Medicina Reproductiva

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Comprender la viabilidad de los óvulos a través de la IA

La vitrificación de óvulos es una estrategia para aquellas mujeres que desean postergar su maternidad o aun ni lo han pensado, permitiendo a muchas mujeres preservar su fertilidad para el futuro. Sin embargo, una de las mayores incógnitas siempre ha sido la viabilidad de esos óvulos el día de mañana.   ¿Qué pasa si vitrificamos óvulos que, aunque parezcan saludables, no tienen la capacidad de desarrollarse adecuadamente en un futuro? Este es un problema que, hasta ahora, no tenía una solución clara. Hoy existe una herramienta revolucionaria que proporciona una evaluación precisa de la calidad y viabilidad de los óvulos a través del uso de inteligencia artificial. Cuando se realiza la vitrificación de óvulos, no solo buscamos cantidad, sino calidad. Se puede vitrificar un número considerable de óvulos que, a simple vista, parecen excelentes, pero la verdadera cuestión es si serán viables cuando se decida utilizarlos. La viabilidad del óvulo es crucial para aumentar las posibilidades de éxito en los tratamientos de fertilidad. Con los nuevos informes basados en IA, los especialistas pueden obtener una idea clara de la aptitud de los óvulos antes de que se congelen, lo que permite tomar decisiones más informadas y personalizadas. Por ejemplo, si luego de una punción ovárica se obtienen 5 óvulos con alta viabilidad según el informe, es posible que no se necesite vitrificar más óvulos. Por otro lado, si obtienen 15 óvulos, pero la mayoría presenta baja viabilidad, el profesional podría considerar una nueva punción para mejorar la calidad de los óvulos antes de proceder con la vitrificación. Este tipo de información, que antes no estaba disponible, es sumamente valiosa para ajustar el tratamiento de fertilidad de manera óptima. Son informes generados por un software de inteligencia artificial diseñado para evaluar la calidad de los óvulos y predecir su capacidad para desarrollarse en blastocistos, un estadio embrionario avanzado que se alcanza alrededor del quinto o sexto día después de la fertilización. Además, este nuevo estudio proporciona predicciones personalizadas sobre la probabilidad de lograr un embarazo positivo en función del número de óvulos obtenidos tras la punción ovárica. Hasta hace poco, las predicciones de éxito en los tratamientos de fertilidad se basaban en el número de óvulos maduros extraídos y la edad de la paciente. Sin embargo, la salud y las características individuales de cada persona son únicas, lo que hace que esta metodología generalizada no siempre sea precisa. Con este nuevo estudio se rompe con este paradigma al ofrecer una evaluación personalizada, permitiendo a los pacientes participar de manera más activa e informada en su proceso de fertilidad. Tienen un avanzado algoritmo de inteligencia artificial basado en Deep Learning. Este modelo ha sido entrenado con más de 100.000 imágenes de óvulos y sus resultados correspondientes, permitiendo al software identificar patrones que son invisibles al ojo humano. Al analizar estas imágenes, la inteligencia artificial aprendió a detectar características específicas que están estrechamente relacionadas con la capacidad del óvulo para desarrollarse hasta el estado de blastocisto. Cuando en laboratorio se utiliza este nuevo software, se compara las imágenes de los nuevos óvulos con todas las que se han analizado previamente, de este modo, se puede proporcionar una predicción precisa de la probabilidad de que esos óvulos se conviertan en blastocistos y, potencialmente, resulten en un embarazo exitoso. Un blastocisto es un embrión que ha alcanzado un estadio de desarrollo avanzado. Llegar a esta fase es un indicador positivo, ya que los embriones en este estado tienen un alto potencial de implantación en el útero y una menor tasa de errores genéticos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que incluso un blastocisto genéticamente normal no garantiza un embarazo exitoso, ya que hay muchos factores que influyen en la implantación y el desarrollo del embarazo. Cabe destacar que este nuevo estudio se enfoca únicamente en los óvulos maduros, ya que son los únicos que pueden ser congelados para su futuro uso. Los óvulos inmaduros, al no haber completado su desarrollo, no son viables para la vitrificación. Pero como mencionamos siempre, el proceso reproductivo es complejo y multifacético, por lo que siempre es importante considerar el contexto completo y trabajar en estrecha colaboración con el especialista en fertilidad. Sin lugar a dudas, este nuevo estudio basado en imágenes de los óvulos es un avance significativo en el campo de la fertilidad ya que proporciona una herramienta para que los pacientes y médicos puedan tomar decisiones más informadas y personalizadas. Aunque la viabilidad de los óvulos es un factor crucial, es solo una pieza del enorme rompecabezas que implica el camino hacia un embarazo exitoso.

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Ser padres y portadores de HIV

Desde el inicio de la epidemia se produjeron profundos cambios en relación al cuidado de los pacientes VIH, siendo aspectos fundamentales el diagnóstico precoz y la implementación del tratamiento antirretroviral. Todo paciente que desea embarazo, ya sea hombre o mujer debe contar con carga viral en sangre negativa y deben tratarse las infecciones concomitantes del tracto genital inferior que pueden aumentar el riesgo de contagio. La sangre y el semen son compartimientos diferentes. Se han reportado casos en los que la carga viral en sangre es negativa pero no en el semen. Cuando el varón es el infectado por HIV se recomienda un procesamiento especial del semen que consiste en un lavado y posterior carga viral para trabajar con una muestra segura y minimizar al máximo los riesgos de contagio Cuando la mujer es positiva y con carga viral negativa, puede realizar tratamientos de alta o baja complejidad sin ningún tipo de procesamiento especial del semen. Cuando ambos son positivos, para evitar la infección por serotipos diferentes de HIV, deben procesarse igual la muestra de semen. Actualmente los infectólogos sostienen el concepto de que los pacientes con carga viral negativa no transmiten la infección por HIV, por lo cual muchos pacientes buscan embarazo con relaciones sexuales. Debido a ello ha disminuido considerablemente el número de pacientes infectados que se acercan a realizar tratamientos de fertilidad, llegando solo a los centros aquellos que no han logrado embarazarse con relaciones sexuales. Dado que aun las sociedades de reproducción americana, europea y argentina continúan recomendado el procesamiento especial del semen, y hasta que no sugieran lo contrario, se continuará realizando el procesamiento especial de lavado y carga viral en semen para minimizar los riesgos de contagio. La buena noticia es que la expectativa de vida de los pacientes infectados gracias al avance de la terapia antirretroviral es excelente y cada vez son más los pacientes que han dejado de pensar en la sobrevida a la infección para dar paso a su deseo reproductivo de formar una familia. Dra. Carolita Tomatis Especialista en Medicina Reproductiva

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3 historias de maternidades diferentes y un único deseo

Te presentamos las historias de Nadia y su familia monoparental, Solange y Marisol -que son pareja- y Liliana y Guillermo, quienes tras 30 años de búsqueda decidieron ser papás por ovodonación unidas por el deseo de maternar. Madre no hay una sola. Madres hay tantas como diversidades, mujeres y familias existen. Lo principal siempre es el amor. Y el deseo de maternar y de formar una familia. Tres testimonios de mujeres que han sido mamás haciéndole frente a su historia, enfrentando las dificultades y peleando por hacer realidad sus deseos. Nadia: «Formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa» «Me decidí a avanzar con la maternidad monoparental en un click cuando cumplí 40 años. Fue un antes y un después. Me divorcié, me fui a vivir sola y me replanteé el tema de la maternidad. ¿Cómo me quería ver a futuro? Era con hijos. Ahí surge el deseo fuerte. Me recomiendan a mi médica, la Dra. Bizzotto y a Halitus. Comienzo con la primera entrevista y con un tratamiento que fue recontra exitoso porque fue muy bueno. Hice un ‘in vitro’ de los cuáles me transferí dos embriones y progresó mi hija Fortunata». Nadia y su hijita Fortunata, que nació en agosto de 2022 tras una fecundación in vitro. Ella formó una familia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Fue un embarazo hermoso, lo transité muy bien, trabajé hasta los últimos días. Fue una cesárea electiva, con un médico amigo maravilloso. Fortunata nació el 9 de agosto de 2022″. Fortunata nació en agosto de 2022, tras la decisión de Nadia de formar una familia monoparental. Foto gentileza entrevistada. «Fue una in vitro con donante ánonimo, formé una familia monoparental de la cual estoy muy orgullosa. Vengo de una familia más tradicional, conservadora, creyente, y (todos) me han acompañado, se han actualizado a estas nuevas familias, y la verdad me siento muy feliz de haber tomado esa decisión. Creo que tuve mucha valentía que a veces me asombra mi historia de vida». Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «El click tuvo que ver con una historia de amor, y también la pandemia, fue un todo que me hizo pensar y replantearme. Y me quería ver así, exactamente así, siendo la mamá de Fortunata. Me siento muy feliz. El Día de la Madre significa todo para mí y es más de lo que alguna vez pensé en llegar a vivir, es el sueño más grande cumplido de mi vida«. Nadia y su hijita Fortunata: ella formó una famlia monoparental después de divorciarse. Foto gentileza entrevistada. «Comparto mi historia para otras personas que desean maternar, si tienen ese deseo no lo pierdan nunca y sigan adelante. Que si uno desea algo, las cosas se van a ir dando, y si tiene que ser, va a ser. Soy muy optimista y así quiero plasmar este mensaje. El proceso fue maravilloso, me sentí siempre acompañada, no tengo más que palabras de agradecimiento para todas las personas que me han acompañado». Liliana y Guillermo: «Después de 30 años de búsqueda, aceptamos que la única forma de ser papás era la ovodonación» «Nuestra historia comienza en el año 1990, nos casamos, teníamos 20 y 21 años. Nos cuidamos los primeros seis meses y después nos dejamos de cuidar. Pasó medio año y como no quedaba embarazada, empecé a hacer consultas, me dieron medicación para incentivar la ovulación y así y todo no quedaba embarazada», reveló Liliana Teler, 53 años, esposa de Guillermo Dunetz, de 55, ambos de Bahía Blanca. «Estuvimos en eso un año, porque en esa época se trataba primero a la mujer. Luego de todo ese tiempo deciden hacerle un espermograma a mi marido y encontramos que tenía problemas en los espermatozoides». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y de Clarita por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Ahí empezamos la lucha, hicimos muchos tratamientos de fertilidad, inseminaciones en los consultorios. En ese momento los tratamientos de alta complejidad que necesitábamos eran muy costosos. Ya para 1999 fuimos a Buenos Aires, y por medio de un programa que le cubrían la medicación a la gente que no tenía recursos (nosotros pagamos la parte médica), pudimos hacer uno. Me transfirieron 3 embriones -incluso doné óvulos porque había muchos- pero no prendió«. Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Seguimos haciendo tratamientos, son 30 años de búsqueda, en Buenos Aires, en Bahía Blanca, pero no funcionaba». «En 2011 llegamos a la Dra. Bizzotto, que nos dijo que por mi edad tenía que ir a ovodonación. Fue muy difícil para mi, la verdad no me sentía preparada, creí que iba a sentirme como una ‘incubadora’«. «Después de pensarlo mucho, de trabajarlo en terapia, pasaron varios años hasta que acepté que la única forma de ser papás era la ovodonación. Ya para 2018 empezamos con los papeles para hacer el tratamiento, en 2019 estaba la donante y fuimos a Buenos Aires. El 20 de mayo de 2020, en plena pandemia, nació Pedro, no lo podíamos creer. Cuando la muestra dio positiva fue increíble. Fue un hermoso bebé que nos dio Dios». Liliana Teler y Guillermo Dunetz fueron papás de Pedro y Clara por ovodonación. Foto gentileza entrevistados. «Al año siguiente pensamos en darle un hermanito, se nos ponía en juego ser papás grandes, que no se quedara solo. Nosotros somos creyentes, Cristianos Evangélicos, y siempre le pedimos a Dios que nos guíe cada paso que hagamos. En esto mismo, ‘si es tu voluntad que sea’. Y se dio todo. En 2021 nos avisan que ya teníamos donante, y ahí fuimos. Clarita nació el 24 de mayo de 2022. Para nosotros es una alegría enorme«. «Los embarazos fueron espectaculares, como si yo tuviera veintipico de años. Fueron por cesárea porque era de riesgo por la edad, por suerte no tuve presión alta, ni diabetes, fueron muy buenos partos. El de Clarita, cuando fuimos a un control tuvieron que sacarla porque tenía

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Un cuerpo no tóxico para una buena fertilidad

Pensemos en nuestro cuerpo como en el medioambiente. Ya sabemos lo que pasa en un medioambiente contaminado, los sistemas no funcionan como corresponde. Nuestro cuerpo es el medioambiente para nuestros órganos, en el caso particular que aquí tratamos, ovarios, testículos, útero. Un mal funcionamiento del sistema total afecta la capacidad reproductiva. Por eso buscamos un cuerpo que no sea tóxico y donde los sistemas estén en equilibrio. La mente y el cuerpo funcionan como un todo. Los órganos están unidos por redes y cada uno de ellos tiene que funcionar correctamente. Si algo falla en este sistema, puede afectar al conjunto. Entonces optar por un estilo de vida saludable – alejado de los malos hábitos, del stress, la mala alimentación y el sedentarismo- contribuye a lograr un estado de armonía general creando la mejor versión de las personas. Un cuerpo no tóxico puede potenciar la fertilidad y que el embarazo se logre por vía natural, si es una posibilidad, o aumentar las probabilidades de éxito de los tratamientos médicos indicados. Para ello es clave incorporar una alimentación saludable que excluya del consumo diario productos que pueden afectar al intestino, la microbiota, y favorecer al desarrollo de enfermedades crónicas como ser la diabetes, obesidad, hipertensión, entre otras. La nutrición consciente, holística, integrativa y antiinflamatoria, así como el agregado de suplementos nutricionales ayudan a depurar, detoxificar y modificar de manera positiva el perfil de la microbiota intestinal. En el ámbito de la fertilidad, contribuyen a que se reduzca la inflamación intestinal y de los diferentes órganos, mejorando la receptividad uterina, la calidad de los ovocitos y de los espermatozoides. El ejercicio físico también es un aliado importante. Un cuerpo en movimiento permite mantener un peso saludable, mejora la circulación de la sangre, contribuye a regular la secreción de hormonas y de compuestos bioactivos, mejorando la función ovárica y la calidad del esperma. Otras prácticas complementarias como la meditación, el yoga, la acupuntura y la musicoterapia también pueden ser beneficiosas en la búsqueda de armonizar el cuerpo y la mente, ya que ayudan a gestionar el estrés y la ansiedad. En la fertilidad, no quedan dudas que un abordaje integral de la salud que contemple los hábitos saludables es el camino correcto para lograr la mejor versión de las personas y tratar de llegar al mejor resultado posible. Dr. R. Sergio Pasqualini – Especialista en Medicina Reproductiva

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Paternidad tardía: desafíos y beneficios de ser padre a edades avanzadas

La paternidad es una experiencia gratificante que puede manifestarse en diferentes etapas de la vida. En los últimos años, ha habido un aumento en la maternidad y paternidad en edades avanzadas. Sin embargo, desde el punto de vista médico reproductivo, existen desafíos y consideraciones especiales asociadas a la paternidad en esta edad. A nivel mundial, se ha observado un aumento en la paternidad en hombres mayores de 60 años en las últimas décadas. Las tasas de paternidad en esta edad varían según los contextos socioeconómicos y culturales de cada país. En países desarrollados, se estima que alrededor del 1% al 2% de los hombres mayores de 60 años se convierten en padres. Uno de los principales desafíos es la disminución natural de la función reproductiva masculina. Estudios han demostrado que las tasas de embarazo disminuyen entre un 23% y un 38% en hombres de 50 años o más en comparación con hombres más jóvenes. La producción de espermatozoides también se ve afectada, con una reducción de al menos el 25% en hombres mayores de 50 años. Aproximadamente a los 40 años, comienza un descenso gradual de la producción de testosterona, lo que puede influir en el deseo sexual masculino y la calidad del eyaculado. Cuando un hombre mayor de 50 años busca asesoramiento médico para la fertilidad, se le realiza una evaluación junto con su pareja, considerando la edad de ambos. Si la suma de las edades no supera los 100 años, se considera que es posible avanzar en el tratamiento, siempre teniendo en cuenta el bienestar del futuro hijo. Se realiza un espermograma, que permite evaluar la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides – porque con la edad disminuyen. Además, se evalúa la fragmentación del ADN de los espermatozoides, ya que el envejecimiento puede estar asociado a un mayor riesgo de alteraciones genéticas en la descendencia. Si el embarazo no llegó de manera natural, las opciones en reproducción que existen son el ICSI, que es una técnica de laboratorio que consiste en inyectar un espermatozoide en un óvulo;  o la donación de esperma, en casos los que la calidad de los espermatozoides no sea óptima o no se pueden obtener espermatozoides viables. La paternidad en hombres mayores plantea consideraciones éticas y sociales importantes. Se debe tener en cuenta el bienestar del niño a largo plazo, la diferencia de edad entre el padre y el hijo, así como la capacidad del padre para brindar un entorno estable y adecuado para la crianza. Al mismo tiempo, puede haber beneficios significativos. Algunos hombres pueden haber retrasado la paternidad debido a razones personales, como el enfoque en la carrera profesional o la búsqueda de estabilidad financiera. La experiencia y madurez emocional adquirida con el paso del tiempo pueden contribuir a una crianza más consciente y reflexiva. Como a medida que va a pasando el tiempo se va perdiendo la cuota de omnipotencia que se tiene cuando se es joven, la paternidad tardía va a tener que ver con la capacidad de disfrute y relax de esa persona. A a esa altura de la vida suele ser vivida como una experiencia vivificante, rejuvenecedora e incluso vigorizante. Algunos hombres logran conectarse con sus hijos menores de una manera más relajada, con mayor espacio para el disfrute y el placer. Han superado las propias exigencias, se han desafiado a sí mismos ganando y perdiendo en la vida. Esta posición más “relajada” del sujeto respecto de la crianza del chico ha sido juzgada como poco “pedagógica u operativa”. Los hijos de la madurez han sido conceptualizados como menos competitivos o menos preparados para el exigente mundo moderno, dado que sus padres sólo juegan con ellos, educan poco y no ponen límites. Pero en todo caso depende de cada uno, porque en ocasiones son personas que tienen más seguridad frente a algunas cosas y entonces tienen otra relación con los límites. Porque a veces el límite tiene que ver con la inseguridad de los padres. El deseo de ser padre y la voluntad de educar no está necesariamente reñida con el paso del tiempo. Será cuestión de cada sujeto adulto en la intimidad de su ser pueda preguntarse qué lo mueve y qué lo motiva a tener un hijo a los treinta, cuarenta cincuenta o sesenta años. La paternidad tardía plantea desafíos complejos. Educar y formar a un hijo para un mundo distinto con exigencias y modalidades nuevas, como la tecnología o los nuevos modos de comunicación, que pueden ser obstáculos complejos de superar para los padres añosos. Pero también puede ser una experiencia de aprendizaje, gratificación y oportunidades

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Optaron por el alquiler de vientre para ser padres y sus hijos nacen en medio de la guerra en Ucrania

La invasión rusa puso a miles de madres sustitutas en una posición desesperada al tener que dar a luz en un búnker. Una infinidad de familias de todo el mundo, incluyendo argentinas, temen lo peor. ¿Por qué eligen realizar el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo en el país? Como si una guerra, con todo lo que ello implica, no fuese suficiente calamidad, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania la vida sigue adelante (con todo lo que ello implica). La gente enferma, muere. Y nace. Las imágenes de un bombardeo a una maternidad en Mariupol dieron la vuelta al mundo, por lo atroces dentro de un conflicto inaudito en sí mismo. No hace falta ser madre o padre para comprender que dar a luz en en un búnker bajo tierra para no morir en un bombardeo dista mucho de ser una situación que alguien guste de atravesar. Ahora, ¿qué pasa cuando el hijo que se está por traer al mundo es de otra familia? ¿Qué cuando quienes se están por convertir en padres están del otro lado del mundo temiendo por la vida que más esperaron y por la que darían la suya propia? Es lo que ocurre con las cientos de madres subrogantes que dieron o están por dar a luz hijos de familias de diferentes países en medio de la guerra. Katerina forma parte del departamento español de la clínica BioTexCom, una clínica internacional de reproducción humana, que brinda servicios de maternidad subrogada, y a donde concurren la mayoría de los argentinos que eligen ese destino para llevar adelante un embarazo por alquiler de vientre. Desde Ucrania, y en diálogo con Infobae, contó que “a principios de la guerra la estadística arrojaba un total de 600 mujeres ucranianas embarazadas, y sólo en el departamento español nacieron 15 bebés el marzo pasado”. Consultada acerca de cuáles son los mayores temores de las madres subrogantes, así como de las familias que están a la espera de que nazca su hijo, la joven de 22 años contó que “las madres subrogantes tienen sus propios niños biológicos, por eso muchas veces quieren escapar del país o por lo menos escapar del este de Ucrania”. “Nosotros les ofrecemos sitio en una ciudad tranquila en Ucrania, porque allí podemos asistirlas en cualquier momento, claro que además la clínica les paga por comida, medicamentos, etc -confió-. El problema es que las gestantes deben dar a luz en Ucrania, porque en el territorio de otro país las leyes son otras y es diferente la regulación de la gestación subrogada”. Por su parte, “las familias siempre están en contacto con las gestantes; están muy preocupados y les escriben mucho”, según relató Katerina, quien sostuvo que “algunas parejas no están preparadas para ir a Ucrania en esta situación, pero otras podrían ir hasta Mariupol a buscar su bebé”. “Algunas tienen mucho miedo, pero otras dicen que si los ucranianos pueden quedarse en su país, entonces ellos pueden ir a recoger a sus bebés -continuó contando cómo la guerra atraviesa este aspecto de la vida de tantas familias en todo el globo-. Hay muchas familias que no pueden venir a recoger a sus hijos por el temor. Nuestros jefes decidieron que era mejor cuidar a los bebés en Kyiv que viajar con ellos en caminos peligrosos, no podíamos correr tanto riesgo”. Además, sin olvidar que todo ocurre en medio de una pandemia que no terminó, Katerina, agregó: “En nuestro refugio antibombas hay otros bebés un poco más grandes y esto llama mucho la atención de algunas familias que preguntan por qué hay bebés que parecen mayores. La respuesta es que son niños de padres chinos, donde las restricciones de coronavirus se pusieron graves antes de que empezara la guerra en Ucrania y por eso no nos pudieron venir a recogerlos en ese entonces”. Fabiana Quaini es abogada especialista en derecho internacional de familia, y ante la pregunta de este medio acerca de cuál es la situación de las familias que tenían iniciada una subrogación de vientre en Ucrania antes de que estalle el conflicto, explicó: “Muchas gestantes dejaron el país y están en Europa y aún embarazadas. En los casos que manejo, la idea es que den a luz en CABA, así con los consentimientos que tenemos se inscriben a nombre de los padres de intención. Lo ideal es que vuelen antes del mes siete de embarazo. Por el momento, no veo factible que den a luz en Ucrania”. “Hay ya muchos chiquitos que están en Argentina, nacidos en Ucrania, pero sin partida de nacimiento -detalló la letrada-. Si Kiev vuelve a la normalidad es posible que emitan las partidas y se logren inscribir aquí entre tanto. Hay que esperar, al menos tienen pasaportes de emergencia emitidos por el gobierno argentino. Los que nazcan en Alemania u otros países, habrá que hacer aquí luego alguna impugnación de maternidad como se hacía en la ciudad de Buenos Aires antes de octubre del 2017 (año en que se autorizó la gestación solidaria en CABA para algunos casos especiales), en fin todo tiene solución con un poco de buena voluntad, lo importante son las vidas, no los papeles”. – ¿Por qué cree que familias argentinas eligen hacer el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo acá? – Depende del país. En Estados Unidos porque el hijo será americano, eso es bueno para el día de mañana. Ucrania, Georgia, México o Colombia, es probable que sean destinos elegidos porque allí no tienen que buscar su propia gestante; pagan el procedimiento y obtienen todo. Tanto en Ucrania como en Georgia se paga a la gestante y eso figura en un contrato. Los niños que nacen son apátridas para dicho país. Sin embargo, no pueden acudir parejas del mismo sexo ni monoparentales. Canadá es aún comprensible por el pasaporte, pero el motivo de la elección de los demás países no tiene una sola razón. – ¿Qué es lo que la ley argentina permite en cuanto a subrogación de vientre? – Especialmente CABA ha

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Cuando una pareja de mujeres decide ser mamá

Cuando una pareja igualitaria de dos mujeres decide tener un hijo, nos enfrentamos, en primer lugar, a la necesidad de contar con semen donado, y segundo, a la importancia de evaluar el potencial fértil de las dos mujeres. Además, es importante indagar en el deseo de cada una de ellas, cuál prefiere estar embarazada o cuál aportar el óvulo y su carga genética. Por supuesto, una vez que se evalúe la fertilidad de ambas es cuando se va a saber si este deseo se va a poder cumplir, o no. Puede ocurrir que el deseo en cuanto a quien de las dos va a aportar el óvulo no sea factible, en general por su edad, y haya que intentarlo con el óvulo de la otra. Lo mismo puede ocurrir con quien quiera llevar adelante el embarazo. ¿Cuáles técnicas de fertilización asistida están indicadas? En primer lugar, la inseminación intrauterina, cuando coincide la integrante de la pareja que va a aportar el óvulo y llevar adelante el embarazo y si su evaluación de fertilidad está en condiciones. En segunda instancia, la fertilización in vitro se indica cuando la que va a aportar el óvulo va a llevar adelante el embarazo y tenga un problema de fertilidad que requiera de esta técnica. O en caso de sumarse al método Recepción de Óvulos de la Pareja (ROPA), cuando se utilizan los ovocitos de una de las mujeres y el embrión resultante será transferido al útero de la otra mujer. Este método permite a la pareja tener un hijo y participar ambas de manera activa del proceso. Se la conoce también como maternidad compartida porque ambas puedan “poner el cuerpo” para esperar la llegada del hijo. Además, una de ellas aportará la genética dada por el óvulo, y la otra le dará su impronta personal a ese feto durante el transcurso del embarazo, a partir de lo que se conoce como epigenética. La epigenética, es la impronta que el medioambiente le da a los genes, que hará que algunos de ellos se activen y otros se silencien. La epigenética es el medio ambiente aportando a la expresión, o no, de genes, que le pueden dar ese plus a ese futuro hijo, por el hecho de llevar adelante el embarazo. En la actualidad, el número de mujeres que deciden tener un hijo en el contexto de una pareja igualitaria, va en aumento. Pasar por esto les permite plantearse por qué desean tener un hijo, qué lugar ocupa un hijo en sus vidas y en su proyecto como pareja.

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Embriones en espera: hay más de 90 mil criopreservados en el país y crece el debate sobre qué hacer con los que no se utilizan

A nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. Si bien muchos pacientes los donan, otros no definen el destino y las clínicas no pueden, legalmente, tomar decisiones. Luego de realizar un tratamiento de reproducción asistida para tener a su tercer hijo, Natalia Duvo decidió, junto a su pareja, donar los dos embriones que no se implantaron en el procedimiento. “Me costó desprenderme, pero prefiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que necesitan”. En su caso, podría decirse, el destino fue definido, concreto y feliz. Sin embargo, permanecen criopreservados miles que no fueron utilizados, ni donados, e incluso, en muchos casos, los pacientes dejan de hacerse cargo del mantenimiento y las clínicas no pueden tomar decisiones debido a la falta de legislación. El debate por la situación se intensificó en los últimos años. La aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en diciembre de 2020, fue uno de los más recientes disparadores del tema. Es que, a nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. ¿Por cuánto tiempo los conservan los centros de fertilidad? ¿Qué pasa si se deja de pagar el mantenimiento? ¿Cómo se hace si quieren donarse? Cuántos embriones preservados hay en la Argentina De acuerdo con el relevamiento realizado por las legisladoras que impulsan el proyecto de “protección del embrión no implantado”, para otorgarle un marco legal, hacia 2013 había unos 50.000 embriones criopreservados. El mismo número ascendía a más de 90.000, y el 30% con más de 10 años. Una de las principales dificultades que siempre presentó el tema fue el debate ético que acarrea. Un embrión, que surge a partir de la combinación de los gametos femenino y masculino, tiene potencial para convertirse en un ser vivo. Por lo tanto, sin legislación vigente, el procedimiento es diferente al que se sigue con los óvulos o espermatozoides criopreservados. Los institutos de fertilidad tienen que generar convenios entre particulares, que habitualmente terminan en una judicialización. Criopreservación de embriones: en qué casos se realiza y cómo La preservación de embriones se efectúa como parte del proceso de la fecundación in vitro (tratamiento de reproducción asistida). “Normalmente, y debido a lo poco eficiente que es el sistema reproductivo humano, debe ponerse a fecundar mas de un óvulo en cada tratamiento. Esto tiene como consecuencia que frecuentemente se genere mas de un embrión”, explica el doctor Fernando Neuspiller, Presidente WeFIV, en diálogo con TN. “La consecuencia directa es que en algunos tratamientos queden embriones remanentes, los que deben ser criopreservados”, apunta. Según considera, también sucede en muchos casos que, en casos de parejas constituidas, lo hacen con el objetivo de preservar la fertilidad. “Otro de los motivos es la interrupción del tratamiento antes de la transferencia embrionaria debido a alguna razón médica o extra-médica”, apuntó. Sin embargo, aclaró que no siempre se obtiene en todos os tratamientos una mayor cantidad de embriones de los que se van a implantar. “Primero hay que aclarar que de cada 10 óvulos que se ponen a fecundar, solo 7 se fecundan y únicamente el 40% de ellos llega al estadio de blastocisto. De esta manera si a una mujer se le aspiran 5 óvulos, tiene posibilidades que solo se forme un embrión o en algunos casos, ninguno”, explicó Neuspiller. Solo en el instituto que lidera hay en la actualidad aproximadamente 2900 embriones criopreservados. De una situación similar da cuenta Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y director de Halitus Instituto Médico, en donde, según sus cálculos, desde 1990 hasta ahora hay 9997 embriones congelados, que corresponden a 1945 pacientes. “Se mantienen a -196 grados. A esa temperatura, la actividad molecular es prácticamente nula, lo que significa que puede permanecer en esas condiciones durante mucho tiempo. El año pasado nació un bebe de un embrión que estuvo crioprerservado durante 27 años”, indicó a este medio. “Por lo tanto, se puede presumir que no hay un límite en el tiempo, y que no se afecta ni su vitalidad ni predispone a malformaciones a futuro. Es lo mismo 10 minutos que muchos años”, sostuvo. Dos técnicas de criopreservación Según detallaron los profesionales consultados, el procedimiento para llegar a la criopreservación no difiere demasiado del que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres se realizan una serie de análisis clínicos y una vez que se obtuvieron los óvulos se avanza en el proceso de fertilización. “Existen dos técnicas de criopreservación: una lenta y otra rápida, conocida como vitrificación. La diferencia es que en la primera el descenso de la temperatura es gradual y en la segunda es brusco. En ambas se utilizan crioprotectores para evitar la cristalización de los embriones que afectaría su vitalidad”, detalló Pasqualini. “Doné los embriones porque quería hacer felices a otras parejas” Natalia, de 46 años, decidió que quería ser madre nuevamente a los 43. Junto a su pareja se inclinaron por iniciar un tratamiento tras varios intentos sin éxito. “Notaron que tenía baja reserva ovárica, algo normal por mi edad. Hice un tratamiento con mis óvulos y quedó uno solo, pero no funcionó”, relató a TN. “Me manejé siempre con la doctora Cecilia Bizzotto, con quien quedó un vínculo muy lindo, que me habló de la ovodonación. No dudé en ningún momento”, contó sobre el procedimiento al que recurrieron. “Se obtuvieron 8 ovocitos y quedaron 3 aptos para implantar: uno es mi hijo, que ahora tiene un año”. Como el embarazo avanzó tras el primer intento, los otros embriones se criopreservaron. “Bastante después de que nació mi hijo decidí donarlos porque no queremos tener más. Me costó un poco desprenderme a mí. A mi novio, no. Pero después pensé en que quiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que lo necesitan”, se sinceró Natalia. “Eso me generó algo lindo porque es hacer felices a otros”, agregó. “Ademas yo hablaba con muchas mujeres que estaban haciendo tratamiento y les costaba. Pensé en ellas, en que tal vez ayude”, dijo. “Yo estoy a favor de la ovodonación

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COVID-19: una de cada tres mujeres tuvo alteraciones en su ciclo menstrual durante la pandemia

El estudio en 12.000 mujeres fue presentado en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. Cuáles son las razones, según los expertos. Desde hace casi dos años, la pandemia de coronavirus ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos, estudiamos, nos conectamos con los demás y llevamos a cabo las actividades diarias. Además de los 250 millones de infectados y más de 5 millones de muertos, el COVID-19 elevó el nivel de estrés en muchas millones de personas más. Los efectos del estrés tienen consecuencias en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud ya enfatizó que el mayor impacto psicológico de COVID-19 hasta la fecha son las tasas elevadas de estrés o ansiedad. Estar estresado no es solo una experiencia mental, sino que el cuerpo reacciona al estrés de diferentes maneras. Y en las mujeres particularmente se ha notado en su ciclo menstrual alterado. Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. Los científicos que estudian en todo el mundo este fenómeno, afirman que los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación. “Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la infertilidad”, dijo Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de Ovia Health, una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston, durante la presentación del estudio en la reunión 2021 de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. “COVID-19 ha introducido nuevos factores estresantes psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es “uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna haya visto jamás. Imaginado como un evento único y aislado, con el tiempo, la enfermedad pandémica se ha arraigado en la vida diaria de las personas creando un futuro imprevisible”, aseguró Malloy. En coincidencia con Malloy, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista (M.N. 22366), especialista en Infancia y adolescencia y presidenta de Aralma asociación civil, aseguró a Infobae que “la pandemia trajo de manera generalizada efectos a nivel social y personal en múltiples niveles: confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres queridos”. “Ha sido, y sigue siendo aún, uno de los estresores sociales más agresivos que hemos sufrido como humanidad”, sentenció. “Cambiar las rutinas de un día para otro, no poder ver a nuestras familias y amigos, perder el empleo y vivir en aislamiento, en particular en el caso de las personas solas, son tan solo algunos ejemplos de esto. Hay datos recientes internacionales, que muestran hasta qué punto el COVID-19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas”, agregó. Volviendo a la investigación estadounidense de cómo se vio alterado en ciclo menstrual femenino, se demostró que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. La plataforma de salud Ovia Healthen en Estados Unidos, decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el cambio del ciclo menstrual durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar esto sobre las personas que estaban en un proceso de embarazo con ayuda de la tecnología de reproducción asistida. Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil Fertility de Ovia Health participaron en una encuesta para determinar el patrón y la sintomatología de la menstruación con 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). La encuesta preguntó a los participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron. Entre 12.302 encuestados, 1 de cada 3 (36%) informó cambios en el ciclo o los síntomas. El 87 % por ciento dijo que su ciclo comenzaba temprano o tarde. El 29% informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como dolor lumbar, calambres o cambios en la secreción, y el 27% dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación. “Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación. Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todos los encuestados, independientemente de la irregularidad del ciclo / síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares”, aseguró Malloy. Algo más de la mitad (55%) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y / o cambios en los síntomas, mientras que el 33% apuntaba a cambios en la salud mental, como depresión o ansiedad. La ginecóloga Silvia Bonsergent, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, señaló a Infobae, que el estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, juega un rol fundamental en el periodo, ya que lo inhibe por un mecanismo directo que se da a nivel cerebral. “El aislamiento, la incertidumbre, el temor al contagio, la falta de contacto con sus pares, y la ausencia de actividad física, son algunos disparadores que pueden generar cambios en la menstruación, ya sea por ausencia, trastorno en la periodicidad o la alteración del flujo. Esto se agravó porque los pacientes no podían consultar o no tenían acceso al sistema de salud y retrasó las consultas”, aseguró la especialista. Por eso bajó mucho la concurrencia a los consultorios al principio de la pandemia, en período de cuarentena. Luego cuando se habilitó el acceso a los servicios de salud, volvió a subir. Ahora, las jóvenes están asistiendo a los consultorios y allí se ha visto que la inquietud más frecuente es por trastornos en el ciclo menstrual”, precisó la especialista. “Las adolescentes están entre los grupos que más han sufrido las restricciones de circulación, lo que les ha generado un estrés crónico producto de la pandemia. Esto es consecuencia del encierro, la falta de contacto con sus pares asociado con las muchas horas que pasan frente a las pantallas y la alteración del sueño, ya que duermen menos horas. Todo esto provoca

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Crecen los embarazos con óvulos donados: “Buscamos un hijo por 30 años y ahora vamos por el segundo bebé”

Los tratamientos de ovodonación se retomaron e incluso aumentaron en algunas clínicas después de la etapa más dura de la pandemia. Las historia de Liliana – 51 años- que busca ampliar su familia con Pedro, y la de una mujer que tuvo a su hija con donación también de esperma: “No se parece nada a mí y es lo que menos me interesa”. Liliana tiene todo listo. Ya está en Buenos Aires, a donde viajó junto a Guillermo, su marido, desde Bahía Blanca para iniciar un tratamiento que no es nuevo para ellos. Hace dos años, con una mezcla de ilusión, ansiedad y miedo, depositaban las tres décadas de búsqueda, esperanza y también frustración en la implantación de un embrión que les cambiaría por completo la vida. La ovodonación, o donación de óvulos permitió que trajeran al mundo a Pedro, que cumplió un año en mayo. Ahora, la mujer de 51 años se prepara para iniciar el proceso nuevamente y tener otro bebé. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, dice. Si bien en los meses más intensos de la pandemia en el país las consultas bajaron, de acuerdo con el relevamiento de TN.com.ar, este año los tratamientos se retomaron y en algunos centros incluso aumentaron. De acuerdo con los registros del centro de reproducción asistida IVI, los tratamientos de ovodonación aumentaron un 524% en 2021 con respecto al 2020. En la misma línea, el número de personas interesadas en ser donantes, que asistieron a una primera consulta, se incrementó un 275%. “A muchas les interesa ayudar a otras mujeres o sucede que han atravesado casos cercanos de conocidas con dificultades para concebir”, explica sobre este punto Florencia D’Atri, coordinadora de la Unidad de Ovodonación de la clínica. “Otras dicen que no van a tener hijos y quieren que sus óvulos puedan ayudar a una mujer que no puede concretar su sueño”, agrega en diálogo con este medio. La historia de Liliana y Guillermo: 30 años buscando ser padres Liliana Teler y Guillermo Dunetz se casaron cuando tenían 20 años, hace unos 30 atrás. Tener hijos siempre fue parte no solo de un proyecto familiar sino de un sueño común. “Con 21 empezamos a buscar, decíamos: ‘si viene viene’, pero no llegaba. Ahí arrancaron las consultas con los médicos″, recuerda Liliana. “Estuvimos mucho tiempo con estudios. Los dos teníamos algunos problemas”, agrega. Fue entonces cuando comenzaron con los tratamientos “más sencillos”, según indica, debido a los costos. “No funcionaron, nos dijeron que era muy difícil con nuestras patologías, que necesitábamos fecundación in vitro”, explica. La pareja pudo avanzar con el tratamiento más complejo, entre Buenos Aires y Bahía Blanca, a partir de 1999, en varias ocasiones. Sin embargo no prosperaron y hacia 2008 los especialistas les dijeron que por una cuestión de edad de Liliana, convenía la ovodonación. “Yo tenía muchos temores, no me gustaba la idea, pensaba que podía ser como una incubadora, que podría llegar a rechazar al bebé. Lo trabajé con una psicóloga y recién a los 48 años dijimos ‘es ahora o nunca’”, relata. En qué consiste la ovodonación La ovodonación es una técnica de reproducción asistida de alta complejidad en la que se fertilizan óvulos de una persona donante con los espermatozoides que, según el caso, se seleccionan de un banco de semen, o bien corresponden a la pareja de la persona gestante. Es decir, no se utilizan los óvulos o gametos de quien llevará adelante el embarazo, ni transmitirá la carga genética. Sin embargo, los especialistas recomiendan un límite de edad para realizar el tratamiento. “Va a depender de la mujer receptora, de su estado de salud, de la edad de su pareja, e incluso de cómo está rodeada esa familia. Pero, en general, hasta los 50 años lo solemos hacer”, aclaró la doctora Eva Rodríguez Pazo, coordinadora del programa de Ovodonación de Halitus Instituto Médico. Por eso, Liliana no quiso que transcurriera más tiempo para la implantación del embrión. “Fue un martes, para esta época. A los 7 días me hicieron un análisis de sangre, para saber si la hormona indicaba embarazo, y dio altísima, jamás nos había pasado. Fue una emoción increíble, de no poder creerlo”, cuenta la mujer. “Incluso ahora no podemos creer que compartimos la vida con él”, agrega. Con la voz colmada de emociones, recuerda que el embarazo lo transitó sin ninguna complicación y Pedro llegó al mundo el 20 de mayo del año pasado, en plena pandemia. “Nosotros somos muy creyentes y pensamos que fue un milagro todo. Buscamos un hijo por 30 años, ahora ya tiene uno y cuatro meses”, dice. “La doctora se impresionaba, porque yo ya era menopáusica cuando empecé el tratamiento. Fue muy movilizante todo”, señala. El bebé nació a través de una cesárea, con unos 3 kilos y en excelente estado de salud. En su caso, Guillermo aportó las células reproductoras. “Queremos compartir nuestra historia porque, al igual que me paso a mí, hay gente con mucho miedo sobre esto. Pero te cambia la vida. Cuando tenés a tu hijo en tus brazos no pensás en nada de lo que se te había cruzado antes”, asegura. Ahora, después de pensarlo mucho, decidieron iniciar nuevamente el tratamiento para tener otro bebé. “Nosotros somos papás grandes, de familia chica. Nos gustaría que pudiera estar acompañado el día de mañana”, se ilusiona. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, expresa. Quiénes pueden donar óvulos y cómo es el tratamiento El proceso para este tipo de tratamientos de reproducción asistida se compone de dos pilares: la donante y la receptora. Inicia con un tratamiento similar al que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres donantes, de acuerdo con la explicación de ambas profesionales consultadas por este medio, se realizan una serie de análisis que incluyen una ecografía transvaginal específica para verificar la reserva ovárica y un estudio genético para descartar la fibrosis quística. Los estudios se acompañan con una entrevista psicológica. Las clínicas establecen como límite de edad para donar 32 años.

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