Vitrificación

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Cuál es la edad recomendada para congelar óvulos

Cuando se habla de preservar la fertilidad por razones médicas, casi inmediatamente se piensa en enfermedades oncológicas donde, además, existe la posibilidad de contar con cobertura sanitaria para criopreservar tanto óvulos como espermatozoides. No obstante, los especialistas advierten que existen muchas otras condiciones, algunas de ellas crónicas, que son plausibles de ser consideradas al momento de planificar el ser madres o padres a futuro. Endometriosis, trastornos de salud mental, obesidad mórbida y hasta intervenciones por causas traumatológicas, es decir, cualquier afección en la que la concepción esté contraindicada debe ser tenida en cuenta por los especialistas para asesorar a sus pacientes. En el país, ante casos de cáncer, como su tratamiento puede comprometer la fertilidad a futuro, es de indicación precisa la criopreservación de gametos, tanto femeninos como masculinos y el procedimiento cuenta con cobertura por parte de las obras sociales y prepagas. No obstante, con otras enfermedades crónicas o situaciones como las mencionadas, muchas veces el panorama es incierto. Si una mujer es notificada por su médico de que tiene temporalmente contraindicado embarazarse, puede realizar una presentación a su obra social o prepaga que incluya un resumen de historia clínica en el que conste esa contraindicación. Porque, si la autorizan a buscar un embarazo recién dentro de 5 o 6 años, para ese entonces habrá perdido capacidad reproductiva. Hay muchas patologías sumamente frecuentes más allá de las  oncológicas y, si el deseo de embarazo es fuerte, debe realizar esa presentación para que  se considere la cobertura de su criopreservación. Cuando se generan dudas acerca de maternar El diagnóstico de una enfermedad compleja genera angustia y preocupación. Cuando esta llega en etapas tempranas de la vida, suelen surgir además dudas sobre la posibilidad futura de maternar o paternar. Ante estas situaciones, cada vez más personas  y sus familiares consultan por la preservación de la fertilidad. Cualquier enfermedad crónica, fuera de la ginecológica, que requiera de un tiempo para que esa mujer se recupere de la quimioterapia, inmunoterapia, de la terapia crónica o por la propia evolución de su enfermedad, es decir, cuando se precisa que no se embarace durante, por ejemplo, tres o cuatro años, tiene que ser tomada en cuenta si se quiere preservar la fertilidad, porque es el tiempo que, sobre todo en la mujer, deteriorará su capacidad reproductiva. En este sentido, ejemplificó con el caso de una paciente con obesidad mórbida. Tiene 35 años y debe realizarse un by pass gástrico. El cirujano la trata y le recomienda que no se  embarace por los próximos 3 o 4 años, esa mujer sí o sí verá afectada su capacidad  reproductiva, aunque no se esté haciendo nada contra el ovario». También puede darse en el caso del lupus, cuyo tratamiento puede incluir la contraindicación temporal del embarazo por el uso de medicación que puede ser nociva  para el ovario o porque, si se embaraza rápidamente, puede perderse el efecto logrado  con el tratamiento de su enfermedad. Otro caso, sugirió el Dr. Lorenzo, es aquel en que la paciente que debe someterse a una intervención quirúrgica cuyo tiempo de recuperación sea prolongado. «Si la mujer tiene, por ejemplo, una desviación en la columna y será operada, el traumatólogo le indicará  cuánto tiempo lleva consolidar esa corrección de la columna; a lo mejor son cuatro años durante los cuales no deberá quedarse embarazada. Si esa mujer criopreservó óvulos a los 35, buscará el embarazo con esos óvulos a los 40. Por todo esto, es crítico que estén  adecuadamente informados sobre preservación de la fertilidad los cirujanos bariátricos,  inmunólogos, traumatólogos, entre otros especialistas, pero lo cierto es que en su mayoría no lo están», subrayó. Por su parte, el Dr. Agustín Pasqualini, vicepresidente de SAMeR, indicó que cualquier  enfermedad que pueda repercutir en la reserva ovárica a futuro, sin dudas merece una consulta de asesoramiento respecto de la congelación de óvulos. «Si hay probabilidad de pérdida de capacidad reproductiva, la criopreservación es clave», sostuvo. Un estudio sobre reserva ovárica Un estudio europeo reciente evaluó la reserva ovárica de un número amplio de mujeres y se observó que el 40% de las menores de 35 años presentaba valores por debajo de los  esperados para la edad. De esa población, el 45% no tenía antecedentes de  enfermedades ni nada que hiciera sospechar la baja reserva ovárica, mientras que el resto sí. «La reserva ovárica puede medirse a cualquier edad. Pero es importante aclarar que una baja reserva ovárica no es sinónimo de infertilidad, pero significa que tal vez esas mujeres vayan a encontrar alguna dificultad para lograr el embarazo. El mayor problema viene cuando la baja reserva se combina con edad avanzada. Entonces, hay que buscar el equilibrio entre medirla en algún momento de la vida de esa mujer, pero no empezar a evaluarlo a todas las mujeres a edades tempranas, porque tal vez tienen baja reserva e igual se embarazarán y sólo se consigue preocuparlas», advirtió el Dr. Pasqualini. El trabajo, el estudio, la realización profesional siguen siendo los principales motivos por los cuales se posterga la maternidad. Hoy, a sus 35 o 40 años, muchas mujeres se encuentran en la plenitud de la vida activa, laboral, en el pico de su carrera y tienen otros objetivos, lo que las hace postergar la maternidad. Los tiempos de la cripreservación Por otra parte, los avances en los tratamientos pueden generar la sensación de que se puede diferir la maternidad por mucho tiempo, aunque -de acuerdo con los especialistas- esto no es tan así. De hecho, la edad muchas veces impacta hasta en los resultados de la ovodonación. La mejor edad para la concepción sigue siendo entre los 20 y los 30 años; si se postergará la maternidad, hay que pensar en  preservar la fertilidad; siempre es bueno al menos realizar una consulta en este sentido. Luego, la endometriosis, los trastornos inmunológicos o cualquier otra afección crónica  que pueda llegar a afectar la reserva ovárica o que requiera esperar un tiempo prolongado para el embarazo, también deben ser consideradas. Actualmente, se observa una disminución en la natalidad a nivel global. Argentina no escapa a esta realidad.

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Preservar la fertilidad Pepita Sandwich: “A los 30 antes te preguntaban si ibas a tener hijos; ahora, si vas a congelar óvulos”

La ilustradora argentina congeló óvulos y los resultados la decepcionaron. Con un “comic”, puso sobre la mesa las expectativas y la dimensión emocional que se juega en este tipo de tratamientos. “Congelé óvulos para olvidarme del tema y poner en pausa la decisión de la maternidad, y me pasó todo lo contrario: ahora lo tengo más presente”. La ilustradora argentina Josefina Guarracino, conocida como Pepita Sandwich, hizo un tratamiento para preservar su fertilidad, pero los resultados no fueron los que esperaba. La autora de Las mujeres mueven montañas (Lumen), con más de 98 mil seguidores en Instagram, contó su experiencia en un ensayo visual que tuvo gran repercusión, sobre todo, porque puso sobre la mesa cómo juegan las expectativas y subrayó la dimensión emocional de este tipo de procedimientos, que es mucho más que “solo” aplicarse inyecciones. El reloj biológico: “¿Vas a congelar?” Hace cinco años se fue a vivir con su novio a Estados Unidos -hoy llevan juntos diez años-. Fue un “empezar de cero” y, en ese momento, la maternidad no estaba en los planes. En esa época, cuando ella rondaba los 30 años, sus médicos empezaron a hablarle de la posibilidad de congelar óvulos. “Creo que se ve como si fuese una panacea para prolongar la maternidad, pero no es tan sencillo, porque todos los procesos que tienen que ver con la fertilidad son muy emocionales”, comentó a Clarín. “Antes cuando cumplías 30 te preguntaban si ibas a tener hijos; ahora te preguntan si vas a congelar óvulos. Y eso también es una presión hacia la maternidad de alguna forma. Entonces, por un lado, existía la presión de hacer el tratamiento y después, una presión de que los resultados fueran iguales o mejores (a los de las personas cercanas)”. El ensayo visual de Pepita Sandwich, publicado en abril de 2022 en el suplemento The Lily, de The Washington Post. En ese vaivén emocional la idea rondó en su cabeza durante varios años. Por ejemplo, en agosto de 2019 escribió en Twitter: “Óvulos shower, en vez de un baby shower, una fiesta en donde todos te den un poco de plata para congelar óvulos”. Finalmente, avanzó a los 35: “Por una cuestión de presión biológica y social, decidí finalmente llevarlo a cabo”. En agosto de 2019 escribió en Twitter: “Óvulos shower, en vez de un baby shower, una fiesta en donde todos te den un poco de plata para congelar óvulos”. Congelar óvulos no era tan “fácil” Viajó a la Argentina y en enero de 2022 concretó el tratamiento en una clínica en Buenos Aires, ya que le resultaba significativamente más económico hacerlo en nuestro país que en Estados Unidos. Jose tenía varias amigas que habían hecho este tipo de tratamiento antes y le anticiparon algunas sensaciones, como los efectos corporales -por ejemplo, la hinchazón o el dolor de aplicarse las inyecciones- y la “sobrecarga emocional del tratamiento”. El ensayo visual de Pepita Sandwich, publicado en abril de 2022 en el suplemento The Lily, de The Washington Post. También le hablaron de la cantidad de óvulos maduros extraídos… Y empezó a compararse con ellas en relación al número que esperaba alcanzar. “Todas me lo contaban con bastante optimismo, desde un lado resultadista”, recordó. A los pocos días de comenzado el tratamiento (que contempla entre diez y doce días de inyecciones), se dio cuenta que no iba a llegar a tener la cantidad de óvulos que había imaginado. “Un proceso que comencé impulsivamente estaba teniendo un efecto psicológico en mí”, escribió en el ensayo publicado en The Washington Post. Foto: gentileza. “Un proceso que comencé impulsivamente estaba teniendo un efecto psicológico en mí”, escribió en el ensayo que publicó en abril a raíz de esta experiencia en el suplemento The Lily, de The Washington Post. Finalmente, le extrajeron tres óvulos maduros. “De repente, congelar óvulos no era la solución fácil que pensé que sería. Aprendí que no hay garantías para el número de óvulos que puedas obtener”. Pepita Sandwich publicó sus materiales en revistas en Argentina, México y Estados Unidos. La decepción: “No sabía que podía no funcionar” A pesar de este “baldazo de agua fría”, la ilustradora dijo que no se arrepiente, porque hizo “algo al respecto e intenté tomar algún tipo de decisión, y no simplemente ‘esperar al destino’”. Aún no tiene decidido si repetirá, o no, una nueva estimulación para “sumar óvulos a la canasta”. “Comencé el proceso con una idea de resultado que no fue, y eso me hizo sentir un poco frustrada y decepcionada de mi cuerpo. Y eso frustró también mi idea de posponer la maternidad en ese solo intento”, explicó a Clarín. El ensayo visual de Pepita Sandwich (publicado en The Washington Post, abril 2022), compartido por Mariela Belski, directora ejecutiva en Amnistía Argentina, en Instagram. “Entré al procedimiento con la sensación de que iba a ser exitoso sí o sí, cuando en realidad hay un montón de cuestiones físicas particulares de cada individuo que son distintas y el proceso puede funcionar o no”, reconoció. “Yo no sabía que esto podía pasar, que no funcionara el tratamiento”. “Ojalá hubiera estado más preparada” Tomar decisiones informadas es la recomendación que Pepita repite a lo largo de toda la conversación. Y siempre hace hincapié en liberarse de las presiones sociales: “Lo primero que le recomendaría a alguien es que piense si esta oportunidad de congelar óvulos es realmente para ella. O sea, para las mujeres de mi generación que no venimos pensando en este tema a veces siento que congelar óvulos se ve hasta como una ‘obligación’”. Además de hacer las consultas médicas pertinentes y hacerlo en los tiempos sugeridos, instó a que estén “emocionalmente preparadas para un resultado inesperado y acompañadas psicológicamente, o con personas que las puedan apoyar, porque es un proceso muy emocional que se hace bastante en soledad”. «A veces siento que congelar óvulos se ve hasta como una ‘obligación’”, dice Pepita Sandwich, ilustradora argentina. Foto: gentileza. “Es un procedimiento muy caro, por lo que es un privilegio poder intentar

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Preservar óvulos para planificar la maternidad: las consultas aumentaron el doble durante la pandemia

El miedo al coronavirus, el dinero disponible por las restricciones a los viajes y la idea de detener el tiempo que trajo la nueva normalidad, entre las razones del fenómeno. Valeria Serrano cuenta su experiencia: “Hoy no estoy decidida a ser madre, pero no quería castigarme el día de mañana”. Valeria Serrano, de 36 años, cuenta que no pensaba en la maternidad como un deseo desde muy joven. “Nunca fui muy ‘Susanita’”, dice. Sin embargo, aclara que aunque hoy no quiere ser madre, quizá cambie de opinión y por eso contempló la posibilidad de que se concrete en el futuro. Con esa premisa, decidió congelar óvulos hace casi un año. El caso de Valeria refleja una tendencia: por distintos motivos, las consultas y realización de este tratamiento que permite preservar la fertilidad crecieron de manera significativa durante la pandemia. De acuerdo con un relevamiento de TN.com.ar, las solicitudes en clínicas e institutos médicos que realizan la práctica aumentaron entre un 60% y un 137%. Técnicamente, la vitrificación o criopreservación de las células reproductoras u ovocitos, consiste en extraerlos del cuerpo para conservarlos. Es decir, se trata de una técnica de reproducción asistida, pero, en este caso, sin realizar inseminación ni fecundación. El procedimiento, de la mano de los avances de la medicina reproductiva, otorga así una posibilidad de planificar para el largo plazo, algo impensado décadas atrás. Con la irrupción de la pandemia, y luego de un primer momento en el que se paralizó prácticamente todo, esa necesidad y la idea de “detener” el tiempo en este aspecto biológico tuvo su resonancia. “Nunca fui muy de las que desde chicas quieren ser mamás. Pero siempre tuve claro que una cambia con el tiempo. Hoy no estoy decidida a ser madre”, relata Serrano, instrumentadora quirúrgica, a este medio. “Ahora estoy en pareja, pero en ese momento no y tampoco estaba decidida a ser madre sola. No quería el día de mañana castigarme por no haberlo hecho”, agrega. En su caso, la pandemia la empujó a iniciar el tratamiento por una cuestión de tiempos. “Hacia julio o agosto en mi trabajo estábamos asistiendo de manera rotativa y como era algo que venía posponiendo , sentí que era el momento indicado”, detalla. La expansión del coronavirus coincidió por diversos motivos con la determinación de avanzar con la práctica. El doctor Fernando Neuspiller, tocoginecólogo y director del centro de reproducción asistida IVI, confirmó la tendencia a TN.com.ar. Según su experiencia, son múltiples las razones, entre las que destacó varias que se repitieron en las consultas de los últimos meses. Por un lado, el factor económico. “Mucha gente, que puede acceder, tiene más disponibilidad que antes al destinar el dinero que utilizaba para viajar o salir. Por otro lado, la pandemia generó mucho miedo a la enfermedad y deciden preservar por eso, hasta que pase este momento”, enumeró. Otro de los puntos, según consignó, tiene que ver con aquellas mujeres que buscan estar en pareja para tener hijos. En dicha clínica, durante el verano del 2021 la demanda del tratamiento de vitrificación creció en un 137%, en comparación con el mismo período del año anterior. Desde la Fundación Repro (dedicada a la investigación y la docencia en reproducción) presidida por Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y también director del instituto médico Halitus, coincidieron en la percepción. De acuerdo con sus estadísticas, las consultas subieron un 60% y los tratamientos efectivamente hechos aumentaron un 20%. “El comienzo de la pandemia coincidió con un tiempo en el que la temática de la vitrificación de óvulos se fue instalando cada vez más como una opción para la preservación de la fertilidad y la planificación reproductiva”, aclaró Pasqualini. “Es decir, coincidió y tal vez hizo que se generaran incertidumbres que motivaran”, agregó. En este contexto, según aporta el médico ginecólogo Diego Griessi, director médico de la clínica especializada Fertilab, sobre todo el año pasado, se repitieron también dudas ante el desconocimiento del COVID-19 y el impacto que podría tener o no en la capacidad reproductiva. “Pasados los meses y observando los resultados de varios trabajos, no se pudo demostrar con la información disponible hasta ahora una influencia en estas variables”, aclaró Griessi. El factor tiempo y el parate que implicó en muchos sentidos los meses de aislamiento y de pausa de actividades, fue determinante debido a que uno de los parámetros principales que se consideran para la criopreservación es la edad de la persona. Los profesionales de los tres institutos se explayaron en este punto. Una vez que se preservó la mayor cantidad de posible según la reserva ovárica de cada paciente permanecen congelados hasta que decida utilizarlos o no. “Si bien los tiempos de los tratamientos se acotaron en los últimos años, la gran mayoría esperan menos de 5 años. Pero cuanto más jóvenes son, en general es más tiempo”, aportó Neuspiller. Sin embargo, siempre aclaran que cada cuerpo es particular y es necesario explorar la reserva ovárica en todos los casos, de forma previa, debido a que juventud no siempre es garantía indefectible de fertilidad. “Puede haber mujeres de 40 años que estén dentro del grupo que mantiene una reserva satisfactoria, y a veces hay casos de personas más jóvenes que no califican para hacerlo porque la reserva ovárica no está en condiciones”, apuntó Pasqualini. “Pasados los 40 años de edad biológica del ovocito, los resultados son pobres, ya que se observa un aumento de las alteraciones genéticas, sumado a la baja tasa de supervivencia una vez desvitrificados”, detalló Griessi. “Por lo tanto, lo ideal es hacerlo antes de los 30 años, aunque las estadísticas nos arrojan que más del 60% lo hacen entre los 35 y 39″, puntualizó. En qué consiste el tratamiento Los pasos a seguir, según explicaron los profesionales, son los mismos que los de un ciclo de fecundación in vitro. Primero se realiza una estimulación de la ovulación aproximadamente durante unos 10 días. “Se inicia en el día dos del ciclo, aproximadamente, y la aspiración folicular (método por el que se extraen los

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¿Por qué la vitrificación de óvulos se convirtió en protagonista de esta pandemia?

Este tratamiento comenzó a pisar fuerte en una época en donde muchas opciones de fertilidad se vieron interrumpidos por la cuarentena y donde los planes a futuro son muy difíciles de proyectar. ¿De qué se trata todo esto? La vitrificación de óvulos es una de una protagonistas inesperada de la pandemia por coronavirus que atravesó al mundo entero. Por un lado porque empezó a calar hondo en aquellas mujeres que no pudieron avanzar en sus tratamientos de fertilidad por la suspensión de los mismos en los primeros meses de la cuarentena, y por el otro porque empezó a lucirse como una gran posibilidad ante mujeres que se dieron cuenta que los planes de vida no están garantizados y que, de un día para el otro, todo puede cambiar sin darnos tiempo para nada. Pero… ¿Qué es? Es un método que se trabaja con la congelación ultrarrápida de los óvulos maduros de una mujer, lo que hace que dichas células se mantengan inalteradas durante un tiempo indefinido, hasta que se utilizan. Como muchos sabemos, la vida útil de la función reproductiva de los ovarios sigue siendo limitada, y comienza a complicarse luego de los 35 años, pero como los avances científicos acompañaron los cambios socioculturales de los últimos años, la vitrificación de óvulos se presenta como una herramienta para preservar la fertilidad. Obviamente, es de esperar que estos temas saquen a la luz muchas dudas, y por eso, en primer lugar, toda mujer debe saber que, en manos de profesionales idóneos, la vitrificación no afecta la calidad del óvulo, siendo este uno de los temas que más preocupa. Ahora bien, yendo un poco más al fondo de todo esto, nos preguntamos: ¿Cuántos óvulos vitrificados son necesarios para lograr el embarazo? “Cuantos más se tengan, más posibilidades hay de que alguno de ellos sea bueno. Si bien algunos profesionales dan un número X, esto en la realidad dista de ser verdad. Cuando realizamos una fertilización in vitro (FIV) con óvulos en fresco -es decir sin vitrificar-, a veces obtenemos, por ejemplo, 20 óvulos y no logramos el embarazo. En otros casos, lo logramos con cuatro. Si partimos del concepto que la vitrificación no afecta la calidad, vamos a tener resultados similares que con una FIV con óvulos en fresco”, señala el doctor Sergio Pasqualini, (MN 39914), director de Halitus Instituto Médico. Y, ¿a qué edad es mejor vitrificar? “Cuanto más joven, mejor”, afirma Pasquialini y agrega: “Sobre todo en aquellos casos en los que se prevea una disminución precoz de la reserva ovárica, ya sea genética o por alguna enfermedad”. Si hablamos de edad, en realidad “no hay un límite”: “Toda mujer que se acerque para saber qué posibilidades tiene debe ser evaluada. Puede que una mujer de 40 años califique mejor que otra de 35. Más aún si nunca buscó embarazo, ya que puede tener una reserva ovárica aceptable, frente a otra que está buscando hace años”, remarca el doctor. Pero lo cierto es que la vitrificación se instaló como una oportunidad real hace pocos años. Es decir, una mujer de 48 años no tiene que sentirse mal por no haberlo hecho, porque en la época en la que hubiera sido bueno para ella la tecnología de la vitrificación no se había desarrollado como para tener chances reales de éxito al descongelarlos. Sin embargo, hoy la realidad es diferente y es importante que toda mujer cerca de sus 30 años, esté informada para tomar una decisión. “La idea de ser madre siempre estuvo en mi cabeza, pero venía de la mano con un montón de mandatos sociales como el tener una pareja, estar casada, conviviendo, con un buen pasar económico, etc. Cosas que no estaban presentes en mi vida, y que aún siguen sin estarlo. Pero hoy, a mis 30 años, entendí que la vida pasa por otro lado, tengo otros intereses, otras expectativas, aunque no dejo de pensar en la posibilidad de ser mamá, por eso opté por la vitrificación de óvulos”, cuenta María sobre su experiencia. Mientras que Sonia revela sus miedos ante este método. La decisión fue tomada en conjunto con su marido luego de que su tratamiento de fertilidad se viera interrumpido a fines de marzo por la cuarentena y hoy deciden vitrificar los óvulos para un futuro. Ambos están sin trabajo y les gustaría poder conservarlos por un buen tiempo hasta que puedan reorganizar la economía de su hogar. ¿Qué problema habría con esto? A decir verdad, ninguno. Los óvulos vitrificados pueden permanecer así por mucho tiempo. Como están a -196 °C, la temperatura permite que la actividad molecular esté prácticamente detenida y eso les otorga durabilidad: “El récord mundial de tiempo que han durado es de 14 años, logrado por nuestro Instituto y es un Guinness. Si los óvulos permanecieron criopreservados sin verse afectados por lo menos por 14 años, podemos extrapolar que podrían mantenerse sin verse afectados por muchos años más”, apunta el director de Halitus. Otra gran preocupación que sobrevuela alrededor de este tema hoy en día es el contexto que nos toca atravesar: la pandemia por coronavirus. Ante eso, Pasqualini asegura que se puede comenzar el proceso de vitrificación haciendo las primeras consultas online, las cuales serán ideales para evaluar a la mujer y realizar los pedidos de todos los estudios necesarios: nivel de las hormonas relacionadas con la función ovárica, una ecografía ginecológica que mira el tamaño de los ovarios y la cantidad de microfolículos que presentan. Con todo esto se confecciona una historia clínica, e incluso se evalúan los antecedentes. Aunque más allá de todo lo bueno que ofrece esta posibilidad no podemos pasar por alto que si bien “la vitrificación de óvulos es una forma real de preservar la fertilidad, no es una garantía de embarazo, pero sí una oportunidad”. Lo ideal, según Pasqualini, es que toda mujer tenga óvulos vitrificados, y cuando llega por ejemplo, a los 50 años y haya tenido si los deseó, hijos, que los descarte. Mejor aún, si califican, los puede donar para

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Crece el congelamiento de óvulos en Argentina: paso a paso de la vitrificación

Durante 2020 y 2021, aumentaron tanto las consultas como la cantidad de procedimientos. Cómo es y cuánto cuesta hacerlo. La pandemia de coronavirus atravesó a la sociedad desde todos los frentes posibles. En ese contexto, una consecuencia notoria fue el significativo aumento en los tratamientos de preservación de la fertilidad: el congelamiento de óvulos en Argentina creció entre un 20% y un 137%. Se trata de un procedimiento ambulatorio que conviene realizar entre los 25 y 35 años, cuando se da el período más fértil de la mujer. Durante 2020 en la clínica IVI Buenos Aires el incremento fue del 29% respecto a 2019. Ya en 2021, en comparación con el período que va de enero hasta mediados de mayo de 2020, la demanda de tratamientos de vitrificación subió un 137%. Desde el Instituto Médico Halitus, en tanto, detallaron que durante la pandemia aumentaron en un 60% las consultas para preservar la fertilidad por medio de la vitrificación de óvulos, mientras que finalmente los tratamientos realizados subieron un 20% respecto a 2019. Su titular, el doctor Sergio Pasqualini, consideró «lógico» este incremento, «ante la incertidumbre vivida en todo sentido, ya sea de futuro, laboral o económica». En tanto, María Villamil, responsable de la Unidad de Apoyo Psicológico de IVI, se refirió a los posibles motivos del incremento de este tipo de tratamientos: «Creo que las causas pueden ser varias, pero principalmente estamos hablando de un año de pandemia en donde el Covid-19 ha tenido un impacto altísimo a nivel emocional en la mayoría de la población». En ese sentido, también habló de «la incertidumbre que generó el pensar traer un hijo al mundo en este contexto, los miedos relacionados a enfermarse durante el embarazo, parir en un hospital donde hay enfermos de Covid y tener un bebé pensando en la posibilidad de enfermarse». Por su parte, Fernando Neuspiller, director médico de IVI, destacó que «la pandemia y los riesgos de contagiarse de Covid-19 ha implicado que muchas mujeres y parejas pospongan su búsqueda de embarazo». El especialista destacó que la vitrificación permite mantener «la calidad genética» de los óvulos para poder usarlos, «por ejemplo, cuando la crisis sanitaria se termine». Pero, ¿cuándo es el mejor momento para realizar estos tratamientos?, ¿cuál es el costo de los mismos?, ¿cubren las obras sociales y empresas de medicina prepaga el congelamiento de óvulos? Vitrificación, paso a paso Según los expertos de IVI, la edad ideal para «aprovechar la reserva ovárica de la mujer» es entre los 25 y los 35 años. «Luego esto comienza a decrecer notablemente, al igual que la calidad genética de los óvulos», detallaron a Clarín desde esa entidad. ¿Cuántos óvulos hay que congelar? Los especialistas recomendaron preservar más de una vez hasta llegar a un número recomendado de óvulos vitrificados, que se calcula entre la edad de la mujer y el riesgo genético a una edad dada. En qué consiste la vitrificación de óvulos La vitrificación de ovocitos es un proceso de solidificación en el que los mismos son tratados con sustancias criopotectoras y sumergidos en nitrógeno líquido a una temperatura de -196º C, explicaron desde IVI. Todo esto se realiza de forma ambulatoria. Los pasos son los mismos que los de un ciclo de fecundación in vitro: primero se realiza la estimulación de la ovulación aproximadamente durante unos 10 días. Una vez completado esto, se programa la aspiración de los ovocitos, que es un procedimiento mínimamente invasivo que dura unos 20 minutos bajo sedación. En lugar de inseminarlos y fecundarlos se realiza la vitrificación, y quedan así almacenados en nitrógeno líquido. ¿Cuánto tiempo pueden guardarse los óvulos congelados? Los ovocitos se pueden mantener crioconservados durante todo el tiempo que la persona desee o necesite. Actualmente no existe una limitación en el tiempo, sostuvieron los profesionales de IVI Buenos Aires. Desde Halitus, en tanto, aseguraron que «el tiempo más prolongado de mantener óvulos criopreservados con nacimiento al descriopreservarlos, en el mundo, es de 14 años y fue logrado en nuestro instituto». Congelamiento de óvulos, obras sociales y empresas de medicina prepaga Los voceros de IVI explicaron que estos tratamientos se realizan de modo particular, salvo excepciones reglamentadas por ley. «Las obras sociales cubren el tratamiento en caso de necesidad médica como la oncológica, por ejemplo, pero no la preservación por causas sociales», dijeron. La Ley 26.862 de producción médicamente asistida, en el artículo 8°, indica (entre otros puntos): «También quedan comprendidos en la cobertura prevista en este artículo los servicios de guarda de gametos o tejidos reproductivos, según la mejor tecnología disponible y habilitada a tal fin por la autoridad de aplicación, para aquellas personas, incluso menores de dieciocho (18) años que, aun no queriendo llevar adelante la inmediata consecución de un embarazo, por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometidas su capacidad de procrear en el futuro». Cuánto cuesta el tratamiento El valor aproximado del tratamiento de vitrificación de óvulos en varios centros especializados en Buenos Aires arranca en $150.000 ¡¿SABÍAS QUE FUNDACIÓN REPRO TE AYUDA A PODER ACCEDER AL TRATAMIENTO?! Para lograr que cada vez más mujeres se informen y accedan a la posibilidad de vitrificar sus óvulos; lanzamos esta campaña. En convenio con  Halitus Instituto Médico te ofrecemos la posibilidad de vitrificar tus óvulos cubriendo hasta un 50% del procedimiento. ¡Abrazá tu Fertilidad! Informate sobre la Campaña   Fuente: Clarín

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En pandemia, aumentaron un 60% las consultas para vitrificar óvulos

Los cambios socioculturales y los avances científicos muestran cómo se posterga la búsqueda de los hijos y el surgimiento de nuevos tipos de familia. Hay un fenómeno que se viene evidenciando desde hace algunos años, pero desde que se desató la pandemia atraviesa un boom. Se trata de la vitrificación de óvulos, que por razones personales, sociales o de otro tipo gana cada vez más adeptos en la Argentina. “Las consultas para vitrificar óvulos aumentaron desde que se presentó la pandemia en un 60%. El motivo es la incertidumbre que trajo la pandemia en cuanto al futuro, al trabajo, a lo económico, no sólo en aquellas mujeres que tienen el deseo en el futuro cercano, sino en aquellas que lo ven como una apuesta para más adelante, inclusive algunas que tienen pensado nunca tener hijos, ante la eventualidad de que pudieran cambiar de idea”, explicó el doctor Sergio Pasqualini, referente en medicina reproductiva y director científico del Instituto Médico Halitus. A lo largo de los años, los avances de la ciencia permitieron a muchas personas concretar su deseo de tener un hijo, pero en momentos en que la incertidumbre está presente muchos optan por postergar su concreción. De esta manera, la vitrificación es un gran avance tecnológico que implica la extracción de los óvulos de la mujer, los cuales luego se almacenan en un laboratorio y se conservan en nitrógeno líquido a -196 ºC. “La vitrificación de óvulos no afecta su calidad. Por lo tanto, si la evaluación previa de su reserva ovárica es aceptable, la mujer estaría en condiciones de hacerlo”, explicó Pasqualini, quien acaba de publicar el libro Nuevas Familias, donde junto al médico Agustín Pasqualini, recopilaron historias de aquellos que acudieron a la ciencia para cumplir el deseo de ser padres. De todas maneras, independientemente de la edad de la madre que consulta, destacan que es importante explorar cómo se encuentra la reserva ovárica, dado que hay casos en los que, por ejemplo, a los 35 años no califican para este procedimiento, mientras otras a los 40 sí. En esta línea, hay otro tema relacionado con la maternidad que en este siglo se escucha cada vez más: la gestación por sustitución. “No hay una ley que regule la gestación por sustitución, pero tampoco hay una ley que la prohíba. Al no haber ley, todo lo que no está prohibido está permitido. Nuestro programa de gestación por sustitución nació en el año 2011, y en el 2013 logramos que por primera vez la Justicia dictaminase que los padres que tuvieron la voluntad procreacional, no la madre gestante, es decir, la que llevó adelante el embarazo, fuesen declarados como los padres para la ley. Hasta ese momento para la ley argentina la madre era la que parió”, resaltó el médico. Por último, Pasqualini señala que desde Halitus registraron una curva ascendente en cuanto a las consultas por subrogación de vientre. Entre 2011 y 2021 recibieron un total de 671, de las cuales 154 se registraron en 2020; 459 casos son familias biparentales, 130 homoparentales, 82 monoparentales

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