Los Sí y los No del embarazo
Desde que se confirma la llegada de un hijo, la futura madre se pone en «modo de alerta» y teme que cualquier cosa que haga pueda ser peligrosa para el bebé que crece dentro suyo. Lo cierto es que no es así. Solo hay que tomar precauciones. Resulta lógico que una mamá quiera proteger a toda costa al bebé que lleva en su vientre, pero una preocupación excesiva puede convertir los nueve meses de espera en una etapa llena de angustias. Lo mejor es respirar hondo, relajarse y consultar con el médico sobre qué se puede hacer y qué no para vivir la gestación como lo que es: un momento único en la vida de una mujer. Alimentación, deportes, belleza, salud y tiempo libre. Belleza y Salud Tinturas, decoloraciones y permanentes. Durante el embarazo debería evitarse el uso de productos con anilina y amoníaco. Las tinturas actuales contienen bajas cantidades de químicos y no se ha encontrado que tengan efectos sobre el bebé. De todos modos, si lo que se busca es lo más seguro, se pueden usar tinturas naturales como la henna, aunque siempre se recomienda evitar teñirse durante el primer trimestre. Tampoco son aconsejables las decoloraciones y permanentes durante la gestación porque pueden provocar reacciones alérgicas en el cuero cabelludo. Radiografías dentales. Se pueden realizar con la debida y correspondiente protección abdominal, pero es importan-te evitarlas durante el primer trimestre. Pasado ese período, durante el embarazo sé pueden tratar todas las alteraciones de la boca, ya que los odontólogos usan fármacos sin efectos secundarios para el bebé, aunque lo ideal es hacerlo entre los cuatro y los ocho meses de gestación, cuando se está más estable. Alimentación Pescado o mariscos crudos. Podrían contener anisakis, una bacteria que provoca vómitos y diarrea. Por lo tanto, la embarazada no debería comer pescado crudo -sushi, salmón ahumado- ni mariscos. Lo mejor es cocinarlos a la plancha. Embutidos, carne cruda o poco cocida. Durante el embarazo se lleva adelante, mediante un análisis de sangre, la prueba de la toxoplasmosis, una enfermedad producida por un parásito transmitido por las heces de los gatos. Normalmente no es grave, pero en la mujer embarazada no inmunizada puede causar malformaciones graves en el bebé. Aunque alrededor del 50 por ciento de las gestantes ha contraído esta enfermedad sin saberlo y ha fabricado anticuerpos útiles en caso de un nuevo contacto con este parásito, si no estás inmunizada, los expertos recomiendan cuidar la alimentación. Por eso están prohibidos los embutidos y la carne cruda o poco hecha como los carpacios o los tartares. También es necesario tomar precauciones al preparar comidas que contengan carne y tratar de que no queden rojas o sangrantes. Para evitar la contaminación cruzada, lo mejor es usar utensilios exclusivos para la carne: por ejemplo, no usar el mismo cuchillo que se usó para cortar la ensalada. Chocolate. Los antojos en el embarazo no son algo fácil de controlar, en especial cuando se trata de dulces y golosinas. Te alegrará saber que el chocolate sí está en la lista de alimentos que podes comer, siempre y cuando lo hagas de forma moderada. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo diario de azúcar debe ser no más del 10 por ciento de tus calorías totales por día. En la dieta de una embarazada eso equivale a unos 50 g de azúcar. Por ejemplo, una barra de chocolate de 60 g contiene 28.8 g de azúcar, ojo. Quesos y leche no pasteurizados. No es aconsejable ingerir estos alimentos durante el embarazo porque pueden contagiar listeria, una enfermedad provocada por una bacteria que se presenta en quesos y leche no pasteurizados, pero también en carnes crudas, mariscos, frutas y verduras. En un sujeto sano, esta infección es benigna, pero en la embarazada puede provocar aborto espontáneo, parto prematuro e insuficiencia respiratoria. Los síntomas de la listeriosis pueden pasar desapercibidos o manifestarse como un resfrío acompañado de algo de fiebre. Algunos de los productos a evitar son: leche cruda, quesos blandos, queso de cabra, queso Brie, queso Camembert, queso blanco, queso fresco y jugos no pasteurizados. Huevos crudos y mayonesa casera. Pueden contener salmonella si no están bien cocinados. No hay riesgo de contagio al bebé, pero en el caso de que la embarazada presente altas temperaturas, vómitos o diarrea con una deshidratación importante, puede darse el caso de partos prematuros o abortos espontáneos. La madre también puede ser portadora de la bacteria y contagiar a su hijo en el posparto, quien además de presentar los síntomas antes mencionados puede padecer complicaciones más severas como la meningitis. Deportes Aunque hoy en día, las futuras mamás son súper activas, todavía está en el imaginario popular la idea de que durante la dulce espera hay que moverse lo menos posible. Por suerte, las más modernas van desterrando este concepto y buscan estar en forma y hacer actividad física para sentirse mejor y lograr un buen parto. Pero lo que no hay que perder de vista es que si bien se puede hacer gimnasia especializada y natación sin problemas, hay disciplinas que es necesario suspender o evitar. Por ejemplo, todos los deportes que sean de impacto, impliquen cambios bruscos de posición, postura o peligro de golpes entre compañeras de equipo o con algún elemento -como hockey, esquí, fútbol-deben suspenderse. Los especialistas tampoco dan permiso para practicar buceo. Si bien no está demostrado el efecto que puede tener sobre el bebé el oxígeno utilizado durante las inmersiones, la descompresión puede generar burbujas que impacten en la placenta dificultando el intercambio gaseoso de oxígeno entre la madre y el bebé. Sí se puede realizar snorquel, siempre que se eviten los períodos de apnea -momentos en que se retiene la respiración- prolongados. Como alternativa segura, la actividad física especializada y adaptada para embarazadas -gimnasia localizada, yoga, aquagym o natación- además de mantener en forma y tonificar los músculos, ayuda a prevenir dolores posturales típicos de esta etapa y a fortalecer el piso pelviano, fundamental para tener un buen parto. Siempre








