentación, nutrición diaria y funcionamiento intestinal. Una adecuada alimentación que lleve a una correcta nutrición puede colaborar a lograr el embarazo por la vía natural si es que esto fuese factible, o por medio de algún tratamiento si es que estuviese indicado.    

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