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Hipotiroidismo y autoinmunidad tiroidea en fertilidad

El hipotiroidismo es una menor función de la glándula tiroides y es frecuente en las mujeres en la edad reproductiva. Además, la infertilidad es frecuente en las mujeres con hipotiroidismo. La tiroides regula el normal funcionamiento del organismo como, por ejemplo, lo hace el carburador del automóvil, que cuando falla, repercute en su normal funcionamiento. El hipotiroidismo puede ser primario, cuando es producto de una falla a nivel de la misma tiroides, o secundario por una falla a nivel del eje hipotálamo hipofisario, o al efecto de anticuerpos antitiroideos producidos por el mismo organismo – tiroiditis de Hashimoto. La glándula hipófisis, ubicada en la base del cerebro, produce la hormona estimulante de la tiroides (TSH) que actúa sobre ésta regulando la producción de la hormona tiroidea que va a actuar sobre los distintos órganos del cuerpo.  En el caso de un hipotiroidismo por afectación a nivel del hipotálamo, poco frecuente, la TSH va a estar disminuida. En el caso de una falla a nivel de la misma tiroides, la TSH va a estar elevada. En el caso de una elevación de los anticuerpos antiperoxidasa (ATPO) y/o anticuerpos antitiroglobulina (ATG) puede estar normal o elevada. Cuando los anticuerpos están elevados, mientras no haya daño sobre la tiroides, la TSH va a estar dentro de valores normales y va a aumentar recién cuando con el paso del tiempo, se haya producido el daño afectando su función, momento a partir del cual la TSH se va a elevar.   El hipotiroidismo a su vez puede ser subclínico, es decir sin síntomas, o clínico, con síntomas como: cansancio, caída de cabello, constipación, piel seca, etc. También, infertilidad, fallas de implantación, abortos, y patologías del embarazo más avanzado. Es decir, el hipotiroidismo se puede sospechar, o no, clínicamente, y se va a diagnosticar dosando en sangre la TSH, las hormonas tiroideas T3-T4 y T4libre, así como los anticuerpos ATPO-ATG. El hipotiroidismo clínico tiene que ser tratado, así como el subclínico en caso de infertilidad, antecedentes de fallas de implantación, abortos y patologías del embarazo. Autoinmunidad autotiroidea ¿Qué es? Los anticuerpos antitiroideos (ATPO-ATG) pueden llegar a afectar la fertilidad y la reserva ovárica de distintas maneras. La producción de anticuerpos antitiroideos precede a la falla tiroidea, es decir pueden coexistir durante un tiempo hasta que actúan sobre la función de la tiroides, y pueden llevar a un hipotiroidismo. Si bien hay cada vez más estudios e hipótesis, todavía se desconoce por qué el organismo comienza a generar anticuerpos contra sus propios tejidos, en este caso, la glándula tiroides. ¿Cuál es el desencadenante? Se postula que hay anticuerpos cruzados, que actúan sobre su órgano blanco, pero que pueden actuar también sobre otros. Es ahí donde se cree que los anticuerpos antitiroideos pueden afectar también al ovario, lo que puede llevar a una pérdida temprana de la reserva ovárica o afectar la fertilidad de otras maneras. Hay estudios que demuestran que estos anticuerpos están elevados en un porcentaje mayor de mujeres con fallas ováricas tempranas. ¿Por qué se generan estos anticuerpos?  Una posibilidad es el aumento de la permeabilidad intestinal, como se observa en algunos casos de disfunciones intestinales, y en casos de disbiosis, que es una alteración en la conformación de la microbiota intestinal. Esta mayor permeabilidad deja pasar sustancias que no deberían pasar, generándose una reacción inmunológica autoinmune, con un aumento de la inflamación sistémica. El ejemplo más representativo es la celiaquía, la reacción inmunológica a la ingesta de gluten – una proteína presente en el trigo, cebada, centeno y avena-  en la que se ve afectado el revestimiento epitelial de la pared intestinal y genera una inflamación sistémica que puede afectar según donde actúe tanto la inflamación como los anticuerpos. Por otro lado, si tenemos en cuenta que los ovarios y los testículos son quizás los órganos más sensibles de nuestro organismo, si llegan a ser blanco de ataque de esos anticuerpos y de la inflamación, se puede explicar el porqué de la pérdida de la reserva ovárica y testicular. Es decir, puede ser que en algunos casos sean producto de la inflamación, así como de anticuerpos contra la tiroides que actuando en forma cruzada sobre los ovarios pueden llegar a afectar su función. En conclusión En casos de hipotiroidismo, tanto subclínico como clínico, hay que tratarlo cuando la intención es lograr un embarazo, así como durante el transcurso del mismo. El hipotiroidismo se lo trata con hormona tiroidea, con la dosis adecuada a cada caso. En casos de Tiroiditis de Hashimoto, el hipotiroidismo autoinmune, se lo trata, por un lado, con hormona tiroidea adecuada a cada caso para compensar el menor funcionamiento, y, por otro lado, ante la presencia de valores elevados del o de los anticuerpos (ATPO y/o ATG) se evalúa también la función intestinal, la microbiota, la presencia o no de inflamación sistémica, así como la presencia de otros marcadores de autoinmunidad.  Se indica una dieta antiinflamatoria y medicación para regular el estado inmunológico, y para disminuir o prevenir la inflamación sistémica. En casos de autoinmunidad con eutiroidismo, es decir con normal funcionamiento de la tiroides, se trata con lo comentado para tratar la elevación de los anticuerpos y se controla periódicamente, tratándose con hormona tiroidea recién en el caso de detectarse un hipotiroidismo. Como siempre tener presente los hábitos saludables: minimizar el stress, no ingerir tóxicos, actividad física, dormir bien, yoga, acupuntura, y una correcta alimentación.  

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Hormonas, trombosis y COVID-19: todo lo que hay que saber para evitar complicaciones

Se sabe que la infección por SARS-CoV-2 predispone a la formación de coágulos que obstruyen la normal circulación sanguínea, al igual que ocurre con algunos anticonceptivos orales. Dado que el mismo efecto se observó como consecuencia de algunas vacunas en mujeres jóvenes, Infobae consultó a especialistas La pandemia provocada por el COVID-19 representa un tipo de infección asociada a una respuesta inflamatoria sistémica. Y si bien uno de los principales problemas de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus es su escasa literatura y conocimiento, algo sí está claro luego de más de un año de pandemia, y es que una de las complicaciones que provoca son las trombosis. El mismo efecto se vio en mujeres jóvenes luego de ser inoculadas con vacunas de vector viral desarrolladas por el laboratorio Astrazeneca y la Universidad de Oxford y del laboratorio Johnson & Johnson. Y dado que los anticonceptivos hormonales combinados tienen un ligero riesgo de trombosis, Infobae quiso ahondar con especialistas qué deben tener en cuenta las mujeres al momento de la utilización de anticonceptivos hormonales en la era del COVID, qué se recomienda que hagan con su anticoncepción oral aquellas que atraviesa un cuadro de COVID y si deberían tener algún cuidado antes de vacunarse con alguna de las formulaciones que informaron casos de trombosis como evento no deseado. “Hoy sabemos que la infección por SARS-CoV-2 predispone a complicaciones trombóticas (generación de coágulos que obstruyen la normal circulación sanguínea) tanto venosas como arteriales por múltiples mecanismos. Cuando hablamos de trombosis venosa nos referimos a las que ocurren en las venas profundas de los miembros inferiores (trombosis venosa profunda o TVP) y/o a las que comprometen las arterias pulmonares (tromboembolismo de pulmón o TEP)”. La médica hematóloga Carina Gumpel (MN 102958) es la coordinadora del Grupo Hemostasia en la Mujer del Grupo Argentino de Hemostasia y Trombosis y ante la consulta de este medio precisó que “es muy común que durante el cuadro agudo los pacientes presenten una gran debilidad que los lleve a pasar gran parte del día en reposo. Esta inmovilización es un factor muy importante en cuanto al riesgo de desarrollo de trombosis. Pero además, esta infección tiene un mecanismo que le es propio, el de inmuno trombosis secundario a la gran inflamación que genera y al daño endotelial directo”. En los pacientes más críticos que requieren internación, y especialmente en aquellos que necesitan ser asistidos en las unidades de cuidados intensivos, todos estos mecanismos se potencian. Por otro lado, los tratamientos hormonales, ya sea anticonceptivos o terapias de reemplazo hormonal en mujeres postmenopáusicas, incrementan el riesgo de padecer una trombosis. Sin embargo, los estrógenos podrían tener un rol protector dado que en general la mortalidad en mujeres suele ser menor comparada con los hombres (1,7 % versus 2,8 % respectivamente). “En el devenir de la pandemia, surgieron muchos interrogantes con respecto a la anticoncepción, dado que el COVID-19 tiene un conocido aumento del riesgo de trombosis”, apuntó en tanto la médica ginecóloga de Halitus Instituto Médico María Elisa Moltoni (MN 114737). – ¿Qué se recomienda que haga con su anticoncepción oral una mujer que atraviesa el cuadro de COVID de cara a evitar complicaciones? – Gumpel: En cuanto a las recomendaciones en mujeres en tratamiento con anticonceptivos orales que contraen la infección por SARS-Cov-2, no contamos con estudios prospectivos, motivo por el que las guías de consenso no siempre coinciden. En general las mujeres que cursan cuadros leves podrían continuar con el tratamiento con anticonceptivos mientras que en aquellas que requieran ser hospitalizadas las guías no son tan claras puesto que si bien algunas recomiendan suspenderlos, sabemos que la coagulación tarda entre seis y ocho semanas en retornar a valores normales. De todas maneras en el caso de internaciones está indicado la prevención de trombosis con heparina. Es muy importante destacar que en todos los casos las recomendaciones deben ser individualizadas, teniendo en cuenta otros factores de riesgo que pueda tener cada mujer, por lo que es fundamental la consulta con un médico especialista. – Moltoni: Muchas de las recomendaciones existentes sobre cómo manejar la anticoncepción se basan en opiniones de expertos, y todas consideran distintos escenarios clínicos. Si bien hay diferentes opiniones, la mayoría de las recomendaciones médicas al respecto, incluyendo las de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA), a la cual pertenezco, sugieren no suspender la anticoncepción hormonal combinada en mujeres con COVID leve sin otros factores de riesgo para trombosis, ni en mujeres sanas expuestas a COVID. En mujeres con COVID grave, como aquellas que requieren hospitalización en cuidados intensivos o que tienen COVID con neumonía y otros factores de riesgo de trombosis, puede considerarse el traspaso hacia otro método anticonceptivo como anticoncepción hormonal sin estrógenos o suspensión del anticonceptivo. De todos modos, ese grupo de mujeres suelen ser de mayor edad o en situación de menopausia y entonces de por sí ya no estarían utilizando métodos hormonales. Desde ya que estas recomendaciones no reemplazan el juicio del profesional tratante. – Se sabe que hay tratamientos hormonales que aumentan el riesgo de enfermedad tromboembólica, ¿cuál es la proporción de mujeres que sufren trombosis por el uso de anticonceptivos orales versus el riesgo de padecer esta complicación a causa del COVID-19? – Gumpel: Los anticonceptivos orales combinados (estrógenos + progestágenos) incrementan el riesgo de trombosis. Para las mujeres que presentan un riesgo aumentado existen opciones como los anticonceptivos orales que sólo contienen progestágenos o los dispositivos intrauterinos con o sin hormonas. Serán los especialistas ginecólogos quienes aconsejarán para cada caso cuál es la mejor opción. La probabilidad de presentar una trombosis venosa en mujeres jóvenes en edad fértil es de 1/10000. Y se sabe que los anticonceptivos orales combinados incrementan el riesgo por cinco. En mujeres que no tienen una predisposición especial el riesgo absoluto sigue siendo bajo. En el caso del COVID-19, la probabilidad de presentar una trombosis varía mucho de acuerdo al grado de severidad o de compromiso por la infección. En pacientes asintomáticos o con síntomas leves o bien aquellos

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