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¿Cómo influye la infertilidad en la sexualidad?

Una pareja que para lograr el embarazo debe realizar tratamientos de reproducción asistida puede ver afectada su sexualidad de distintas formas. Puede pasar desde obsesionarse con sus relaciones íntimas hasta evitarlas por completo. La sexualidad durante un tratamiento puede verse afectada porque él o ella pueden sentirse culpables de que no se produzca la concepción o que, una vez lograda, se pierda. También pueden llegar a verse como objetos más que como personas, por las demandas mutuas de la pareja. O porque muchas parejas experimentan la intervención del médico especialista como una invasión en el aspecto más íntimo de sus vidas y pierden la espontaneidad y el deseo sexual, lo cual afecta tanto al varón como a la mujer. Además, es verdad que existen procedimientos médicos que, sobre todo en las mujeres, son algo molestos y repercuten en su disposición al contacto íntimo. Después de cinco años, Clara y Javier decidieron que ya era tiempo de que el profundo y apasionado amor que se profesaban se hiciera fruto en el hijo Jóvenes, enamoradísimos, creyeron que la buena nueva no tardaría en llegar … Pero se equivocaron Tras varios meses de intentos, decidieron consultar Luego de una larga lista de chequeos, análisis, más chequeos y estudios y hasta una cirugía, les dijeron que ‘ahora sí’ podrían Pero algo había sucedido entre Clara y Javier a lo largo de todo ese accidentado camino Ya no tenían ganas de hacer el amor. Estaban desengañados, tristes, hasta enojados y culpables el uno con el otro ‘Se sospecha que cerca del 95% de las parejas bajo tratamiento de esterilidad sufren disfunciones sexuales debido al stress que transitan en la búsqueda del embarazo’, afirma el doctor Sergio Pasqualini ¿Cómo afectan los trastornos sexuales la fertilidad? Los trastornos de la sexualidad pueden existir desde antes del diagnóstico de infertilidad mientras que otros se instalan durante el tratamiento y llegan a constituir un verdadero círculo vicioso. Sobre todo, cuando las parejas no pueden ver la situación y la niegan o se resisten a recibir ayuda de un especialista. Creen que el problema se va a solucionar por sí solo y ése es un error que les hace perder mucho tiempo, además de privarlos de una convivencia más plena. Cada persona vive la situación en forma diferente y no todos los tratamientos son iguales. En la mujer observamos dificultades para lograr la excitación sexual por el estrés que padece y muchas veces también, imposibilidad de alcanzar los orgasmos además de la reducción del deseo. En algunos casos se instala la dispareunia ó el vaginismo, que produce dolor y no permite la penetración. La mujer suele volverse hipersensible y llega a no tolerar siquiera que se la toque. En los varones aparecen trastornos eyaculatorios, como la eyaculación retrasada o ausente y la disfunción eréctil justamente en la fecha de las relaciones sexuales programadas, no así durante el resto del mes. ¿Por qué es importante recurrir al especialista? La sexualidad es una función bio psicoespiritual que puede alterarse. Cuando todos estos aspectos funcionan en forma sincronizada y armónica la sexualidad resulta más placentera y también más efectiva en los aspectos reproductivos. Se ha observado que cuando tenemos problemas en el área del placer o de la fertilidad, es porque existe un aspecto de la sexualidad que no está bien sincronizado con el resto de la persona. Al mismo tiempo, cuando hay trastornos de las áreas emocionales ó existenciales, estos se expresan en el terreno de la sexualidad y en la capacidad reproductiva, tanto de la mujer como del hombre. Algunas emociones se cuelan en la cama durante un tratamiento de reproducción asistida y es necesario manejarlas positivamente. En primer lugar, aparece la idea de que “no somos normales, como los demás”. Esto provoca pensamientos tristes y hasta depresivos y, a partir de allí, cada persona y cada pareja lo manejan de acuerdo a su historia previa y a la capacidad de resiliencia, es decir, de responder positivamente a esta situación. Por eso es tan importante que la pareja se permita atravesar el tratamiento rodeada y ayudada por el equipo de fertilidad, incluyendo a la sexóloga, quien les enseñará a manejar recursos que solucionan las alteraciones, pequeñas o grandes, que pueda haber en el área sexual y/o vincular de la pareja, y que muchas veces terminan desgastando la relación y paralizando o invalidando afectivamente a ambos. El diálogo tiene un lugar preponderante, es una gran herramienta, pero muchas veces las personas no tienen el conocimiento que hace falta para que el contenido de lo que hablan los tranquilice mutuamente y los haga actuar de un modo diferente. Por eso, permitir la intervención especializada, aporta un nuevo foco a la situación y la pareja puede sentirse aliviada y, al tener mayor conocimiento, ver las cosas más positivamente, ya que la responsabilidad se comparte con la sexóloga. Un diálogo entre personas con conocimientos limitados no permite acciones diferentes a las que existen en ese momento. Existe un antes y un después en las parejas que realizan un breve tratamiento sexológico, en el cual obtienen una apertura mental que les sirve para toda la vida, además del éxito que se logra en relación a la fertilidad. ¿Cómo se trabaja en una consulta sexológica? La pareja puede asistir junta o en forma individual. Existe un convenio de absoluta confidencialidad entre la sexóloga y cada uno de los miembros de la pareja, con el acuerdo de ambos miembros, para que cada uno pueda sentirse cuidado y preservado en su privacidad. En las sesiones compartidas se trabajan los aspectos vinculares necesarios para enriquecer el vínculo y para alentarlos a ayudarse mutuamente. En las consultas individuales se tratan los aspectos sexuales y emocionales que obstaculizan la intimidad y provocan roces y peleas. Se va trabajando en forma alternada con cada uno y con ambos, proveyéndoles de conocimientos, ideas y recursos, además de analizar y elaborar las viejas creencias que impedían alcanzar una tranquilidad y plenitud sexual y vincular.

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Sexualidad inteligente: una aliada de los tratamientos de fertilidad

En el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido diferentes experiencias a lo largo de la vida. Cómo revertir el estado de ansiedad y lograr un embarazo, sin dejar de lado el placer. Cuando las parejas o las personas individualmente encaran la búsqueda de un embarazo, muchas veces comienzan a tener conflictos con su sexualidad. Gran parte del problema parte del concepto erróneo de considerar que tener actividad sexual y tener relaciones sexuales es la misma cosa. “Actividad sexual son manos entrelazadas, intercambio de miradas, un abrazo, o conversaciones amorosas sin contacto físico que promuevan sensaciones de apego o eróticas, aún sin llegar al coito. Relaciones sexuales, en cambio, son aquellas que involucran los órganos genitales y la penetración”. La aclaración de la médica sexóloga clínica y ginecóloga Beatriz Literat, Médica (MN 50294) bien podría ser un llamado de atención para muchas personas que “creen erróneamente que la actividad sexual no constituye tener sexo de verdad, privándose del beneficio emocional y físico de estas actividades que implican poner en circulación hormonas de la glándula hipófisis, tiroides, suprarrenales, ovarios y testículos, con beneficios inmunológicos y contribuyendo a mejorar la capacidad fértil de la mujer y del varón”. Para la educadora sexual, «en el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido experiencias desagradables, traumáticas o confusas, que conforman verdaderos tabúes sexuales y que pueden llegar a controlar los comportamientos». “Las personas no logran explicarse lo que les sucede emocionalmente y no se atreven a decirlo y, como sabemos, casi siempre lo que no se habla, se manifiesta en forma psicosomática -señaló Literat-. Una de las manifestaciones frecuentes es el vaginismo, la contracción involuntaria de los músculos perivaginales que impide la penetración y también la realización de exámenes ginecológicos, ecografías transvaginales, etc. En frecuentes casos las parejas mantienen actividad sexual durante años sin perfeccionar el coito y como consecuencia el embarazo no se produce. Este trastorno, como la mayoría de las alteraciones en la sexualidad se soluciona en muy pocas consultas”. Algunos de los pensamientos más comunes en relación con la sexualidad que, con frecuencia, aparecen en el imaginario de los potenciales padres son, según la especialista: Estoy/estamos haciendo las cosas mal. Si no podemos embarazarnos naturalmente, ¿para qué nos sirve tener sexo? Lo que nos sucede es un castigo por haber hecho control de la natalidad tanto tiempo. Esto que nos pasa es porque hace tiempo me hice un aborto y ahora no puedo quedar embarazada. Mis espermatozoides no son adecuados porque antes yo me masturbaba mucho, o porque fumé mucho, o porque practiqué el coito interrumpido. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Será que con mi pareja realmente no somos compatibles? Por culpa de él/ella tengo que exponerme a todos estos procedimientos. “Este estado mental genera angustia, ansiedad, desvalorización y enojo que se vuelca hacia uno/a mismo/a y hacia la pareja, provocando discusiones, desgaste y alejamiento. En este escenario, una sexualidad inteligente y atinada se convierte en la principal aliada del proyecto parental, ayudando no solamente a los futuros padres sino también al equipo médico de fertilidad, ya que aunque se estén realizando procedimientos de diferentes tipos para lograr el embarazo, la natural respuesta sexual humana desencadena procesos químicos en todo el sistema que favorecen tanto al varón como a la mujer en su capacidad de fecundar y concebir, colaborando con los procedimientos”. La especialista aseguró, además, que “la actividad sexual genera la producción de endorfinas que contribuyen a reestablecer un equilibrio emocional y homeostático que se articula directamente con los procesos procreativos naturales, como por ejemplo la producción de espermatozoides, el proceso ovulatorio y el mecanismo de implantación del embrión en el útero. En síntesis, una actividad sexual inteligente es una verdadera aliada de los tratamientos de fertilidad”. Muchas parejas o individuos llevan consigo mochilas sexuales insatisfactorias y aún antes del inicio de la búsqueda del hijo, estaban lejos de sentirse plenos y satisfechos; sobrellevaban estos hechos como podían, amparados en el bienestar que disfrutaban en los otros aspectos del vínculo y en la amorosa comprensión del otro. «Sin embargo, cuando se inicia el trayecto hacia la parentalidad tan ansiada, ciertos equilibrios y negociaciones del vínculo se desestabilizan y es entonces cuando una sexualidad bien entendida y practicada puede ser el chaleco salvavidas que mantenga a flote a estas personas, que pueden llegar a sentir que el peso del conflicto los arrastra hacia el fondo», resaltó Literat, quien reforzó que «en la consulta sexológica se des-aprenden las falsas creencias y se incorporan recursos con infinitas variables para poder disfrutar plenamente de la intimidad, que se convierte en una experiencia psico-física y espiritual; se toma conciencia de que el motor de todo erotismo está en el cerebro y se adquieren múltiples estrategias para poder celebrar una sexualidad creativa, amorosa y armoniosa». “Se aprenden las más modernas técnicas de comunicación, indispensables para poder dialogar acerca de un tema que a muchos les resulta muy difícil. Además se corrigen las disfunciones sexuales que cualquiera de los miembros de la pareja pueda padecer, recuperándose y a veces logrando por primera vez una sincronía que nunca se tuvo o que se perdió en algún momento”, aseguró. Una de las principales dificultades que presentan las personas en el logro de prevenir o dar solución a sus problemas sexuales, es que les da mucha vergüenza y a veces sienten desconfianza en concurrir a la consulta sexológica. “El 100% de los pacientes que finalmente concurren, terminan la primera consulta preguntándose por qué no habían ido antes o por qué habían perdido tanto tiempo, ya que se dan cuenta que el miedo o la vergüenza en el ámbito de una consulta respetuosa y amigable se desvanece, obteniendo desde la primera, o única consulta, herramientas prácticas que se utilizan de inmediato”.

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¿Qué sucede en el cerebro de las mujeres durante el orgasmo?

Si bien hay una vasta literatura respecto de la actividad de las regiones cerebrales durante la excitación sexual en hombres y mujeres, existen desafíos metodológicos para dichos estudios durante el orgasmo, principalmente en el femenino. El orgasmo femenino es un misterio. También para los científicos, que desde los tiempos de Aristóteles tratan de buscar una explicación -evolutiva- a esa sensación de euforia que ni es necesaria para la reproducción ni, además, es experimentada por muchas mujeres, pero que, en cambio, es un proceso neuroendocrino tan complejo que hace imposible que sea, simplemente, un “accidente” evolutivo. ¿Qué sucede en el cerebro de una mujer cuando tiene un orgasmo? ¿Es la actividad cerebral durante un orgasmo diferente del período de intensa excitación sexual que precede inmediatamente al orgasmo? ¿Hay alguna diferencia si la mujer se masturba o es estimulada por su pareja? Un estudio llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Rutgers en Newark y publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2017 utilizó imágenes de resonancia magnética funcional para proporcionar respuestas a estas y otras preguntas sobre cómo se desarrolla la excitación sexual y el orgasmo en el cerebro de una mujer. Durante mucho tiempo, asumimos detalles sobre el orgasmo femenino en función de su contraparte masculina. Y solo desde 2011 hemos podido trazar un mapa de lo que sucede en el cerebro de las mujeres durante la estimulación sexual. Así que aún hoy, en el marco del Día Internacional del Orgasmo Femenino, hay mucho sobre lo que ocurre en el cerebro femenino durante el orgasmo que queda por explorar. “Hay muchas cosas que todavía no entendemos sobre los orgasmos”, explica Barry Komisaruk, neurocientífico de Rutgers y autor principal del estudio. Como dijo en diálogo con la revista científica New Scientist Julia Heiman, investigadora sexual de la Universidad de Indiana, “la cantidad de especulaciones frente a los datos reales sobre la función y el valor del orgasmo es notable”. Los estudios de Komisaruk han demostrado que tanto en hombres como en mujeres que se acercan al orgasmo, se produce una serie predecible de eventos en el cerebro. No es sorprendente que, a medida que se produce la estimulación sexual, se activen las regiones del cerebro que se sabe están involucradas en el procesamiento de nuestro sentido del tacto. A partir de ahí, sin embargo, una serie de áreas cerebrales aparentemente no relacionadas, como el sistema límbico (involucrado en la memoria y las emociones), el hipotálamo (involucrado en el control corporal inconsciente) y la corteza prefrontal (involucrada en el juicio y la resolución de problemas), se unen en, con uno tras otro mostrando niveles elevados de activación. Para cuando realmente experimentas un orgasmo, “se activan más de 30 sistemas cerebrales principales”, advierte Komisaruk. “No es un evento local y discreto. No hay un ‘centro de orgasmo’. Está en todas partes”. Pero, comencemos desde el principio. El orgasmo o clímax es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Para Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, el orgasmo puede definirse como “la duración y el número de contracciones varían de una mujer a otra y en cada relación sexual. Sin embargo, en resumen, el orgasmo es una respuesta fisiológica, emocional y social que une el cuerpo a la capacidad de gozar la experiencia sexual”. Si bien existen algunas diferencias fisiológicas claras entre los orgasmos femeninos y masculinos (los orgasmos femeninos duran aproximadamente 20 segundos, en lugar de 10, por ejemplo), los experimentos en el laboratorio de Rutgers y en otros lugares han demostrado que en el cerebro, un orgasmo es un orgasmo, independientemente de el sexo de alguien. “Vemos todas las mismas regiones activadas”, dice Komisaruk. Una investigación de tomografía por emisión de positrones realizada en la Universidad de Groningen en los Países Bajos ha llegado a la misma conclusión. “Las investigaciones más recientes que informan sobre las diferencias en el proceso de excitación sexual, han incluido a personas heterosexuales, homosexuales y también a personas transgénero. Utilizando la resonancia magnética cerebral descubrieron que no hay diferencias notables en la activación cerebral de las personas de distintos sexos y géneros ante estímulos similares. Esto nos confirma lo que estudios anteriores sugerían respecto de la importancia de las percepciones a nivel cortical, que a su vez están moduladas por múltiples factores no solo neurológicos, sino también de orden cognitivo”, aseveró consultada por este medio la doctora Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga del Departamento de Gineco-Sexo-Estética de Halitus Instituto Médico. El circuito cerebral del placer “En la fase de estimulación sexual y física, y en el momento del clímax se activan numerosas áreas y estructuras cerebrales. Estas, al ser bombardeadas de estímulos nerviosos procedentes de la zona genital, estimulan el circuito de recompensa del cerebro y son las responsables de que experimentemos el orgasmo con todo lo que implica. A pesar de todas las reacciones fisiológicas, el órgano que tiene el control absoluto sobre la presencia o ausencia de orgasmo es el cerebro. Y su compañero fiel es el resto del sistema nervioso. Sin el envío de impulsos nerviosos a la médula espinal y al cerebro no existirían los orgasmos”, señaló en diálogo con Infobae Claudio Waisburg, neurocientífico, director del Instituto Neuropediátrico SOMA. Y añadió: “En el área genital existen una enorme cantidad de nervios, que van enviando información al cerebro acerca de lo que la persona está experimentando. Cada una de estas terminaciones produce en la persona distintos efectos. Solamente en el clítoris hay más de 8.000 terminaciones nerviosas. Así que, imaginate el cúmulo de sensaciones que puede llegar a tener la mujer y la cantidad de procesos que tienen lugar en el cerebro durante el orgasmo. Estos nervios genitales se comunican con otros más largos que, a su vez, transmiten esa información a la espina dorsal. De ahí a la médula espinal y en su trazo ascendente llegan al cerebro”. Cuando comienza la excitación, el cerebro

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