Fertilidad

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Una puso el óvulo, la otra llevó el embarazo y hoy celebran por dos con su hija

Julia y Silvina tuvieron a Ernestina por el método ROPA, una técnica de fertilización que duplicó la demanda en dos años. “El 11 de diciembre nos enteramos de que estábamos embarazadas. Nos abrazamos y lloramos porque estuvimos buscándolo desde hace cuatro años”. Es la alegría de una doble maternidad compartida por Julia Schroh (33) y Silvina Natucci (40) quienes, junto a la beba de dos meses y Martina (22), la primera hija de Silvina, integran una familia ensamblada. Mientras acomodan la cámara del teléfono para hablar con Clarín, subrayan que “este Día de la Madre va a ser un amanecer distinto, tomando mate con la gordita en la cama”. El método ROPA fue descripto por primera vez en 2010, como una variante significativa dentro de las técnicas de fertilización asistida. Consiste en un procedimiento de alta complejidad que se realiza en una pareja de mujeres y permite que ambas “pongan el cuerpo” para esperar la llegada del hijo. Una se somete a la estimulación ovárica para extraer sus óvulos y fecundarlos, y la otra recibe en su útero el embrión, que suele formarse con semen de un donante anónimo, y gesta el embarazo. Junto con la inseminación artificial y la fecundación in vitro (FIV) constituye una de las alternativas que tienen dos personas del sexo femenino para ser madres. “Si bien no va a tener su genética, quien lleve adelante el embarazo también le va a dar una impronta al futuro bebé por medio de la epigenética, es decir, la influencia del medio ambiente sobre los genes, activándolos o silenciándolos en su expresión”, explica Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico. “Elegimos este método por sobre los otros porque queríamos que Ernestina fuera de las dos. Nos pareció la forma más cercana de tener un hijo juntas», revelan las flamantes mamás mientras Silvina amamanta a la pequeña y remarcan que la decisión de quién aportó el material genético y quién el “nido” para gestar el bebé se basó en la edad. “Preferimos que Julia acompañara con sus óvulos porque son más fuertes”, comenta Silvina. Método ropa: una tendencia en aumento El número de mujeres que deciden tener un hijo en el contexto de una pareja igualitaria, va en aumento. De acuerdo a un relevamiento de Clarín, el número de consultas para concebir mediante el método ROPA se duplicaron este año con respecto a los registros del 2019. A pesar de que durante el 2020 hayan estado reducidas por la cuarentena más estricta, se estima que alcanzaron un crecimiento cercano al 30%, según los centros consultados. “Las mujeres se animan a preguntar cada vez más, y no de forma esporádica como antes, porque ven otras parejas que lo han realizado. Existe mayor información sobre los temas de fertilidad. Por suerte, la gran diversidad sobre las formas de constituir una familia está más aceptada y naturalizada en la sociedad”, entiende Laura Elberger, médica ginecóloga y especialista en Medicina Reproductiva, quien ya realizó 22 procedimientos con esta técnica en lo que va del año. Ernestina Schroh Natucci nació el 10 de agosto de este año y acapara las miradas de todo Coronel Suárez. Fue gestada a partir de los óvulos de Julia implantados en el vientre de Silvina. El Concejo Deliberante de esa localidad bonaerense declaró de interés legislativo municipal su inscripción en el Registro de las Personas, destacando la valentía y sensibilidad de las dos mamás, quienes participaron en forma activa en el embarazo mediante la Recepción de Ovocitos de la Pareja o Método ROPA (por sus siglas). Desde Halitus, coinciden en que el aumento se debe a la mayor difusión del tratamiento. Pero también lo atribuyen a la cobertura por parte de las prepagas y obras sociales, conforme a la ley de reproducción médicamente asistida. “El costo del tratamiento es prácticamente igual al de una fertilización in vitro”, indican. Pasqualini refiere que en 2019 se realizaron 4 métodos ROPA, mientras que en lo que va de 2021 -el año en que se animaron a concurrir en “estado de pareja” y no como “mujer sola”- ya se practicaron 13 tratamientos. Por su parte, Romina Pesce, miembro del Servicio de Reproducción del Hospital Italiano añade: «En los últimos años, hubo una convergencia entre los avances técnicos (optimización de técnicas de reproducción asistida -TRA-) y la legislación nacional. La tasa de éxito del método ROPA es una de las más altas en tratamientos de reproducción asistida. Supera el 50% de probabilidad de embarazos, con una tasa acumulativa mayor al 75%». El valor de estos tratamientos de alta complejidad en forma particular puede rondar entre los $ 240.000 y los $ 300.000. «Es difícil hablar de costos porque la medicación empleada y muchos de los insumos están dolarizados», aclara Pesce. ¿Cómo es el procedimiento? Los especialistas consultados describen que el método ROPA comienza con una estimulación ovárica con medicación hormonal inyectable que se motoriza mediante controles ecográficos para evaluar el crecimiento de los folículos donde madurarán los óvulos. Cuando llegan al tamaño preovulatorio, en general alrededor del día 13 del ciclo, se programa la aspiración folicular para obtener los óvulos. Una vez conseguidos los óvulos, se fecundan con el semen de un donante anónimo en el laboratorio. Los embriones resultantes se dejan en cultivo entre 3 y 6 días, y se controla su evolución hasta la transferencia. La punción, que se realiza con una sedación para que no cause dolor, es un procedimiento corto y ambulatorio. “Ese día ya debemos tener en el centro de fertilidad la muestra de semen del donante, y se realiza la fertilización de los óvulos y el semen mediante técnicas de alta complejidad (FIV/ ICSI)”, especifica Elberger. En paralelo, se prepara el útero de la mujer que va a recibir el embrión. Se hace un seguimiento para ver el endometrio. Si se obtuvieron óvulos, se hacen embriones con el semen donado, y luego se transfieren a la mujer que va a llevar el embarazo. “Es exactamente lo mismo que una fertilización in vitro convencional solo que la transferencia se realiza en la mujer que va a llevar adelante

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Crecen los embarazos con óvulos donados: “Buscamos un hijo por 30 años y ahora vamos por el segundo bebé”

Los tratamientos de ovodonación se retomaron e incluso aumentaron en algunas clínicas después de la etapa más dura de la pandemia. Las historia de Liliana – 51 años- que busca ampliar su familia con Pedro, y la de una mujer que tuvo a su hija con donación también de esperma: “No se parece nada a mí y es lo que menos me interesa”. Liliana tiene todo listo. Ya está en Buenos Aires, a donde viajó junto a Guillermo, su marido, desde Bahía Blanca para iniciar un tratamiento que no es nuevo para ellos. Hace dos años, con una mezcla de ilusión, ansiedad y miedo, depositaban las tres décadas de búsqueda, esperanza y también frustración en la implantación de un embrión que les cambiaría por completo la vida. La ovodonación, o donación de óvulos permitió que trajeran al mundo a Pedro, que cumplió un año en mayo. Ahora, la mujer de 51 años se prepara para iniciar el proceso nuevamente y tener otro bebé. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, dice. Si bien en los meses más intensos de la pandemia en el país las consultas bajaron, de acuerdo con el relevamiento de TN.com.ar, este año los tratamientos se retomaron y en algunos centros incluso aumentaron. De acuerdo con los registros del centro de reproducción asistida IVI, los tratamientos de ovodonación aumentaron un 524% en 2021 con respecto al 2020. En la misma línea, el número de personas interesadas en ser donantes, que asistieron a una primera consulta, se incrementó un 275%. “A muchas les interesa ayudar a otras mujeres o sucede que han atravesado casos cercanos de conocidas con dificultades para concebir”, explica sobre este punto Florencia D’Atri, coordinadora de la Unidad de Ovodonación de la clínica. “Otras dicen que no van a tener hijos y quieren que sus óvulos puedan ayudar a una mujer que no puede concretar su sueño”, agrega en diálogo con este medio. La historia de Liliana y Guillermo: 30 años buscando ser padres Liliana Teler y Guillermo Dunetz se casaron cuando tenían 20 años, hace unos 30 atrás. Tener hijos siempre fue parte no solo de un proyecto familiar sino de un sueño común. “Con 21 empezamos a buscar, decíamos: ‘si viene viene’, pero no llegaba. Ahí arrancaron las consultas con los médicos″, recuerda Liliana. “Estuvimos mucho tiempo con estudios. Los dos teníamos algunos problemas”, agrega. Fue entonces cuando comenzaron con los tratamientos “más sencillos”, según indica, debido a los costos. “No funcionaron, nos dijeron que era muy difícil con nuestras patologías, que necesitábamos fecundación in vitro”, explica. La pareja pudo avanzar con el tratamiento más complejo, entre Buenos Aires y Bahía Blanca, a partir de 1999, en varias ocasiones. Sin embargo no prosperaron y hacia 2008 los especialistas les dijeron que por una cuestión de edad de Liliana, convenía la ovodonación. “Yo tenía muchos temores, no me gustaba la idea, pensaba que podía ser como una incubadora, que podría llegar a rechazar al bebé. Lo trabajé con una psicóloga y recién a los 48 años dijimos ‘es ahora o nunca’”, relata. En qué consiste la ovodonación La ovodonación es una técnica de reproducción asistida de alta complejidad en la que se fertilizan óvulos de una persona donante con los espermatozoides que, según el caso, se seleccionan de un banco de semen, o bien corresponden a la pareja de la persona gestante. Es decir, no se utilizan los óvulos o gametos de quien llevará adelante el embarazo, ni transmitirá la carga genética. Sin embargo, los especialistas recomiendan un límite de edad para realizar el tratamiento. “Va a depender de la mujer receptora, de su estado de salud, de la edad de su pareja, e incluso de cómo está rodeada esa familia. Pero, en general, hasta los 50 años lo solemos hacer”, aclaró la doctora Eva Rodríguez Pazo, coordinadora del programa de Ovodonación de Halitus Instituto Médico. Por eso, Liliana no quiso que transcurriera más tiempo para la implantación del embrión. “Fue un martes, para esta época. A los 7 días me hicieron un análisis de sangre, para saber si la hormona indicaba embarazo, y dio altísima, jamás nos había pasado. Fue una emoción increíble, de no poder creerlo”, cuenta la mujer. “Incluso ahora no podemos creer que compartimos la vida con él”, agrega. Con la voz colmada de emociones, recuerda que el embarazo lo transitó sin ninguna complicación y Pedro llegó al mundo el 20 de mayo del año pasado, en plena pandemia. “Nosotros somos muy creyentes y pensamos que fue un milagro todo. Buscamos un hijo por 30 años, ahora ya tiene uno y cuatro meses”, dice. “La doctora se impresionaba, porque yo ya era menopáusica cuando empecé el tratamiento. Fue muy movilizante todo”, señala. El bebé nació a través de una cesárea, con unos 3 kilos y en excelente estado de salud. En su caso, Guillermo aportó las células reproductoras. “Queremos compartir nuestra historia porque, al igual que me paso a mí, hay gente con mucho miedo sobre esto. Pero te cambia la vida. Cuando tenés a tu hijo en tus brazos no pensás en nada de lo que se te había cruzado antes”, asegura. Ahora, después de pensarlo mucho, decidieron iniciar nuevamente el tratamiento para tener otro bebé. “Nosotros somos papás grandes, de familia chica. Nos gustaría que pudiera estar acompañado el día de mañana”, se ilusiona. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, expresa. Quiénes pueden donar óvulos y cómo es el tratamiento El proceso para este tipo de tratamientos de reproducción asistida se compone de dos pilares: la donante y la receptora. Inicia con un tratamiento similar al que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres donantes, de acuerdo con la explicación de ambas profesionales consultadas por este medio, se realizan una serie de análisis que incluyen una ecografía transvaginal específica para verificar la reserva ovárica y un estudio genético para descartar la fibrosis quística. Los estudios se acompañan con una entrevista psicológica. Las clínicas establecen como límite de edad para donar 32 años.

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Embarazo y fertilidad: tratamientos para mujeres con síndrome de ovario poliquístico

Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico, lo que demora el acceso a tratamientos para ser madre. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) tiene una prevalencia en la población del 8 al 12% y afecta a mujeres en edad reproductiva. El reconocimiento de los síntomas y un diagnóstico adecuado permite acceder a tratamientos para poder quedar embarazada. Hasta el momento, la causa del SOP es desconocida aunque se presume multifactorial, con la combinación tanto de factores genéticos como ambientales. Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico. «Esto es así porque tiene una amplia expresión clínica y puede subdiagnosticarse si sólo se tratan los síntomas en forma aislada. Al mismo tiempo, tienden a surgir en la adolescencia lo que presenta un mayor desafío para el diagnóstico, porque los síntomas se superponen con rasgos comunes del desarrollo puberal, como por ejemplo el acné», explicó la Dra. Carolina Tomatis. La poliquistosis ovárica u ovario poliquístico es una condición que afecta a mujeres en edad reproductiva, por lo que «otro motivo de consulta suele ser la infertilidad asociada a falta de ovulación», advirtió la ginecóloga. «Se pueden emplear drogas inductoras como el letrozole o clomifeno y en caso de falta de respuesta se indican gonadotrofinas, que son hormonas inyectables», añadió. En el caso de las pacientes con obesidad y deseo reproductivo es muy importante comenzar la búsqueda con el peso adecuado, ya que -según la médica- las tasas de éxito de los tratamientos disminuyen hasta un 50% y son frecuentes las complicaciones durante el embarazo como el aborto, la diabetes gestacional y la hipertensión. ¿Cómo se diagnostica? Como abarca un gran espectro de manifestaciones clínicas, para poder diagnosticarla se tienen que presentar 2 de los siguientes parámetros, según un consenso médico realizado en Rotterdam 2013:  Aumento de los andrógenos en sangre (testosterona libre, 17OH progesterona , androstenediona, DHEA) o signos clínicos del aumento de los mismos (acné, hirsutismo, alopecia, seborrea). Alteraciones del ciclo (atrasos menstruales o falta de menstruación). Presencia por ecografía transvaginal al comienzo del ciclo con más de 10 folículos por ovario o volumen ovárico aumentado. «Es importante aclarar que se trata de la presencia de folículos ováricos, que contienen dentro el ovulo y suelen estar en el ovario en un número menor a 10. Es frecuente que las pacientes confundan aumento en el número normal de folículos con quistes ováricos», remarcó Tomatis. ¿Qué riesgos tiene? «Se asocia en un 50% de los casos con obesidad o sobrepeso, incremento de los valores de insulina con mayor riesgo de prediabetes o diabetes mellitus tipo 2, dislipemia con predominio de la elevación de los triglicéridos, configurándose el síndrome metabólico y su consecuente aumento del riesgo cardiovascular», señaló la especialista. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de cuál haya sido el motivo de consulta y la etapa de la vida en la que se encuentre la paciente. Aquellas que presenten sobrepeso deberán contar con la evaluación de un nutricionista y realizar dieta y ejercicio. Si el signo prevalente es el hiperandrogenismo (presencia excesiva de andrógenos), se pueden emplear fármacos antiandrogénicos. Si presenta hirsutismo (crecimiento excesivo de vello de distribución varonil) se puede recurrir a la depilación láser, en cambio si el principal motivo de consulta son las alteraciones del ciclo pueden emplearse anticonceptivos o progesterona. Muchas pacientes cursan con insulinoresistencia. La insulina es una hormona secretada en el páncreas y es la que permite la entrada de glucosa a las células de todo el cuerpo. Cuando la insulina no cumple su función el páncreas incrementa su producción para compensar, lo que genera mayor síntesis de testosterona en el ovario y eso agrava los signos de exceso de andrógenos ya descriptos. «Parte del tratamiento consiste en administrar fármacos insulinosensibilizadores como la metformina, que permite corregir los niveles de glucosa circulante y también ayuda a mejorar la ovulación», aseguró Tomatis. En el último tiempo, diversas investigaciones apuntan a la composición de la flora bacteriana intestinal como potencial desencadenante del síndrome o causal de las diferentes maneras de presentación clínica, por lo cual el empleo de probióticos, prebióticos y agentes simbióticos pueden ser una nueva herramienta terapéutica para su tratamiento. Si bien el síndrome no tiene cura es factible su tratamiento en un marco multidisciplinario entre el endocrinólogo, nutricionista y ginecólogo. Link Noticia Original

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Los mitos del Covid y el embarazo

Lo que hay saber ante el miedo y la confusión, y por qué no es necesario suspender la búsqueda de un bebé. Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus hasta ahora, muchas son las dudas que fueron evacuadas con el correr del tiempo. Sin embargo, lo cierto es que hay muchas otras que persisten, como es el caso del miedo a la vacunación en mujeres embarazadas. A pesar de la desinformación, lo cierto es que al día de hoy se sabe que lo mejor que puede hacer una persona gestante es aplicarse las dosis de cualquiera de las vacunas que hoy se dan en el país, y es eso sobre esto que el obstetra Ariel Masquef y el doctor Agustín Pasqualini contestaron una serie de preguntas respecto a los mitos del embarazo y el Covid-19. ¿Por qué hay cada vez más embarazadas que cursan el COVID de forma grave? Es cierto que en los últimos meses vemos un mayor número de contagios en pacientes embarazadas y con manifestaciones más graves de la enfermedad. Esto se acentúa en el tercer trimestre de embarazo por la limitación que tienen en la parte respiratoria. Aunque estén sanas, el embarazo mismo las hace más susceptibles a complicaciones. La predisposición a hacer estas formas graves se relaciona con la inmunosupresión fisiológica del embarazo y la limitación que tienen estas mujeres. Sus pulmones están más colapsados por el crecimiento del abdomen de abajo hacia arriba y el diafragma que se eleva. Esta situación les genera menor capacidad ventilatoria, si a eso se suma el COVID, hay una mayor predisposición a tener complicaciones que el resto de la población. ¿Se debe posponer la búsqueda del embarazo? No. Esto no significa que las mujeres que están buscando un embarazo deban posponerla. ¿Hay que vacunarse contra el COVID estando embarazada o en búsqueda? Si, hay que vacunarse en cualquier trimestre del embarazo con cualquiera de las tres vacunas que están hoy disponibles, salvo que el médico de cabecera indique que alguna en particular no se puede aplicar. Pero cualquiera de las tres vacunas que están en Argentina son aptas para mujeres embarazadas. Lo bueno es que en estas últimas semanas se abrió la vacunación para todas en todos los trimestres del embarazo e incluso para madres lactantes. Así, podemos protegerlas, al tiempo que generar una inmunidad en la población para poder avanzar hacia la “normalidad”. ¿Si estoy en tratamiento de fertilidad también debo vacunarme? También es importante priorizar la vacunación. Ya sea que esté por comenzar una estimulación ovárica, o si justo se está estimulando y le llega el turno para vacunarse. Lo único que quizás hay que evaluar es no vacunarse el día previo a la captación de óvulos o la transferencia embrionaria, pero solo para evitar algún síntoma común de la vacunación, como fiebre justo para ese momento. Para resumir, puede ser antes, durante y después de un tratamiento de fertilidad, o durante la búsqueda del embarazo, o en el embarazo en cualquier trimestre, o en mamás lactantes. Lo que se está tratando de lograr es que, de cursar la enfermedad, sea de manera moderada y evitar los casos graves. ¿Existen riesgos para el bebé? No hay al momento ni demostrado ni publicados, riesgos para el bebé. Todavía tampoco está demostrada la transmisión vertical, pasaje del virus de la madre al feto. Pero se creería que los anticuerpos en vacunadas darían protección al recién nacido. Por eso al momento del nacimiento la mamá tiene que tomar las medidas y los recaudos en caso de ser positiva, por ejemplo, darle la teta con un barbijo N 95, pero no suprimir la lactancia. ¿Qué consideraciones tengo que tener en cuenta para saber si es necesario aplicarme la vacuna estando embarazada? Ningún tipo de consideración salvo que el médico tratante sugiera no vacunarse por alguna patología determinada. Pero no hay al momento documentadas ninguna contraindicación para las embarazadas que cursan un embarazo normal. Se sabe que las plataformas de producción de las vacunas son seguras en el embarazo y hay evidencia de estas plataformas como la vectorial, virus inactivado o las de ARN mensajero, en otras enfermedades. Es importante recordar que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos afirma que “no se detectó ningún problema de seguridad para las personas embarazadas que se vacunaron contra el Covid-19 o para sus bebés”. Por eso se recomienda en cualquiera de los tres trimestres con cualquiera de las tres vacunas disponibles.

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Del home office al home in vitro: cómo la pandemia potenció los tratamientos de fertilización en el hogar

Si bien es una práctica que ya existía, con la pandemia aumentaron los tratamientos en casa. Especialistas consultados por Infobae aseguraron que se gana más tiempo y menos estrés Hacerlo en casa. Seguramente, esta frase, que se asemeja quizás a un slogan de TV, la recordaremos en unos años con asombro por -precisamente-, la cantidad de cosas que hicimos en nuestro hogar mientras vivimos en pandemia. Ya lo dijo recientemente Pilar Sordo a Infobae: “La casa se convirtió en un potente símbolo de este tiempo”. Lo cierto es que, aún con el coronavirus delante, la vida siguió su curso para muchos. En este nuevo universo, se replantearon todo tipo de situaciones en materia de psicología y vínculos: desde las relaciones de pareja, pasando por la familia, hasta la propia procreación. Es aquí donde, muchas parejas que tienen problemas para tener hijos, siguieron recurriendo a los tratamientos de fertilización in vitro, una cuestión que antes quedaba solo supeditada al consultorio. “La gente no puede viajar y tiene más tiempo para estar en casa y pensar en lo que quiere hacer. Muchas veces se despierta el deseo de ser padres”, dijo a Infobae Marisa Geller, ginecóloga especialista en fertilidad, directora médica de In Vitro Buenos Aires. Son varios los especialista que vienen alertando sobre que los productos químicos están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana y ellos pueden ser responsables de una crisis de fertilidad en la especie humana. De acuerdo con la médica ambiental Shanna Swan, advirtió recientemente que en pocos años podríamos estar viendo una reducción considerable de los embarazos naturales. Swan es profesora de medicina ambiental y salud pública de la escuela de medicina Mout Sinai en Nueva York y estudia las tendencias de fertilidad en las personas. Hace unos cuatro años documentó cómo el recuento promedio de los espermatozoides entre los hombres occidentales se ha reducido a menos de la mitad en los últimos años. En su nuevo libro, Count Down, aborda estas temáticas y pone la lupa sobre los químicos presentes en los plásticos y demás productos de consumo humano, un factor fundamental para entender por qué nuestra especie está bajando considerablemente sus niveles de fertilidad. Lo cierto que, al igual que el tan mentado “home office”, esa nueva rutina laboral que algunas empresas han adoptado para sus empelados, los tratamientos de fertilización tienen como nunca antes, un primer correlato que se da en el hogar. “El sistema de “FIV en casa” surge como una sugerencia de las pacientes en este contexto de pandemia, donde las personas se han acostumbrado a movilizarse lo menos posible de su casa como medida de seguridad y se han adaptado a la virtualidad. Asimismo también por una cuestión de comodidad ya que muchas de las pacientes realizan home office y de esta manera pueden continuar con sus actividades sin perder tiempo. Por otro lado, contribuye a disminuir la circulación de gente y también una menor circulación de pacientes en la institución alineado con la política de extremar los cuidados”, indicó a Infobae Gastón Rey Valzacchi, director y presidente de Grupo Procrearte, médico andrólogo, especializado en medicina reproductiva. Pero, ¿de que trata el tratamiento de fertilización en casa? ¿Hasta que etapa se puede realizar? ¿Es conveniente? Básicamente, esta práctica consiste en que las pacientes puedan realizar en sus casas la mayor parte del tratamiento. “La FIV tiene una primera etapa que consiste en la estimulación de la ovulación que dura aproximadamente unos 10 días, donde la paciente debe aplicarse diariamente medicación y debe realizar controles ecográficos que van mostrando la respuesta que va teniendo. Habitualmente para todo esto las pacientes debían concurrir a la institución. El programa FIV en casa consiste en realizar toda esta etapa sin necesidad de movilizarse de su hogar, para ello utiliza medicación que se puede autoadministrar y que se envía a la casa y personal de la institución concurre al domicilio para realizar los controles ecográficos”, explicó Rey Valzacchi. Y agregó: “De esta manera la paciente solo debe movilizarse para realizar específicamente la captura ovocitaria y la transferencia embrionaria. Estos momentos evidentemente deben realizarse en un quirófano por lo que no es factible modificarlo. El sistema se centra en hacer mucho más amigable el tratamiento, que es lo que se ha buscado en los tratamientos de reproducción asistida en los últimos años”. Tanto la aspiración folicular y la transferencia, obviamente son en la clínica. Ya que se requiere del laboratorio de Fecundación in vitro y el quirófano de baja complejidad para realizar ambos procedimientos. Fernando Neuspiller, tocoginecólogo y especialista en reproducción asistida, director del centro de salud IVI Buenos Aires, explicó respecto a la estimulación ovárica que “el único requisito es que quien realice las ecografías tenga una noción precisa de como es una estimulación de la ovulación, lo que esperamos de ella y saber a la perfección cómo realizar monitoreos de la ovulación”. Neuspiller coincidió en que el objetivo de realizar este tipo de seguimiento, tanto de las consultas como el seguimiento ecográfico a distancia, es ayudar a los pacientes desde un inicio para evitar el traslado sobre todo de aquellos pacientes del interior y del exterior. “Hay que recordar también que al ser una clínica global, aproximadamente el 10% de nuestros pacientes no están en Argentina al momento de iniciar su tratamiento o por el contrario se encuentran en Argentina para iniciar y por ejemplo terminarlo en Madrid, Valencia o New Jersey. La idea es disminuir el estrés y hacer los tratamientos lo más amigable posibles”, dijo Neuspiller a Infobae. Sergio Pasqualini, director y Presidente de Fundacion REPRO, el centro de fertilidad por el que ya pasaron más de 170.000 pacientes, testigo a su vez de más de 25.000 nacimientos, 8000 de los cuales fueron por AC, es un convencido de que se fue aprendiendo con los cambios obligados por la pandemia. “Se fueron haciendo los tratamientos de fertilización in vitro mas amigables para las pacientes”, expresó a Infobae. Y graficó: “Pasamos de inyecciones diarias aplicadas por vía intramuscular, a inyecciones mas

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Cómo se elige la donante y otras cinco dudas frecuentes sobre la ovodonación

Los avances en medicina reproductiva hoy permiten el acceso a técnicas que revolucionaron la especialidad. La globalización hace posible contactar a personas y pacientes de todo el mundo que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. La globalización fue un gran aliado de la medicina reproductiva. En primer lugar, porque permitió acceder y participar en las investigaciones y técnicas que revolucionaron la especialidad. En segundo, porque permite contactar a personas y pacientes del mundo entero que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. «El ejemplo más común suele ser el útero subrogado, técnica en la que muchos pacientes deciden fuera del país la portadora. Sin embargo, se manifiesta cada vez más en otra práctica muy utilizada: la donación de gametos o también conocida como ovodonación». Sergio Pasqualini, destacó que en la Argentina «donar óvulos es un acto voluntario y anónimo. Pero, sobre todo es un acto de amor. Es dar la oportunidad para que personas con el fuerte deseo de ser padres, puedan lograrlo». El especialista en fertilidad respondió las preguntas más frecuentes en torno a la práctica. ¿Qué es la ovodonación? Es una técnica de fertilización asistida de alta complejidad (FIV/ICSI) que utiliza óvulos de una mujer donante para ser fertilizados por los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, según sea el caso. En este proceso, los óvulos donados son fertilizados con los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, para lograr el embrión que será transferido al útero de la mujer que va a llevar adelante el embarazo. ¿Cuándo se recurre a ella? Se indica cuando la mujer no puede producir óvulos propios que le permitan lograr el embarazo: falla ovárica precoz, edad materna avanzada, incapacidad de producir óvulos aptos para procedimientos FIV/ICSI, y algunos trastornos genéticos; así como también en casos de hombres solos y de parejas homosexuales que deseen tener un hijo, por medio de la subrogación de vientre. ¿Cómo se buscan las donantes? En general, los centros de fertilidad tienen un programa de donación de óvulos que buscan donantes por distintas vías. También existe la opción de realizar estos tratamientos con óvulos vitrificados traídos del exterior, en el marco de convenios con diferentes bancos de gametas. ¿Cómo se selecciona y estudia a la donante? La mujer que dona para nuestro programa tiene no más de 32 años, en general menos de 30. Se le realiza una primera entrevista informativa donde se evalúa si reúne las condiciones generales para ser donante. Se confecciona la historia clínica, para la que se analizan sus antecedentes tanto personales como familiares. Pasada esta primera entrevista, se le realiza un control clínico y ginecológico, se hace una consulta con nuestra psicóloga así como con nuestra genetista, quien realiza el árbol genealógico para descartar sospecha de patología de origen genético. Además, se efectúan estudios de sangre de rutina, hormonal, infectológico y estudios genéticos de los cromosomas para descartar ser portador de alguna de las mutaciones de la fibrosis quística. La potencial donante tiene que pasar por todos estos pasos para luego ingresar al programa de donación de óvulos. Últimamente, se suma la posibilidad de estudiar en la donante, de forma optativa, la presencia de mutaciones recesivas (genes alterados), ya que si la pareja llegase a tener el mismo gen mutado podría dar origen a un hijo con la enfermedad y no ser simplemente un portador. ¿Cómo se elige a la donante? La donante se selecciona por sus características físicas; en general, buscando las similares a las de la receptora. Se toma en cuenta el grupo étnico, contextura física, peso y altura, color de piel, de cabello y el de los ojos. En la Argentina, así como en otros países, la donación de óvulos es anónima, ofreciendo en algunos centros del exterior un sistema de reconocimiento facial para buscar entre las donantes a la que más se parece a la receptora. En países donde no rige el anonimato la selección la hace la propia paciente receptora ingresando al catálogo donde van a encontrar fotos y demás características para poder seleccionar su donante. ¿Óvulos frescos u óvulos vitrificados? Generalmente, los tratamientos se realizan con óvulos en fresco, sincronizando los ciclos de la donante con los de las receptoras. A las donantes se les estimulan los ovarios para obtener los óvulos, y a las receptoras se les indica estrógenos y progesterona para preparar al endometrio para recepcionar al embrión. Es por eso que no importa si la receptora tiene menstruaciones o no, si funcionan sus ovarios o no, si tiene ovarios o no. Lo importante es que tenga un útero normal y la capacidad de llevar adelante el embarazo. El tratamiento con óvulos criopreservados evita tener todo preparado para realizar un tratamiento con óvulos en fresco, que la donante por algún motivo en ese ciclo no responda satisfactoriamente a la estimulación ovárica realizada, o que produzca óvulos de mala calidad y se tenga que cancelar el ciclo. Además, se evita el tiempo de demora para realizar el tratamiento, que varía dependiendo de la cantidad de pacientes en espera para realizarlo (cuando se efectúa con óvulos en fresco). «La salud debe entenderse como un todo. Por eso, es fundamental trabajar de manera integral con foco en el cuerpo y también en la mente. Existen múltiples caminos para la concepción», finalizó.

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¿Pueden vacunarse contra el COVID-19 las personas en tratamiento de fertilidad o embarazadas?

Especialistas locales e internacionales responden y llevan tranquilidad ante una de las dudas surgidas durante la pandemia. Consejos y recomendaciones para no caer en las falsas afirmaciones Desde el comienzo de la actual pandemia por COVID-19, hemos visto la rapidez con la que se propaga la desinformación sobre las vacunas que la ciencia desarrolló para terminar con esta amenaza que ya contagió a 205 millones de personas y mató a 4,3 millones en todo el mundo. Sobre la vacunación frente al coronavirus están surgiendo numerosas fake news y una de ellas es esta: “las vacunas afectan a la fertilidad tanto de hombres como de mujeres”. Una afirmación totalmente falsa según han confirmado numerosos expertos. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaron: “La OMS nunca aprobaría vacunas de las que se sospeche que pueden afectar a la capacidad de una persona para concebir”. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU coinciden en esta misma línea y aseguran que si se está buscando un embarazo ahora, o se tiene pensado hacerlo en el futuro, la mujer puede vacunarse contra la COVID-19 sin ningún problema: “En la actualidad no existe evidencia de que alguna vacuna, incluida la vacuna contra la COVID-19, cause problemas de fertilidad en mujeres o en hombres, ni problemas para lograr el embarazo”. Ahora bien, los CDC no recomiendan realizarse una prueba de embarazo de rutina antes de vacunarse contra la COVID-19. “Si está tratando de quedar embarazada no es necesario que se evite el embarazo tras vacunarse”, aclaran. “Las vacunas contra COVID-19 hay que aplicarlas cuando estén disponibles para cada uno. Si está buscando un embarazo, tiene que vacunarse contra el coronavirus. Si está haciendo el tratamiento, hay que dejar pasar un mes de recibida la vacuna para volver al tratamiento. Si tiene un embarazo reciente o avanzado también debe vacunarse”, explicó a Infobae el doctor Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico. Y agregó: “No es como otros virus como el de las paperas que puede generar a futuro problemas de fertilidad. El virus circula con el cuerpo y pega en distintos órganos. Si uno se enferma por COVID, puede la enfermedad afectar la función ovárica o testicular, pero todavía está en investigación. Se presume y piensa que no es igual al virus del Zika por ejemplo. Respecto a trastornos menstruales en mujeres vacunadas tampoco hay estudios que lo corroboren. Hay que recordar que las emociones y los nervios también juegan a favor de padecer trastornos”. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta» (REUTERS/Henry Romero) La doctora Gretchen LaSalle, becaria de ciencias de vacunas de la Academia Americana de Médicos de Familia en España, afirma que no hay evidencia científica de que la vacuna contra el COVID-19 afecte la fertilidad. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta. De hecho, durante los ensayos de la vacuna de Pfizer, 23 mujeres voluntarias que participaron en los estudios quedaron embarazadas. La única persona que experimentó una pérdida de embarazo no había recibido la vacuna, si no el placebo. “No hay ningún dato clínico, ni de investigación animal, que sugiera una posible relación entre las vacunas y la afectación de la fertilidad. Todas las publicaciones existentes establecen que no hay evidencia que sugiera que la vacuna produzca infertilidad masculina o femenina. Por otro lado, no hay ningún mecanismo que soporte esta idea”, asevera el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), doctor Luis Martínez Navarro. Sobre aquellas mujeres que deseen quedar embarazadas y tengan cerca la vacunación frente a la COVID-19, el presidente de la SEF remarca que no hay ninguna necesidad de esperar para buscar el embarazo tras la vacunación. “Todas las recomendaciones son que la vacunación no debe de influir en la búsqueda de la gestación natural o mediante tratamientos de reproducción”, agrega. Recibir la vacuna durante el embarazo Usted también puede estar preguntándose si es seguro recibir la vacuna si ya está embarazada. Si bien los datos sobre la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo son limitados, la información es tranquilizadora hasta el momento respecto de recibirla durante el embarazo. No se conocen resultados fetales negativos para las personas que han recibido la vacuna durante el embarazo. De hecho, los estudios están mostrando que las personas embarazadas que han sido vacunadas pueden transmitir los anticuerpos del COVID-19 a sus bebés. También hay estudios que muestran que las mujeres embarazadas les transmiten anticuerpos a sus bebés mientras en estado de lactancia, seis semanas después de la vacunación. Los expertos afirman que los riesgos de contraer el COVID-19 durante el embarazo superan con creces los riesgos asociados con la vacunación. Esto se debe a que las personas embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de necesitar ser hospitalizadas o remitidas a cuidados intensivos si se enferman con el COVID-19. ¿Qué pasa con la infertilidad? Además de lo que sabemos sobre las vacunas y el embarazo, no hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 causen infertilidad o impotencia en personas de cualquier género. Lo mismo sucede con la enfermedad si una persona se contagia. El médico especialista en reproducción asistida, Fernando Neuspiller MN 82.815 -director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires- explicó que hasta hoy, no se ha demostrado que el COVID-19 ingrese en el semen, ni infecte los óvulos o los embriones. “No hay estudios que demuestren eso, pero está bien que la gente esté en su casa por precaución. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no está diciendo que las mujeres eviten embarazarse, al igual que no lo hace la Sociedad Europea de Reproducción, o la Americana, o la Internacional”, afirmó el experto. Y concluyó: “No hay nadie que recomiende no embarazarse en esta época, ya que no hay evidencias de que el COVID-19 infecte

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Sexualidad inteligente: una aliada de los tratamientos de fertilidad

En el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido diferentes experiencias a lo largo de la vida. Cómo revertir el estado de ansiedad y lograr un embarazo, sin dejar de lado el placer. Cuando las parejas o las personas individualmente encaran la búsqueda de un embarazo, muchas veces comienzan a tener conflictos con su sexualidad. Gran parte del problema parte del concepto erróneo de considerar que tener actividad sexual y tener relaciones sexuales es la misma cosa. “Actividad sexual son manos entrelazadas, intercambio de miradas, un abrazo, o conversaciones amorosas sin contacto físico que promuevan sensaciones de apego o eróticas, aún sin llegar al coito. Relaciones sexuales, en cambio, son aquellas que involucran los órganos genitales y la penetración”. La aclaración de la médica sexóloga clínica y ginecóloga Beatriz Literat, Médica (MN 50294) bien podría ser un llamado de atención para muchas personas que “creen erróneamente que la actividad sexual no constituye tener sexo de verdad, privándose del beneficio emocional y físico de estas actividades que implican poner en circulación hormonas de la glándula hipófisis, tiroides, suprarrenales, ovarios y testículos, con beneficios inmunológicos y contribuyendo a mejorar la capacidad fértil de la mujer y del varón”. Para la educadora sexual, «en el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido experiencias desagradables, traumáticas o confusas, que conforman verdaderos tabúes sexuales y que pueden llegar a controlar los comportamientos». “Las personas no logran explicarse lo que les sucede emocionalmente y no se atreven a decirlo y, como sabemos, casi siempre lo que no se habla, se manifiesta en forma psicosomática -señaló Literat-. Una de las manifestaciones frecuentes es el vaginismo, la contracción involuntaria de los músculos perivaginales que impide la penetración y también la realización de exámenes ginecológicos, ecografías transvaginales, etc. En frecuentes casos las parejas mantienen actividad sexual durante años sin perfeccionar el coito y como consecuencia el embarazo no se produce. Este trastorno, como la mayoría de las alteraciones en la sexualidad se soluciona en muy pocas consultas”. Algunos de los pensamientos más comunes en relación con la sexualidad que, con frecuencia, aparecen en el imaginario de los potenciales padres son, según la especialista: Estoy/estamos haciendo las cosas mal. Si no podemos embarazarnos naturalmente, ¿para qué nos sirve tener sexo? Lo que nos sucede es un castigo por haber hecho control de la natalidad tanto tiempo. Esto que nos pasa es porque hace tiempo me hice un aborto y ahora no puedo quedar embarazada. Mis espermatozoides no son adecuados porque antes yo me masturbaba mucho, o porque fumé mucho, o porque practiqué el coito interrumpido. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Será que con mi pareja realmente no somos compatibles? Por culpa de él/ella tengo que exponerme a todos estos procedimientos. “Este estado mental genera angustia, ansiedad, desvalorización y enojo que se vuelca hacia uno/a mismo/a y hacia la pareja, provocando discusiones, desgaste y alejamiento. En este escenario, una sexualidad inteligente y atinada se convierte en la principal aliada del proyecto parental, ayudando no solamente a los futuros padres sino también al equipo médico de fertilidad, ya que aunque se estén realizando procedimientos de diferentes tipos para lograr el embarazo, la natural respuesta sexual humana desencadena procesos químicos en todo el sistema que favorecen tanto al varón como a la mujer en su capacidad de fecundar y concebir, colaborando con los procedimientos”. La especialista aseguró, además, que “la actividad sexual genera la producción de endorfinas que contribuyen a reestablecer un equilibrio emocional y homeostático que se articula directamente con los procesos procreativos naturales, como por ejemplo la producción de espermatozoides, el proceso ovulatorio y el mecanismo de implantación del embrión en el útero. En síntesis, una actividad sexual inteligente es una verdadera aliada de los tratamientos de fertilidad”. Muchas parejas o individuos llevan consigo mochilas sexuales insatisfactorias y aún antes del inicio de la búsqueda del hijo, estaban lejos de sentirse plenos y satisfechos; sobrellevaban estos hechos como podían, amparados en el bienestar que disfrutaban en los otros aspectos del vínculo y en la amorosa comprensión del otro. «Sin embargo, cuando se inicia el trayecto hacia la parentalidad tan ansiada, ciertos equilibrios y negociaciones del vínculo se desestabilizan y es entonces cuando una sexualidad bien entendida y practicada puede ser el chaleco salvavidas que mantenga a flote a estas personas, que pueden llegar a sentir que el peso del conflicto los arrastra hacia el fondo», resaltó Literat, quien reforzó que «en la consulta sexológica se des-aprenden las falsas creencias y se incorporan recursos con infinitas variables para poder disfrutar plenamente de la intimidad, que se convierte en una experiencia psico-física y espiritual; se toma conciencia de que el motor de todo erotismo está en el cerebro y se adquieren múltiples estrategias para poder celebrar una sexualidad creativa, amorosa y armoniosa». “Se aprenden las más modernas técnicas de comunicación, indispensables para poder dialogar acerca de un tema que a muchos les resulta muy difícil. Además se corrigen las disfunciones sexuales que cualquiera de los miembros de la pareja pueda padecer, recuperándose y a veces logrando por primera vez una sincronía que nunca se tuvo o que se perdió en algún momento”, aseguró. Una de las principales dificultades que presentan las personas en el logro de prevenir o dar solución a sus problemas sexuales, es que les da mucha vergüenza y a veces sienten desconfianza en concurrir a la consulta sexológica. “El 100% de los pacientes que finalmente concurren, terminan la primera consulta preguntándose por qué no habían ido antes o por qué habían perdido tanto tiempo, ya que se dan cuenta que el miedo o la vergüenza en el ámbito de una consulta respetuosa y amigable se desvanece, obteniendo desde la primera, o única consulta, herramientas prácticas que se utilizan de inmediato”.

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No estamos solos: qué nos pasa cuando buscamos un embarazo que no llega

Cuando nos damos cuenta de que ese hijo no llegará tan fácil y corremos a los brazos de la ciencia en busca de ayuda, empezamos un camino turbulento. Llenamos nuestra agenda de turnos médicos, ponemos el cuerpo en estudios invasivos, vemos trastornarse nuestra vida íntima y de pareja y nos preguntamos ¿Por qué a mí? Somos muchos, no estamos solos entérate cómo transitarlo mejor. Es difícil generalizar pero, en general, cuando nos encontramos con un diagnóstico de infertilidad, es decir, cuando después de un año de buscar un hijo con relaciones sexuales frecuentes sin métodos anticonceptivos un médico nos da su sentencia, nos revuelve un  tsunami. Sentimos frustración porque ese deseo tan fuerte de querer tener un hijo amenaza con quedar trunco y, aunque nos den alternativas esperanzadoras, pensamos en todos esos hijos que surgen sin tanta angustia y de una noche de placer, nos llenamos de bronca, nos preguntamos ¿Por qué a mí? La Organización Mundial de la Salud ha definido a la salud reproductiva como “el estado general de bienestar físico, mental y social, y no una mera ausencia de enfermedad o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos. Por ello, se debe tener en cuenta que la imposibilidad de procrear es una deficiencia que puede afectar en forma real y efectiva la calidad de vida, siendo que la salud reproductiva involucra la salud psicofísica de ambos cónyuges, además de su derecho a procrear”, sostienen desde la ONG Concebir No es fácil atravesar la infertilidad. Muchos médicos minimizan el problema porque no hay riesgo de vida. “Hay cosas peores”, te dicen algunos; otros más religiosos que “Dios no lo quiere”, algún tercero: “Tenés que soltar y va a llegar”. No hay certezas. Mientras tanto vos te aferrás a la esperanza de que con ayuda de la ciencia el embarazo el hijo llegará pronto, pensás que es sólo un desvío y corrés a los brazos de la medicina reproductiva en busca de ayuda. “Cuando una mujer tiene que encarar por primera vez un tratamiento de fertilidad, generalmente llega con bastante frustración por no haber logrado el embarazo de forma espontánea. A veces con mucha angustia por haber recibido un diagnóstico médico que explica sus problemas reproductivos, pero también con un alto grado de ilusión por el comienzo de una nueva etapa: la medicina reproductiva puede ayudarme”, dice la psicóloga Laura Wang, especialista en medicina reproductiva. No estamos solos. Con algunas variaciones, esto nos pasa a la mayoría de quienes nos topamos con este “martes 13”, como lo cuento en mi libro El deseo más grande del mundo. Testimonios de mujeres que quieren ser madres (Paidós), como se animó a contarlo María Julia aquí, en Border, o la periodista Milva Castellini. Entonces empieza un camino en el que nuestra vida queda de alguna forma entre paréntesis, poniendo el cuerpo en tratamientos invasivos, llenando nuestra agenda de turnos médicos, esperando horas y horas en salas de espera desangeladas, recordándonos en voz alta o mentalmente que estamos allí por nuestra propia voluntad, pero queriendo en secreto salir corriendo. Tal vez desistamos de cambiar de trabajo -si lo tenemos- porque no queremos perder los beneficios; posterguemos la idea de mudarnos, o nos hayamos mudado hace poco y pasemos cada día por “ese cuarto que espera”, el cuarto del hijo por venir, con cierta angustia. Seguramente cada pregunta de  “¿Y? ¿Ustedes para cuándo” sea como una puñalada. El promedio de las parejas tardan tres tratamientos de fertilidad, tres intentos, en lograr un embarazo, según la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. Otras tienen más suerte; otras menos. Algunas se estancan años en esta búsqueda. Hay quienes logran convivir con ella de manera más fluida, hasta decir basta. No hay medidas respecto de hasta dónde llegar con los intentos. Depende de cada uno y de su subjetividad. “Los centros de fertilidad son lugares de mucha ambivalencia. Por un lado es la solución a los problemas y al mismo tiempo, les recuerda que algo en su capacidad reproductiva no anda bien y necesitan ayuda”, comenta Wang. Y agrega: “Muchas veces el diagnóstico no es preciso (¿Tal vez la calidad ovocitaria? ¿O el grosor del endometrio? ¿La movilidad de los espermatozoides? ¿Será que tengo algo que impide la implantación?) Y todas las pacientes se ubican en una posición activa y se preguntan con ansiedad si tienen algo para hacer. La tendencia es a controlar: estudios, fechas, información. Pero creo que lo mejor que pueden hacer es (activamente) generar el espacio y las condiciones propicias para dejarse (pasivamente) fecundar por el deseo de maternidad que las llevó hasta allí”. Somos muchos, cada vez más con la postergación de la maternidad.  Una de cada seis parejas es el dato  más conservador. Los números del sector, si bien no hay estadísticas oficiales, van en alza. En su libro Siglo XXI), las psicólogas Silvia Jadur y Viviana Wainstein dan una serie de sugerencias para atravesar esta etapa pensando siempre que ante la angustia que supone la no concreción de ese deseo, las personas “no infertilicen el resto de su vida”. “No poder nunca es el principal, temor, la sensación de pánico de que el tiempo va pasando y que no se consigue. Hay que ofrecer tranquilidad, siempre se puede armar una familia, siempre”, dice Silvia Jadur.  “Hay muchas puertas para abrir, distintos tratamientos, desde sencillos a los de alta complejidad; cuando no hay óvulos que tengan capacidad de ser fertilizados o espermatozoides, se puede recurrir a la donación de gametas; y otra puerta para abrir es la adopción, que es otro camino para ser padres”, agrega Wainstein. La periodista Milva Castellini, que pasó años buscando a su primer hijo Martiniano, e incluso filmó y dio su testimonio audiovisual de todo el proceso, dice en el Prólogo de Cuidar la fertilidad (Paidós), el libro del doctor Sergio Pasqualini: “Vamos aprendiendo a medida que hacemos camino. Cuando comenzamos un tratamiento de fertilización, no tenemos ni idea de todo lo que nos espera. No sabemos aún todo lo que hay que afrontar.(…) A veces se trata de volver a intentarlo,

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Preservar óvulos para planificar la maternidad: las consultas aumentaron el doble durante la pandemia

El miedo al coronavirus, el dinero disponible por las restricciones a los viajes y la idea de detener el tiempo que trajo la nueva normalidad, entre las razones del fenómeno. Valeria Serrano cuenta su experiencia: “Hoy no estoy decidida a ser madre, pero no quería castigarme el día de mañana”. Valeria Serrano, de 36 años, cuenta que no pensaba en la maternidad como un deseo desde muy joven. “Nunca fui muy ‘Susanita’”, dice. Sin embargo, aclara que aunque hoy no quiere ser madre, quizá cambie de opinión y por eso contempló la posibilidad de que se concrete en el futuro. Con esa premisa, decidió congelar óvulos hace casi un año. El caso de Valeria refleja una tendencia: por distintos motivos, las consultas y realización de este tratamiento que permite preservar la fertilidad crecieron de manera significativa durante la pandemia. De acuerdo con un relevamiento de TN.com.ar, las solicitudes en clínicas e institutos médicos que realizan la práctica aumentaron entre un 60% y un 137%. Técnicamente, la vitrificación o criopreservación de las células reproductoras u ovocitos, consiste en extraerlos del cuerpo para conservarlos. Es decir, se trata de una técnica de reproducción asistida, pero, en este caso, sin realizar inseminación ni fecundación. El procedimiento, de la mano de los avances de la medicina reproductiva, otorga así una posibilidad de planificar para el largo plazo, algo impensado décadas atrás. Con la irrupción de la pandemia, y luego de un primer momento en el que se paralizó prácticamente todo, esa necesidad y la idea de “detener” el tiempo en este aspecto biológico tuvo su resonancia. “Nunca fui muy de las que desde chicas quieren ser mamás. Pero siempre tuve claro que una cambia con el tiempo. Hoy no estoy decidida a ser madre”, relata Serrano, instrumentadora quirúrgica, a este medio. “Ahora estoy en pareja, pero en ese momento no y tampoco estaba decidida a ser madre sola. No quería el día de mañana castigarme por no haberlo hecho”, agrega. En su caso, la pandemia la empujó a iniciar el tratamiento por una cuestión de tiempos. “Hacia julio o agosto en mi trabajo estábamos asistiendo de manera rotativa y como era algo que venía posponiendo , sentí que era el momento indicado”, detalla. La expansión del coronavirus coincidió por diversos motivos con la determinación de avanzar con la práctica. El doctor Fernando Neuspiller, tocoginecólogo y director del centro de reproducción asistida IVI, confirmó la tendencia a TN.com.ar. Según su experiencia, son múltiples las razones, entre las que destacó varias que se repitieron en las consultas de los últimos meses. Por un lado, el factor económico. “Mucha gente, que puede acceder, tiene más disponibilidad que antes al destinar el dinero que utilizaba para viajar o salir. Por otro lado, la pandemia generó mucho miedo a la enfermedad y deciden preservar por eso, hasta que pase este momento”, enumeró. Otro de los puntos, según consignó, tiene que ver con aquellas mujeres que buscan estar en pareja para tener hijos. En dicha clínica, durante el verano del 2021 la demanda del tratamiento de vitrificación creció en un 137%, en comparación con el mismo período del año anterior. Desde la Fundación Repro (dedicada a la investigación y la docencia en reproducción) presidida por Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y también director del instituto médico Halitus, coincidieron en la percepción. De acuerdo con sus estadísticas, las consultas subieron un 60% y los tratamientos efectivamente hechos aumentaron un 20%. “El comienzo de la pandemia coincidió con un tiempo en el que la temática de la vitrificación de óvulos se fue instalando cada vez más como una opción para la preservación de la fertilidad y la planificación reproductiva”, aclaró Pasqualini. “Es decir, coincidió y tal vez hizo que se generaran incertidumbres que motivaran”, agregó. En este contexto, según aporta el médico ginecólogo Diego Griessi, director médico de la clínica especializada Fertilab, sobre todo el año pasado, se repitieron también dudas ante el desconocimiento del COVID-19 y el impacto que podría tener o no en la capacidad reproductiva. “Pasados los meses y observando los resultados de varios trabajos, no se pudo demostrar con la información disponible hasta ahora una influencia en estas variables”, aclaró Griessi. El factor tiempo y el parate que implicó en muchos sentidos los meses de aislamiento y de pausa de actividades, fue determinante debido a que uno de los parámetros principales que se consideran para la criopreservación es la edad de la persona. Los profesionales de los tres institutos se explayaron en este punto. Una vez que se preservó la mayor cantidad de posible según la reserva ovárica de cada paciente permanecen congelados hasta que decida utilizarlos o no. “Si bien los tiempos de los tratamientos se acotaron en los últimos años, la gran mayoría esperan menos de 5 años. Pero cuanto más jóvenes son, en general es más tiempo”, aportó Neuspiller. Sin embargo, siempre aclaran que cada cuerpo es particular y es necesario explorar la reserva ovárica en todos los casos, de forma previa, debido a que juventud no siempre es garantía indefectible de fertilidad. “Puede haber mujeres de 40 años que estén dentro del grupo que mantiene una reserva satisfactoria, y a veces hay casos de personas más jóvenes que no califican para hacerlo porque la reserva ovárica no está en condiciones”, apuntó Pasqualini. “Pasados los 40 años de edad biológica del ovocito, los resultados son pobres, ya que se observa un aumento de las alteraciones genéticas, sumado a la baja tasa de supervivencia una vez desvitrificados”, detalló Griessi. “Por lo tanto, lo ideal es hacerlo antes de los 30 años, aunque las estadísticas nos arrojan que más del 60% lo hacen entre los 35 y 39″, puntualizó. En qué consiste el tratamiento Los pasos a seguir, según explicaron los profesionales, son los mismos que los de un ciclo de fecundación in vitro. Primero se realiza una estimulación de la ovulación aproximadamente durante unos 10 días. “Se inicia en el día dos del ciclo, aproximadamente, y la aspiración folicular (método por el que se extraen los

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