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COVID-19: una de cada tres mujeres tuvo alteraciones en su ciclo menstrual durante la pandemia

El estudio en 12.000 mujeres fue presentado en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. Cuáles son las razones, según los expertos. Desde hace casi dos años, la pandemia de coronavirus ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos, estudiamos, nos conectamos con los demás y llevamos a cabo las actividades diarias. Además de los 250 millones de infectados y más de 5 millones de muertos, el COVID-19 elevó el nivel de estrés en muchas millones de personas más. Los efectos del estrés tienen consecuencias en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud ya enfatizó que el mayor impacto psicológico de COVID-19 hasta la fecha son las tasas elevadas de estrés o ansiedad. Estar estresado no es solo una experiencia mental, sino que el cuerpo reacciona al estrés de diferentes maneras. Y en las mujeres particularmente se ha notado en su ciclo menstrual alterado. Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. Los científicos que estudian en todo el mundo este fenómeno, afirman que los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación. “Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la infertilidad”, dijo Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de Ovia Health, una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston, durante la presentación del estudio en la reunión 2021 de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. “COVID-19 ha introducido nuevos factores estresantes psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es “uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna haya visto jamás. Imaginado como un evento único y aislado, con el tiempo, la enfermedad pandémica se ha arraigado en la vida diaria de las personas creando un futuro imprevisible”, aseguró Malloy. En coincidencia con Malloy, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista (M.N. 22366), especialista en Infancia y adolescencia y presidenta de Aralma asociación civil, aseguró a Infobae que “la pandemia trajo de manera generalizada efectos a nivel social y personal en múltiples niveles: confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres queridos”. “Ha sido, y sigue siendo aún, uno de los estresores sociales más agresivos que hemos sufrido como humanidad”, sentenció. “Cambiar las rutinas de un día para otro, no poder ver a nuestras familias y amigos, perder el empleo y vivir en aislamiento, en particular en el caso de las personas solas, son tan solo algunos ejemplos de esto. Hay datos recientes internacionales, que muestran hasta qué punto el COVID-19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas”, agregó. Volviendo a la investigación estadounidense de cómo se vio alterado en ciclo menstrual femenino, se demostró que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. La plataforma de salud Ovia Healthen en Estados Unidos, decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el cambio del ciclo menstrual durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar esto sobre las personas que estaban en un proceso de embarazo con ayuda de la tecnología de reproducción asistida. Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil Fertility de Ovia Health participaron en una encuesta para determinar el patrón y la sintomatología de la menstruación con 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). La encuesta preguntó a los participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron. Entre 12.302 encuestados, 1 de cada 3 (36%) informó cambios en el ciclo o los síntomas. El 87 % por ciento dijo que su ciclo comenzaba temprano o tarde. El 29% informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como dolor lumbar, calambres o cambios en la secreción, y el 27% dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación. “Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación. Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todos los encuestados, independientemente de la irregularidad del ciclo / síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares”, aseguró Malloy. Algo más de la mitad (55%) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y / o cambios en los síntomas, mientras que el 33% apuntaba a cambios en la salud mental, como depresión o ansiedad. La ginecóloga Silvia Bonsergent, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, señaló a Infobae, que el estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, juega un rol fundamental en el periodo, ya que lo inhibe por un mecanismo directo que se da a nivel cerebral. “El aislamiento, la incertidumbre, el temor al contagio, la falta de contacto con sus pares, y la ausencia de actividad física, son algunos disparadores que pueden generar cambios en la menstruación, ya sea por ausencia, trastorno en la periodicidad o la alteración del flujo. Esto se agravó porque los pacientes no podían consultar o no tenían acceso al sistema de salud y retrasó las consultas”, aseguró la especialista. Por eso bajó mucho la concurrencia a los consultorios al principio de la pandemia, en período de cuarentena. Luego cuando se habilitó el acceso a los servicios de salud, volvió a subir. Ahora, las jóvenes están asistiendo a los consultorios y allí se ha visto que la inquietud más frecuente es por trastornos en el ciclo menstrual”, precisó la especialista. “Las adolescentes están entre los grupos que más han sufrido las restricciones de circulación, lo que les ha generado un estrés crónico producto de la pandemia. Esto es consecuencia del encierro, la falta de contacto con sus pares asociado con las muchas horas que pasan frente a las pantallas y la alteración del sueño, ya que duermen menos horas. Todo esto provoca

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Los mitos del Covid y el embarazo

Lo que hay saber ante el miedo y la confusión, y por qué no es necesario suspender la búsqueda de un bebé. Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus hasta ahora, muchas son las dudas que fueron evacuadas con el correr del tiempo. Sin embargo, lo cierto es que hay muchas otras que persisten, como es el caso del miedo a la vacunación en mujeres embarazadas. A pesar de la desinformación, lo cierto es que al día de hoy se sabe que lo mejor que puede hacer una persona gestante es aplicarse las dosis de cualquiera de las vacunas que hoy se dan en el país, y es eso sobre esto que el obstetra Ariel Masquef y el doctor Agustín Pasqualini contestaron una serie de preguntas respecto a los mitos del embarazo y el Covid-19. ¿Por qué hay cada vez más embarazadas que cursan el COVID de forma grave? Es cierto que en los últimos meses vemos un mayor número de contagios en pacientes embarazadas y con manifestaciones más graves de la enfermedad. Esto se acentúa en el tercer trimestre de embarazo por la limitación que tienen en la parte respiratoria. Aunque estén sanas, el embarazo mismo las hace más susceptibles a complicaciones. La predisposición a hacer estas formas graves se relaciona con la inmunosupresión fisiológica del embarazo y la limitación que tienen estas mujeres. Sus pulmones están más colapsados por el crecimiento del abdomen de abajo hacia arriba y el diafragma que se eleva. Esta situación les genera menor capacidad ventilatoria, si a eso se suma el COVID, hay una mayor predisposición a tener complicaciones que el resto de la población. ¿Se debe posponer la búsqueda del embarazo? No. Esto no significa que las mujeres que están buscando un embarazo deban posponerla. ¿Hay que vacunarse contra el COVID estando embarazada o en búsqueda? Si, hay que vacunarse en cualquier trimestre del embarazo con cualquiera de las tres vacunas que están hoy disponibles, salvo que el médico de cabecera indique que alguna en particular no se puede aplicar. Pero cualquiera de las tres vacunas que están en Argentina son aptas para mujeres embarazadas. Lo bueno es que en estas últimas semanas se abrió la vacunación para todas en todos los trimestres del embarazo e incluso para madres lactantes. Así, podemos protegerlas, al tiempo que generar una inmunidad en la población para poder avanzar hacia la “normalidad”. ¿Si estoy en tratamiento de fertilidad también debo vacunarme? También es importante priorizar la vacunación. Ya sea que esté por comenzar una estimulación ovárica, o si justo se está estimulando y le llega el turno para vacunarse. Lo único que quizás hay que evaluar es no vacunarse el día previo a la captación de óvulos o la transferencia embrionaria, pero solo para evitar algún síntoma común de la vacunación, como fiebre justo para ese momento. Para resumir, puede ser antes, durante y después de un tratamiento de fertilidad, o durante la búsqueda del embarazo, o en el embarazo en cualquier trimestre, o en mamás lactantes. Lo que se está tratando de lograr es que, de cursar la enfermedad, sea de manera moderada y evitar los casos graves. ¿Existen riesgos para el bebé? No hay al momento ni demostrado ni publicados, riesgos para el bebé. Todavía tampoco está demostrada la transmisión vertical, pasaje del virus de la madre al feto. Pero se creería que los anticuerpos en vacunadas darían protección al recién nacido. Por eso al momento del nacimiento la mamá tiene que tomar las medidas y los recaudos en caso de ser positiva, por ejemplo, darle la teta con un barbijo N 95, pero no suprimir la lactancia. ¿Qué consideraciones tengo que tener en cuenta para saber si es necesario aplicarme la vacuna estando embarazada? Ningún tipo de consideración salvo que el médico tratante sugiera no vacunarse por alguna patología determinada. Pero no hay al momento documentadas ninguna contraindicación para las embarazadas que cursan un embarazo normal. Se sabe que las plataformas de producción de las vacunas son seguras en el embarazo y hay evidencia de estas plataformas como la vectorial, virus inactivado o las de ARN mensajero, en otras enfermedades. Es importante recordar que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos afirma que “no se detectó ningún problema de seguridad para las personas embarazadas que se vacunaron contra el Covid-19 o para sus bebés”. Por eso se recomienda en cualquiera de los tres trimestres con cualquiera de las tres vacunas disponibles.

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¿Pueden vacunarse contra el COVID-19 las personas en tratamiento de fertilidad o embarazadas?

Especialistas locales e internacionales responden y llevan tranquilidad ante una de las dudas surgidas durante la pandemia. Consejos y recomendaciones para no caer en las falsas afirmaciones Desde el comienzo de la actual pandemia por COVID-19, hemos visto la rapidez con la que se propaga la desinformación sobre las vacunas que la ciencia desarrolló para terminar con esta amenaza que ya contagió a 205 millones de personas y mató a 4,3 millones en todo el mundo. Sobre la vacunación frente al coronavirus están surgiendo numerosas fake news y una de ellas es esta: “las vacunas afectan a la fertilidad tanto de hombres como de mujeres”. Una afirmación totalmente falsa según han confirmado numerosos expertos. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaron: “La OMS nunca aprobaría vacunas de las que se sospeche que pueden afectar a la capacidad de una persona para concebir”. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU coinciden en esta misma línea y aseguran que si se está buscando un embarazo ahora, o se tiene pensado hacerlo en el futuro, la mujer puede vacunarse contra la COVID-19 sin ningún problema: “En la actualidad no existe evidencia de que alguna vacuna, incluida la vacuna contra la COVID-19, cause problemas de fertilidad en mujeres o en hombres, ni problemas para lograr el embarazo”. Ahora bien, los CDC no recomiendan realizarse una prueba de embarazo de rutina antes de vacunarse contra la COVID-19. “Si está tratando de quedar embarazada no es necesario que se evite el embarazo tras vacunarse”, aclaran. “Las vacunas contra COVID-19 hay que aplicarlas cuando estén disponibles para cada uno. Si está buscando un embarazo, tiene que vacunarse contra el coronavirus. Si está haciendo el tratamiento, hay que dejar pasar un mes de recibida la vacuna para volver al tratamiento. Si tiene un embarazo reciente o avanzado también debe vacunarse”, explicó a Infobae el doctor Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico. Y agregó: “No es como otros virus como el de las paperas que puede generar a futuro problemas de fertilidad. El virus circula con el cuerpo y pega en distintos órganos. Si uno se enferma por COVID, puede la enfermedad afectar la función ovárica o testicular, pero todavía está en investigación. Se presume y piensa que no es igual al virus del Zika por ejemplo. Respecto a trastornos menstruales en mujeres vacunadas tampoco hay estudios que lo corroboren. Hay que recordar que las emociones y los nervios también juegan a favor de padecer trastornos”. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta» (REUTERS/Henry Romero) La doctora Gretchen LaSalle, becaria de ciencias de vacunas de la Academia Americana de Médicos de Familia en España, afirma que no hay evidencia científica de que la vacuna contra el COVID-19 afecte la fertilidad. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta. De hecho, durante los ensayos de la vacuna de Pfizer, 23 mujeres voluntarias que participaron en los estudios quedaron embarazadas. La única persona que experimentó una pérdida de embarazo no había recibido la vacuna, si no el placebo. “No hay ningún dato clínico, ni de investigación animal, que sugiera una posible relación entre las vacunas y la afectación de la fertilidad. Todas las publicaciones existentes establecen que no hay evidencia que sugiera que la vacuna produzca infertilidad masculina o femenina. Por otro lado, no hay ningún mecanismo que soporte esta idea”, asevera el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), doctor Luis Martínez Navarro. Sobre aquellas mujeres que deseen quedar embarazadas y tengan cerca la vacunación frente a la COVID-19, el presidente de la SEF remarca que no hay ninguna necesidad de esperar para buscar el embarazo tras la vacunación. “Todas las recomendaciones son que la vacunación no debe de influir en la búsqueda de la gestación natural o mediante tratamientos de reproducción”, agrega. Recibir la vacuna durante el embarazo Usted también puede estar preguntándose si es seguro recibir la vacuna si ya está embarazada. Si bien los datos sobre la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo son limitados, la información es tranquilizadora hasta el momento respecto de recibirla durante el embarazo. No se conocen resultados fetales negativos para las personas que han recibido la vacuna durante el embarazo. De hecho, los estudios están mostrando que las personas embarazadas que han sido vacunadas pueden transmitir los anticuerpos del COVID-19 a sus bebés. También hay estudios que muestran que las mujeres embarazadas les transmiten anticuerpos a sus bebés mientras en estado de lactancia, seis semanas después de la vacunación. Los expertos afirman que los riesgos de contraer el COVID-19 durante el embarazo superan con creces los riesgos asociados con la vacunación. Esto se debe a que las personas embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de necesitar ser hospitalizadas o remitidas a cuidados intensivos si se enferman con el COVID-19. ¿Qué pasa con la infertilidad? Además de lo que sabemos sobre las vacunas y el embarazo, no hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 causen infertilidad o impotencia en personas de cualquier género. Lo mismo sucede con la enfermedad si una persona se contagia. El médico especialista en reproducción asistida, Fernando Neuspiller MN 82.815 -director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires- explicó que hasta hoy, no se ha demostrado que el COVID-19 ingrese en el semen, ni infecte los óvulos o los embriones. “No hay estudios que demuestren eso, pero está bien que la gente esté en su casa por precaución. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no está diciendo que las mujeres eviten embarazarse, al igual que no lo hace la Sociedad Europea de Reproducción, o la Americana, o la Internacional”, afirmó el experto. Y concluyó: “No hay nadie que recomiende no embarazarse en esta época, ya que no hay evidencias de que el COVID-19 infecte

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Lo que sabemos sobre las vacunas contra el coronavirus y su posible efecto sobre el ciclo menstrual

Por Mara Galmarini y Matías Loewy chequeado.com Mujeres en la Argentina y en el mundo relataron a través de las redes sociales que habían sufrido cambios en su ciclo menstrual (cantidad de flujo y duración) tras vacunarse contra la COVID-19. Hasta el momento, no se ha podido establecer una relación causal entre las vacunas y los cambios reportados en relación al ciclo menstrual, que en todos los casos han sido pasajeros y reversibles. La evidencia científica muestra que las vacunas son seguras. No afectan la fertilidad ni causan abortos espontáneos. Referencias a que la vacuna contra COVID-19 podría tener un efecto sobre el ciclo menstrual comenzaron a difundirse en redes sociales a partir de fines de febrero último. Kathryn Clancy, una antropóloga biológica de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, Estados Unidos, fue una de las primeras que comentó en un hilo de Twitter que su período se adelantó e intensificó luego de vacunarse, lo que recogió más de 10 mil respuestas, muchas de ellas con testimonios similares. En España, la sexóloga y matrona Laura Cámara lanzó una encuesta sobre la cuestión a través de las redes y el 18 de marzo compartió los primeros resultados en su cuenta de Instagram: poco más de la mitad de las 2.827 mujeres que respondieron reportaron alguna alteración en el ciclo menstrual, flujo o sangrado. El video tuvo más de 41.300 reproducciones.   En la Argentina, diversas mujeres (ver acá y acá) contaron su experiencia a través de Twitter. Y hubo varios posteos al respecto en Instagram (acá y acá) que recogieron testimonios similares. De hecho, la organización Colectiva Andina lanzó una encuesta para conocer cuántas mujeres argentinas habían experimentado cambios en su ciclo menstrual después de recibir la vacuna contra la COVID-19. Pero ¿cuál es la evidencia? ¿Se puede asegurar que exista una relación causal? ¿Y cuáles serían las implicancias? Te lo contamos en esta nota. Publicaciones escasas La bibliografía científica que relaciona el ciclo menstrual con las vacunas en general es escasa. Esto probablemente está relacionado con que la aplicación masiva de vacunas se da durante la infancia o en adultos mayores. Si bien hay vacunas que se aplican en la edad fértil, esto suele ser en casos puntuales (por ejemplo, pacientes de riesgo contra la gripe o ciertos casos contra la fiebre amarilla).  Un estudio realizado en Japón, realizado con adolescentes que recibieron la vacuna contra el VPH (Virus del Papiloma Humano), mostró que quienes recibieron la vacuna tenían más probabilidades de tener un período menstrual abundante o irregular. Estos efectos fueron reversibles y de corta duración. Curiosamente, dentro de la poca bibliografía, hay un trabajo de 1913 que sugiere que la vacuna contra la fiebre tifoidea tiene un impacto temporal sobre el ciclo menstrual, aunque el investigador enfatiza que los efectos secundarios son mucho menores a los de la enfermedad y hace una observación atinada sobre el problema del beneficio “invisible” de las intervenciones preventivas: “Los pacientes no tienden a estar particularmente agradecidos por las reacciones (positivas) que pueda causar la vacuna y es solo la naturaleza humana que atribuyan a la vacuna todos los males durante los meses siguientes”. Victoria Male, docente e investigadora en inmunología reproductiva del London Imperial College, en Londres, Reino Unido, explicó a Chequeado que también se encontraron alteraciones de los niveles de hormonas sexuales en personas que recibieron la vacuna contra la gripe, durante el ciclo en el que se administró la vacuna.  “Es probable que los cambios menstruales a corto plazo estén asociados con la vacunación en general, pero esta es la primera vez que vacunamos a tantas personas que tienen períodos al mismo tiempo, por lo que no lo hemos notado antes”, reflexionó Male. Hay células inmunitarias en casi todas las partes del cuerpo, incluido el revestimiento del útero. Estas células inmunitarias desempeñan un papel en la construcción, mantenimiento y descomposición del revestimiento del útero, que se espesa para prepararse para un embarazo y luego se desprende en forma de período si el óvulo no se fertiliza. “Después de la vacunación, circulan por el cuerpo muchas señales químicas que pueden afectar a las células inmunitarias, haciendo que el revestimiento del útero se desprenda y provoca así sangrado vaginal o períodos más tempranos”, explica Male. Con relación específica a las vacunas contra la COVID-19, otra explicación posible es que se trate de una coincidencia temporal y no causal. Es una de las tesis que suscribió la vicepresidenta del Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos del Reino Unido, Pat O’Brien, en un comunicado. “Muchas mujeres experimentarán un cambio temporal en sus períodos durante sus vidas. Y ahora mismo, muchas mujeres de 30 años están recibiendo la vacuna COVID-19. Por eso parece inevitable que en algunas mujeres estos 2 eventos coincidan por casualidad”, argumentó. “La emoción por recibir la inmunización también podría ser un factor que afecta el ciclo menstrual, pero no hay nada en la composición de las vacunas que hiciera pensar en algún efecto”, dijo a Chequeado Sergio Pasqualini, especialista en medicina reproductiva y director de Halitus Instituto Médico, en Buenos Aires. “Las vacunas no tienen hormonas”, subrayó.   “Aún no tenemos investigaciones que nos den respaldo completo, faltan estudios. Quizás haya pacientes que por mala información suspenden medicamentos que están tomando, como anticonceptivos orales o tratamientos reguladores de ciclo. O eventualmente influye el estrés. Pero no hay evidencias de que el trastorno menstrual sea un efecto secundario directo de la vacuna”, señaló a este medio la médica ginecóloga costarricense Flory Morera González, directora científica de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FLASOG). En todos los casos, los especialistas insisten en que los efectos secundarios son leves, reversibles y que no deben disuadir a las mujeres de vacunarse.  Proyectos de investigación en el mundo En base a los testimonios, se están realizando distintas campañas y proyectos de investigación para entender si existe una relación causal entre los cambios en el ciclo menstrual y las vacunas contra el coronavirus y caracterizar las alteraciones.  Uno de los primeros estudios académico lo comenzó

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Crece el congelamiento de óvulos en Argentina: paso a paso de la vitrificación

Durante 2020 y 2021, aumentaron tanto las consultas como la cantidad de procedimientos. Cómo es y cuánto cuesta hacerlo. La pandemia de coronavirus atravesó a la sociedad desde todos los frentes posibles. En ese contexto, una consecuencia notoria fue el significativo aumento en los tratamientos de preservación de la fertilidad: el congelamiento de óvulos en Argentina creció entre un 20% y un 137%. Se trata de un procedimiento ambulatorio que conviene realizar entre los 25 y 35 años, cuando se da el período más fértil de la mujer. Durante 2020 en la clínica IVI Buenos Aires el incremento fue del 29% respecto a 2019. Ya en 2021, en comparación con el período que va de enero hasta mediados de mayo de 2020, la demanda de tratamientos de vitrificación subió un 137%. Desde el Instituto Médico Halitus, en tanto, detallaron que durante la pandemia aumentaron en un 60% las consultas para preservar la fertilidad por medio de la vitrificación de óvulos, mientras que finalmente los tratamientos realizados subieron un 20% respecto a 2019. Su titular, el doctor Sergio Pasqualini, consideró «lógico» este incremento, «ante la incertidumbre vivida en todo sentido, ya sea de futuro, laboral o económica». En tanto, María Villamil, responsable de la Unidad de Apoyo Psicológico de IVI, se refirió a los posibles motivos del incremento de este tipo de tratamientos: «Creo que las causas pueden ser varias, pero principalmente estamos hablando de un año de pandemia en donde el Covid-19 ha tenido un impacto altísimo a nivel emocional en la mayoría de la población». En ese sentido, también habló de «la incertidumbre que generó el pensar traer un hijo al mundo en este contexto, los miedos relacionados a enfermarse durante el embarazo, parir en un hospital donde hay enfermos de Covid y tener un bebé pensando en la posibilidad de enfermarse». Por su parte, Fernando Neuspiller, director médico de IVI, destacó que «la pandemia y los riesgos de contagiarse de Covid-19 ha implicado que muchas mujeres y parejas pospongan su búsqueda de embarazo». El especialista destacó que la vitrificación permite mantener «la calidad genética» de los óvulos para poder usarlos, «por ejemplo, cuando la crisis sanitaria se termine». Pero, ¿cuándo es el mejor momento para realizar estos tratamientos?, ¿cuál es el costo de los mismos?, ¿cubren las obras sociales y empresas de medicina prepaga el congelamiento de óvulos? Vitrificación, paso a paso Según los expertos de IVI, la edad ideal para «aprovechar la reserva ovárica de la mujer» es entre los 25 y los 35 años. «Luego esto comienza a decrecer notablemente, al igual que la calidad genética de los óvulos», detallaron a Clarín desde esa entidad. ¿Cuántos óvulos hay que congelar? Los especialistas recomendaron preservar más de una vez hasta llegar a un número recomendado de óvulos vitrificados, que se calcula entre la edad de la mujer y el riesgo genético a una edad dada. En qué consiste la vitrificación de óvulos La vitrificación de ovocitos es un proceso de solidificación en el que los mismos son tratados con sustancias criopotectoras y sumergidos en nitrógeno líquido a una temperatura de -196º C, explicaron desde IVI. Todo esto se realiza de forma ambulatoria. Los pasos son los mismos que los de un ciclo de fecundación in vitro: primero se realiza la estimulación de la ovulación aproximadamente durante unos 10 días. Una vez completado esto, se programa la aspiración de los ovocitos, que es un procedimiento mínimamente invasivo que dura unos 20 minutos bajo sedación. En lugar de inseminarlos y fecundarlos se realiza la vitrificación, y quedan así almacenados en nitrógeno líquido. ¿Cuánto tiempo pueden guardarse los óvulos congelados? Los ovocitos se pueden mantener crioconservados durante todo el tiempo que la persona desee o necesite. Actualmente no existe una limitación en el tiempo, sostuvieron los profesionales de IVI Buenos Aires. Desde Halitus, en tanto, aseguraron que «el tiempo más prolongado de mantener óvulos criopreservados con nacimiento al descriopreservarlos, en el mundo, es de 14 años y fue logrado en nuestro instituto». Congelamiento de óvulos, obras sociales y empresas de medicina prepaga Los voceros de IVI explicaron que estos tratamientos se realizan de modo particular, salvo excepciones reglamentadas por ley. «Las obras sociales cubren el tratamiento en caso de necesidad médica como la oncológica, por ejemplo, pero no la preservación por causas sociales», dijeron. La Ley 26.862 de producción médicamente asistida, en el artículo 8°, indica (entre otros puntos): «También quedan comprendidos en la cobertura prevista en este artículo los servicios de guarda de gametos o tejidos reproductivos, según la mejor tecnología disponible y habilitada a tal fin por la autoridad de aplicación, para aquellas personas, incluso menores de dieciocho (18) años que, aun no queriendo llevar adelante la inmediata consecución de un embarazo, por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometidas su capacidad de procrear en el futuro». Cuánto cuesta el tratamiento El valor aproximado del tratamiento de vitrificación de óvulos en varios centros especializados en Buenos Aires arranca en $150.000 ¡¿SABÍAS QUE FUNDACIÓN REPRO TE AYUDA A PODER ACCEDER AL TRATAMIENTO?! Para lograr que cada vez más mujeres se informen y accedan a la posibilidad de vitrificar sus óvulos; lanzamos esta campaña. En convenio con  Halitus Instituto Médico te ofrecemos la posibilidad de vitrificar tus óvulos cubriendo hasta un 50% del procedimiento. ¡Abrazá tu Fertilidad! Informate sobre la Campaña   Fuente: Clarín

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Fertilidad y COVID19: herramientas para afrontar la espera de un tratamiento

Por Lic. Patricia Martinez, psicóloga, M.N. 24.411 especialista en familia, de Halitus Instituto Médico Las emociones que se ponen en juego a esta altura del confinamiento no son las mismas que al comienzo. Antes, el miedo, el pánico, la incertidumbre y la angustia dominaron la atmósfera emocional de todos. Conforme fueron pasando los días, “nos acomodamos” a esta nueva realidad, y pasó de ser “ciencia ficción” a ser algo cotidiano, que desgasta y agota. Pero también nos permite retomar nuestros viejos conflictos, quejas y sinsabores, que no amenazan nuestra vida pero que nos aquejan y generan malestar a diario. Entre las cosas que se recuperan, comienza a reinstalarse el deseo y la búsqueda del hijo, que quedó en pausa por la pandemia y la cuarentena. Para los que transitan el camino de la infertilidad, el estar “esperando” es un estado que les es familiar. Siempre esperan un resultado para planificar una acción y luego esperan el resultado de esa acción para planificar otra. A menudo escuché decir “me gusta más cuando me mandan a hacer ejercicios, dietas o tomar alguna medicación, porque solo esperar me parece que es perder el tiempo”. Quizás sea este el primer concepto que hay que rever, quizás el tiempo hay que transitarlo, que no es lo mismo que perderlo. La llegada de la pandemia obligó a muchas personas o parejas, a otra espera, que es la de poder hacer el tratamiento. Esta otra espera, no hace más que sumar sentimientos de incertidumbre y ansiedad. No solo en aquellos a los que los corre el reloj biológico. Porque al final, se pone en espera un deseo muy íntimo, que uno quiere lograr ya. Ahora bien, ¿cómo transitamos el tiempo sin que nos invada la sensación de pérdida o desesperación? ¿Cómo afrontamos este tiempo nuevo inaugural de la “espera de la espera”? Algunas sugerencias que van a poder ayudarnos: No idealizar, no suponer que hay soluciones mágicas para este momento. Seguir las indicaciones de sus médicos que siempre los acompañaron y aconsejaron. No generalizar, no hacer teorías generales a partir de algún caso en particular que escucharon. Suponer que un caso aislado es la realidad puede costar muy caro. Consulten, hoy más que nunca, con profesionales idóneos y recomendados. No aislarse a pesar de la cuarentena. El aislamiento aumenta las chances de ansiedad y angustia. Seguir en contacto. Si los grupos de pertenencia habituales están muy centrados en temáticas que incomodan, buscar otros. Existen muchos lugares que están dando apoyo virtual. No poner la vida en pausa. Ni por la pandemia, ni por la búsqueda de un hijo. Es importante sostener nuestra vida dentro de los límites normales. No abandonar la propia vida, tanto si el embarazo llega como si no. Más vale no haber puesto toda la vida en un proyecto que puede ser muy valioso, pero no tiene por qué ser el único Entender la importancia de esperar en este momento, para poder avanzar en el camino de la búsqueda de un hijo. Contra la psicosis que genera la pandemia, no se cerraron los caminos, ni se anularon los tratamientos de fertilidad. Solo esperamos para estar enteros, plenos y fortificados para acompañar cada búsqueda y cada desafío con el fervor de siempre. El fervor que anima cada búsqueda y cada encuentro con un hijo. “Esperar para poder esperarte”, puede ser un lindo mensaje para que alguien pueda darle a su hijo el día de mañana cuando le cuente la “prehistoria” de su llegada al mundo.  

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En pandemia, aumentaron un 60% las consultas para vitrificar óvulos

Los cambios socioculturales y los avances científicos muestran cómo se posterga la búsqueda de los hijos y el surgimiento de nuevos tipos de familia. Hay un fenómeno que se viene evidenciando desde hace algunos años, pero desde que se desató la pandemia atraviesa un boom. Se trata de la vitrificación de óvulos, que por razones personales, sociales o de otro tipo gana cada vez más adeptos en la Argentina. “Las consultas para vitrificar óvulos aumentaron desde que se presentó la pandemia en un 60%. El motivo es la incertidumbre que trajo la pandemia en cuanto al futuro, al trabajo, a lo económico, no sólo en aquellas mujeres que tienen el deseo en el futuro cercano, sino en aquellas que lo ven como una apuesta para más adelante, inclusive algunas que tienen pensado nunca tener hijos, ante la eventualidad de que pudieran cambiar de idea”, explicó el doctor Sergio Pasqualini, referente en medicina reproductiva y director científico del Instituto Médico Halitus. A lo largo de los años, los avances de la ciencia permitieron a muchas personas concretar su deseo de tener un hijo, pero en momentos en que la incertidumbre está presente muchos optan por postergar su concreción. De esta manera, la vitrificación es un gran avance tecnológico que implica la extracción de los óvulos de la mujer, los cuales luego se almacenan en un laboratorio y se conservan en nitrógeno líquido a -196 ºC. “La vitrificación de óvulos no afecta su calidad. Por lo tanto, si la evaluación previa de su reserva ovárica es aceptable, la mujer estaría en condiciones de hacerlo”, explicó Pasqualini, quien acaba de publicar el libro Nuevas Familias, donde junto al médico Agustín Pasqualini, recopilaron historias de aquellos que acudieron a la ciencia para cumplir el deseo de ser padres. De todas maneras, independientemente de la edad de la madre que consulta, destacan que es importante explorar cómo se encuentra la reserva ovárica, dado que hay casos en los que, por ejemplo, a los 35 años no califican para este procedimiento, mientras otras a los 40 sí. En esta línea, hay otro tema relacionado con la maternidad que en este siglo se escucha cada vez más: la gestación por sustitución. “No hay una ley que regule la gestación por sustitución, pero tampoco hay una ley que la prohíba. Al no haber ley, todo lo que no está prohibido está permitido. Nuestro programa de gestación por sustitución nació en el año 2011, y en el 2013 logramos que por primera vez la Justicia dictaminase que los padres que tuvieron la voluntad procreacional, no la madre gestante, es decir, la que llevó adelante el embarazo, fuesen declarados como los padres para la ley. Hasta ese momento para la ley argentina la madre era la que parió”, resaltó el médico. Por último, Pasqualini señala que desde Halitus registraron una curva ascendente en cuanto a las consultas por subrogación de vientre. Entre 2011 y 2021 recibieron un total de 671, de las cuales 154 se registraron en 2020; 459 casos son familias biparentales, 130 homoparentales, 82 monoparentales

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¿La pandemia provocó un descenso en la natalidad?

La tasa de natalidad en EEUU se redujo 4% en 2020 y es la más baja de la historia. La crisis sanitaria global aceleró la tendencia entre las mujeres estadounidenses de retrasar el embarazo. ¿Qué pasa en la Argentina y cuáles son las causas, según los especialistas? Cuando se evalúan y dimensionan los efectos a largo plazo que la pandemia por COVID-19 dejará en la humanidad, se piensa en lo netamente médico y psicológico referido a la salud de las personas. Ahora, un nuevo informe del gobierno estadounidense dejó ver que la tasa de natalidad disminuyó por sexto año consecutivo en 2020 en ese país, hecho que los especialistas analizan como una evidencia temprana de cómo la pandemia de coronavirus aceleró una tendencia entre las mujeres de ese país de retrasar el embarazo. Los nacimientos cayeron alrededor de un 8% en diciembre en comparación con el mismo mes del año anterior, según mostró un desglose mensual de los datos del gobierno, que reveló que diciembre tuvo la mayor caída y, durante todo el año, los nacimientos disminuyeron un 4%. Así, el año pasado hubo 3.605.201 nacimientos en los Estados Unidos, el número más bajo desde 1979. Además, las cifras evidencian que la tasa de natalidad, medida como la cantidad de bebés por cada mil mujeres de 15 a 44 años, cayó alrededor del 19% desde su pico reciente en 2007. La disminución de la tasa de natalidad es solo una parte del panorama demográfico cambiante de Estados Unidos. Combinado con una nivelación sustancial de la inmigración y el aumento de muertes, la población del país durante la última década se expandió al segundo ritmo más lento desde que el gobierno comenzó a contar en el siglo XVIII. La pandemia, que elevó la tasa de mortalidad y aumentó aún más la tasa de natalidad, parece haber profundizado esa tendencia, publicó The New York Times. Kenneth Johnson es demógrafo de la Universidad de New Hampshire y calculó que, junto con el aumento de las muertes, un 18% más que en 2019, la caída de los nacimientos está contribuyendo al envejecimiento de la población estadounidense: en un total de 25 estados había más muertes que nacimientos el año pasado, en comparación con cinco a fines de 2019. “La tasa de natalidad es la más baja que jamás haya existido”, dijo el experto, para quien “en algún momento la pregunta va a ser: las mujeres que retrasaron tener bebés, ¿alguna vez los van a tener? Si no lo hacen, es una muesca permanente en la estructura de nacimientos en Estados Unidos”. Los nacimientos tienden a descender después de las crisis económicas, ya que las mujeres posponen tener bebés debido a la incertidumbre con respecto al trabajo y los ingresos. La tasa de natalidad se redujo drásticamente a principios de la década de 1930, después de que una caída del mercado de valores precipitara la Gran Depresión. Pero repuntó unos años más tarde, una vez que la economía comenzó a recuperarse. Sin embargo, la reciente caída, que comenzó después de la Gran Recesión en 2008, continuó, a pesar de las mejoras en la economía. Este patrón inusual llevó a los demógrafos a preguntarse si está sucediendo algo más. “Es un gran cambio social en los Estados Unidos”, opinó Alison Gemmill, demógrafa de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins que estudia la fertilidad. “Un cambio gradual de la formación de la familia a edades posteriores”. En la Argentina, según indicaron a Infobae fuentes del Ministerio de Salud de la Nación, cartera a cargo de la publicación anual de esos indicadores, “la tasa de natalidad de 2020 todavía no está actualizada, debido a que siempre se cierra al año siguiente”. Sin embargo, algunas cifras dejan ver que la tendencia sería similar a la evidenciada en los EEUU. El médico obstetra y director de la Maternidad Ramón Sardá Eduardo Valenti (MN 48.574) informó que “en la ciudad de Buenos Aires, hubo en 2020 una disminución de la natalidad del 18% en relación a 2019”. “Un relevamiento de las 12 maternidades públicas de CABA arrojó que nacieron el año pasado 16.997 niños, y en general un número similar ocurre en el ámbito privado”, aseguró a este medio el profesor titular de Obstetricia de la Facultad de Medicina de la UBA. En el ámbito porteño, según Valenti, la tasa de natalidad “fue disminuyendo desde 2016 como en todas las grandes ciudades”. Puntualmente en los últimos dos años había bajado un 15% en 2019 y lo hizo tres puntos porcentuales más durante el primer año de pandemia. La causa, para él, es que “los programas de planificación familiar dieron sus frutos y empoderaron a las mujeres para tener más conciencia de sus embarazos”. Y en lo que respecta a 2020 reconoció que esperaban en los meses de diciembre, enero y febrero “una lluvia de partos producto de los primeros meses de cuarentena y eso no ocurrió”. En su interpretación, el fenómeno tiene que ver con que “la gente al estar más en sus casas tuvo más relaciones sexuales, lo que se evidencia en que nunca se suspendió la provisión de anticonceptivos y preservativos en los hospitales ni los médicos dejaron de recetarlos, ya sea de manera presencial o virtual, pero evidentemente se cuidaron con más planificacion”. Valenti contó que en la Maternidad Sardá ocurrió un hecho inédito y es que fue el único hospital materno infantil de la ciudad donde aumentaron los partos en 2020. “Tuvimos un 3% más de nacimientos respecto a 2019 y creemos que es porque el sistema de salud se vio colapsado por casos de COVID-19 y con todo asidero las mujeres que no querían ir a los hospitales y se dirigieron a la Sardá, donde teníamos muy pocas internaciones por esa patología”, analizó, al tiempo que consideró que allí las futuras madres “se sienten más protegidas”. Por su parte, el centro de medicina reproductiva IVI Buenos Aires, durante 2020 vio reducida en un 49% la demanda de los tratamientos de reproducción asistida.

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Contagiarse coronavirus no afectaría la fertilidad femenina

Es el resultado preliminar de un estudio realizado en España con pacientes que habían tenido COVID-19 durante 2020. En países como la Argentina, hubo más mujeres que congelaron óvulos. Con la aparición del coronavirus y su propagación por el mundo, cada día se presentan nuevas preguntas sobre el verdadero impacto que tiene en todas las personas. Investigadores del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) se preguntaron si la reserva ovárica de las mujeres puede verse afectada por la enfermedad COVID-19 y se pusieron a buscar la respuesta. Los resultados preliminares del estudio que hicieron demuestran que la fertilidad de las mujeres no estaría afectada después de padecer la infección. Los investigadores liderados por el director, Antonio Requena, contaron que la información que se conoce sobre los efectos del virus en el ámbito reproductivo sigue siendo muy limitada. “Fue hace casi un año, en base a las recomendaciones y las medidas de prevención marcadas por las autoridades, cuando pudimos retomar la actividad en las clínicas IVI. Al mismo tiempo, surgió la necesidad de conocer la realidad a nivel reproductivo de las personas infectadas por coronavirus”, contaron. ¿Puede afectar la infección por COVID-19 en la reserva ovárica de la mujer? “Entre mayo y junio de 2020, realizamos un estudio con 46 pacientes de las clínicas IVI en España, que habían superado la infección por coronavirus. Todas las participantes contaban con un estudio previo de la prueba de la hormona antimülleriana (AMH, por sus siglas en inglés) en los seis meses anteriores. Los resultados de la investigación fueron muy positivos, arrojando que pasar esta enfermedad no afecta al estado de la reserva ovárica. Por ello, podemos asumir que las posibilidades de éxito de un tratamiento reproductivo permanecerán intactas”, contó Requena. La prueba mide el nivel de AMH en la sangre. Esa hormona se fabrica en los tejidos reproductivos del hombre y de la mujer. La función de la hormona y sus niveles dependen de la edad y el sexo. En la mujer, los niveles de la hormona pueden dar información sobre la capacidad de quedar embarazada. También la prueba se puede usar para diagnosticar problemas menstruales o para controlar la salud de mujeres con ciertos tipos de cáncer de ovario. En el caso del estudio en España, las 46 participantes en el estudio fueron divididas en dos grupos, en base a sus niveles previos de hormona antimulleriana. Por un lado, 16 pacientes respondedoras bajas con una media de edad de 38,6 años. Por el otro, pacientes respondedoras normo-altas, las 30 restantes, con una edad media de 34,7. En ninguno de los dos grupos de pacientes se encontró indicios de que la COVID-19 provoque una disminución de la reserva ovárica. La conclusión preliminar del estudio sería alentadora para aquellas mujeres con baja reserva ovárica, previa a la infección por coronavirus. “Los resultados obtenidos son esperanzadores para las mujeres infectadas de COVID-19. A pesar de ello, de cara a las previsiones reproductivas, serán necesarios más datos para sacar conclusiones firmes. Por ello, será fundamental aumentar el tamaño de la muestra, para comprobar que los resultados se mantienen en esta línea”, concluyó Requena. “El impacto del COVID-19 en los pacientes es muy variable. Hay gente que se recupera totalmente y otras personas que quedan con secuelas. Los ovarios son órganos sensibles. Por lo cual, considero que hay que hacer más estudios con más pacientes para analizar cuál es el verdadero impacto del coronavirus sobre la reserva ovárica de las mujeres. Ante la incertidumbre de la pandemia, algunas mujeres han decidido postergar los tratamientos de fertilidad y otras congelaron óvulos” agregó el doctor Sergio Pasqualini Cuando nacen, las mujeres cuentan con un número determinado de óvulos que, en principio, cubre toda la vida fértil. De manera natural, la cantidad de óvulos disminuye cada mes. La prueba de reserva ovárica permite conocer los óvulos disponibles de la paciente. Durante 2020 y con la vigencia de los confinamientos por la pandemia, hubo mujeres que decidieron postergar tratamientos de fertilidad y congelar óvulos. En la clínica IVI de Buenos Aires, la demanda para congelar óvulos creció de forma exponencial, siendo un 34% más de lo habitual. Muchas de las que eligieron esa opción eran pacientes oncológicas, con baja reserva ovárica o mayores de 38 años que no podían esperar a que se retomara la actividad de la medicina reproductiva, ya que la espera afectaría considerablemente su posibilidad de lograr un embarazo. Según explicó Fernando Neuspiller, especialista en reproducción asistida y director de IVI Buenos Aires, a partir de los 35 años la reserva ovárica empieza a bajar o se está llegando a una edad límite para lograr el embarazo de forma espontánea. “La vitrificación es una forma de actuar en el presente pensando en el futuro. La tecnología puede ayudar en estos momentos en que los fenómenos externos cambian nuestros planes”.

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Pandemia y donación de óvulos: ¿cuáles son mis opciones para acelerar tiempos?

Entre todas las modificaciones que trajo la pandemia que impactan directo en la vida de las personas, la reproducción asistida no fue la excepción. Para la ovodonación en particular la disponibilidad de donantes se complicó. Previo a la pandemia, el tiempo de demora desde el ingreso al programar hasta el tratamiento, era de 3 meses. Pero ahora es incierto: en primer lugar, porque el año pasado se suspendieron hasta octubre los tratamientos, y eso produjo la acumulación de pacientes en lista de espera.  En segundo lugar, cuando se reiniciaron se los hizo a un ritmo menor por la necesidad de mantener estrictos protocolos. Por último, algunas mujeres prefirieron esperar para donar, y en algunos casos la sugerencia fue nuestra, si la persona vivía en un contexto de mayor exposición. En este contexto, los tiempos se alargan y se acortan, con esperas que pueden llegar a más de 6 meses. Por eso, se presenta la opción de recurrir a bancos de óvulos ¿conviene? La donación de óvulos involucra el manejo y el tratamiento de dos pacientes: la donante y la receptora. Su éxito va a depender de una serie de factores como: la edad de la donante, la calidad de los óvulos, la respuesta a la estimulación ovárica de la donante y la receptividad del endometrio de la receptora. Los tratamientos con donación de óvulos difieren de los realizados con óvulos propios en que las donantes son mujeres jóvenes sin problemas de fertilidad y que los potenciales efectos contraproducentes que la estimulación ovárica puede producir sobre el endometrio no se presentan, dado que la transferencia se lleva a cabo en el útero de la receptora, preparado de una manera diferente. En la actualidad, los tratamientos con óvulos donados son un porcentaje importante de los tratamientos realizados, dado que las mujeres buscan embarazo a una edad más tardía, y se da tanto en aquellas que buscan su primer hijo, como en otras que, para tener otros hijos, se encuentran en la necesidad de recurrir a la donación. Los bancos de óvulos Con el advenimiento de la vitrificación, que mejoró de manera notable los resultados de la criopreservación, empezaron a surgir los bancos de óvulos.  Esto permitió realizar tratamientos sin necesidad de la sincronización, ni del tiempo que conlleva hacerlo en fresco, dada la lista de espera de las pacientes. Tiempo variable según la disponibilidad de donantes y de pacientes en espera.  Previo a la pandemia, la demora para realizar el tratamiento era de no más de tres meses, ahora es un poco más incierto por los meses en los que el programa estuvo suspendido, pero ya se trabaja en acelerar los tiempos. Los bancos de óvulos, dependiendo de donde sean, permiten tener más información de las donantes, ya sea sobre su persona, su genética, sobre el lugar de origen, incluso se pueden ver catálogos con fotos. En Argentina, si bien se tiene información, suele verse limitada porque es anónima. Entonces se trabaja tomando en cuenta la raza y las características físicas de la donante y de la receptora como para que coincidan. También, hecho no menor en estos momentos, permite acortar los tiempos, dado que en cuanto se reciben los óvulos del Banco se puede proceder a realizar el tratamiento, sin necesidad de tiempo de espera. Tratamiento con óvulos en fresco Es posible que los óvulos en fresco tengan mejores tasas de embarazo que los de banco. Pero también, cuando se sincronizan los ciclos de la donante y receptora, puede pasar que la respuesta a la estimulación de la donante no sea satisfactoria, o por algún otro motivo, se tenga que cancelar el ciclo, cosa más engorrosa aun cuando se trata de pacientes que viajaron del interior del país o del extranjero para realizar el tratamiento. Esto no ocurre cuando se lleva a cabo el tratamiento con óvulos de banco. Las donantes Las donantes de óvulos son parte fundamental y son las que posibilitan que muchas personas, que necesitan recurrir a ellas, puedan formar una familia con hijos. Surgen por recomendación de mujeres que ya lo hicieron, de boca en boca, y de campañas llevadas a cabo en las redes sociales. Para formar parte del programa de donantes deben reunir una serie de condiciones. Y, si bien reciben una compensación por las molestias generadas y el lucro cesante, en general la motivación se relaciona TAMBIEN con las ganas de ayudar al prójimo. Óvulos en fresco vs de banco Los bancos de óvulos existen y son una buena alternativa, sobre todo en tiempos de pandemia, siempre que las tasas de éxito que se tengan con determinado banco sean similares a los resultados logrados cuando se realizan los tratamientos con óvulos en fresco. El inconveniente radica en que es mayor su costo, y algunos financiadores no cubren el banco. Por su parte, los óvulos en fresco, si bien conllevan una mayor demora, incluso más ahora por la pandemia, no suele ser tan grave como cuando se está intentando lograr el embarazo con óvulos propios y se tiene una baja reserva ovárica, ahí sí, el paso de los meses puede complicar las posibilidades de éxito. En la espera para realizar el tratamiento de ovodonación es cuestión de manejar la ansiedad, sentirse y estar acompañados, saber que el tratamiento va a llegar y saber que existen buenas chances de lograr el embarazo. Tener toda la información es la base para tomar decisiones.

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