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La crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares

Vivimos una época que desnaturaliza los conceptos e ideas tradicionales sobre género y familia. Hoy la idea de una familia tradicional – entendida como aquella conformada por padres heterosexuales unidos en matrimonio con hijos-, convive junto con otras formas de familias no tradicionales y modernas. Madres o padres solteros por elección, familias homoparentales, familias con hijos nacidos por fertilización asistida, e incluso el novel modelo de la copaternidad. En ese contexto, la crianza también comenzó a pensarse como un hecho más allá de lo biológico y que es compartido por los padres, exista o no, un vínculo amoroso entre ellos. La crianza no es una función de la madre desprendida de su condición de ser mujer, sino que es un espacio vincular en el cual padre y/o madre despliegan sus recursos personales en pos de acompañar a ese niño en su desarrollo humano. Esta manera de concebir la crianza necesita otras miradas para abordarla, por eso la conformación de los grupos interdisciplinarios son un diferencial a la hora de pensar, orientar y acompañar a los padres y a las madres en la construcción del vínculo con el hijo más allá de un modelo y más cerca de los afectos y las emociones. La interdisciplina es la aliada para derribar barreras y construir puentes entre lo que sabemos y lo que nos demanda la actualidad. El trabajo de puericultoras, doulas, sexólogos y psicólogos, permite entender y dar recursos a estos padres vanguardistas que se animan a la procreación en tiempos de cambios. Se presentan nuevos interrogantes, algunos como: ¿Cómo es posible la crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares? ¿Cómo se construye el “apego” en un vínculo madre-hijo nacido por subrogación uterina? ¿Cómo se arma un vínculo temprano con un bebé gestado por una portadora? ¿Es posible el “apego” en niños nacidos por donación de gametas? ¿Cómo construyo momentos íntimos con mi pareja? En las familias donde el deseo de ser padre o madre se ha puesto a prueba debido a la gran cantidad de obstáculos implicados en la llegada de ese hijo, se observa mayor tolerancia y disposición para la crianza, que en familias donde la concepción se dio de manera natural. En general, presentan más interacción y mayores niveles de satisfacción parental. Según estudios realizados se descarta que el vínculo genético sea una condición para desarrollar el sentido de pertenencia y de identidad en una familia. Entonces si ni el parentesco genético con los padres, ni la presencia de dos progenitores, ni la orientación sexual de los mismos afectan el desarrollo psicológico de los individuos, debemos establecer qué es lo que condiciona positiva o negativamente el mismo. Se ha comprobado que lo que sí tiene un alto impacto en la calidad del desarrollo psicológico y emocional de una persona es el haber tenido durante la infancia una relación emocional estable con al menos un adulto. También se sabe que la calidad del vínculo entre los progenitores, en el caso de que haya dos en la familia, brinda un sentimiento de seguridad en el hijo. No es la ausencia de conflicto en la relación, sino el manejo adecuado del mismo. Poder establecer límites claros es otro factor importantísimo para que una persona pueda crecer con herramientas emocionales y psicológicas adecuadas. La construcción y acuerdo de límites colabora positivamente en la instalación de hábitos, que son una parte indispensable de la crianza. En este mundo moderno, intervenido por la ciencia y atravesado por la cultura, la crianza dejó de ser un hecho de la biología para pasar a ser un verdadero acto donde padres y madres necesitan generar recursos y lenguajes para habitar un espacio, muy particular y único, el vincular. Ese es el verdadero espacio de la crianza, es ahí donde padre y/o madre deben “hacer” en el marco de la individualidad de su hijo. Los equipos de crianza trabajan en este sentido ayudando a cada padre/madre a hacer lo que nadie más puede realizar mejor que ellos mismos: la crianza de sus hijos.

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Alimentación, microbiota intestinal y Fertilidad

Una buena alimentación permite no sólo mantener un peso saludable sino también una adecuada composición corporal. A su vez, produce un normal funcionamiento y equilibrio entre las funciones de las células y los desechos provenientes del metabolismo celular, contribuyendo a tener una flora intestinal benéfica para nuestro organismo. Cada individuo necesita adaptar su dieta para obtener una nutrición balanceada. ¿Cómo influye la flora intestinal en la fertilidad? La alimentación de un individuo se basa en los alimentos que ingiere, mientras que la nutrición son los procesos que el organismo realiza para utilizar los nutrientes. Es decir, incluye, entre otras cosas, la absorción y el metabolismo. Una alimentación saludable es necesaria para una nutrición saludable. En relación a esto, el sistema digestivo es una parte fundamental de la nutrición, dado que a través de la pared intestinal se absorben los diferentes nutrientes. Puede suceder que esta absorción se encuentre comprometida si el intestino está inflamado, ya sea por una afección de base o como consecuencia de una reacción autoinmune (por ejemplo por la ingesta de gluten en personas celíacas). Existen otras alteraciones que llevan a la inflamación intestinal como la calidad de la alimentación habitual, la intolerancia a algún alimento o grupo de alimentos en particular y el estrés. Esta  inflamación modifica negativamente la permeabilidad de la mucosa intestinal y en consecuencia,  la absorción de nutrientes es insuficiente,  afectando la calidad de la microbiota intestinal. La microbiota intestinal, es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino naturalmente. Cada uno de nosotros tiene una microbiota particular que está influenciada por nuestra alimentación, nuestro ambiente, nuestra edad o estado hormonal, el estrés y el uso de antibióticos. La microbiota está siendo estudiada cada vez más y relacionada con diferentes patologías donde  la fertilidad e infertilidad se encuentran incluidas. Es por esto, que al tener una relación directa con la alimentación, se necesita evaluar cómo nos estamos alimentando y ver si debemos realizar alguna modificación para mejorar nuestra microbiota y desinflamar el intestino. En lo que respecta a fertilidad, se está investigando la influencia que tiene la microbiota con la calidad espermática del hombre, analizando la relación de las bacterias predominantes en la muestra y los parámetros de calidad seminal por los que pueden verse alterados. En mujeres, se relaciona la calidad de la microbiota con el desarrollo folicular, la reserva ovárica y la receptividad endometrial a la hora de la implantación del embrión. Por tanto, la microbiota podría afectar al desarrollo de las células sexuales o gametos, tanto en hombres como en mujeres. La consulta con la nutricionista especializada en fertilidad, debería formar parte de la evaluación de la mujer que desea un embarazo indagando acerca de la alimentación, nutrición diaria y funcionamiento intestinal. Una adecuada alimentación que lleve a una correcta nutrición puede colaborar a lograr el embarazo por la vía natural si es que esto fuese factible, o por medio de algún tratamiento si es que estuviese indicado.    

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Tres pilares para sumar calidad de vida durante la menopausia

Se trata de una etapa natural en la vida de las mujeres. En la Argentina ocurre, en promedio, alrededor de los 52 años. Consultada por Infobae, en el Día Mundial de la Menopausia, una especialista aconsejó cómo disminuir los síntomas La menopausia es el fin de la menstruación y se confirma cuando la mujer no tiene períodos durante 12 meses consecutivos. Es una etapa más en la vida, como la adolescencia, la infancia o la adultez y les ocurre a todas las mujeres. La edad promedio en la Argentina es de 52,7 años, aunque puede comenzar en edades más tempranas y si lo hace antes de los 40 se conoce como menopausia precoz. Cada 18 de octubre se conmemora en todo el mundo el Día Mundial de la Menopausia, a partir de un acuerdo entre la Sociedad Internacional de la Menopausia (SIM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de ayudar a crear conciencia sobre la importancia de la evaluación de la salud de las mujeres y de la prevención de enfermedades durante este periodo de su vida. “Hay distintos factores que contribuyen a definir cuál va a ser la edad en la que cada mujer transite esta etapa. Dentro de ellos está la genética pero también factores externos del medioambiente como el tabaquismo, el estrés o la alimentación”. La médica ginecóloga Rosana Molina (MN 75793) explicó que “el camino a la menopausia suele ser paulatino y con variaciones, y si bien se trata de un hecho normal o fisiológico en la vida de las mujeres, y de ninguna forma constituye una enfermedad, a veces los síntomas pueden afectar la vida cotidiana y requerir un tratamiento”. Según detalló la especialista, “dentro de las manifestaciones más comunes está el síndrome vasomotor, más conocido como sofocos y calores, que afecta entre el 75 y 85% de las mujeres que llegan a la consulta”. “Es una sensación de calor que va de la mitad del cuerpo hacia arriba con enrojecimiento de la cara, y se debe al desbalance del centro termorregulador de la temperatura (por la disminución de estrógenos), que se encuentra a nivel hipotalámico -precisó Molina-. La consecuencia más importante que presenta es la alteración en la calidad de vida, ya que durante la noche la mujer se despierta con este síntoma, y como consecuencia del calor transpiran, lo que deriva en insomnio”. Y tras señalar que estos sofocos “se pueden atenuar con distintas terapias hormonales menopáusicas o con terapias naturales, como isoflavonas de soja”, la especialista resaltó que “en algunos casos se indican antidepresivos en bajas dosis”. Y agregó: “Si bien las terapias naturales no tienen contraindicación, ningún suplemento se puede tomar por cuenta propia porque requieren un control y la consulta médica”. Otro tema de gran preocupación son los cambios genitourinarios. “Las paredes vaginales se vuelven más delgadas, secas y menos elásticas; siendo posible que se irriten. Esto puede producir mayor frecuencia y urgencia para orinar”, explicó Molina, quien destacó que “debido a esto, las relaciones sexuales pueden volverse dolorosas”. “Es importante remarcar y trabajar con las pacientes el concepto erróneo de que la menopausia es percibida por muchas como el fin de la sexualidad y no sólo como el fin de la vida reproductiva”, subrayó. Y enumeró tres pilares fundamentales que componen el abordaje de esta condición. El tratamiento con estrógenos locales es una estrategia terapéutica simple, ya que la respuesta vaginal a los estrógenos es rápida y sostenida. Las mujeres deben ser asesoradas acerca de las opciones terapéuticas disponibles: óvulos, cremas y geles lubricantes, y que la mejor opción para cada paciente es, en gran medida, una cuestión de preferencia personal -puntualizó la especialista-. El tratamiento con estrógenos locales mejora la sintomatología y la vida sexual en más del 50% de los casos”. Esta terapia no puede indicarse en pacientes con cáncer de mama, con insuficiencia cardíaca, hepática, renal, lupus, con tumores estrogenodependientes, tromboembolismo pulmonar (TEP), trombosis venosas e hipertensión no controlada, en quienes el uso de estrógenos está contraindicado. Por otra parte, el cuidado en esta etapa se basa en un régimen higiénico dietético. Es decir, una dieta que sea rica en calcio, ya que los requerimientos durante la menopausia son de 1200 a 1500 mg”. Con respecto a la alimentación, se deben consumir, yogurt, leche, quesos, verduras verdes, pescados, (que es otra fuente de vitamina D además de la natural que es el sol) como atún y salmón, semillas de lino, de chía, de girasol y de sésamo. Y finalmente, “la actividad física, caminatas o en cinta, por lo menos entre 35 a 40 minutos, es recomendable hacerla tres veces por semana”. “Si es menor a esa cantidad de tiempo, el músculo no trabaja. También, se puede realizar natación. Hay que evitar ejercicios con impacto.Todo esto permite prevenir la pérdida de la masa ósea, osteoporosis, enfatizó la experta. Los chequeos que deben realizarse en esta etapa no difieren mucho de los que todas las mujeres realizan como parte de su control de salud anual: una mamografía una vez al año, un Papanicolaou con colposcopía, ecografía ginecológica transvaginal para evaluar los ovarios, análisis de sangre que incluya un perfil de colesterol, glucemia, hemograma completo, dosaje de hormonas tiroideas, y una densitometría ósea, que permite saber cómo están los huesos. “El aumento de la vida de las mujeres hace que en la actualidad pasen casi un tercio de su vida en menopausia, por eso es muy importante ofrecerles una buena calidad de vida”, enfatizó Molina. Existen especialistas y centros exclusivos para la atención de esta etapa de la vida, que las podrán ayudar no sólo al tratar esta condición sino también prevenir sus efectos colaterales.

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Una puso el óvulo, la otra llevó el embarazo y hoy celebran por dos con su hija

Julia y Silvina tuvieron a Ernestina por el método ROPA, una técnica de fertilización que duplicó la demanda en dos años. “El 11 de diciembre nos enteramos de que estábamos embarazadas. Nos abrazamos y lloramos porque estuvimos buscándolo desde hace cuatro años”. Es la alegría de una doble maternidad compartida por Julia Schroh (33) y Silvina Natucci (40) quienes, junto a la beba de dos meses y Martina (22), la primera hija de Silvina, integran una familia ensamblada. Mientras acomodan la cámara del teléfono para hablar con Clarín, subrayan que “este Día de la Madre va a ser un amanecer distinto, tomando mate con la gordita en la cama”. El método ROPA fue descripto por primera vez en 2010, como una variante significativa dentro de las técnicas de fertilización asistida. Consiste en un procedimiento de alta complejidad que se realiza en una pareja de mujeres y permite que ambas “pongan el cuerpo” para esperar la llegada del hijo. Una se somete a la estimulación ovárica para extraer sus óvulos y fecundarlos, y la otra recibe en su útero el embrión, que suele formarse con semen de un donante anónimo, y gesta el embarazo. Junto con la inseminación artificial y la fecundación in vitro (FIV) constituye una de las alternativas que tienen dos personas del sexo femenino para ser madres. “Si bien no va a tener su genética, quien lleve adelante el embarazo también le va a dar una impronta al futuro bebé por medio de la epigenética, es decir, la influencia del medio ambiente sobre los genes, activándolos o silenciándolos en su expresión”, explica Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico. “Elegimos este método por sobre los otros porque queríamos que Ernestina fuera de las dos. Nos pareció la forma más cercana de tener un hijo juntas», revelan las flamantes mamás mientras Silvina amamanta a la pequeña y remarcan que la decisión de quién aportó el material genético y quién el “nido” para gestar el bebé se basó en la edad. “Preferimos que Julia acompañara con sus óvulos porque son más fuertes”, comenta Silvina. Método ropa: una tendencia en aumento El número de mujeres que deciden tener un hijo en el contexto de una pareja igualitaria, va en aumento. De acuerdo a un relevamiento de Clarín, el número de consultas para concebir mediante el método ROPA se duplicaron este año con respecto a los registros del 2019. A pesar de que durante el 2020 hayan estado reducidas por la cuarentena más estricta, se estima que alcanzaron un crecimiento cercano al 30%, según los centros consultados. “Las mujeres se animan a preguntar cada vez más, y no de forma esporádica como antes, porque ven otras parejas que lo han realizado. Existe mayor información sobre los temas de fertilidad. Por suerte, la gran diversidad sobre las formas de constituir una familia está más aceptada y naturalizada en la sociedad”, entiende Laura Elberger, médica ginecóloga y especialista en Medicina Reproductiva, quien ya realizó 22 procedimientos con esta técnica en lo que va del año. Ernestina Schroh Natucci nació el 10 de agosto de este año y acapara las miradas de todo Coronel Suárez. Fue gestada a partir de los óvulos de Julia implantados en el vientre de Silvina. El Concejo Deliberante de esa localidad bonaerense declaró de interés legislativo municipal su inscripción en el Registro de las Personas, destacando la valentía y sensibilidad de las dos mamás, quienes participaron en forma activa en el embarazo mediante la Recepción de Ovocitos de la Pareja o Método ROPA (por sus siglas). Desde Halitus, coinciden en que el aumento se debe a la mayor difusión del tratamiento. Pero también lo atribuyen a la cobertura por parte de las prepagas y obras sociales, conforme a la ley de reproducción médicamente asistida. “El costo del tratamiento es prácticamente igual al de una fertilización in vitro”, indican. Pasqualini refiere que en 2019 se realizaron 4 métodos ROPA, mientras que en lo que va de 2021 -el año en que se animaron a concurrir en “estado de pareja” y no como “mujer sola”- ya se practicaron 13 tratamientos. Por su parte, Romina Pesce, miembro del Servicio de Reproducción del Hospital Italiano añade: «En los últimos años, hubo una convergencia entre los avances técnicos (optimización de técnicas de reproducción asistida -TRA-) y la legislación nacional. La tasa de éxito del método ROPA es una de las más altas en tratamientos de reproducción asistida. Supera el 50% de probabilidad de embarazos, con una tasa acumulativa mayor al 75%». El valor de estos tratamientos de alta complejidad en forma particular puede rondar entre los $ 240.000 y los $ 300.000. «Es difícil hablar de costos porque la medicación empleada y muchos de los insumos están dolarizados», aclara Pesce. ¿Cómo es el procedimiento? Los especialistas consultados describen que el método ROPA comienza con una estimulación ovárica con medicación hormonal inyectable que se motoriza mediante controles ecográficos para evaluar el crecimiento de los folículos donde madurarán los óvulos. Cuando llegan al tamaño preovulatorio, en general alrededor del día 13 del ciclo, se programa la aspiración folicular para obtener los óvulos. Una vez conseguidos los óvulos, se fecundan con el semen de un donante anónimo en el laboratorio. Los embriones resultantes se dejan en cultivo entre 3 y 6 días, y se controla su evolución hasta la transferencia. La punción, que se realiza con una sedación para que no cause dolor, es un procedimiento corto y ambulatorio. “Ese día ya debemos tener en el centro de fertilidad la muestra de semen del donante, y se realiza la fertilización de los óvulos y el semen mediante técnicas de alta complejidad (FIV/ ICSI)”, especifica Elberger. En paralelo, se prepara el útero de la mujer que va a recibir el embrión. Se hace un seguimiento para ver el endometrio. Si se obtuvieron óvulos, se hacen embriones con el semen donado, y luego se transfieren a la mujer que va a llevar el embarazo. “Es exactamente lo mismo que una fertilización in vitro convencional solo que la transferencia se realiza en la mujer que va a llevar adelante

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Crecen los embarazos con óvulos donados: “Buscamos un hijo por 30 años y ahora vamos por el segundo bebé”

Los tratamientos de ovodonación se retomaron e incluso aumentaron en algunas clínicas después de la etapa más dura de la pandemia. Las historia de Liliana – 51 años- que busca ampliar su familia con Pedro, y la de una mujer que tuvo a su hija con donación también de esperma: “No se parece nada a mí y es lo que menos me interesa”. Liliana tiene todo listo. Ya está en Buenos Aires, a donde viajó junto a Guillermo, su marido, desde Bahía Blanca para iniciar un tratamiento que no es nuevo para ellos. Hace dos años, con una mezcla de ilusión, ansiedad y miedo, depositaban las tres décadas de búsqueda, esperanza y también frustración en la implantación de un embrión que les cambiaría por completo la vida. La ovodonación, o donación de óvulos permitió que trajeran al mundo a Pedro, que cumplió un año en mayo. Ahora, la mujer de 51 años se prepara para iniciar el proceso nuevamente y tener otro bebé. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, dice. Si bien en los meses más intensos de la pandemia en el país las consultas bajaron, de acuerdo con el relevamiento de TN.com.ar, este año los tratamientos se retomaron y en algunos centros incluso aumentaron. De acuerdo con los registros del centro de reproducción asistida IVI, los tratamientos de ovodonación aumentaron un 524% en 2021 con respecto al 2020. En la misma línea, el número de personas interesadas en ser donantes, que asistieron a una primera consulta, se incrementó un 275%. “A muchas les interesa ayudar a otras mujeres o sucede que han atravesado casos cercanos de conocidas con dificultades para concebir”, explica sobre este punto Florencia D’Atri, coordinadora de la Unidad de Ovodonación de la clínica. “Otras dicen que no van a tener hijos y quieren que sus óvulos puedan ayudar a una mujer que no puede concretar su sueño”, agrega en diálogo con este medio. La historia de Liliana y Guillermo: 30 años buscando ser padres Liliana Teler y Guillermo Dunetz se casaron cuando tenían 20 años, hace unos 30 atrás. Tener hijos siempre fue parte no solo de un proyecto familiar sino de un sueño común. “Con 21 empezamos a buscar, decíamos: ‘si viene viene’, pero no llegaba. Ahí arrancaron las consultas con los médicos″, recuerda Liliana. “Estuvimos mucho tiempo con estudios. Los dos teníamos algunos problemas”, agrega. Fue entonces cuando comenzaron con los tratamientos “más sencillos”, según indica, debido a los costos. “No funcionaron, nos dijeron que era muy difícil con nuestras patologías, que necesitábamos fecundación in vitro”, explica. La pareja pudo avanzar con el tratamiento más complejo, entre Buenos Aires y Bahía Blanca, a partir de 1999, en varias ocasiones. Sin embargo no prosperaron y hacia 2008 los especialistas les dijeron que por una cuestión de edad de Liliana, convenía la ovodonación. “Yo tenía muchos temores, no me gustaba la idea, pensaba que podía ser como una incubadora, que podría llegar a rechazar al bebé. Lo trabajé con una psicóloga y recién a los 48 años dijimos ‘es ahora o nunca’”, relata. En qué consiste la ovodonación La ovodonación es una técnica de reproducción asistida de alta complejidad en la que se fertilizan óvulos de una persona donante con los espermatozoides que, según el caso, se seleccionan de un banco de semen, o bien corresponden a la pareja de la persona gestante. Es decir, no se utilizan los óvulos o gametos de quien llevará adelante el embarazo, ni transmitirá la carga genética. Sin embargo, los especialistas recomiendan un límite de edad para realizar el tratamiento. “Va a depender de la mujer receptora, de su estado de salud, de la edad de su pareja, e incluso de cómo está rodeada esa familia. Pero, en general, hasta los 50 años lo solemos hacer”, aclaró la doctora Eva Rodríguez Pazo, coordinadora del programa de Ovodonación de Halitus Instituto Médico. Por eso, Liliana no quiso que transcurriera más tiempo para la implantación del embrión. “Fue un martes, para esta época. A los 7 días me hicieron un análisis de sangre, para saber si la hormona indicaba embarazo, y dio altísima, jamás nos había pasado. Fue una emoción increíble, de no poder creerlo”, cuenta la mujer. “Incluso ahora no podemos creer que compartimos la vida con él”, agrega. Con la voz colmada de emociones, recuerda que el embarazo lo transitó sin ninguna complicación y Pedro llegó al mundo el 20 de mayo del año pasado, en plena pandemia. “Nosotros somos muy creyentes y pensamos que fue un milagro todo. Buscamos un hijo por 30 años, ahora ya tiene uno y cuatro meses”, dice. “La doctora se impresionaba, porque yo ya era menopáusica cuando empecé el tratamiento. Fue muy movilizante todo”, señala. El bebé nació a través de una cesárea, con unos 3 kilos y en excelente estado de salud. En su caso, Guillermo aportó las células reproductoras. “Queremos compartir nuestra historia porque, al igual que me paso a mí, hay gente con mucho miedo sobre esto. Pero te cambia la vida. Cuando tenés a tu hijo en tus brazos no pensás en nada de lo que se te había cruzado antes”, asegura. Ahora, después de pensarlo mucho, decidieron iniciar nuevamente el tratamiento para tener otro bebé. “Nosotros somos papás grandes, de familia chica. Nos gustaría que pudiera estar acompañado el día de mañana”, se ilusiona. “Sentimos la misma ansiedad que la primera vez”, expresa. Quiénes pueden donar óvulos y cómo es el tratamiento El proceso para este tipo de tratamientos de reproducción asistida se compone de dos pilares: la donante y la receptora. Inicia con un tratamiento similar al que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres donantes, de acuerdo con la explicación de ambas profesionales consultadas por este medio, se realizan una serie de análisis que incluyen una ecografía transvaginal específica para verificar la reserva ovárica y un estudio genético para descartar la fibrosis quística. Los estudios se acompañan con una entrevista psicológica. Las clínicas establecen como límite de edad para donar 32 años.

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Embarazo y fertilidad: tratamientos para mujeres con síndrome de ovario poliquístico

Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico, lo que demora el acceso a tratamientos para ser madre. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) tiene una prevalencia en la población del 8 al 12% y afecta a mujeres en edad reproductiva. El reconocimiento de los síntomas y un diagnóstico adecuado permite acceder a tratamientos para poder quedar embarazada. Hasta el momento, la causa del SOP es desconocida aunque se presume multifactorial, con la combinación tanto de factores genéticos como ambientales. Se estima que casi un 70 % de la población permanece sin diagnóstico. «Esto es así porque tiene una amplia expresión clínica y puede subdiagnosticarse si sólo se tratan los síntomas en forma aislada. Al mismo tiempo, tienden a surgir en la adolescencia lo que presenta un mayor desafío para el diagnóstico, porque los síntomas se superponen con rasgos comunes del desarrollo puberal, como por ejemplo el acné», explicó la Dra. Carolina Tomatis. La poliquistosis ovárica u ovario poliquístico es una condición que afecta a mujeres en edad reproductiva, por lo que «otro motivo de consulta suele ser la infertilidad asociada a falta de ovulación», advirtió la ginecóloga. «Se pueden emplear drogas inductoras como el letrozole o clomifeno y en caso de falta de respuesta se indican gonadotrofinas, que son hormonas inyectables», añadió. En el caso de las pacientes con obesidad y deseo reproductivo es muy importante comenzar la búsqueda con el peso adecuado, ya que -según la médica- las tasas de éxito de los tratamientos disminuyen hasta un 50% y son frecuentes las complicaciones durante el embarazo como el aborto, la diabetes gestacional y la hipertensión. ¿Cómo se diagnostica? Como abarca un gran espectro de manifestaciones clínicas, para poder diagnosticarla se tienen que presentar 2 de los siguientes parámetros, según un consenso médico realizado en Rotterdam 2013:  Aumento de los andrógenos en sangre (testosterona libre, 17OH progesterona , androstenediona, DHEA) o signos clínicos del aumento de los mismos (acné, hirsutismo, alopecia, seborrea). Alteraciones del ciclo (atrasos menstruales o falta de menstruación). Presencia por ecografía transvaginal al comienzo del ciclo con más de 10 folículos por ovario o volumen ovárico aumentado. «Es importante aclarar que se trata de la presencia de folículos ováricos, que contienen dentro el ovulo y suelen estar en el ovario en un número menor a 10. Es frecuente que las pacientes confundan aumento en el número normal de folículos con quistes ováricos», remarcó Tomatis. ¿Qué riesgos tiene? «Se asocia en un 50% de los casos con obesidad o sobrepeso, incremento de los valores de insulina con mayor riesgo de prediabetes o diabetes mellitus tipo 2, dislipemia con predominio de la elevación de los triglicéridos, configurándose el síndrome metabólico y su consecuente aumento del riesgo cardiovascular», señaló la especialista. ¿Cómo se trata? El tratamiento depende de cuál haya sido el motivo de consulta y la etapa de la vida en la que se encuentre la paciente. Aquellas que presenten sobrepeso deberán contar con la evaluación de un nutricionista y realizar dieta y ejercicio. Si el signo prevalente es el hiperandrogenismo (presencia excesiva de andrógenos), se pueden emplear fármacos antiandrogénicos. Si presenta hirsutismo (crecimiento excesivo de vello de distribución varonil) se puede recurrir a la depilación láser, en cambio si el principal motivo de consulta son las alteraciones del ciclo pueden emplearse anticonceptivos o progesterona. Muchas pacientes cursan con insulinoresistencia. La insulina es una hormona secretada en el páncreas y es la que permite la entrada de glucosa a las células de todo el cuerpo. Cuando la insulina no cumple su función el páncreas incrementa su producción para compensar, lo que genera mayor síntesis de testosterona en el ovario y eso agrava los signos de exceso de andrógenos ya descriptos. «Parte del tratamiento consiste en administrar fármacos insulinosensibilizadores como la metformina, que permite corregir los niveles de glucosa circulante y también ayuda a mejorar la ovulación», aseguró Tomatis. En el último tiempo, diversas investigaciones apuntan a la composición de la flora bacteriana intestinal como potencial desencadenante del síndrome o causal de las diferentes maneras de presentación clínica, por lo cual el empleo de probióticos, prebióticos y agentes simbióticos pueden ser una nueva herramienta terapéutica para su tratamiento. Si bien el síndrome no tiene cura es factible su tratamiento en un marco multidisciplinario entre el endocrinólogo, nutricionista y ginecólogo. Link Noticia Original

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Los mitos del Covid y el embarazo

Lo que hay saber ante el miedo y la confusión, y por qué no es necesario suspender la búsqueda de un bebé. Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus hasta ahora, muchas son las dudas que fueron evacuadas con el correr del tiempo. Sin embargo, lo cierto es que hay muchas otras que persisten, como es el caso del miedo a la vacunación en mujeres embarazadas. A pesar de la desinformación, lo cierto es que al día de hoy se sabe que lo mejor que puede hacer una persona gestante es aplicarse las dosis de cualquiera de las vacunas que hoy se dan en el país, y es eso sobre esto que el obstetra Ariel Masquef y el doctor Agustín Pasqualini contestaron una serie de preguntas respecto a los mitos del embarazo y el Covid-19. ¿Por qué hay cada vez más embarazadas que cursan el COVID de forma grave? Es cierto que en los últimos meses vemos un mayor número de contagios en pacientes embarazadas y con manifestaciones más graves de la enfermedad. Esto se acentúa en el tercer trimestre de embarazo por la limitación que tienen en la parte respiratoria. Aunque estén sanas, el embarazo mismo las hace más susceptibles a complicaciones. La predisposición a hacer estas formas graves se relaciona con la inmunosupresión fisiológica del embarazo y la limitación que tienen estas mujeres. Sus pulmones están más colapsados por el crecimiento del abdomen de abajo hacia arriba y el diafragma que se eleva. Esta situación les genera menor capacidad ventilatoria, si a eso se suma el COVID, hay una mayor predisposición a tener complicaciones que el resto de la población. ¿Se debe posponer la búsqueda del embarazo? No. Esto no significa que las mujeres que están buscando un embarazo deban posponerla. ¿Hay que vacunarse contra el COVID estando embarazada o en búsqueda? Si, hay que vacunarse en cualquier trimestre del embarazo con cualquiera de las tres vacunas que están hoy disponibles, salvo que el médico de cabecera indique que alguna en particular no se puede aplicar. Pero cualquiera de las tres vacunas que están en Argentina son aptas para mujeres embarazadas. Lo bueno es que en estas últimas semanas se abrió la vacunación para todas en todos los trimestres del embarazo e incluso para madres lactantes. Así, podemos protegerlas, al tiempo que generar una inmunidad en la población para poder avanzar hacia la “normalidad”. ¿Si estoy en tratamiento de fertilidad también debo vacunarme? También es importante priorizar la vacunación. Ya sea que esté por comenzar una estimulación ovárica, o si justo se está estimulando y le llega el turno para vacunarse. Lo único que quizás hay que evaluar es no vacunarse el día previo a la captación de óvulos o la transferencia embrionaria, pero solo para evitar algún síntoma común de la vacunación, como fiebre justo para ese momento. Para resumir, puede ser antes, durante y después de un tratamiento de fertilidad, o durante la búsqueda del embarazo, o en el embarazo en cualquier trimestre, o en mamás lactantes. Lo que se está tratando de lograr es que, de cursar la enfermedad, sea de manera moderada y evitar los casos graves. ¿Existen riesgos para el bebé? No hay al momento ni demostrado ni publicados, riesgos para el bebé. Todavía tampoco está demostrada la transmisión vertical, pasaje del virus de la madre al feto. Pero se creería que los anticuerpos en vacunadas darían protección al recién nacido. Por eso al momento del nacimiento la mamá tiene que tomar las medidas y los recaudos en caso de ser positiva, por ejemplo, darle la teta con un barbijo N 95, pero no suprimir la lactancia. ¿Qué consideraciones tengo que tener en cuenta para saber si es necesario aplicarme la vacuna estando embarazada? Ningún tipo de consideración salvo que el médico tratante sugiera no vacunarse por alguna patología determinada. Pero no hay al momento documentadas ninguna contraindicación para las embarazadas que cursan un embarazo normal. Se sabe que las plataformas de producción de las vacunas son seguras en el embarazo y hay evidencia de estas plataformas como la vectorial, virus inactivado o las de ARN mensajero, en otras enfermedades. Es importante recordar que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos afirma que “no se detectó ningún problema de seguridad para las personas embarazadas que se vacunaron contra el Covid-19 o para sus bebés”. Por eso se recomienda en cualquiera de los tres trimestres con cualquiera de las tres vacunas disponibles.

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Del home office al home in vitro: cómo la pandemia potenció los tratamientos de fertilización en el hogar

Si bien es una práctica que ya existía, con la pandemia aumentaron los tratamientos en casa. Especialistas consultados por Infobae aseguraron que se gana más tiempo y menos estrés Hacerlo en casa. Seguramente, esta frase, que se asemeja quizás a un slogan de TV, la recordaremos en unos años con asombro por -precisamente-, la cantidad de cosas que hicimos en nuestro hogar mientras vivimos en pandemia. Ya lo dijo recientemente Pilar Sordo a Infobae: “La casa se convirtió en un potente símbolo de este tiempo”. Lo cierto es que, aún con el coronavirus delante, la vida siguió su curso para muchos. En este nuevo universo, se replantearon todo tipo de situaciones en materia de psicología y vínculos: desde las relaciones de pareja, pasando por la familia, hasta la propia procreación. Es aquí donde, muchas parejas que tienen problemas para tener hijos, siguieron recurriendo a los tratamientos de fertilización in vitro, una cuestión que antes quedaba solo supeditada al consultorio. “La gente no puede viajar y tiene más tiempo para estar en casa y pensar en lo que quiere hacer. Muchas veces se despierta el deseo de ser padres”, dijo a Infobae Marisa Geller, ginecóloga especialista en fertilidad, directora médica de In Vitro Buenos Aires. Son varios los especialista que vienen alertando sobre que los productos químicos están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana y ellos pueden ser responsables de una crisis de fertilidad en la especie humana. De acuerdo con la médica ambiental Shanna Swan, advirtió recientemente que en pocos años podríamos estar viendo una reducción considerable de los embarazos naturales. Swan es profesora de medicina ambiental y salud pública de la escuela de medicina Mout Sinai en Nueva York y estudia las tendencias de fertilidad en las personas. Hace unos cuatro años documentó cómo el recuento promedio de los espermatozoides entre los hombres occidentales se ha reducido a menos de la mitad en los últimos años. En su nuevo libro, Count Down, aborda estas temáticas y pone la lupa sobre los químicos presentes en los plásticos y demás productos de consumo humano, un factor fundamental para entender por qué nuestra especie está bajando considerablemente sus niveles de fertilidad. Lo cierto que, al igual que el tan mentado “home office”, esa nueva rutina laboral que algunas empresas han adoptado para sus empelados, los tratamientos de fertilización tienen como nunca antes, un primer correlato que se da en el hogar. “El sistema de “FIV en casa” surge como una sugerencia de las pacientes en este contexto de pandemia, donde las personas se han acostumbrado a movilizarse lo menos posible de su casa como medida de seguridad y se han adaptado a la virtualidad. Asimismo también por una cuestión de comodidad ya que muchas de las pacientes realizan home office y de esta manera pueden continuar con sus actividades sin perder tiempo. Por otro lado, contribuye a disminuir la circulación de gente y también una menor circulación de pacientes en la institución alineado con la política de extremar los cuidados”, indicó a Infobae Gastón Rey Valzacchi, director y presidente de Grupo Procrearte, médico andrólogo, especializado en medicina reproductiva. Pero, ¿de que trata el tratamiento de fertilización en casa? ¿Hasta que etapa se puede realizar? ¿Es conveniente? Básicamente, esta práctica consiste en que las pacientes puedan realizar en sus casas la mayor parte del tratamiento. “La FIV tiene una primera etapa que consiste en la estimulación de la ovulación que dura aproximadamente unos 10 días, donde la paciente debe aplicarse diariamente medicación y debe realizar controles ecográficos que van mostrando la respuesta que va teniendo. Habitualmente para todo esto las pacientes debían concurrir a la institución. El programa FIV en casa consiste en realizar toda esta etapa sin necesidad de movilizarse de su hogar, para ello utiliza medicación que se puede autoadministrar y que se envía a la casa y personal de la institución concurre al domicilio para realizar los controles ecográficos”, explicó Rey Valzacchi. Y agregó: “De esta manera la paciente solo debe movilizarse para realizar específicamente la captura ovocitaria y la transferencia embrionaria. Estos momentos evidentemente deben realizarse en un quirófano por lo que no es factible modificarlo. El sistema se centra en hacer mucho más amigable el tratamiento, que es lo que se ha buscado en los tratamientos de reproducción asistida en los últimos años”. Tanto la aspiración folicular y la transferencia, obviamente son en la clínica. Ya que se requiere del laboratorio de Fecundación in vitro y el quirófano de baja complejidad para realizar ambos procedimientos. Fernando Neuspiller, tocoginecólogo y especialista en reproducción asistida, director del centro de salud IVI Buenos Aires, explicó respecto a la estimulación ovárica que “el único requisito es que quien realice las ecografías tenga una noción precisa de como es una estimulación de la ovulación, lo que esperamos de ella y saber a la perfección cómo realizar monitoreos de la ovulación”. Neuspiller coincidió en que el objetivo de realizar este tipo de seguimiento, tanto de las consultas como el seguimiento ecográfico a distancia, es ayudar a los pacientes desde un inicio para evitar el traslado sobre todo de aquellos pacientes del interior y del exterior. “Hay que recordar también que al ser una clínica global, aproximadamente el 10% de nuestros pacientes no están en Argentina al momento de iniciar su tratamiento o por el contrario se encuentran en Argentina para iniciar y por ejemplo terminarlo en Madrid, Valencia o New Jersey. La idea es disminuir el estrés y hacer los tratamientos lo más amigable posibles”, dijo Neuspiller a Infobae. Sergio Pasqualini, director y Presidente de Fundacion REPRO, el centro de fertilidad por el que ya pasaron más de 170.000 pacientes, testigo a su vez de más de 25.000 nacimientos, 8000 de los cuales fueron por AC, es un convencido de que se fue aprendiendo con los cambios obligados por la pandemia. “Se fueron haciendo los tratamientos de fertilización in vitro mas amigables para las pacientes”, expresó a Infobae. Y graficó: “Pasamos de inyecciones diarias aplicadas por vía intramuscular, a inyecciones mas

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Cómo se elige la donante y otras cinco dudas frecuentes sobre la ovodonación

Los avances en medicina reproductiva hoy permiten el acceso a técnicas que revolucionaron la especialidad. La globalización hace posible contactar a personas y pacientes de todo el mundo que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. La globalización fue un gran aliado de la medicina reproductiva. En primer lugar, porque permitió acceder y participar en las investigaciones y técnicas que revolucionaron la especialidad. En segundo, porque permite contactar a personas y pacientes del mundo entero que pueden ayudar a otros a cumplir el sueño de ser padres. «El ejemplo más común suele ser el útero subrogado, técnica en la que muchos pacientes deciden fuera del país la portadora. Sin embargo, se manifiesta cada vez más en otra práctica muy utilizada: la donación de gametos o también conocida como ovodonación». Sergio Pasqualini, destacó que en la Argentina «donar óvulos es un acto voluntario y anónimo. Pero, sobre todo es un acto de amor. Es dar la oportunidad para que personas con el fuerte deseo de ser padres, puedan lograrlo». El especialista en fertilidad respondió las preguntas más frecuentes en torno a la práctica. ¿Qué es la ovodonación? Es una técnica de fertilización asistida de alta complejidad (FIV/ICSI) que utiliza óvulos de una mujer donante para ser fertilizados por los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, según sea el caso. En este proceso, los óvulos donados son fertilizados con los espermatozoides de la pareja o de banco de semen, para lograr el embrión que será transferido al útero de la mujer que va a llevar adelante el embarazo. ¿Cuándo se recurre a ella? Se indica cuando la mujer no puede producir óvulos propios que le permitan lograr el embarazo: falla ovárica precoz, edad materna avanzada, incapacidad de producir óvulos aptos para procedimientos FIV/ICSI, y algunos trastornos genéticos; así como también en casos de hombres solos y de parejas homosexuales que deseen tener un hijo, por medio de la subrogación de vientre. ¿Cómo se buscan las donantes? En general, los centros de fertilidad tienen un programa de donación de óvulos que buscan donantes por distintas vías. También existe la opción de realizar estos tratamientos con óvulos vitrificados traídos del exterior, en el marco de convenios con diferentes bancos de gametas. ¿Cómo se selecciona y estudia a la donante? La mujer que dona para nuestro programa tiene no más de 32 años, en general menos de 30. Se le realiza una primera entrevista informativa donde se evalúa si reúne las condiciones generales para ser donante. Se confecciona la historia clínica, para la que se analizan sus antecedentes tanto personales como familiares. Pasada esta primera entrevista, se le realiza un control clínico y ginecológico, se hace una consulta con nuestra psicóloga así como con nuestra genetista, quien realiza el árbol genealógico para descartar sospecha de patología de origen genético. Además, se efectúan estudios de sangre de rutina, hormonal, infectológico y estudios genéticos de los cromosomas para descartar ser portador de alguna de las mutaciones de la fibrosis quística. La potencial donante tiene que pasar por todos estos pasos para luego ingresar al programa de donación de óvulos. Últimamente, se suma la posibilidad de estudiar en la donante, de forma optativa, la presencia de mutaciones recesivas (genes alterados), ya que si la pareja llegase a tener el mismo gen mutado podría dar origen a un hijo con la enfermedad y no ser simplemente un portador. ¿Cómo se elige a la donante? La donante se selecciona por sus características físicas; en general, buscando las similares a las de la receptora. Se toma en cuenta el grupo étnico, contextura física, peso y altura, color de piel, de cabello y el de los ojos. En la Argentina, así como en otros países, la donación de óvulos es anónima, ofreciendo en algunos centros del exterior un sistema de reconocimiento facial para buscar entre las donantes a la que más se parece a la receptora. En países donde no rige el anonimato la selección la hace la propia paciente receptora ingresando al catálogo donde van a encontrar fotos y demás características para poder seleccionar su donante. ¿Óvulos frescos u óvulos vitrificados? Generalmente, los tratamientos se realizan con óvulos en fresco, sincronizando los ciclos de la donante con los de las receptoras. A las donantes se les estimulan los ovarios para obtener los óvulos, y a las receptoras se les indica estrógenos y progesterona para preparar al endometrio para recepcionar al embrión. Es por eso que no importa si la receptora tiene menstruaciones o no, si funcionan sus ovarios o no, si tiene ovarios o no. Lo importante es que tenga un útero normal y la capacidad de llevar adelante el embarazo. El tratamiento con óvulos criopreservados evita tener todo preparado para realizar un tratamiento con óvulos en fresco, que la donante por algún motivo en ese ciclo no responda satisfactoriamente a la estimulación ovárica realizada, o que produzca óvulos de mala calidad y se tenga que cancelar el ciclo. Además, se evita el tiempo de demora para realizar el tratamiento, que varía dependiendo de la cantidad de pacientes en espera para realizarlo (cuando se efectúa con óvulos en fresco). «La salud debe entenderse como un todo. Por eso, es fundamental trabajar de manera integral con foco en el cuerpo y también en la mente. Existen múltiples caminos para la concepción», finalizó.

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Por qué en primavera aumentan las probabilidades de concebir un bebé

¿Soy más fértil en primavera? Con la llegada de la primavera, no solo empiezan las alergias, sino también empiezan a alargarse los días, empezamos a disfrutar de más horas de luz, nos apetece pasar más tiempo fuera de casa, hacer planes con la pareja, amigos… en definitiva, empezamos a cambiar nuestros hábitos invernales y comenzamos a disfrutar de esta época del año. La primavera además tiene otras ventajas a parte de ponernos de buen humor, y es que también puede llegar a favorecer la fertilidad tanto en hombres como mujeres. La luz solar favorece la fertilidad Cuando empieza la primavera, nos apetece pasar más tiempo fuera de casa por lo tanto nos exponemos mucho más al sol, y como consecuencia nuestro cuerpo absorbe más Vitamina D y mejora sus niveles. Según un estudio presentado en el Congreso Mundial de Fertilidad y Esterilización de Munich, en Alemania, la Vitamina D es esencial para la correcta absorción de calcio, protección en los huesos y además también es una vitamina que ayuda a generar un mayor nivel de testosterona por lo que aumenta el deseo de tener relaciones sexuales. Además, en el estudio titulado ‘Systems Biology in Reproductive Medicine’ realizado en Turquía en 2016, se asegura que la movilidad y la morfología de los espermas mejoran durante la primavera, ya que los niveles altos de vitamina D en sangre se relacionan con las mejores muestras espermáticas. En el caso de las mujeres, la primavera ayuda a estimular la hormona sexual femenina llamada estradiol, aumentando la capacidad de secreción de ésta. El aumento de horas de sol también afecta positivamente a nuestro estado de ánimo, con lo que también estamos más predispuestos al contacto social e íntimo. Mejora del estado anímico Estrechamente relacionado con la información anterior, la vitamina D también ayuda a incrementar la felicidad y el estado de ánimo de las personas y, por lo tanto, también aumenta el deseo sexual, tanto para los hombres como para las mujeres. Esta felicidad durante esta época del año se debe a que la vitamina D ayuda a regular hormonas que están estrechamente relacionadas con este estado anímico, y son, por un lado, la hormona del cortisol, que se ocupa de reducir el estrés, por otro lado, la hormona TSH la cual se ocupa de aumentar el metabolismo; por último, la hormona de la serotonina se ocupa de aumentar nuestro bienestar. Aumento del deseo sexual Ligadamente con el estado anímico, el aumento del deseo sexual también se produce en esta época del año porque, con el buen tiempo, las parejas pasan más tiempo juntos, les apetece salir más, realizan más viajes… Por lo tanto, si a todo esto le sumamos un estado anímico más positivo, el deseo de tener más relaciones sexuales se ve incrementado. Además, en relación con la Vitamina D aportada por el sol, también se ve afectada otra hormona llamada oxitocina, la cual se encarga de despertar el deseo sexual. La época del año puede influir en el género Según un estudio llevado a cabo por Angelo Cagnacci, profesor de ginecología en la Universidad de Módena, Italia, está convencido que la primavera no solo puede intervenir en la fertilidad, sino también puede llegar a influir en el género del bebé. Este estudio concluyó, que en las épocas más cálidas del año se tiene una mayor probabilidad de concebir a un niño que a una niña. Y esto se debe al mecanismo de compensación de la naturaleza, que les ofrece a los varones una mayor oportunidad de sobrevivir durante los meses más cálidos. Además, también asegura que la estación del año también puede condicionar de alguna manera la edad de inicio del climaterio afirmando que, «nuestros descubrimientos nos indican que las mujeres que nacen en otoño desarrollan durante su vida embrionaria mayor número de óvulos que las nacidas en primavera». Fuente: ABC.ES

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