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Por qué la llegada de la primavera es una buena oportunidad para renovar la alimentación y sumar comidas

Hay que evitar las dietas restrictivas de cara al verano. Cada estación del año nos ofrece diferentes tipos de alimentos, y en primavera, con la llegada del buen tiempo, casi siempre la alimentación y el estilo de vida se modifican. Lo que suele suceder es que las personas se ven más atraídas por alimentos frescos (como verduras y frutas), consumen mayor cantidad de líquidos y hasta se encuentran más activos. Por esto mismo, la llegada de la estación de las flores es una buena oportunidad para renovar la manera en que se come, y para sumar otros platos y comidas a la dieta diaria. Según indicó la nutricionista Julieta Lupardo, en general en esta época muchas personas tratan de bajar de peso lo más rápido posible, sin importar las consecuencias nutricionales que esto pueda ocasionar. «Se exponen a dietas restrictivas, donde se eliminan varios grupos de alimentos y con un aporte inadecuado de nutrientes y calorías. En caso de querer descender de peso, el objetivo es poder llevar a cabo una alternativa alimentaria sin ‘dietas restrictivas’, donde el alimento es más que un transporte de nutrientes y calorías», indicó la licenciada. De este modo, la nutricionista recomendó que en primera instancia, hay que respetar las cuatro comidas principales (Desayuno/Almuerzo/Merienda/Cena). Luego de eso, es importante incorporar el consumo de dos a tres frutas por día, y consumir una porción de verdura cruda y una de verdura cocida durante el día. «Al menos medio plato en almuerzo y en cena», aclaró. Además, mencionó que es necesario sumar una porción de cualquier tipo de carne o huevo una vez en el día, como así también se deben consumir de 6 a 8 vasos de agua a diario para hidratarse bien. De igual modo, aconseja consumir en el almuerzo o cena una porción de alimentos ricos en hidratos de carbono (lentejas, papa, batata, choclo, arroz, tarta, fideos, garbanzos, etc.) siempre acompañados con verduras (medio plato de alimentos con hidratos y el otro ½ plato verdura). Por último, la especialista aclara además que la buena alimentación debe estar siempre acompañada de una actividad física que se realice de manera regular y que sea placentera y sostenible en el tiempo.

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HIV y fertilidad: los avances de la ciencia al servicio de la salud

En relación al deseo reproductivo de las personas infectadas, la ciencia avanzó mucho para lograr hijos sanos. Al respecto opìnó para Télam la Dra. Carolina Tomatis En relación al deseo reproductivo de las personas infectadas, la ciencia avanzó mucho para lograr hijos sanos. ¿Cuáles son las posibilidades y qué se espera para el futuro? Lo más nuevo son las relaciones sexuales, previo empleo de una droga profiláctica pre exposición llamada Truvada (Tenofovir/emtricitabina) que previene el contagio en un 90% – en 2014 el CDC (Center of Disease Control) lo aprobó. Este tratamiento consiste en la toma diaria de ésta medicación y la práctica de relaciones sexuales sin protección (preservativo) en el momento fértil del ciclo femenino. En este caso, es muy importante la adherencia al tratamiento – no pueden dejar de tomar la medicación- y un estricto control mediante cargas virales frecuentes y testeo para otras enfermedades de transmisión sexual que pueden aumentar la susceptibilidad a la infección. Como depende mucho del paciente y la toma de esa medicación, todavía no existe una alta demanda de este procedimiento, y en Argentina siguen acudiendo a los centros de fertilidad. En estas instituciones en los casos de hombre infectado trabajamos con procesamientos especiales de la muestra de semen que la vuelven segura para no transmitir la infección. Consiste en separar los espermatozoides del líquido seminal y determinar entonces la carga viral. El riesgo de transmisión con esta técnica es de un 0,0002%, es decir queda eliminando cualquier posibilidad de transmisión Cuando el miembro de la pareja con serología positiva es el varón, a pesar de tener carga viral indetectable en sangre, se estima que un 3 a 8% pueden tener carga viral positiva para HIV en semen. Por eso, para evitar el mínimo riesgo de contagio, se realiza inseminación intrauterina o alta complejidad por in vitro este procesamiento especial del semen que implica un lavado y posterior carga viral negativa para virus HIV. Si la infectada es la mujer, puede realizar autoinseminación con el semen de su pareja o eventualmente, si lo requiere, in vitro. En el caso de que ambos miembros estuvieran infectados, se sugiere igualmente el lavado de semen para evitar la sobreinfección por otro serotipo del HIV. A medida que los nuevos tratamientos alcancen a toda la población y exista mayor experiencia en la seguridad de las parejas infectadas que buscan hijos, para evitar la transmisión, tenemos esperanzas en que las nuevas recomendaciones tendrán mejor aceptación por los pacientes y médicos. El trabajo en equipo: infectólogo, especialista en fertilidad y paciente, es de suma importancia para lograr los mejores resultados. (*) Coordinadora del programa de VIH e infertilidad de Halitus Instituto Médico.   Fuente: Telam    

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Padres a los 60: cuánto se multiplica el promedio de tiempo que se necesita para concebir

Los varones también tienen un reloj biológico y existe cierto declive en su fertilidad con el paso de los años. El boom de la paternidad en los famosos. Expertos dan su mirada a Infobae y explican qué tanto pueden ayudar los tratamientos. Hace mucho tiempo ya que George Clooney dejó de ser el soltero más codiciado de Hollywood. Tal es así que hoy, a los 60 años, cambiar pañales es el escenario con el que -nuevamente- comulga. Amal Ammuddin es su pareja y la madre de sus dos hijos: los mellizos Ella y Alexander. Ambos niños llegaron en 2018, cuando el actor tenia 56 años. Ahora, con 60 recién cumplidos, Clooney será padre nuevamente de mellizos. Los nuevos modelos de familia están a la orden del día y cada vez es más habitual que hombres ya maduros decidan tener hijos. Los médicos lo advierten: no es lo mismo ser padre a los 60 que a los 30. Pero que no sea lo mismo, ¿significa que sea peor? Los hombres, que se hacen estas y otras preguntas, quieren ser padres en edades que quizás antes estaban reservadas para el abuelazgo. Está claro: los 50, los 60 y los 70 de ahora no son los de antes. ¿Qué pasa con los hombres y la paternidad en edades avanzadas? ¿El hombre puede procrear hasta la edad que le plazca? ¿Hasta cuando sirven sus espermatozoides? La importancia de la edad a la hora de buscar un hijo es ampliamente conocida entre las mujeres, pero poco se habla quizás sobre qué ocurre con los hombres. “Los varones también tienen un reloj biológico y existe un cierto declive en su fertilidad con el paso de los años”, empieza diciendo a Infobae Martín Attie, médico especialista en medicina reproductiva, director médico de In Vitro Buenos Aires. “Se calcula que, si el hombre tiene 25 años o menos, la probabilidad de concebir (en promedio) es de 4 meses. Por el contrario, si tiene más de 40, puede tardar 2 años o más. Y, superados los 45 años, el tiempo promedio necesitado para concebir se multiplica por cinco”, explica el médico. “En el caso de los ovarios, la vida útil reproductiva, es decir producción de óvulos, es mas corta que en los hombres. Disminuye en forma más acentuada a partir de los 35 años, para hacerlo más a los 38 y mucho más a partir de los 40 años. En el hombre es diferente y si bien a partir de los 40 se acentúa la disminución, vemos casos de hombres de 70 o más, que embarazan a una mujer de 30 años, o más, pero nunca a la inversa”, sostiene por su parte a Infobae, Sergio Pasqualini, director Científico de Halitus, el centro de fertilidad que fundó en 1987. “Es decir que el reloj biológico de los ovarios va mas rápido que el de los testículos”, agrega el doctor. Hay una cuestión: los hombres nunca dejan de producir esperma. A menos que ocurra alguna enfermedad o daño específico, no se detiene la síntesis de espermatozoides. “Sí, en cambio, puede verse afectada su calidad a medida que pasa el tiempo como, por ejemplo, la oxidación de los espermatozoides y, por lo tanto, disminuir su capacidad de fecundación. Entre los impactos negativos a mayor edad sobresalen: precisar más tiempo para concebir, disminución en la calidad del esperma (conteo, movilidad), aumento de la posibilidad de encontrar anomalías en el ADN del esperma debido a su fragmentación, incremento del riesgo de sufrir abortos involuntarios, defectos de nacimiento en los bebés y, según diversas publicaciones científicas, alto incremento en la incidencia de engendrar hijos con autismo”, explica Attie. Así, cuanto mayor sea el hombre, más tiempo le puede tomar concebir naturalmente. Esto también puede deberse a que se desarrollan enfermedades crónicas como diabetes, sobrepeso y presión arterial alta, que pueden afectar la fertilidad. Dice Pasqualini: “Tardar en embarazar va a depender del caso en particular. En general el hombre a los 40 está bien, y más adelante también. La pérdida de la fertilidad, producción de espermatozoides, en los hombres es muy variada. Hay hombres que ya tienen problemas desde la pubertad, con un declinar de la producción mas rápida, y otros que empiezan bien y a temprana edad aceleran la perdida. Pero siempre en algún momento dejan de producir. Es difícil encontrar hombres de 80 que tengan una producción aceptable para lograr un embarazo por la vía natural”. Uno de esos hombres récord vive en el Argentina. Es el doctor Alberto Cormillot, el reconocido médico especialista en obesidad, educador para la salud, escritor y conferencista, quien será padre -nada más y nada menos- a los 82 años. Dueño de una vitalidad envidiable, lleva una vida sana que incluye una alimentación equilibrada y una estricta rutina de actividad física. Cormillot espera por Emilio, el bebé que tendrá para el mes de octubre junto a su actual esposa, la doctora Estefanía Pasquini. Luego de anunciar el embarazo de la joven de 34 años, con quien se caso en diciembre de 2019, el nutricionista había manifestado un deseo acorde a su paternidad longeva: “Quiero vivir hasta los cien”. Complicaciones posibles A medida que los hombres envejecen, pueden experimentar otras complicaciones ligadas a la reproducción (como una disminución de la libido y/o disfunción eréctil), que pueden dificultar el embarazo natural. “Estudios recientes también han determinado que la edad del hombre se asocia con una mayor tasa de alteraciones cromosómicas en los espermatozoides, que pueden dar lugar a problemas de esterilidad, abortos involuntarios y transmisión de enfermedades congénitas en la descendencia”, dice Attie. “Aunque los hombres no experimenten la menopausia femenina y no pierdan su capacidad de concebir, la fertilidad masculina sí disminuye con la edad, pero, merced a las diferentes técnicas de reproducción asistida, es posible resolver la mayoría de los problemas de esterilidad. Técnicas como la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, conocida como ICSI, han reducido enormemente la infertilidad masculina, incluso en casos de movilidad muy reducida y con anomalías morfológicas. Con esta técnica, independientemente de la

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Ovario poliquístico: advierten que 7 de cada 10 casos no son diagnosticados

Puede obedecer a múltiples causas. Qué es, cuáles son sus síntomas y tratamiento y cómo se relaciona con la fertilidad. Lo padece entre el 8 y el 12 por ciento de las mujeres. Pero la mayoría, no lo sabe. El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es una afección ligada a cambios en los niveles hormonales, que le dificultan a los ovarios la liberación de óvulos maduros. Este trastorno hormonal ocasiona un incremento en el tamaño de los ovarios, con pequeños quistes en los bordes externos. Probablemente, el hecho de que sea multifactorial, explique su subdiagnóstico en el 70% de los casos. Así lo entiende Carolina Tomatis, ginecóloga de Halitus Instituto Médico: «Su causa es desconocida y se combinan tanto de factores genéticos como ambientales», explica. En este mismo sentido, la profesional agrega que al tener una «amplia expresión clínica, puede subdiagnosticarse si se tratan los síntomas en forma aislada«. Otra de las cuestiones que puede llegar a dificultar su diagnóstico es el momento en el que suele presentarse: la adolescencia, por lo que los síntomas del SOP suelen superponerse con rasgos comunes del desarrollo puberal, como por ejemplo el acné. Pero entonces ¿cómo se diagnostica? Al estar asociada a un espectro grande de manifestaciones clínicas, según un consenso realizado en Rotterdam en 2013, deben presentarse al menos dos de los siguientes parámetros, precisa Tomatis. • Aumento de los andrógenos en sangre (testosterona libre, 17OH progesterona, androstenediona, DHEA) o signos clínicos del aumento de los mismos (acné, hirsutismo, alopecia, seborrea). • Alteraciones del ciclo (atrasos menstruales o falta de menstruación). • Presencia por ecografía transvaginal al comienzo del ciclo con más de 10 folículos por ovario o volumen ovárico aumentado. «Es importante aclarar que se trata de la presencia de folículos ováricos, que contienen dentro el óvulo y suelen estar en el ovario en un número menor a 10. Es frecuente que los pacientes confundan aumento en el número normal de folículos con quistes ováricos», aclara. ¿Cuáles son los riesgos de padecerlo? «Se asocia en un 50% de los casos con obesidad o sobrepeso, incremento de los valores de insulina con mayor riesgo de prediabetes o diabetes mellitus tipo 2, dislipemia con predominio de la elevación de los triglicéridos, configurándose el síndrome metabólico y su consecuente aumento del riesgo cardiovascular «, profundiza Tomatis. Tratamientos posibles Es importante señalar que si bien es un síndrome que no tiene cura, es factible su tratamiento en un marco multidisciplinario entre el endocrinólogo, nutricionista y ginecólogo. La forma en que se abordará estará vinculada al motivo por el cual el paciente haya consultado, y la etapa de la vida en la que se encuentre. Quienes tengan sobrepeso deberán contar con la evaluación de un nutricionista y realizar dieta y ejercicio. En cambio, en el caso de que el signo prevalente sea el hiperandrogenismo (presencia excesiva de andrógenos, explica la ginecóloga), se pueden emplear fármacos antiandrogénicos. «Si presenta hirsutismo (crecimiento excesivo de vello de distribución varonil) se puede recurrir a la depilación láser, en cambio si el principal motivo de consulta son las alteraciones del ciclo, pueden emplearse anticonceptivos o progesterona», subraya. Por otro lado, muchas pacientes presentan insulinoresistencia. «La insulina es una hormona secretada en el páncreas y es la que permite la entrada de glucosa a las células de todo el cuerpo. Cuando la insulina no cumple su función, el páncreas incrementa su producción para compensar, lo que genera mayor síntesis de testosterona en el ovario y eso agrava los signos de exceso de andrógenos ya descriptos «, detalla la profesional. En estos casos, parte del tratamiento consiste en «administrar fármacos insulinosensibilizadores como la metformina», que permite corregir los niveles de glucosa circulante y también ayuda a mejorar la ovulación, asegura la ginecóloga. «En el último tiempo, diversos trabajos de investigación apuntan a la composición de la flora bacteriana intestinal como potencial desencadenante del síndrome o causal de las diferentes maneras de presentación clínica, por lo cual el empleo de probióticos, prebióticos y agentes simbióticos pueden ser una nueva herramienta terapéutica para su tratamiento», remarca. El SOP y la fertilidad Al tratarse de una condición que afecta a mujeres en edad reproductiva, otro de los motivos de consulta suele ser la infertilidad asociada a falta de ovulación, cuenta Tomasi. En estos casos «se pueden emplear drogas inductoras como el letrozol o clomifeno y de no haber respuesta se indican gonadotrofinas, que son hormonas inyectables», informa. En el caso de las pacientes con obesidad, una búsqueda de descenso de peso sería lo indicado a la hora de pensar en un embarazo, ya que de persistir el exceso de peso «las tasas de éxito de los tratamientos disminuyen hasta un 50% y son frecuentes las complicaciones durante el embarazo como el aborto, la diabetes gestacional y la hipertensión», concluye.

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¿Pueden vacunarse contra el COVID-19 las personas en tratamiento de fertilidad o embarazadas?

Especialistas locales e internacionales responden y llevan tranquilidad ante una de las dudas surgidas durante la pandemia. Consejos y recomendaciones para no caer en las falsas afirmaciones Desde el comienzo de la actual pandemia por COVID-19, hemos visto la rapidez con la que se propaga la desinformación sobre las vacunas que la ciencia desarrolló para terminar con esta amenaza que ya contagió a 205 millones de personas y mató a 4,3 millones en todo el mundo. Sobre la vacunación frente al coronavirus están surgiendo numerosas fake news y una de ellas es esta: “las vacunas afectan a la fertilidad tanto de hombres como de mujeres”. Una afirmación totalmente falsa según han confirmado numerosos expertos. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaron: “La OMS nunca aprobaría vacunas de las que se sospeche que pueden afectar a la capacidad de una persona para concebir”. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU coinciden en esta misma línea y aseguran que si se está buscando un embarazo ahora, o se tiene pensado hacerlo en el futuro, la mujer puede vacunarse contra la COVID-19 sin ningún problema: “En la actualidad no existe evidencia de que alguna vacuna, incluida la vacuna contra la COVID-19, cause problemas de fertilidad en mujeres o en hombres, ni problemas para lograr el embarazo”. Ahora bien, los CDC no recomiendan realizarse una prueba de embarazo de rutina antes de vacunarse contra la COVID-19. “Si está tratando de quedar embarazada no es necesario que se evite el embarazo tras vacunarse”, aclaran. “Las vacunas contra COVID-19 hay que aplicarlas cuando estén disponibles para cada uno. Si está buscando un embarazo, tiene que vacunarse contra el coronavirus. Si está haciendo el tratamiento, hay que dejar pasar un mes de recibida la vacuna para volver al tratamiento. Si tiene un embarazo reciente o avanzado también debe vacunarse”, explicó a Infobae el doctor Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico. Y agregó: “No es como otros virus como el de las paperas que puede generar a futuro problemas de fertilidad. El virus circula con el cuerpo y pega en distintos órganos. Si uno se enferma por COVID, puede la enfermedad afectar la función ovárica o testicular, pero todavía está en investigación. Se presume y piensa que no es igual al virus del Zika por ejemplo. Respecto a trastornos menstruales en mujeres vacunadas tampoco hay estudios que lo corroboren. Hay que recordar que las emociones y los nervios también juegan a favor de padecer trastornos”. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta» (REUTERS/Henry Romero) La doctora Gretchen LaSalle, becaria de ciencias de vacunas de la Academia Americana de Médicos de Familia en España, afirma que no hay evidencia científica de que la vacuna contra el COVID-19 afecte la fertilidad. “Los anticuerpos que su cuerpo desarrolla para combatir la proteína espiga en la vacuna contra el COVID-19 no provocará anticuerpos contra las proteínas en la placenta. De hecho, durante los ensayos de la vacuna de Pfizer, 23 mujeres voluntarias que participaron en los estudios quedaron embarazadas. La única persona que experimentó una pérdida de embarazo no había recibido la vacuna, si no el placebo. “No hay ningún dato clínico, ni de investigación animal, que sugiera una posible relación entre las vacunas y la afectación de la fertilidad. Todas las publicaciones existentes establecen que no hay evidencia que sugiera que la vacuna produzca infertilidad masculina o femenina. Por otro lado, no hay ningún mecanismo que soporte esta idea”, asevera el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), doctor Luis Martínez Navarro. Sobre aquellas mujeres que deseen quedar embarazadas y tengan cerca la vacunación frente a la COVID-19, el presidente de la SEF remarca que no hay ninguna necesidad de esperar para buscar el embarazo tras la vacunación. “Todas las recomendaciones son que la vacunación no debe de influir en la búsqueda de la gestación natural o mediante tratamientos de reproducción”, agrega. Recibir la vacuna durante el embarazo Usted también puede estar preguntándose si es seguro recibir la vacuna si ya está embarazada. Si bien los datos sobre la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 durante el embarazo son limitados, la información es tranquilizadora hasta el momento respecto de recibirla durante el embarazo. No se conocen resultados fetales negativos para las personas que han recibido la vacuna durante el embarazo. De hecho, los estudios están mostrando que las personas embarazadas que han sido vacunadas pueden transmitir los anticuerpos del COVID-19 a sus bebés. También hay estudios que muestran que las mujeres embarazadas les transmiten anticuerpos a sus bebés mientras en estado de lactancia, seis semanas después de la vacunación. Los expertos afirman que los riesgos de contraer el COVID-19 durante el embarazo superan con creces los riesgos asociados con la vacunación. Esto se debe a que las personas embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de necesitar ser hospitalizadas o remitidas a cuidados intensivos si se enferman con el COVID-19. ¿Qué pasa con la infertilidad? Además de lo que sabemos sobre las vacunas y el embarazo, no hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 causen infertilidad o impotencia en personas de cualquier género. Lo mismo sucede con la enfermedad si una persona se contagia. El médico especialista en reproducción asistida, Fernando Neuspiller MN 82.815 -director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires- explicó que hasta hoy, no se ha demostrado que el COVID-19 ingrese en el semen, ni infecte los óvulos o los embriones. “No hay estudios que demuestren eso, pero está bien que la gente esté en su casa por precaución. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no está diciendo que las mujeres eviten embarazarse, al igual que no lo hace la Sociedad Europea de Reproducción, o la Americana, o la Internacional”, afirmó el experto. Y concluyó: “No hay nadie que recomiende no embarazarse en esta época, ya que no hay evidencias de que el COVID-19 infecte

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¿Cómo influye la infertilidad en la sexualidad?

Una pareja que para lograr el embarazo debe realizar tratamientos de reproducción asistida puede ver afectada su sexualidad de distintas formas. Puede pasar desde obsesionarse con sus relaciones íntimas hasta evitarlas por completo. La sexualidad durante un tratamiento puede verse afectada porque él o ella pueden sentirse culpables de que no se produzca la concepción o que, una vez lograda, se pierda. También pueden llegar a verse como objetos más que como personas, por las demandas mutuas de la pareja. O porque muchas parejas experimentan la intervención del médico especialista como una invasión en el aspecto más íntimo de sus vidas y pierden la espontaneidad y el deseo sexual, lo cual afecta tanto al varón como a la mujer. Además, es verdad que existen procedimientos médicos que, sobre todo en las mujeres, son algo molestos y repercuten en su disposición al contacto íntimo. Después de cinco años, Clara y Javier decidieron que ya era tiempo de que el profundo y apasionado amor que se profesaban se hiciera fruto en el hijo Jóvenes, enamoradísimos, creyeron que la buena nueva no tardaría en llegar … Pero se equivocaron Tras varios meses de intentos, decidieron consultar Luego de una larga lista de chequeos, análisis, más chequeos y estudios y hasta una cirugía, les dijeron que ‘ahora sí’ podrían Pero algo había sucedido entre Clara y Javier a lo largo de todo ese accidentado camino Ya no tenían ganas de hacer el amor. Estaban desengañados, tristes, hasta enojados y culpables el uno con el otro ‘Se sospecha que cerca del 95% de las parejas bajo tratamiento de esterilidad sufren disfunciones sexuales debido al stress que transitan en la búsqueda del embarazo’, afirma el doctor Sergio Pasqualini ¿Cómo afectan los trastornos sexuales la fertilidad? Los trastornos de la sexualidad pueden existir desde antes del diagnóstico de infertilidad mientras que otros se instalan durante el tratamiento y llegan a constituir un verdadero círculo vicioso. Sobre todo, cuando las parejas no pueden ver la situación y la niegan o se resisten a recibir ayuda de un especialista. Creen que el problema se va a solucionar por sí solo y ése es un error que les hace perder mucho tiempo, además de privarlos de una convivencia más plena. Cada persona vive la situación en forma diferente y no todos los tratamientos son iguales. En la mujer observamos dificultades para lograr la excitación sexual por el estrés que padece y muchas veces también, imposibilidad de alcanzar los orgasmos además de la reducción del deseo. En algunos casos se instala la dispareunia ó el vaginismo, que produce dolor y no permite la penetración. La mujer suele volverse hipersensible y llega a no tolerar siquiera que se la toque. En los varones aparecen trastornos eyaculatorios, como la eyaculación retrasada o ausente y la disfunción eréctil justamente en la fecha de las relaciones sexuales programadas, no así durante el resto del mes. ¿Por qué es importante recurrir al especialista? La sexualidad es una función bio psicoespiritual que puede alterarse. Cuando todos estos aspectos funcionan en forma sincronizada y armónica la sexualidad resulta más placentera y también más efectiva en los aspectos reproductivos. Se ha observado que cuando tenemos problemas en el área del placer o de la fertilidad, es porque existe un aspecto de la sexualidad que no está bien sincronizado con el resto de la persona. Al mismo tiempo, cuando hay trastornos de las áreas emocionales ó existenciales, estos se expresan en el terreno de la sexualidad y en la capacidad reproductiva, tanto de la mujer como del hombre. Algunas emociones se cuelan en la cama durante un tratamiento de reproducción asistida y es necesario manejarlas positivamente. En primer lugar, aparece la idea de que “no somos normales, como los demás”. Esto provoca pensamientos tristes y hasta depresivos y, a partir de allí, cada persona y cada pareja lo manejan de acuerdo a su historia previa y a la capacidad de resiliencia, es decir, de responder positivamente a esta situación. Por eso es tan importante que la pareja se permita atravesar el tratamiento rodeada y ayudada por el equipo de fertilidad, incluyendo a la sexóloga, quien les enseñará a manejar recursos que solucionan las alteraciones, pequeñas o grandes, que pueda haber en el área sexual y/o vincular de la pareja, y que muchas veces terminan desgastando la relación y paralizando o invalidando afectivamente a ambos. El diálogo tiene un lugar preponderante, es una gran herramienta, pero muchas veces las personas no tienen el conocimiento que hace falta para que el contenido de lo que hablan los tranquilice mutuamente y los haga actuar de un modo diferente. Por eso, permitir la intervención especializada, aporta un nuevo foco a la situación y la pareja puede sentirse aliviada y, al tener mayor conocimiento, ver las cosas más positivamente, ya que la responsabilidad se comparte con la sexóloga. Un diálogo entre personas con conocimientos limitados no permite acciones diferentes a las que existen en ese momento. Existe un antes y un después en las parejas que realizan un breve tratamiento sexológico, en el cual obtienen una apertura mental que les sirve para toda la vida, además del éxito que se logra en relación a la fertilidad. ¿Cómo se trabaja en una consulta sexológica? La pareja puede asistir junta o en forma individual. Existe un convenio de absoluta confidencialidad entre la sexóloga y cada uno de los miembros de la pareja, con el acuerdo de ambos miembros, para que cada uno pueda sentirse cuidado y preservado en su privacidad. En las sesiones compartidas se trabajan los aspectos vinculares necesarios para enriquecer el vínculo y para alentarlos a ayudarse mutuamente. En las consultas individuales se tratan los aspectos sexuales y emocionales que obstaculizan la intimidad y provocan roces y peleas. Se va trabajando en forma alternada con cada uno y con ambos, proveyéndoles de conocimientos, ideas y recursos, además de analizar y elaborar las viejas creencias que impedían alcanzar una tranquilidad y plenitud sexual y vincular.

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Sexualidad inteligente: una aliada de los tratamientos de fertilidad

En el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido diferentes experiencias a lo largo de la vida. Cómo revertir el estado de ansiedad y lograr un embarazo, sin dejar de lado el placer. Cuando las parejas o las personas individualmente encaran la búsqueda de un embarazo, muchas veces comienzan a tener conflictos con su sexualidad. Gran parte del problema parte del concepto erróneo de considerar que tener actividad sexual y tener relaciones sexuales es la misma cosa. “Actividad sexual son manos entrelazadas, intercambio de miradas, un abrazo, o conversaciones amorosas sin contacto físico que promuevan sensaciones de apego o eróticas, aún sin llegar al coito. Relaciones sexuales, en cambio, son aquellas que involucran los órganos genitales y la penetración”. La aclaración de la médica sexóloga clínica y ginecóloga Beatriz Literat, Médica (MN 50294) bien podría ser un llamado de atención para muchas personas que “creen erróneamente que la actividad sexual no constituye tener sexo de verdad, privándose del beneficio emocional y físico de estas actividades que implican poner en circulación hormonas de la glándula hipófisis, tiroides, suprarrenales, ovarios y testículos, con beneficios inmunológicos y contribuyendo a mejorar la capacidad fértil de la mujer y del varón”. Para la educadora sexual, «en el psiquismo de las personas existen mensajes inconscientes respecto de la sexualidad, que se instalaron por haber sufrido experiencias desagradables, traumáticas o confusas, que conforman verdaderos tabúes sexuales y que pueden llegar a controlar los comportamientos». “Las personas no logran explicarse lo que les sucede emocionalmente y no se atreven a decirlo y, como sabemos, casi siempre lo que no se habla, se manifiesta en forma psicosomática -señaló Literat-. Una de las manifestaciones frecuentes es el vaginismo, la contracción involuntaria de los músculos perivaginales que impide la penetración y también la realización de exámenes ginecológicos, ecografías transvaginales, etc. En frecuentes casos las parejas mantienen actividad sexual durante años sin perfeccionar el coito y como consecuencia el embarazo no se produce. Este trastorno, como la mayoría de las alteraciones en la sexualidad se soluciona en muy pocas consultas”. Algunos de los pensamientos más comunes en relación con la sexualidad que, con frecuencia, aparecen en el imaginario de los potenciales padres son, según la especialista: Estoy/estamos haciendo las cosas mal. Si no podemos embarazarnos naturalmente, ¿para qué nos sirve tener sexo? Lo que nos sucede es un castigo por haber hecho control de la natalidad tanto tiempo. Esto que nos pasa es porque hace tiempo me hice un aborto y ahora no puedo quedar embarazada. Mis espermatozoides no son adecuados porque antes yo me masturbaba mucho, o porque fumé mucho, o porque practiqué el coito interrumpido. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Será que con mi pareja realmente no somos compatibles? Por culpa de él/ella tengo que exponerme a todos estos procedimientos. “Este estado mental genera angustia, ansiedad, desvalorización y enojo que se vuelca hacia uno/a mismo/a y hacia la pareja, provocando discusiones, desgaste y alejamiento. En este escenario, una sexualidad inteligente y atinada se convierte en la principal aliada del proyecto parental, ayudando no solamente a los futuros padres sino también al equipo médico de fertilidad, ya que aunque se estén realizando procedimientos de diferentes tipos para lograr el embarazo, la natural respuesta sexual humana desencadena procesos químicos en todo el sistema que favorecen tanto al varón como a la mujer en su capacidad de fecundar y concebir, colaborando con los procedimientos”. La especialista aseguró, además, que “la actividad sexual genera la producción de endorfinas que contribuyen a reestablecer un equilibrio emocional y homeostático que se articula directamente con los procesos procreativos naturales, como por ejemplo la producción de espermatozoides, el proceso ovulatorio y el mecanismo de implantación del embrión en el útero. En síntesis, una actividad sexual inteligente es una verdadera aliada de los tratamientos de fertilidad”. Muchas parejas o individuos llevan consigo mochilas sexuales insatisfactorias y aún antes del inicio de la búsqueda del hijo, estaban lejos de sentirse plenos y satisfechos; sobrellevaban estos hechos como podían, amparados en el bienestar que disfrutaban en los otros aspectos del vínculo y en la amorosa comprensión del otro. «Sin embargo, cuando se inicia el trayecto hacia la parentalidad tan ansiada, ciertos equilibrios y negociaciones del vínculo se desestabilizan y es entonces cuando una sexualidad bien entendida y practicada puede ser el chaleco salvavidas que mantenga a flote a estas personas, que pueden llegar a sentir que el peso del conflicto los arrastra hacia el fondo», resaltó Literat, quien reforzó que «en la consulta sexológica se des-aprenden las falsas creencias y se incorporan recursos con infinitas variables para poder disfrutar plenamente de la intimidad, que se convierte en una experiencia psico-física y espiritual; se toma conciencia de que el motor de todo erotismo está en el cerebro y se adquieren múltiples estrategias para poder celebrar una sexualidad creativa, amorosa y armoniosa». “Se aprenden las más modernas técnicas de comunicación, indispensables para poder dialogar acerca de un tema que a muchos les resulta muy difícil. Además se corrigen las disfunciones sexuales que cualquiera de los miembros de la pareja pueda padecer, recuperándose y a veces logrando por primera vez una sincronía que nunca se tuvo o que se perdió en algún momento”, aseguró. Una de las principales dificultades que presentan las personas en el logro de prevenir o dar solución a sus problemas sexuales, es que les da mucha vergüenza y a veces sienten desconfianza en concurrir a la consulta sexológica. “El 100% de los pacientes que finalmente concurren, terminan la primera consulta preguntándose por qué no habían ido antes o por qué habían perdido tanto tiempo, ya que se dan cuenta que el miedo o la vergüenza en el ámbito de una consulta respetuosa y amigable se desvanece, obteniendo desde la primera, o única consulta, herramientas prácticas que se utilizan de inmediato”.

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¿Qué sucede en el cerebro de las mujeres durante el orgasmo?

Si bien hay una vasta literatura respecto de la actividad de las regiones cerebrales durante la excitación sexual en hombres y mujeres, existen desafíos metodológicos para dichos estudios durante el orgasmo, principalmente en el femenino. El orgasmo femenino es un misterio. También para los científicos, que desde los tiempos de Aristóteles tratan de buscar una explicación -evolutiva- a esa sensación de euforia que ni es necesaria para la reproducción ni, además, es experimentada por muchas mujeres, pero que, en cambio, es un proceso neuroendocrino tan complejo que hace imposible que sea, simplemente, un “accidente” evolutivo. ¿Qué sucede en el cerebro de una mujer cuando tiene un orgasmo? ¿Es la actividad cerebral durante un orgasmo diferente del período de intensa excitación sexual que precede inmediatamente al orgasmo? ¿Hay alguna diferencia si la mujer se masturba o es estimulada por su pareja? Un estudio llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Rutgers en Newark y publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2017 utilizó imágenes de resonancia magnética funcional para proporcionar respuestas a estas y otras preguntas sobre cómo se desarrolla la excitación sexual y el orgasmo en el cerebro de una mujer. Durante mucho tiempo, asumimos detalles sobre el orgasmo femenino en función de su contraparte masculina. Y solo desde 2011 hemos podido trazar un mapa de lo que sucede en el cerebro de las mujeres durante la estimulación sexual. Así que aún hoy, en el marco del Día Internacional del Orgasmo Femenino, hay mucho sobre lo que ocurre en el cerebro femenino durante el orgasmo que queda por explorar. “Hay muchas cosas que todavía no entendemos sobre los orgasmos”, explica Barry Komisaruk, neurocientífico de Rutgers y autor principal del estudio. Como dijo en diálogo con la revista científica New Scientist Julia Heiman, investigadora sexual de la Universidad de Indiana, “la cantidad de especulaciones frente a los datos reales sobre la función y el valor del orgasmo es notable”. Los estudios de Komisaruk han demostrado que tanto en hombres como en mujeres que se acercan al orgasmo, se produce una serie predecible de eventos en el cerebro. No es sorprendente que, a medida que se produce la estimulación sexual, se activen las regiones del cerebro que se sabe están involucradas en el procesamiento de nuestro sentido del tacto. A partir de ahí, sin embargo, una serie de áreas cerebrales aparentemente no relacionadas, como el sistema límbico (involucrado en la memoria y las emociones), el hipotálamo (involucrado en el control corporal inconsciente) y la corteza prefrontal (involucrada en el juicio y la resolución de problemas), se unen en, con uno tras otro mostrando niveles elevados de activación. Para cuando realmente experimentas un orgasmo, “se activan más de 30 sistemas cerebrales principales”, advierte Komisaruk. “No es un evento local y discreto. No hay un ‘centro de orgasmo’. Está en todas partes”. Pero, comencemos desde el principio. El orgasmo o clímax es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Para Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, el orgasmo puede definirse como “la duración y el número de contracciones varían de una mujer a otra y en cada relación sexual. Sin embargo, en resumen, el orgasmo es una respuesta fisiológica, emocional y social que une el cuerpo a la capacidad de gozar la experiencia sexual”. Si bien existen algunas diferencias fisiológicas claras entre los orgasmos femeninos y masculinos (los orgasmos femeninos duran aproximadamente 20 segundos, en lugar de 10, por ejemplo), los experimentos en el laboratorio de Rutgers y en otros lugares han demostrado que en el cerebro, un orgasmo es un orgasmo, independientemente de el sexo de alguien. “Vemos todas las mismas regiones activadas”, dice Komisaruk. Una investigación de tomografía por emisión de positrones realizada en la Universidad de Groningen en los Países Bajos ha llegado a la misma conclusión. “Las investigaciones más recientes que informan sobre las diferencias en el proceso de excitación sexual, han incluido a personas heterosexuales, homosexuales y también a personas transgénero. Utilizando la resonancia magnética cerebral descubrieron que no hay diferencias notables en la activación cerebral de las personas de distintos sexos y géneros ante estímulos similares. Esto nos confirma lo que estudios anteriores sugerían respecto de la importancia de las percepciones a nivel cortical, que a su vez están moduladas por múltiples factores no solo neurológicos, sino también de orden cognitivo”, aseveró consultada por este medio la doctora Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga del Departamento de Gineco-Sexo-Estética de Halitus Instituto Médico. El circuito cerebral del placer “En la fase de estimulación sexual y física, y en el momento del clímax se activan numerosas áreas y estructuras cerebrales. Estas, al ser bombardeadas de estímulos nerviosos procedentes de la zona genital, estimulan el circuito de recompensa del cerebro y son las responsables de que experimentemos el orgasmo con todo lo que implica. A pesar de todas las reacciones fisiológicas, el órgano que tiene el control absoluto sobre la presencia o ausencia de orgasmo es el cerebro. Y su compañero fiel es el resto del sistema nervioso. Sin el envío de impulsos nerviosos a la médula espinal y al cerebro no existirían los orgasmos”, señaló en diálogo con Infobae Claudio Waisburg, neurocientífico, director del Instituto Neuropediátrico SOMA. Y añadió: “En el área genital existen una enorme cantidad de nervios, que van enviando información al cerebro acerca de lo que la persona está experimentando. Cada una de estas terminaciones produce en la persona distintos efectos. Solamente en el clítoris hay más de 8.000 terminaciones nerviosas. Así que, imaginate el cúmulo de sensaciones que puede llegar a tener la mujer y la cantidad de procesos que tienen lugar en el cerebro durante el orgasmo. Estos nervios genitales se comunican con otros más largos que, a su vez, transmiten esa información a la espina dorsal. De ahí a la médula espinal y en su trazo ascendente llegan al cerebro”. Cuando comienza la excitación, el cerebro

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No estamos solos: qué nos pasa cuando buscamos un embarazo que no llega

Cuando nos damos cuenta de que ese hijo no llegará tan fácil y corremos a los brazos de la ciencia en busca de ayuda, empezamos un camino turbulento. Llenamos nuestra agenda de turnos médicos, ponemos el cuerpo en estudios invasivos, vemos trastornarse nuestra vida íntima y de pareja y nos preguntamos ¿Por qué a mí? Somos muchos, no estamos solos entérate cómo transitarlo mejor. Es difícil generalizar pero, en general, cuando nos encontramos con un diagnóstico de infertilidad, es decir, cuando después de un año de buscar un hijo con relaciones sexuales frecuentes sin métodos anticonceptivos un médico nos da su sentencia, nos revuelve un  tsunami. Sentimos frustración porque ese deseo tan fuerte de querer tener un hijo amenaza con quedar trunco y, aunque nos den alternativas esperanzadoras, pensamos en todos esos hijos que surgen sin tanta angustia y de una noche de placer, nos llenamos de bronca, nos preguntamos ¿Por qué a mí? La Organización Mundial de la Salud ha definido a la salud reproductiva como “el estado general de bienestar físico, mental y social, y no una mera ausencia de enfermedad o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos. Por ello, se debe tener en cuenta que la imposibilidad de procrear es una deficiencia que puede afectar en forma real y efectiva la calidad de vida, siendo que la salud reproductiva involucra la salud psicofísica de ambos cónyuges, además de su derecho a procrear”, sostienen desde la ONG Concebir No es fácil atravesar la infertilidad. Muchos médicos minimizan el problema porque no hay riesgo de vida. “Hay cosas peores”, te dicen algunos; otros más religiosos que “Dios no lo quiere”, algún tercero: “Tenés que soltar y va a llegar”. No hay certezas. Mientras tanto vos te aferrás a la esperanza de que con ayuda de la ciencia el embarazo el hijo llegará pronto, pensás que es sólo un desvío y corrés a los brazos de la medicina reproductiva en busca de ayuda. “Cuando una mujer tiene que encarar por primera vez un tratamiento de fertilidad, generalmente llega con bastante frustración por no haber logrado el embarazo de forma espontánea. A veces con mucha angustia por haber recibido un diagnóstico médico que explica sus problemas reproductivos, pero también con un alto grado de ilusión por el comienzo de una nueva etapa: la medicina reproductiva puede ayudarme”, dice la psicóloga Laura Wang, especialista en medicina reproductiva. No estamos solos. Con algunas variaciones, esto nos pasa a la mayoría de quienes nos topamos con este “martes 13”, como lo cuento en mi libro El deseo más grande del mundo. Testimonios de mujeres que quieren ser madres (Paidós), como se animó a contarlo María Julia aquí, en Border, o la periodista Milva Castellini. Entonces empieza un camino en el que nuestra vida queda de alguna forma entre paréntesis, poniendo el cuerpo en tratamientos invasivos, llenando nuestra agenda de turnos médicos, esperando horas y horas en salas de espera desangeladas, recordándonos en voz alta o mentalmente que estamos allí por nuestra propia voluntad, pero queriendo en secreto salir corriendo. Tal vez desistamos de cambiar de trabajo -si lo tenemos- porque no queremos perder los beneficios; posterguemos la idea de mudarnos, o nos hayamos mudado hace poco y pasemos cada día por “ese cuarto que espera”, el cuarto del hijo por venir, con cierta angustia. Seguramente cada pregunta de  “¿Y? ¿Ustedes para cuándo” sea como una puñalada. El promedio de las parejas tardan tres tratamientos de fertilidad, tres intentos, en lograr un embarazo, según la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. Otras tienen más suerte; otras menos. Algunas se estancan años en esta búsqueda. Hay quienes logran convivir con ella de manera más fluida, hasta decir basta. No hay medidas respecto de hasta dónde llegar con los intentos. Depende de cada uno y de su subjetividad. “Los centros de fertilidad son lugares de mucha ambivalencia. Por un lado es la solución a los problemas y al mismo tiempo, les recuerda que algo en su capacidad reproductiva no anda bien y necesitan ayuda”, comenta Wang. Y agrega: “Muchas veces el diagnóstico no es preciso (¿Tal vez la calidad ovocitaria? ¿O el grosor del endometrio? ¿La movilidad de los espermatozoides? ¿Será que tengo algo que impide la implantación?) Y todas las pacientes se ubican en una posición activa y se preguntan con ansiedad si tienen algo para hacer. La tendencia es a controlar: estudios, fechas, información. Pero creo que lo mejor que pueden hacer es (activamente) generar el espacio y las condiciones propicias para dejarse (pasivamente) fecundar por el deseo de maternidad que las llevó hasta allí”. Somos muchos, cada vez más con la postergación de la maternidad.  Una de cada seis parejas es el dato  más conservador. Los números del sector, si bien no hay estadísticas oficiales, van en alza. En su libro Siglo XXI), las psicólogas Silvia Jadur y Viviana Wainstein dan una serie de sugerencias para atravesar esta etapa pensando siempre que ante la angustia que supone la no concreción de ese deseo, las personas “no infertilicen el resto de su vida”. “No poder nunca es el principal, temor, la sensación de pánico de que el tiempo va pasando y que no se consigue. Hay que ofrecer tranquilidad, siempre se puede armar una familia, siempre”, dice Silvia Jadur.  “Hay muchas puertas para abrir, distintos tratamientos, desde sencillos a los de alta complejidad; cuando no hay óvulos que tengan capacidad de ser fertilizados o espermatozoides, se puede recurrir a la donación de gametas; y otra puerta para abrir es la adopción, que es otro camino para ser padres”, agrega Wainstein. La periodista Milva Castellini, que pasó años buscando a su primer hijo Martiniano, e incluso filmó y dio su testimonio audiovisual de todo el proceso, dice en el Prólogo de Cuidar la fertilidad (Paidós), el libro del doctor Sergio Pasqualini: “Vamos aprendiendo a medida que hacemos camino. Cuando comenzamos un tratamiento de fertilización, no tenemos ni idea de todo lo que nos espera. No sabemos aún todo lo que hay que afrontar.(…) A veces se trata de volver a intentarlo,

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Preservar óvulos para planificar la maternidad: las consultas aumentaron el doble durante la pandemia

El miedo al coronavirus, el dinero disponible por las restricciones a los viajes y la idea de detener el tiempo que trajo la nueva normalidad, entre las razones del fenómeno. Valeria Serrano cuenta su experiencia: “Hoy no estoy decidida a ser madre, pero no quería castigarme el día de mañana”. Valeria Serrano, de 36 años, cuenta que no pensaba en la maternidad como un deseo desde muy joven. “Nunca fui muy ‘Susanita’”, dice. Sin embargo, aclara que aunque hoy no quiere ser madre, quizá cambie de opinión y por eso contempló la posibilidad de que se concrete en el futuro. Con esa premisa, decidió congelar óvulos hace casi un año. El caso de Valeria refleja una tendencia: por distintos motivos, las consultas y realización de este tratamiento que permite preservar la fertilidad crecieron de manera significativa durante la pandemia. De acuerdo con un relevamiento de TN.com.ar, las solicitudes en clínicas e institutos médicos que realizan la práctica aumentaron entre un 60% y un 137%. Técnicamente, la vitrificación o criopreservación de las células reproductoras u ovocitos, consiste en extraerlos del cuerpo para conservarlos. Es decir, se trata de una técnica de reproducción asistida, pero, en este caso, sin realizar inseminación ni fecundación. El procedimiento, de la mano de los avances de la medicina reproductiva, otorga así una posibilidad de planificar para el largo plazo, algo impensado décadas atrás. Con la irrupción de la pandemia, y luego de un primer momento en el que se paralizó prácticamente todo, esa necesidad y la idea de “detener” el tiempo en este aspecto biológico tuvo su resonancia. “Nunca fui muy de las que desde chicas quieren ser mamás. Pero siempre tuve claro que una cambia con el tiempo. Hoy no estoy decidida a ser madre”, relata Serrano, instrumentadora quirúrgica, a este medio. “Ahora estoy en pareja, pero en ese momento no y tampoco estaba decidida a ser madre sola. No quería el día de mañana castigarme por no haberlo hecho”, agrega. En su caso, la pandemia la empujó a iniciar el tratamiento por una cuestión de tiempos. “Hacia julio o agosto en mi trabajo estábamos asistiendo de manera rotativa y como era algo que venía posponiendo , sentí que era el momento indicado”, detalla. La expansión del coronavirus coincidió por diversos motivos con la determinación de avanzar con la práctica. El doctor Fernando Neuspiller, tocoginecólogo y director del centro de reproducción asistida IVI, confirmó la tendencia a TN.com.ar. Según su experiencia, son múltiples las razones, entre las que destacó varias que se repitieron en las consultas de los últimos meses. Por un lado, el factor económico. “Mucha gente, que puede acceder, tiene más disponibilidad que antes al destinar el dinero que utilizaba para viajar o salir. Por otro lado, la pandemia generó mucho miedo a la enfermedad y deciden preservar por eso, hasta que pase este momento”, enumeró. Otro de los puntos, según consignó, tiene que ver con aquellas mujeres que buscan estar en pareja para tener hijos. En dicha clínica, durante el verano del 2021 la demanda del tratamiento de vitrificación creció en un 137%, en comparación con el mismo período del año anterior. Desde la Fundación Repro (dedicada a la investigación y la docencia en reproducción) presidida por Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y también director del instituto médico Halitus, coincidieron en la percepción. De acuerdo con sus estadísticas, las consultas subieron un 60% y los tratamientos efectivamente hechos aumentaron un 20%. “El comienzo de la pandemia coincidió con un tiempo en el que la temática de la vitrificación de óvulos se fue instalando cada vez más como una opción para la preservación de la fertilidad y la planificación reproductiva”, aclaró Pasqualini. “Es decir, coincidió y tal vez hizo que se generaran incertidumbres que motivaran”, agregó. En este contexto, según aporta el médico ginecólogo Diego Griessi, director médico de la clínica especializada Fertilab, sobre todo el año pasado, se repitieron también dudas ante el desconocimiento del COVID-19 y el impacto que podría tener o no en la capacidad reproductiva. “Pasados los meses y observando los resultados de varios trabajos, no se pudo demostrar con la información disponible hasta ahora una influencia en estas variables”, aclaró Griessi. El factor tiempo y el parate que implicó en muchos sentidos los meses de aislamiento y de pausa de actividades, fue determinante debido a que uno de los parámetros principales que se consideran para la criopreservación es la edad de la persona. Los profesionales de los tres institutos se explayaron en este punto. Una vez que se preservó la mayor cantidad de posible según la reserva ovárica de cada paciente permanecen congelados hasta que decida utilizarlos o no. “Si bien los tiempos de los tratamientos se acotaron en los últimos años, la gran mayoría esperan menos de 5 años. Pero cuanto más jóvenes son, en general es más tiempo”, aportó Neuspiller. Sin embargo, siempre aclaran que cada cuerpo es particular y es necesario explorar la reserva ovárica en todos los casos, de forma previa, debido a que juventud no siempre es garantía indefectible de fertilidad. “Puede haber mujeres de 40 años que estén dentro del grupo que mantiene una reserva satisfactoria, y a veces hay casos de personas más jóvenes que no califican para hacerlo porque la reserva ovárica no está en condiciones”, apuntó Pasqualini. “Pasados los 40 años de edad biológica del ovocito, los resultados son pobres, ya que se observa un aumento de las alteraciones genéticas, sumado a la baja tasa de supervivencia una vez desvitrificados”, detalló Griessi. “Por lo tanto, lo ideal es hacerlo antes de los 30 años, aunque las estadísticas nos arrojan que más del 60% lo hacen entre los 35 y 39″, puntualizó. En qué consiste el tratamiento Los pasos a seguir, según explicaron los profesionales, son los mismos que los de un ciclo de fecundación in vitro. Primero se realiza una estimulación de la ovulación aproximadamente durante unos 10 días. “Se inicia en el día dos del ciclo, aproximadamente, y la aspiración folicular (método por el que se extraen los

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