Prevención

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8 preguntas sobre HPV

El virus de papiloma humano (HPV) está directamente asociado al cáncer de cuello uterino. Se trata de una enfermedad silenciosa. Respondemos a las inquietudes frecuentes que pueden ayudar a entender su importancia y complejidad. 1 ¿Qué es el HPV? Es un virus que causa el cáncer de cuello de útero y las verrugas genitales, pero que también está asociado a otros tipos de tumores. Según datos de 2014 se presentan casi 5000 casos anuales de cáncer de útero, sobre todo en mujeres de 40 a 64 años. Este cáncer tiene en nuestro país una mortalidad de 7,7 por 100.000 mujeres. El virus se asocia también a algunos cánceres de vagina y vulva, aunque son menos comunes. Además, se asocia a cáncer de ano, a cáncer de boca y de garganta, tanto en mujeres como en hombres. 2 ¿Cómo se transmite? Es un virus que se transmite por el contacto piel a piel, incluyendo relaciones sexuales tanto vaginales, orales o anales, así como cualquier tipo de contacto que tenga que ver con el área genital, ejemplo mano-genital. Si bien los preservativos pueden proteger contra muchas infecciones de transmisión sexual, en el caso del HPV no proveen una protección completa porque no cubren toda el área genital, sino solo el pene. 3 ¿Cuál es el riesgo de exposición al HPV? Es tan frecuente su presencia que se ha estimado que entre el 75 y el 80% de los adultos sexualmente activos adquieren infección por HPV en algún momento de su vida antes de los 50 años. La mayoría de hombres y mujeres tienen una infección por primera vez entre los 15 y los 25 años. La mayoría de personas infectadas por HPV no tienen signos ni síntomas de infección y muchos de esos casos no llegarán a desarrollar ningún problema. Sin embargo, en el 10 al 20% de las mujeres su sistema inmunológico no puede combatir el virus. En esta situación hay mayor chance de desarrollar estados pre cancerosos de cuello de útero y también cáncer. De todos modos, es usual que pasen más de 10 años desde la infección por HPV hasta la aparición del cáncer de cuello de útero. Por eso el hacer los controles, como el PAP, en forma regular es tan importante para detectar cualquier anormalidad en el cérvix antes de que se convierta en cáncer. Es decir, la infección es muy común, pero ¡A no desesperarse! ¡A controlarse! 4 ¿Existen muchos tipos de HPV? Hay más de 100 tipos identificados, pero no todos pueden infectar el cuello del útero, y a su vez sólo algunos tienen más posibilidad de causar cáncer. Es por eso que en medicina los clasificamos en HPV de alto riesgo y HPV de bajo riesgo, según el riesgo de provocar cáncer que tengan. 5 ¿Las vacunas contra HPV son peligrosas? Están aprobadas desde hace muchos años en diversos países y forman parte del esquema de vacunación de países desarrollados (aprobada por FDA en EEUU en 2006). Han sido aplicadas en grandes poblaciones desde hace tiempo, lo que prueba su gran seguridad a nivel de efectos adversos, así como su eficacia en prevenir lesiones precancerosas y cancerosas. Las vacunas no tienen la capacidad de provocar infecciones por sí mismas, ya que no contienen los virus ni vivos ni atenuados. Lo que contienen son partículas similares a las de la cápsula que envuelve el virus, con lo cual formamos anticuerpos contra su parte externa, lo que permite defendernos si nuestro organismo se enfrenta a un virus real. 6 ¿Cómo se aplican? A través de una inyección. En personas sin problemas de inmunidad, se aplican dos dosis en menores de 15 años y 3 dosis en mayores de 15 años. Este tipo de esquema garantiza que se formará una cantidad adecuada de anticuerpos capaz de brindar protección. Si el esquema se da en forma incompleta pierde en parte su eficacia, por eso es importante agendar las siguientes dosis para completarlo. 7 ¿A qué edad hay que vacunar? En Argentina, está en el calendario de vacunación, para niñas y niños de 11 años. ¿Por qué a esa edad? Por un lado porque en los niños el sistema inmunológico es muy fuerte y la protección obtenida es muy buena; por otro lado, como el HPV es un virus que se transmite por contacto sexual, el mejor momento es aplicarla antes del inicio de la actividad sexual. La protección persistirá independiente de cuánto tarde en iniciarse. La vacuna puede ofrecer beneficios para aquellas mujeres que ya tuvieron HPV en el pasado, porque sirve para prevenir reinfecciones. Por eso, bajo consejo médico, puede aplicarse también en mujeres y varones que lo deseen, aunque sean mayores. Lo que no sirve es para el tratamiento de infecciones ya existentes. 8 ¿De qué nos protege la vacuna? En mujeres es efectiva en prevenir infecciones por HPV y lesiones precancerosas de cuello de útero causadas por los virus cubiertos por las vacunas. La vacunación en las mujeres reduce el riesgo de verrugas genitales en sus parejas masculinas. En varones reduce el riesgo de verrugas genitales e infecciones peneanas por HPV, lo que a su vez disminuye la diseminación del HPV a sus parejas sexuales. La vacunación también reduce el riesgo de cáncer anal en mujeres y hombres. Previene la infección oral por HPV, la cual está asociada a cáncer orofaríngeo (boca y garganta). Se espera que por lo tanto la vacuna reduzca el riesgo de esos cánceres también. Aunque la persona se vacune, tiene que continuar con sus chequeos ginecológicos o médicos habituales, aquellos recomendados para su edad o condición médica.

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Fertilidad y COVID19: herramientas para afrontar la espera de un tratamiento

Por Lic. Patricia Martinez, psicóloga, M.N. 24.411 especialista en familia, de Halitus Instituto Médico Las emociones que se ponen en juego a esta altura del confinamiento no son las mismas que al comienzo. Antes, el miedo, el pánico, la incertidumbre y la angustia dominaron la atmósfera emocional de todos. Conforme fueron pasando los días, “nos acomodamos” a esta nueva realidad, y pasó de ser “ciencia ficción” a ser algo cotidiano, que desgasta y agota. Pero también nos permite retomar nuestros viejos conflictos, quejas y sinsabores, que no amenazan nuestra vida pero que nos aquejan y generan malestar a diario. Entre las cosas que se recuperan, comienza a reinstalarse el deseo y la búsqueda del hijo, que quedó en pausa por la pandemia y la cuarentena. Para los que transitan el camino de la infertilidad, el estar “esperando” es un estado que les es familiar. Siempre esperan un resultado para planificar una acción y luego esperan el resultado de esa acción para planificar otra. A menudo escuché decir “me gusta más cuando me mandan a hacer ejercicios, dietas o tomar alguna medicación, porque solo esperar me parece que es perder el tiempo”. Quizás sea este el primer concepto que hay que rever, quizás el tiempo hay que transitarlo, que no es lo mismo que perderlo. La llegada de la pandemia obligó a muchas personas o parejas, a otra espera, que es la de poder hacer el tratamiento. Esta otra espera, no hace más que sumar sentimientos de incertidumbre y ansiedad. No solo en aquellos a los que los corre el reloj biológico. Porque al final, se pone en espera un deseo muy íntimo, que uno quiere lograr ya. Ahora bien, ¿cómo transitamos el tiempo sin que nos invada la sensación de pérdida o desesperación? ¿Cómo afrontamos este tiempo nuevo inaugural de la “espera de la espera”? Algunas sugerencias que van a poder ayudarnos: No idealizar, no suponer que hay soluciones mágicas para este momento. Seguir las indicaciones de sus médicos que siempre los acompañaron y aconsejaron. No generalizar, no hacer teorías generales a partir de algún caso en particular que escucharon. Suponer que un caso aislado es la realidad puede costar muy caro. Consulten, hoy más que nunca, con profesionales idóneos y recomendados. No aislarse a pesar de la cuarentena. El aislamiento aumenta las chances de ansiedad y angustia. Seguir en contacto. Si los grupos de pertenencia habituales están muy centrados en temáticas que incomodan, buscar otros. Existen muchos lugares que están dando apoyo virtual. No poner la vida en pausa. Ni por la pandemia, ni por la búsqueda de un hijo. Es importante sostener nuestra vida dentro de los límites normales. No abandonar la propia vida, tanto si el embarazo llega como si no. Más vale no haber puesto toda la vida en un proyecto que puede ser muy valioso, pero no tiene por qué ser el único Entender la importancia de esperar en este momento, para poder avanzar en el camino de la búsqueda de un hijo. Contra la psicosis que genera la pandemia, no se cerraron los caminos, ni se anularon los tratamientos de fertilidad. Solo esperamos para estar enteros, plenos y fortificados para acompañar cada búsqueda y cada desafío con el fervor de siempre. El fervor que anima cada búsqueda y cada encuentro con un hijo. “Esperar para poder esperarte”, puede ser un lindo mensaje para que alguien pueda darle a su hijo el día de mañana cuando le cuente la “prehistoria” de su llegada al mundo.  

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Anticoncepción en vacaciones: las respuestas a las dudas más frecuentes

Los días de descanso, sobre todo si se viaja, modifican las rutinas e instalan algunas nuevas en lo que a sexualidad respecta. Especialistas recomiendan que la anticoncepción sea planificada. ¿Qué rol ocupa la anticoncepción de emergencia? Las vacaciones, el descanso, los viajes, el encuentro con el otro. El verano suele ser una invitación a que se potencie la sexualidad. El calor, la poca ropa, el tiempo libre se llevan bien con el encuentro íntimo. Sobre todo, si las personas viajan suelen modificarse las rutinas e instalarse algunas nuevas. Ése es el momento en el que la anticoncepción no debe descuidarse. ¿Tengo que llevar anticoncepción de emergencia? ¿Y preservativos? La médica ginecóloga María Elisa Moltoni (MN 114737), de Halitus Instituto Médico, responde las dudas más frecuentes en esta época del año. – ¿Qué pasa si tomo anticonceptivos en verano y me voy de viaje? – Quienes toman anticonceptivos no deben olvidar antes de irse de vacaciones pasar a buscar cajas o recetas extra para llevar los necesarios al viaje y no tener sorpresas. Siempre es difícil estando afuera conseguir justo la marca que suele usarse, especialmente si son con receta. Además, recomendamos no cortarlos sólo por el verano ni tampoco hacer los famosos “descansos”. La excelente noticia para las usuarias de anticonceptivos orales, anillos o parches es que además de cuidarnos del embarazo nos permiten cambiar a nuestra voluntad la fecha de sangrado o evitarlo si tenemos en puerta un viaje o evento. Simplemente hay que hablarlo con algún profesional que explicará cómo hacerlo sin problemas. ¡A aprovechar esta ventaja! – ¿Hay más sexo en verano? – ¡Atención! Esta es la parte más importante a nivel salud. Puede ser que el verano, así como los cambios de rutina nos permitan tener más sexo, conocer más personas, y sentirnos más libres. Es fundamental estar preparados y saber que hay que usar preservativo o campo de látex para prevenir infecciones de transmisión sexual. Hay muchas infecciones posibles que uno puede contraer: HIV, sífilis (hubo un aumento alarmante de casos en el país), gonorrea, herpes genital, HPV, clamidia. En la mayoría de los casos no hay signos físicos de estas infecciones, no podemos darnos cuenta si están o no, solo por ver genitales «sanos» en nuestra pareja sexual. Por eso, ¡a no confiarse! Como no se sabe quién porta la infección, deben tomarse precauciones siempre y protegerse en primer lugar para poder disfrutar de la sexualidad al máximo, sin peligros. – ¿Qué pasa con los preservativos? – Llevar comprados los preservativos para no depender de conseguirlos en el momento en que se necesiten, cuidarlos del calor que puede arruinar su composición favoreciendo roturas, usarlos para cualquier tipo de relación sexual (vaginal, oral, anal) ya que los contagios pueden ser por cualquiera de estas vías son las recomendaciones básicas. Aunque se use otro método anticonceptivo como pastillas, DIU, ligadura de trompas o vasectomía, el preservativo se usa igual (esto se llama doble método) porque es el único que protege de infecciones. Si la mujer está en menopausia y no tiene riesgo de embarazo ¡igual debe usar preservativo para protegerse! – ¿Anticoncepción de emergencia? ¿La llevo conmigo? – Es una buena idea llevar comprada o tener «en el botiquín de viaje» un anticonceptivo de emergencia. ¡Más vale que sobre y no que falte!… o ¿acaso no se lleva ibuprofeno por las dudas? La mal llamada «pastilla del día después» debe, idealmente, tomarse en el momento, frente a una relación sin protección o frente a rotura del preservativo, o cualquier falla en el método anticonceptivo de base que se estuviera usando. Su eficacia es mayor cuanto más cerca de la relación no protegida se tome. Por ello, el tenerla a mano garantiza que el acceso a la misma será inmediato. En algunos países es de venta libre, pero no en otros. “Tener en cuenta estos consejos van a permitir pasar unas vacaciones más tranquilas, sabiendo que estás consciente de los cuidados de tu salud”, concluyó la especialista.

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La infertilidad es una enfermedad que podemos prevenir y atender.

La maternidad es parte de la vida y hasta del instinto. Por supuesto, hay parejas que deciden no tener hijos y pueden llevar vidas felices y plenas. Pero nadie puede instar u obligar a la resignación a aquellos que desean fervientemente traer un bebé al mundo. El deseo de un hijo es uno de los anhelos más sublimes y tenaces de la vida. En ocasiones, es como si a las familias embarcadas en esa búsqueda los invadiera la infertilidad y se hiciera cargo de sus vidas. Aunque haya quienes todavía lo discutan, la infertilidad es una enfermedad: un sistema que no cumple sus funciones –en este caso, el reproductor– está enfermo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que también la reconoce como tal, la padecen casi cincuenta millones de parejas en el planeta. Muchos factores impactan en la calidad de vida y pueden alterar la capacidad reproductiva: desde el estrés y el tabaquismo hasta el consumo de drogas, el medio ambiente y las enfermedades de transmisión sexual (ETS); también, por supuesto, la edad. Cada caso es único e irrepetible, pero existen sentimientos que a menudo se comparten y reciclan: la ansiedad, la ilusión, la frustración, la desesperanza, la envidia, la vergüenza, la ira, la depresión… Y la inmensa felicidad de quienes finalmente logran el embarazo, el parto y la familia que siempre soñaron. Quizás el cambio social más trascendente sea que la mujer prioriza su desarrollo profesional y retarda la creación de una familia. Al mismo tiempo, las parejas se construyen más tarde, deciden extender su tiempo de estar solos y tienen menos hijos. Sin embargo, desde el punto de vista biológico, el momento ideal para que una mujer conciba un hijo sigue siendo alrededor de los 25 años, que es su período más fértil. Lo que constituye un claro punto de inflexión para contrastar esa realidad es que el avance de la ciencia generó una cantidad de herramientas y técnicas que ayudan a que ahora la concepción muchas veces pueda lograrse a una edad más avanzada. El paciente tiene un poder indelegable: el poder de elegir, aceptar, afrontar, reflexionar y decidir sobre su propia vida. Sin embargo, necesita saber qué es lo que está eligiendo y cuáles son las consecuencias de esa elección. Los avances de la medicina, la tecnología y la ciencia abren posibilidades sin precedentes en el campo de la fertilidad humana, pero para ponderarlos de manera realista a menudo hace falta una mano que, en determinadas circunstancias, nos guíe y disipe dudas. Ese es justamente uno de los propósitos con los que trabajo, transmitir la idea de que, para alcanzar un objetivo, como el de tener un hijo, es decisivo tomar decisiones informadas, y que tanto los profesionales de la salud como aquellos que intentan ser padres deben caminar juntos. Para eso es preciso educar en la anticipación de patologías para evitar complicaciones reales a futuro. Este concepto va de la mano de dos nociones fundamentales en salud reproductiva: la planificación familiar y la criopreservación de óvulos y espermatozoides. Las razones que pueden obstaculizar la llegada de un hijo a nuestra vida son muchas, tantas como las posibilidades de hacer algo al respecto. Está en nuestras manos, elegir hacer. Fuente: Dr. R. Sergio Pasqualini, director científico de Halitus Instituto Médico y autor del libro “Cuidar la fertilidad”. Mira la nota

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