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Donación de embriones

Aunque no son tan frecuentes como la donación de gametos, hay familias que ceden sus embriones a otras familias para que puedan tener un hijo. La demanda de técnicas de reproducción asistida con embriones donados va en aumento. Es cada vez más, una posibilidad para personas o parejas que no pueden concebir con sus propios gametos, y también como una respuesta para aquellos que tienen embriones congelados y no quieren descartarlos. Durante los procedimientos de fertilización asistida de alta complejidad no todos los embriones formados se transfieren, y en esos casos se los criopreserva. Puede ocurrir que quienes le dieron origen no los quieran más y en esos casos tienen que decidir, en algún momento, qué hacer con ellos. Pueden, descartarlos, donarlos para darles la oportunidad de tener un hijo a otras personas o donarlos para investigación. Nosotros creemos que lo ideal es la donación a otras personas o parejas. Para eso es importante despejar algunas dudas: Los vínculos genéticos El debate en general circula en torno a los lazos genéticos que ese embrión tendrá con la pareja que lo dona y si existirá algún impacto en el futuro hijo, al saber que existen «hermanos genéticos» o «medio hermanos genéticos» (en el caso de que el embrión se forme con donación de gametos). En este sentido es importante marcar la diferencia entre genitud y parentalidad. La parentalidad es un hecho social, cultural y biológico, de ninguna manera se reduce a lo genético. Donación NO es parentalidad. No hay razones para suponer que la ausencia del vínculo genético influye de manera negativa en el bienestar de los futuros hijos. La investigación indica que el bienestar del niño y las capacidades de los padres no dependen de la estructura familiar (es decir, el vínculo genético, número de padres o género de los padres), sino del funcionamiento familiar: la capacidad de tener una relación amorosa y afectuosa con el niño. En la Argentina, la familia que ha optado por recibir embriones se pregunta: ¿Puedo acceder a una donación de embrión en Argentina? Si, en tanto haya embriones disponibles ¿Hay riesgos que el extitular del embrión pretenda derechos sobre mi hijo cuando nazca por cualquier motivo? No puede hacerlo. Es su hijo, no del extitular del embrión. ¿Puede mi hijo saber quién fue su donante de embrión? Esto es similar a los donantes de gametos. Si bien hay una tendencia a que los donantes acepten dar información, la mayoría va por el anonimato. Pero no hay problema si quien los dona lo hace abiertamente. El titular donante del embrión se pregunta: ¿Puedo saber cuál es la familia que recibirá mi embrión? Si, pero los centros prefieren para ambas partes el anonimato. Por lo que se firman consentimientos. ¿Puede el nacido del embrión que doné reclamar que soy su padre? No puede. ¿Y si un juez lo ordena? No existen a la fecha casos en esta dirección, ni en Argentina ni en Estados Unidos ni Canadá. Hay una tendencia en Europa a que la persona al llegar a la mayoría de edad tenga acceso a la información de sus donantes. En nuestro país, la privacidad y confidencialidad con la que se donó el embrión, no puede ni debe ser socavada por ninguna decisión judicial. Si en algún momento una ley impone el cese del anonimato, debiera regir para casos posteriores a la ley. Frente a las opciones que existen para los embriones congelados, la donación se presenta siempre como la mejor.

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Una donó los óvulos y la otra «le puso el cuerpo»: la historia de dos mujeres que recurrieron al método de maternidad compartida

Cierto es que los modelos de familia cambiaron en los últimos tiempos y que la ciencia avanzó en el mismo sentido. Las técnicas de reproducción asistida nos enfrentan a situaciones que décadas atrás eran insospechadas. ¿Son las técnicas responsables de los cambios? ¿O, el responsable del cambio es el ser humano y las técnicas vienen a dar respuesta a muchos de los efectos devenidos de estos cambios? Esta es la historia de Sandra y Silvana, que el 18 de julio de 2016 se convirtieron en mamás de Emma, luego de una larga búsqueda, a la que no le faltó el condimento de sufrimiento, ansiedad e injusticia (sí, porque a los «diferentes» pareciera que las cosas buenas les tardan más en llegar). Estaban en pareja desde hace 11 años, y casadas desde hacía cinco. Como casi todos, esperaron el momento «ideal» para buscar un hijo. Tener una casa, un trabajo que permita criarlo como deseaban, que la pareja esté «establecida», y todas esas metas que se pone la gente antes de tomar la que sin dudas será la decisión más importante de sus vidas. «Uno busca tener un bebé y espera el mejor momento, y en ese esperar a mí se me pasó la ´vida útil´ que tenemos las mujeres». Así comenzó Sandra a contar su historia. En 2012 tuvieron su primer intento de fertilización, mediante una técnica de estimulación ovárica de baja complejidad. «El día que me hicieron la inseminación fue el día en que me dijeron que mi mamá tenía cáncer. Obviamente no hubo positivo en ese intento. En diciembre de ese año hicimos otro intento y tampoco resultó», resumió la Sandra. Y continuó: «En el medio nos casamos porque yo quería que mi mamá disfrutara mi matrimonio. Mi mamá falleció el 2 de febrero de 2013 y con Silvana decidimos esperar y reponernos de todo lo vivido antes de volver a buscar un embarazo». La pareja tuvo que recurrir a la Justicia para que su prepaga le cubra el tratamiento de fertilización En 2014, ya con la Ley de Fertilidad en vigencia, la pareja se acercó a un centro de fertilidad a asesorarse sobre las diferentes alternativas que tenían para convertirse en madres. Pero se encontraron con que las obras sociales y prepagas, pese a que debían hacerlo, no daban cobertura de los tratamientos de fertilización a las parejas homosexuales. Así y todo, presentaron su pedido y la prepaga tardó ocho meses en informarle que no les cubría el procedimiento. Ocho meses en el marco de la ansiedad que genera la búsqueda de un hijo. Y en una mujer que ya había pasado los 40 años y quería ser ella la que llevara adelante el embarazo. «Mediante mi abogada volvimos a presentar todos los papeles y esta vez demoraron seis meses, para nuevamente decirnos que no nos cubrían el costo del tratamiento -relató-. Mi abogada accionó entonces una medida cautelar y logramos que cumplan la ley y nos den cobertura». En junio de 2015 hicieron el primer intento, con un test de embarazo positivo, que a los 15 días terminó en un aborto espontáneo. Volvieron a repetir el procedimiento en septiembre pero sus óvulos ya no respondían a ninguna estimulación. «Ahí fue cuando el doctor (Sergio) Pasqualini nos habló de ovodonación y nos propuso tomar los óvulos de Silvana, por lo que le hicieron el estudio de reserva ovárica y conteo de óvulos y determinaron que ella estaba en condiciones de ser mi donante», recordó Sandra. Pero cuando todo parecía encaminarse, la pareja necesitó de otra medida cautelar para que la prepaga dé cobertura a su tratamiento, ya que en esta oportunidad se trataba de otro procedimiento lo que la empresa debía aprobar. En diciembre de 2015 le implantaron a Sandra dos embriones. Ahora debía «empollar» 15 días y esperar para hacerse el análisis de sangre, que mediría la famosa hormona que indica si hay o no embarazo. «La hormona beta iba aumentando exponencialmente pero recién el 22 de diciembre podíamos hacer la primera ecografía, faltaba casi un mes», recordó la mujer y no fue difícil adivinar del otro lado del teléfono lo que habrá sido su ansiedad por aquellos días. Finalmente llegó la esperada ecografía que confirmaría que había saco embrionario, que contenía un embrión y que el embarazo marchaba de manera perfecta. «Cuando escuchamos latir su corazón nos pusimos a llorar las dos», dijo Sandra, para luego relatar que su embarazo fue absolutamente normal -con los malestares propios del caso- y que en la tercera ecografía se enteraron que el bebé que venía en camino era nena. «Yo quería que sea lo que sea, pero que sea feliz», aseguró ante la pregunta de si prefería una niña o un niño. Cuando escuchamos latir su corazón nos pusimos a llorar las dos Emma nació a las 36 semanas de gestación, por cesárea, debido a que su mamá comenzó con un cuadro de presión alta. «Tuve mucho miedo en el embarazo, hasta que ella no nació no pude relajarme y disfrutar», reconoció Sandra, pese a que los meses de gestación transcurrieron en absoluta normalidad. Es que cuando algo se desea tanto y cuesta tanto alcanzarlo, el temor de que sea todo un sueño y despertar de repente sobrevuela siempre. Y tras asegurar que tuvo que «aprender a ser mamá», Sandra confesó que la maternidad es todo lo que soñó y más; «superó lo que imaginaba». «Emma es una nena que sonríe todo el tiempo. Nos tiene muy diferenciadas a las dos, yo soy la que le pone los límites, aunque Silvana dice que soy permisiva -describió-. Nada iguala lo que es Emma en nuestra vida, fue una nena muy deseada, fue soñada». Y sobre cómo se ve a sí misma en su nuevo rol de madre, Sandra remarcó: «Creo que soy una buena mamá, me descubrí como una buena mamá y soy la persona más feliz del mundo desde que Emma nació». «Yo creo que mi mamá estaría muy orgullosa de verme en este rol», finalizó. Sandra

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Contextos adversos: poner el cuerpo en movimiento por Luana Hervier

Por Luana Hervier, Profesora Internacional de Yoga. Terapeuta en Liberación Emocional y Dr. Sergio Pasqualini, presidente de Fundación Repro. En contextos adversos, como lo es el confinamiento por la pandemia, o como es, en el caso que nos convoca, la infertilidad, tanto la actividad física como el yoga y la meditación juegan un rol fundamental para el mejor funcionamiento del cuerpo y la mente. Las personas cuando están en la búsqueda de un hijo, se benefician de la actividad física porque fortalecen su cuerpo sintiéndose más seguros dentro de él, mientras, atraviesan diferentes grados de estrés y ansiedad. Pueden pasar de visualizar todo lo bueno a tener miedo de todo lo malo, entonces lo lindo es que la práctica del Yoga y de la meditación le darán herramientas para discernir y dejar pasar los pensamientos malos. Así, logra anclarse en su visión, en su deseo, en el amor y en la confianza en los médicos. Gracias a la práctica, las personas puedan elegir donde anclarse con la habilidad y las herramientas para permitir que el resto de los pensamientos y los miedos puedan “pasar de largo”. Por otra parte, estas actividades, al segregar endorfinas, adrenalina, y otras hormonas relacionadas con el bienestar, logran que las personas que buscan un hijo se sientan más seguras en su cuerpo y más confiados. Le eleva la autoestima, cómo se ve y cómo se siente. Porque a veces uno queda a la deriva de todo el tratamiento, y la actividad física te lleva justo a los centros energéticos, que hace que se sienta estable en la tierra. Por eso recomendamos mucho trabajar con la fuerza del tren inferior y a su vez mantener la visión del 6to chakra, cuya función es poder ver con mayor claridad. El cuerpo es movimiento. Con el movimiento el cuerpo y la mente dan su mejor versión. La actividad física activa la circulación de la sangre, la que nutre a los tejidos. Los distintos órganos funcionan mejor, dentro de ellos el sistema reproductor. Por eso insistimos tanto en la importancia del enfoque integral de las personas que se encuentran en la búsqueda de un embarazo. Realizar actividad física nos permite sentirnos fuertes, saludables y confiar en nuestro cuerpo físico. Mientras que tanto el Yoga como la meditación ofrecen fortaleza del espíritu, fortaleza de la mente y devuelve la fe y la esperanza, tan necesaria en momentos inestables. El apoyo es interno, y ahí es donde hay que trabajar.

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El consumo de químicos presentes en los plásticos podría afectar considerablemente la fertilidad de los seres humanos y reducir los embarazos naturales.

Shanna Swan una reconocida científica adviritió que la constante exposición a químicos en nuestro entorno está causando una verdadera crisis de infertilidad que para 2045 podría llevar a que la mayoría de embarazos tengan que hacerse mediante inseminación asistida ¿Cuáles son las causas? Tenemos una crisis de salud reproductiva que se debe al retraso en la maternidad, la elección o el estilo de vida; pero también esta ligado al medio ambiente. Los productos químicos cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana podrían ser los responsables de una crisis de fertilidad en la especie humana. Las sustancias químicas más preocupantes para la salud son las que pueden interferir o limitar las hormonas sexuales del cuerpo, como la testosterona y el estrógeno, porque hacen posible la reproducción. Eso puede hacer que el cuerpo piense que tiene suficiente de una hormona en particular y por lo tanto que no necesita producir más, por lo que su producción disminuye naturalmente. También hay químicos que se utilizan para hacer plásticos blandos y flexibles llamados ftalatos, que se encuentran presentes en todo el mundo y llegan a nosotros principalmente a través de los alimentos, ya que los plásticos blandos son usados para la fabricación, procesamiento y envasado de estos. Disminuyen la testosterona y, por lo tanto, tienen la influencia más fuerte en el lado masculino, por ejemplo, disminuyen el recuento de espermatozoides, aunque también son malos para las mujeres porque se ha demostrado que disminuyen la libido y aumentan el riesgo de pubertad precoz, insuficiencia ovárica prematura, aborto espontáneo y parto prematuro. Pero también son nocivos el bisfenol A (BPA) que es usado para endurecer el plástico y se encuentra en los recibos de las cajas registradoras, en el revestimiento de algunos envases de alimentos enlatados. Este químico “imita el estrógeno y, por lo tanto, es un actor particularmente malo en el lado femenino, lo que aumenta los riesgos de problemas de fertilidad, pero también puede afectar a los hombres. Los hombres expuestos ocupacionalmente al BPA han mostrado una disminución de la calidad del esperma, una reducción de la libido y mayores tasas de disfunción eréctil. Otros productos químicos de interés son los retardadores de llama y ciertos pesticidas como la atrazina. Así mismo dice que las personas en edad reproductiva y que planeen quedar embarazadas o están en embarazo, deben estar conscientes de que todo lo que traen a sus hogares tienen el potencial de contener productos químicos con carga hormonal. Por lo tanto recomienda comer alimentos sin procesar, además de evitar el uso de teflón ni nada recubierto a la hora de cocinar. Para el cuidado personal y los productos para el hogar utilice un mínimo de productos sencillos y trate de evitar los perfumados; se agregan ftalatos para mantener el aroma. El Environmental Working Group, una organización sin fines de lucro, tiene guías gratuitas para el consumidor que brindan información sobre productos específicos. Por último la experta dice que este problema, aunque real y complejo, puede ser abordado con voluntad e ingenio, lo importante es reconocerlo y empezar a trabajar por cambiarlo.

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La importancia de la planificación reproductiva en la consulta por infertilidad

La planificación reproductiva, para el hombre como para la mujer, incluye tanto la anticoncepción como la preservación de la fertilidad cuando el deseo es diferir el momento para tener un hijo. Ahora bien, ¿qué sucede en la consulta por infertilidad? ¿Cómo se incluye esta planificación cuando recibimos a personas que no están logrando tener un hijo? La planificación reproductiva debe tenerse en cuenta en la consulta por infertilidad, en parejas o personas jóvenes, porque no se sabe cuánto puede demorarse la llegada de ese primer hijo ni como estarán cuando intenten tener otro, en aquellas de edad más avanzada, porque si quieren más de un hijo, se pueden encontrar con mayor frecuencia, que para el momento de la segunda búsqueda, la reserva ovárica les juegue en contra, por lo tanto, cuanto más rápido se logre el primer embarazo, más posibilidades a futuro van a tener. Entonces, una vez que se evalúa en la consulta el diagnóstico y las posibilidades de lograr un embarazo, es menester saber cuántos hijos desea tener esa persona o pareja y hasta evaluar si es conveniente preservar gametas o embriones para ese eventual segundo o tercer hijo. Son varias las situaciones que pueden presentarse en la consulta por infertilidad en aquellos casos en que el deseo sea tener más de un hijo: Que sepan que necesitan realizar un tratamiento de FIV/ICSI, pero que no quieren hacerlo ya. En ese caso pueden recurrir a la criopreservación de óvulos o embriones. Que sepan que necesitan realizar un tratamiento de FIV/ICSI y que su deseo sea tener a futuro más hijos. En estos casos se pueden dar dos situaciones: Que la mujer presente una buena reserva ovárica, y que al realizar la FIV/ICSI se logren tener más de dos embriones en estadio de blastocisto de buen pronóstico. En estos casos se transferirá uno y quedarán otros embriones criopreservados. En caso de lograrse el embarazo con el embrión transferido, quedarían él o los demás para uso en el futuro. En caso de no lograr el embarazo en ese primer intento, se puede dejar criopreservados para uso a futuro y volver a intentar un segundo FIV/ICSI. Que la mujer no presente una buena reserva ovárica y se logren obtener pocos embriones de buen pronóstico en estadio de blastocisto. En ese caso, criopreservar y volver a estimular para un segundo FIV/ICSI y transferir lo obtenido en este segundo intento, conservando para futuro lo criopreservado. Esto es lo que se llama acopio de embriones, que se puede llevar a cabo en uno o más tratamientos de FIV/ICSI. Que sepan que necesitan realizar un tratamiento de ICSI por factor masculino, y que, de lograr el embarazo, quieran intentar en el futuro tener otros hijos. Aquí lo aconsejable sería criopreservar una o más muestras de semen porque con el paso del tiempo la reserva funcional testicular siempre empeora, y no sabemos a qué ritmo Que sepan que necesitan realizar un tratamiento de FIV/ICSI y que prefieran, en caso de lograr el embarazo, que este fuese de mellizos. En estos casos se evaluará que no exista contraindicación médica, y de ser posible, se transferirán dos embriones. Que sepan que necesitan un tratamiento de FIV/ICSI para intentar tener un hijo, pero tegan que postergarlo por algún motivo; Ej: enfermedades, operaciones, etc. En estos casos es bueno considerar la posibilidad de realizar el tratamiento con el objetivo de vitrificar, ya sea óvulos o embriones, según el caso. Que sepan que necesitan realizar un tratamiento de gestación por sustitución con óvulos propios y que se tengan dudas fundadas en cuanto a si se va lograr una buena respuesta ovárica como para obtener algún embrión de buen pronóstico. En estos casos una opción sería lograr embriones de buen pronóstico, criopreservarlos y recién a partir de ese momento poner en marcha la logística para avanzar con el tratamiento de la gestación por sustitución. Esto más aun en los casos en los que si no fuese posible lograrlo con óvulos propios, no se acepte la opción de la donación de óvulos como alternativa. Que sepan que van a necesitar criopreservar semen, tejido ovárico o testicular en casos de transgénero, para intentar tener de alguna manera poder un hijo en el futuro. La planificación reproductiva en la consulta por infertilidad tiene su lugar. Contamos con herramientas para dar respuestas a las distintas situaciones que se pueden presentar, en pos de intentar satisfacer los deseos de las y los pacientes que nos consultan.

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Incertidumbre reproductiva en pandemia

¿Me puedo embarazar? ¿Es seguro buscar un hijo en medio de la pandemia? ¿Qué consecuencias puede traer para el bebé? ¿Qué cosas debo tener en cuenta? La pandemia genera una incertidumbre como pocas veces experimentamos. La poca (o mucha) información que se tiene del coronavirus es muy nueva, y no da tiempo a tener certezas que ofrezcan cierta tranquilidad. En ese marco, la salud reproductiva no escapa de estas cuestiones. A muchas personas, la pandemia las encontró planificando una familia, y ahora no tienen muy claro cómo seguir. Algunas respuestas: ¿Puedo embarazarme? La realidad es que dependerá del contexto de cada uno. No es lo mismo si es natural, que si ya existían problemas para lograrlo. Si bien, la incertidumbre económica y laboral puede no ayudar en esa búsqueda, también es cierto que la cuarentena al ser un tiempo de mayor convivencia abre posibilidades de tener una mejor actividad sexual. Si las condiciones económicas, psicológicas y sociales están dadas, no existen, al momento, razones médicas para evitar buscar el embarazo. ¿Qué consecuencias de salud tendrá el bebé? Lo que sabemos al día de hoy es que el COVID 19 no es teratogénico, es decir, no produce malformaciones como, por ejemplo, el virus del ZIKA. Por lo tanto, no deberían existir mayores riesgos para el feto. Seguramente, como con cualquier virus, los efectos podrían ser distintos según en qué momento del embarazo se contraiga. Algunas investigaciones sugieren que las mujeres embarazadas que contraen el virus también tienen más probabiidad de tener un parto prematuro y una cesárea, y que es más probable que sus bebés necesiten ser internados en la unidad neonatal. ¿Pueden mis óvulos estar afectados si estoy enferma? ¿Pueden trasmitírselo a mi bebé?  Se cree que no, y para entenderlo hay que explicar cómo se da la concepción. Cada mes en el momento de la ovulación, la mujer ovula en forma natural – en general- un solo óvulo. Si las condiciones están y la pareja mantuvo relaciones sexuales, los espermatozoides se van a adherir a la capa externa del óvulo, llamada zona pelúcida, y uno solo va a poder penetrarlo. En ese momento, el óvulo cierra sus compuertas para no dejar penetrar a ningún otro. Es decir que tiene mecanismos para ser fertilizado, pero, además, falta de receptores que impiden que sea infectado por otras partículas, como pueden ser los virus. ¿Y el esperma?  En realidad, ni óvulos ni espermatozoides serían portadores. Un ejemplo de esto nos lo ofrece otra pandemia, la del HIV. En el caso de los hombres, cuando está infectado y quiere ser padre, se recurre a la técnica del lavado de semen – porque el virus puede estar en el líquido seminal pero no en el espermatozoide. Una vez procesada la muestra se utilizan esos espermatozoides para realizar una inseminación intrauterina o una in vitro. De esa manera, se evita el contagio. Lo mismo con la donación de óvulos, al no tener receptores, el óvulo no será infectado por el virus. De nuevo, en el caso de HIV nunca se observó trasmisión en los tratamientos de fertilización in vitro con óvulos donados.  Si bien, los protocolos son exhaustivos, y las donantes son testeadas para descartar el virus, alguna pudo estar en el periodo de ventana – que va desde el contagio hasta que se detecta la presencia en los análisis o en su defecto con la aparición de los primeros síntomas- al momento de realizar la punción folicular para obtener los óvulos. De todas formas, si hay sospecha de tener Covid 19, la sugerencia es posponer la búsqueda del embarazo. ¿Si estoy buscando embarazo me puedo aplicar la vacuna? Si tenés la posibilidad de vacunarte y no tenes otra contraindicación para recibir la vacuna no hay que dejar de hacerlo. Lo ideal sería empezar a buscar el embarazo o realizar la transferencia embrionaria en el caso de las personas que están realizando un tratamiento de fertilización asistida; una vez transcurridos los 15 días de la segunda dosis. Aunque esto no sería imprescindible.  ¿Si estoy embarazada me puedo aplicar la vacuna? No se recomienda aplicar la vacuna contra el SARS-CoV-2 en mujeres embarazadas o en período de lactancia que no tienen riesgo de exposición o pueden prevenir el contagio. Pueden optar por vacunarse aquellas embarazadas, mujeres en período de lactancia, que además: Presenten un riesgo de exposición alto a la infección por SARS-CoV-2, y que el mismo no pueda evitarse por ejemplo personal de salud, personal estratégico, personal docente… Para resumir, algunas certidumbres en medio de la incertidumbre: no hay contraindicación para embarazarse, tanto sea de manera natural como por tratamiento de reproducción asistida. hay que tratar de asegurarse que no haya infección al momento de lograr el embarazo y tratar de no contagiarse durante su transcurso, por los riesgos que implica para la salud de la futura madre en caso de intentar lograr el embarazo por medio de algún tratamiento y no presente síntomas de la infección al momento de realizarlo, descartar, si es factible, la presencia del virus por medio de análisis a la paciente mantenerse en contacto continuo con su médico de cabecera durante la búsqueda, porque las actualizaciones de la información científica son constantes.  

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Creencias que te perjudican en el camino de la búsqueda de un hijo

\”Si tengo el hijo, todo va a estar bien” En muchas ocasiones, creemos que un hijo va a reparar algo que está mal por defecto en nuestras vidas, ya sea a nivel personal o en la pareja… Puede que haya áreas de nuestra vida que no estan estables y pensemos que si tenemos un hijo nuestra vida mejorará en general El hijo sí trae felicidad pero no arregla los asuntos pendientes. Incluso la propia tarea de ser padres va a añadir más retos, no menos. La vida sigue. Tenés todo el amor porque son adorables, dan mucha plenitud… pero no borran lo que queres ignorar, sigue estando ahí. “Si le damos un hermanito a nuestro hijo, él será más feliz” Esta creencia suele ser un ideal de completud. Creemos que ese segundo hijo dará al que ya tenemos la experiencia de tener un hermano, compartir… en vez de ser un hijo único en “soledad” y que no se vuelva “egoísta o malcriado” pero conviene que mirar bien desde qué lugar elegimos buscarlol. ¿Desde dónde lo estamos decidiendo? ¿Viene este segundo hijo a cumplir un rol? Cuando sufrimos porque el segundo hijo no llega conviene revisar la motivación. \”Si tengo un bebé, será el bebé perfecto” Es importante soltar el ideal del hijo que pensabas tener, saber reconocerle sus imperfecciones, sus dificultades… algo diferente, de lo que pensabas que iba a ser. Este reto es saber separar el bebé real del bebé ideal, devolverle su destino y aceptar lo inevitable que la vida le traiga. Cuando alguien lleva mucho tiempo en el proceso de buscar hijos por reproducción asistida puede surgir otra fantasía también: que el bebé puede sanar todo ese dolor del proceso de infertilidad, y a veces se acentúa cuanto mayor es el tiempo de espera. Pero suele suceder que ese dolor queda en la persona de alguna manera, porque fue un camino difícil. Honrarlo como parte de la historia personal de uno y hacerle espacio es una manera de soltar esta fantasía. ¿Cómo se puede acompañar a abordar estas creencias? Es importante tener en cuenta las creencias desde el principio y saber que están ahí: acompañar en el dolor y en el momento que vayan surgiendo, para después irlas cuestionando, empezar a preguntarte si realmente es así, si son totalmente ciertas. Abrirse a las posibilidades de alegría y felicidad sean cuales sean las circunstancias… Por lo menos contemplar la posibilidad. En otras palabras, dar un salto de fe: primero cuestionarme si lo que creo me dará felicidad es verdad… ¿Es esto cierto? ¿Es esto absolutamente y totalmente cierto? Dudar de lo que se cree es uno de los grandes puntos de inflexión… Ahí es donde uno puede abrirse a estar bien sea lo que sea que la vida me traiga.

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La actividad Física y la Salud Reproductiva

Llevar adelante una vida sedentaria predispone, sin dudas, a una cierta acumulación de grasa corporal que, puede derivar en sobrepeso u obesidad. Cuando existe un incremento del porcentaje del tejido adiposo, casi siempre acompañado de aumento del peso corporal, determinado por el balance positivo entre la ingesta y el gasto de energía, hablamos de obesidad y su magnitud y distribución condicionan la salud del individuo y tienen efectos sobre la salud reproductiva. Se asocia con alteraciones endocrinas, por cambios en la secreción, metabolismo, transporte y acción de varias hormonas. Los estudios muestran una fuerte correlación entre el aumento del índice de masa corporal y los desarreglos reproductivos. Ahora bien, tanto el exceso como la escasez de grasa corporal tienen un impacto negativo significativo en varios aspectos de la reproducción, incluyendo la fertilidad y el desarrollo óptimo del embarazo. El hecho de realizar deportes de alto rendimiento puede ocasionar fallas en los sistemas reproductivos femeninos y masculinos. La actividad física intensa, que no es acompañada de una alimentación acorde a las necesidades que la actividad implica, generará un déficit de grasa corporal que predispone a desordenes hormonales que pueden traducirse en trastornos reproductivos. Muy a menudo, la ingesta de calorías es insuficiente para el nivel de ejercicio, lo que produce un balance energético negativo. Cuando la masa grasa es demasiado baja, la secreción de gonadotrofinas se reduce y con ello la capacidad reproductiva se ve disminuida. Recuperar el peso corporal al 90% del peso ideal mínimo para la altura, verificando aumento en el porcentaje de grasa corporal es lo indicado. El sobrepeso o bajo peso entonces, pueden traer consecuencias al momento de buscar un embarazo, ya que la ausencia de una buena alimentación puede producir problemas de fertilidad y en ese cuadro la actividad física ocupa un lugar central. El cuerpo es movimiento. Con el movimiento el cuerpo funciona mejor, los distintos sistemas que componen el organismo trabajan en mejores condiciones y de esta forma, el ejercicio físico, realizado en forma constante y perseverante, va a redundar en que la persona se sienta mejor. Además, está comprobado que colabora a poner en movimiento las drogas endógenas del cuerpo que beneficias la segregación de sustancias químicas positivas que colaboran con el bienestar físico y mental. Por lo tanto, ayudará también a disminuir el stress, y en ocasiones colaborará para lograr el embarazo, ya sea por la vía natural o con tratamiento, si correspondiese. La actividad física es sumamente beneficiosa para muchos aspectos de la salud, incluyendo la sexualidad y la función reproductiva, pero debe ser una actividad adecuada para cada persona en particular y debe ser acompañada por una alimentación balanceada que incluya proteínas, hidratos de carbono y grasas.

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Preservar la salud para preservar la fertilidad

La salud humana en general y la salud reproductiva van de la mano, no son compartimientos estancos y divididos, por lo tanto, aquellos factores de riesgo para la salud en general son, muchas veces, también riesgosos para la salud reproductiva. Sin embargo, la población en general no suele asociarlos a ella y desconoce muchas veces, cómo cuidarse. Desde Fundación Repro buscamos generar esa conciencia sobre aquellos elementos del estilo de vida que amenazan la salud reproductiva. Sedentarismo, tabaquismo, alcohol. Los hábitos de la vida diaria repercuten en la salud y pueden afectar la salud reproductiva. Cuando de infertilidad se trata hay que evaluar no sólo óvulos y espermatozoides sino otros factores no fecundantes que pueden estar interfiriendo y creando dificultades para lograr el embarazo. Algunos son: El cigarrillo Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, varias sustancias del cigarrillo interfieren en la producción de estrógeno, hormona indispensable para la ovulación. Por lo tanto, puede llevar a la reducción de óvulos antes de llegar al estado de maduración, a alteraciones hormonales y disminución de las condiciones para lograr la implantación. En los hombres, el consumo de tabaco puede generar alteraciones hormonales, disminuir la calidad del semen, afectar las glándulas endocrinas y los testículos. Y es importante destacar que la capacidad reproductiva está directamente relacionada con la cantidad de cigarrillos consumidos. Según cifras de la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, llevada a cabo por le Ministerio de Salud de la Nación, si bien ha habido un leve descenso del tabaquismo en nuestro país, es insuficiente teniendo en cuenta que al cruzar los datos con aquellos provistos por la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, las mujeres de entr3e 13 y 15 años fuman aún más que los varones (27,3 vs. 21,1%). Drogas y alcohol El alcohol y las drogas tienen un fuerte impacto en la fertilidad masculina provocando disminución de la calidad y la cantidad de espermatozoides y del nivel de testosterona generando a su vez una disminución de la libido. En la mujer pueden llevar a falta de deseo. Obesidad En las mujeres, pueden aparecer alteraciones entre los estrógenos y la progesterona que provocan que no se presente la ovulación y que se registren alteraciones en el ciclo menstrual. También puede manifestarse infertilidad por diversas causas, una de ellas puede ser el exceso de grasa en los ovarios y la formación de quistes en los mismos, incrementando así también el riesgo si esos quistes requieren de una cirugía o disminuyendo las posibilidades de embarazo. En los hombres, el excedente de grasa en el cuerpo puede llevar a un aumento de espermatozoides no viables para la fertilidad o a acentuar el riesgo de disfunción eréctil. Una alimentación balanceada y saludable es fundamental porque una mala alimentación o una dieta deficiente puede reducir la reserva de sustancias que el cuerpo requiere para un buen funcionamiento de los órganos reproductivos. Sedentarismo Los números obtenidos por la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo muestran que hoy en día la obesidad y el sedentarismo son más altos en las mujeres que en los hombres. El 58,5% de las mujeres mayores de 18 años llevan una vida inactiva en cuanto a actividad física se refiere. Esto va en detrimento de un buen funcionamiento de glándulas y hormonas, necesario para lograr un embarazo. Asimismo, es importante remarcar que un exceso de actividad física puede generar una disminución excesiva de la acumulación de grasa corporal conduciendo a un cese de los períodos menstruales. Así, ambos casos atentan contra una buena salud reproductiva. Estrés La vida cotidiana, su ritmo, sus exigencias, llevan a que gran cantidad de personas padezcan de estrés. El estrés y la ansiedad tienen una influencia directa no solo en el estado de ánimo sino sobre el sistema inmunológico, y esto tienen un efecto sobre las posibilidades de lograr un embarazo exitoso. Durante la fase fértil del ciclo menstrual existe un delicado equilibrio entre células inmunes que favorecen la implantación y aquellas que pueden provocar una reacción defensiva contra un cuerpo extraño. Hoy existe evidencia suficiente para creer que los factores emocionales y psicosociales pueden romper ese equilibrio provocando una reacción que va en contra de la implantación del embrión o de la formación de la placenta. Medio ambiente La contaminación ambiental ha sido a lo largo del tiempo asociada con distintos efectos en la salud humana. varios estudios sugieren que existe una relación directa entre la contaminación ambiental y la infertilidad provocando desórdenes sutiles en la función reproductiva. Los agentes tóxicos pueden presentarse como productos químicos, radiación o materiales físicos, y pueden afectar al cuerpo y sus sistemas. Pueden provocar desde una irritación hasta la muerte de las células, los tejidos o incluso del organismo. Algunos tóxicos del aire pueden causar disfunciones en el aparato reproductivo, disminuyendo la fertilidad, reduciendo las posibilidades de sobrevida del feto o embrión o llevando a la presentación de malformaciones. También pueden generar variaciones en el funcionamiento del sistema inmunológico que pueden afectar la implantación y el desarrollo del embrión. La tarea de la Fundación REPRO Somos una Organización sin Fines de Lucro dedicada a promover la investigación, la docencia y la prevención en salud, medicina reproductiva y biotecnología a través de programas que contribuyan a la generación y divulgación de conocimiento científico y que impacten positivamente en la calidad de vida. La actividad de Fundación REPRO se desarrolla en tres áreas: COMUNIDAD, INVESTIGACIÒN y DOCENCIA. Y en éste contexto es buscamos concientizar sobre el impacto del tabaquismo, el alcoholismo, el consumo de drogas, el sedentarismo, la obesidad en la salud reproductiva, a promover hábitos saludables y a educar para la detección temprana y el diagnóstico precoz de problemas de fertilidad. Muchos de los llamados “factores de riesgo” para la salud humana, son considerados y difundidos por diversas ramas de la medicina en función de su impacto. Por ejemplo, el tabaco sobre vías respiratorias o la alimentación sobre el sistema cardiovascular. Sin embargo, existe una relación directa entre ellos y la fertilidad. El alcohol o el tabaco,

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El origen del conejo y los huevos de Pascua y su relación con la Fertilidad

Hoy en día, la Pascua es una festividad cristiana que celebra la resurrección de Jesús. Es un día de especial alegría para los niños, que tienen la oportunidad de correr por toda la casa, departamento o jardín, buscando huevos de Pascua (normalmente de chocolate con confites o sorpresa dentro) que dejó el conejo (o liebre) de Pascua. ¿Pero cuál es el origen de esta tradición y de la figura del conejo? Se relaciona el origen de la Pascua a la diosa germana de la primavera: Ostara. Es uno de los hermanos Grimm quien la retoma en su Mitología Alemana. Ostara es la diosa de la fertilidad y del amanecer o despertar de las fuerzas de la germinación. De esta diosa se desprende el nombre de la Pascua en alemán, Oster y en inglés, Easter. En Sajonia, esta diosa era conocida como Eostre y la liebre era su animal emblemático. Asimismo, en las tradiciones celtas y escandinavas, la liebre era el símbolo de la diosa madre. La elección del conejo se debe a su prolífica capacidad de procreación, de gran valor simbólico en una temporada de fiestas dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno. Con el paso del tiempo, el conejo y la liebre adoptaron las cualidades de las diosas: la fertilidad, la procreación y la vida que llegan con la primavera luego del equinoccio. ¿Pero por qué deja huevos de chocolate un conejo? Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas. Fue en la región germana en donde más fuerza cobró la figura del conejo y se creó una figura alrededor de la Pascua (Ostern) conocida como Osterhase (liebre de Oster/Pascua). La leyenda apunta al huevo como representación de vida nueva, y para las religiones cristianas también simboliza a Cristo. Es en este punto en donde la tradición pagana se mezcla con la cristiana: debido a que en la cuaresma no se podía comer huevo por el ayuno, los hervían para conservarlos y los pintaban de rojo para simbolizar la sangre y el sacrificio de Cristo. Cuando llegaba la Pascua, se rompía el ayuno y se comían los huevos. En la Edad Media, el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga, a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte. El hecho de asociar el huevo con la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que haya quedado establecido en toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que muy pronto los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate. La elaboración y decoración de un huevo de chocolate como tradición pascuense se remonta al siglo XIX. El intercambio de huevos de Pascua de chocolate está muy extendido en diversos países de Europa y América, como Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, España, Italia, Francia, Estados Unidos, Norte de México, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Paraguay.

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