Ateneo científico: Fundación REPRO
Expositora: Dra. Florencia García Kamermann, médica patóloga
En el marco de las actividades académicas de Fundación REPRO, se realizó el ateneo científico “Más allá de las células plasmáticas: endometritis crónica y fertilidad”, un espacio de actualización dedicado a revisar los desafíos actuales en torno al diagnóstico de la endometritis crónica y su posible relación con los resultados reproductivos.
Durante la exposición, la Dra. Florencia García Kamermann, médica patóloga, abordó la entidad desde la perspectiva de la anatomía patológica, repasando los criterios utilizados para su diagnóstico, la importancia del momento en que se realiza la biopsia, el papel de la inmunohistoquímica y las limitaciones actuales de los estudios inmunológicos del endometrio.
Una entidad que continúa en debate
Uno de los primeros conceptos abordados fue que la endometritis crónica continúa siendo una entidad discutida dentro de la medicina reproductiva.
La variabilidad de los criterios diagnósticos y de los puntos de corte utilizados en los distintos estudios dificulta establecer una definición única. Esta heterogeneidad también genera diferencias en la interpretación de las biopsias y plantea interrogantes sobre a quién estudiar, cuándo hacerlo y qué pacientes podrían beneficiarse de un tratamiento.
La Dra. García Kamermann explicó que actualmente la endometritis crónica se entiende como un proceso inflamatorio complejo en el que pueden intervenir factores infecciosos, alteraciones del microbioma y diferentes mecanismos inmunológicos, entre otros factores.
¿Un plasmocito significa endometritis?
Uno de los principales ejes de la exposición fue la presencia de células plasmáticas en el endometrio.
Tradicionalmente, los plasmocitos han sido considerados un elemento fundamental para el diagnóstico de endometritis crónica. Sin embargo, la Dra. explicó que estas células pueden encontrarse ocasionalmente en el endometrio normal, especialmente durante la menstruación y en determinadas etapas del ciclo.
Por este motivo, la presencia aislada de un plasmocito no necesariamente significa que exista endometritis.
Además de identificar células plasmáticas, el patólogo debe observar el contexto general del tejido y evaluar otros cambios que puedan acompañar un proceso inflamatorio, como alteraciones del estroma, fibrosis, otros tipos de infiltrado inflamatorio, cambios degenerativos o metaplásicos y alteraciones en la fase del ciclo.
La cantidad de plasmocitos también es un aspecto relevante. Si bien no existe un punto de corte universalmente consensuado, algunos trabajos recientes proponen considerar cinco o más células plasmáticas como un umbral orientativo. Cuando el número se encuentra por debajo de ese valor, la interpretación requiere especialmente la integración de la historia clínica y los hallazgos de la histeroscopía.
La importancia del contexto clínico
Durante el ateneo se destacó la importancia de la comunicación entre el especialista en fertilidad y el patólogo.
La información que acompaña una biopsia puede contribuir significativamente a su interpretación. La edad de la paciente, la fecha de la última menstruación, el motivo del estudio y los hallazgos observados durante la histeroscopía son algunos de los datos que permiten contextualizar el análisis histológico.
También es importante considerar el lugar donde se toma la muestra. En presencia de alteraciones estructurales como pólipos o miomas, los plasmocitos pueden formar parte de esos tejidos y su identificación podría conducir a un sobrediagnóstico.
Por este motivo, cuando el objetivo es evaluar específicamente la presencia de endometritis, resulta importante considerar una muestra del endometrio aparentemente sano.
El momento de la biopsia
Otro de los aspectos desarrollados fue la importancia del momento del ciclo menstrual en el que se realiza la biopsia.
La población de células inflamatorias del endometrio cambia fisiológicamente a lo largo del ciclo. Las células NK, los linfocitos y los macrófagos presentan variaciones normales, mientras que también pueden encontrarse ocasionalmente células plasmáticas.
La fase proliferativa ofrece, en general, un endometrio más sencillo de evaluar desde el punto de vista morfológico. En cambio, durante la fase secretora se producen modificaciones estromales e inmunológicas que pueden dificultar la interpretación.
Aunque no existe un consenso categórico sobre el momento ideal para realizar la biopsia, algunos trabajos proponen determinados períodos de la fase proliferativa para mejorar la evaluación.
La estandarización del momento de la toma de muestra constituye, de esta manera, uno de los aspectos que podrían contribuir a reducir la variabilidad diagnóstica.
El papel de la inmunohistoquímica
La exposición también abordó el uso de la inmunohistoquímica para identificar células plasmáticas, particularmente mediante el marcador CD138.
La inmunohistoquímica puede facilitar la identificación de plasmocitos cuando la evaluación convencional presenta dudas. Sin embargo, la Dra. García Kamermann remarcó que no existe un consenso sobre su utilización rutinaria ni sobre un punto de corte universal.
También explicó que el CD138 puede presentar dificultades interpretativas y que existen otros marcadores, como MUM1, que algunos especialistas en ginecopatología utilizan para identificar células plasmáticas.
En este sentido, la inmunohistoquímica debe entenderse como una herramienta complementaria. En manos de un patólogo entrenado en biopsias endometriales, la evaluación morfológica mediante hematoxilina-eosina continúa siendo fundamental.
El desafío actual, señaló la expositora, no estaría tanto en la disponibilidad de nuevas técnicas, sino en la falta de criterios diagnósticos estandarizados.
Más inmunología no necesariamente significa mejor diagnóstico
Durante el encuentro también se analizaron los estudios inmunológicos del endometrio y la evaluación de distintas poblaciones celulares, entre ellas las células NK, linfocitos T y B y macrófagos.
La Dra. explicó que estas poblaciones presentan variaciones fisiológicas durante el ciclo menstrual. En particular, las células NK uterinas aumentan durante la fase secretora y cumplen funciones relacionadas con la implantación y la remodelación del tejido.
Por este motivo, no alcanza con detectar una determinada cantidad de células CD56 para establecer que existe una alteración. Además, no existen actualmente puntos de corte estandarizados que permitan diferenciar de manera clara una cantidad normal de una patológica.
La caracterización inmunológica del endometrio continúa siendo un área de investigación activa, pero la heterogeneidad de las metodologías y la falta de validación impiden considerar estos estudios como herramientas diagnósticas de rutina.
Un diagnóstico que requiere consenso
La exposición permitió poner en evidencia que todavía existen diferentes criterios entre los profesionales para diagnosticar endometritis crónica.
Persisten interrogantes sobre la cantidad de plasmocitos necesaria, el momento y la forma de tomar la biopsia, el uso de inmunohistoquímica y la utilidad clínica de los estudios inmunológicos.
En este contexto, la Dra. García Kamermann planteó la importancia de avanzar hacia un consenso entre especialistas en fertilidad y ginecopatólogos que permita establecer criterios comunes para definir cuándo estudiar, cómo interpretar los resultados y en qué situaciones considerar un tratamiento.
La importancia del trabajo interdisciplinario
El cierre del ateneo estuvo acompañado por un intercambio entre la expositora y profesionales vinculados a la medicina reproductiva, en el que se abordaron las dificultades que surgen frente a pacientes con fallas reiteradas de implantación y sin una explicación evidente.
La discusión permitió destacar la importancia de interpretar los resultados de una biopsia dentro del contexto general de cada paciente y de mantener una comunicación cercana entre el equipo de fertilidad y el patólogo.
Como conclusión, la Dra. García Kamermann señaló que la endometritis crónica existe, pero continúa siendo una entidad en evolución y discusión. El desafío actual no consiste solamente en determinar si existe, sino en definir cuándo diagnosticarla, en quién buscarla, cómo estudiarla y a quién tratar.
El futuro de la investigación, planteó, probablemente requiera comprender mejor la interacción entre el microbioma, la respuesta inmunológica y la receptividad endometrial.
Desde Fundación REPRO agradecemos a la Dra. Florencia García Kamermann por compartir su experiencia y contribuir al intercambio científico entre profesionales comprometidos con el estudio y la investigación en medicina reproductiva.



