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Parto respetado: ¿Qué sucede en la subrogación uterina?

Esta semana se celebra la semana mundial del parto respetado, momento ideal para reflexionar sobre esa experiencia transformadora en la vida de una familia, sobre todo en el de la mujer y el niño que está por nacer. El parto respetado refiere a una modalidad de atención que contempla el respeto a los derechos de los padres e hijos por nacer. Pero ¿qué sucede cuando la pareja ha decidido tener un bebé a través de un vientre subrogado? ¿Cómo se desarrolla la relación médica, gestante, y papás? ¿Cómo participan de la llegada de su bebé? Parto respetado es aquel donde los padres y el equipo médico establecen una comunicación afectuosa y sabia al momento de hablar. Un vínculo atravesado por la capacidad de escucha, el intercambio de información, el diálogo y el afecto. Hay que pensar en los derechos de la mamá de tener un parto con valores, una explicación justa ante una indicación determinada – como puede ser una cesárea. Pero sin perder de vista el derecho del bebé de ser cuidado y asistido. En el caso de subrogación uterina, las cosas se modifican porque entra en juego otra variable, que es la mujer que lleva adelante el embarazo. En ese contexto, ¿cómo se elige el tipo de parto? La mujer gestante ya tuvo hijos, es decir, ya pasó por la situación de parto o de cesárea. Por lo que, si no existe una indicación médica previa, la paciente puede elegir. Lo que suele ocurrir es que muchas veces las mismas embarazadas piden cesárea, si tuvieron parto vaginal, para no transitar la misma experiencia que vivieron con sus hijos. Y entonces, una vez que nace el bebé, se lo presenten los padres procreacionales. La gestante tiene derecho a elegir porque se trata de su cuerpo, siempre que no exista una indicación médica específica; y puede decidir si los padres están o no en el parto. En general esto se da de manera natural cuando existe un vínculo familiar o de amistad entre ellos. Si el vínculo es más lejano, se va armando durante el embarazo y suele ser maravilloso. Estas pacientes son un amor, se entregan, quieren lo mejor para ella y los bebitos. En estos casos se tiene en cuenta el deseo de la paciente dentro de las posibilidades médicas. Se trata de que los padres procreacionales estén presentes en la sala de partos, pero depende de los deseos de la embarazada y su intimidad. En regla general, además, los sanatorios permiten solo un acompañante por persona. En casos así, tratamos que haya un acompañante en la sala de partos, y otro en recepción de neonatología. ¿Cómo se desarrolla en el marco institucional? En los sanatorios el médico se acerca contando cuál es la situación, que la mujer es una gestante, y que la pareja son los padres procreacionales. El trato es tan bueno como en los otros casos. Es muy emotivo ver cómo les dan el lugar que corresponde a esos padres. Todas estas modalidades y el vínculo con la institución, o con la mujer que lleva el embarazo, lo fuimos armando, porque esto es tan novedoso que antes no existía. A nosotros nos funciona muy bien así. Tener un parto respetado no implica que sea un parto vaginal, sino que es el mejor parto posible para esa paciente y ese bebito. Implica hablar con la paciente, ver qué espera ella del parto, y ofrecerle todo lo que se pueda hacer para que esté más tranquila.  

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Mujeres con cáncer hoy pueden perservar su fertilidad

El duro paso por dejar atrás la enfermedad, muchas veces se lleva junto con el cáncer la posibilidad de tener hijos, la crioperservación aparece cada vez más como una opción. Recibir el diagnóstico de cáncer, cualquiera sea su localización y forma, debe ser sin dudas una de las experiencias más paralizantes. Si bien comenzar con el tratamiento cuanto antes para dar fin a la pesadilla es seguro una de las prioridades, todo lo que se pone en juego y cómo seguir adelante no deben ser temas menores. El cáncer es un nombre general para un grupo de más de 100 enfermedades cuyo denominador común es el crecimiento sin control de células anormales. Es ese descontrol, que genera la invasión sobre otros tejidos, lo que define a la célula como cancerosa. Esto se produce a partir de un daño en su ADN (ácido desoxirribonucleico), y las nuevas células que se generarán también tendrán alteraciones en el ADN. La buena noticia es que muchos tipos de cáncer, entre ellos el de mama, tienen altos porcentajes de curación si son diagnosticados de manera temprana. La lucha contra el cáncer es agresiva y constante y muchos tratamientos derivan en efectos secundarios no deseados. Además de la conocida y hasta esperada caída de cabello, hoy se sabe que, por ejemplo, pueden verse afectados el funcionamiento del ovario o del testículo, por lo que la preservación de la fertilidad se convierte en un tema a contemplar. El doctor Sergio Pasqualini (MN 39.914), director científico de Halitus Instituto Médico y presidente de Fundación Repro, destacó que «según la experiencia en el consultorio, muchos de los pacientes no recuerdan haber recibido mención o discutido con su médico de cabecera el tema del impacto de los tratamientos de cáncer sobre su fertilidad futura». Además, no siempre la información proporcionada es completa o suficiente, por eso el manejo de datos precisos en el momento indicado brinda la posibilidad real de tener un hijo luego del cáncer. Algo así le ocurrió a Florencia Ortells, quien a los 27 años se enteró de que tenía linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer en el sistema linfático. Luego de tres meses de quimioterapia y la noticia de que la enfermedad había desaparecido, la asaltó la duda de si podría tener hijos. Es que como parte del tratamiento le habían dado una medicación para suspender su menstruación, sumado a lo agresivo que el proceso es de por sí para todo el organismo. «Fui a mi ginecólogo para regularizar mi menstruación y saber cómo había quedado, y ahí fue cuando me explicó que en estos casos podían preservarse óvulos para asegurar la fertilidad futura», contó Florencia a Infobae. A los dos años la joven recibió la tan temida noticia: el linfoma había vuelto a aparecer, pero esta vez había que hacer quimioterapia más fuerte, autotrasplante de médula y rayos. La joven de por ese momento 29 años no lo dudó. «Me acuerdo que llamé a mi ginecólogo y estaba en un shopping; le dije que el linfoma había vuelto y que quería preservar mis óvulos antes de comenzar el nuevo tratamiento», relató con una convicción envidiable y una fortaleza que hace entender por qué pudo ganar tan dura batalla. Su médico la contactó con el doctor Pasquialini, quien le explicó el procedimiento para criopreservar y de inmediato le indicó el tratamiento. Si bien el especialista le aclaró que preservar embriones era mejor que óvulos, en ese momento la joven estaba de novia y poco podía ponerse a pensar si quería que él fuera el padre de sus hijos. Así que criopreservó sus óvulos y comenzó el tratamiento para deshacerse (otra vez) del linfoma. «Saber que mis óvulos estaban criopreservados y que mi fertilidad estaba a salvo me dio mucha paz mental y me permitió focalizarme en curarme», recordó Florencia, quien admitió que «necesitaba» sacarse esa preocupación de encima. «No me importaba que se me cayera el pelo, pero sí necesitaba estar segura de que iba a poder ser mamá. Saber que tenés la chance es impresionante», destacó. Y vaya si Florencia precisaba estar relajada con su fertilidad. En 2008, por tercera vez, tuvo que volver a someterse a radioterapia a causa de una nueva recaída en su enfermedad. Finalmente (¡y lo decimos a modo de profecía autocumplida!) en 2010 viajó a los EEUU a probar un nuevo tratamiento con una droga monoclonal y, tras permanecer allí en tratamiento durante un año, el linfoma ya es parte de su pasado. Hoy, a sus 39 años espera al hombre de su vida y futuro padre de sus hijos para lograr formar la familia que hace años desea. Quizá lo intente y lo logre sin siquiera llegar a usar los óvulos que guardó hace diez años, pero, en aquel momento, sacarse ese tema de la cabeza era lo que necesitaba para encarar su curación. «Saber que eso está guardado te ayuda mentalmente. El diagnóstico fue como un hachazo en la frente; cuando el linfoma volvió, tuve tiempo de pensar, resolver y dedicarme a curarme», finalizó. Todo lo que hay que saber sobre criopreservación La efectividad de los tratamientos de quimioterapia o radioterapia o quirúrgicos para combatir el cáncer aumentó con los años y fueron surgiendo nuevos desafíos en relación a la calidad de vida de quien lo superó. El camino de la concientización se está comenzando a transitar, pero, sobre todo en lo que respecta al cuidado de la fertilidad, queda mucho por hacer, además de seguir creando conciencia: tanto en pacientes como en médicos. ¿Cómo se preserva? Pasqualini explicó: «El primer paso, y fundamental en la preservación de la fertilidad, es integrarlo como objetivo dentro del plan principal que el paciente y su oncólogo trazan en conjunto». «Esto permitirá -según el especialista- seguramente lograr mayor adherencia al tratamiento oncológico y evitar que un paciente postergue el inicio por temor a perder la fertilidad, o lo rechace, o, incluso, no cumpla con las normas que el tratamiento le impone». Y prosiguió: «Luego, en la consulta por fertilidad,

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¿Cuál es la relación entre celiaquía y fertilidad?

La enfermedad celíaca o intolerancia al gluten tiene causas indeterminadas- aunque se cree que tiene un origen hereditario o genético- y por provocar una alteración en la absorción de nutrientes, exige el seguimiento de una dieta adecuada. Su relación con la fertilidad y qué hay que saber para convivir con esta enfermedad sin perder calidad de vida. La enfermedad celíaca o intolerancia al gluten tiene causas indeterminadas- aunque se cree que tiene un origen hereditario o genético- y por provocar una alteración en la absorción de nutrientes, exige el seguimiento de una dieta adecuada. Su relación con la fertilidad y qué hay que saber para convivir con esta enfermedad sin perder calidad de vida. La enfermedad celíaca es una de las enfermedades crónicas más comunes y presenta un cuadro caracterizado por una intolerancia al gluten, provocando lesiones graves en la mucosa que reviste el intestino delgado. La intolerancia al gluten (harinas de trigo) que presentan estas personas es permanente y dura toda la vida. Se manifiesta por: Se caracteriza por presentar los siguientes síntomas: Diarrea o constipación Pérdida de fuerzas y de peso Anemias por deficiencia de hierro Deficiencias nutricionales Fatiga y falta de energía Infertilidad Osteopenia / Osteoporosis Dolor en los huesos Cambio de color en los dientes o pérdida del esmalte Generalmente, el diagnóstico se realiza durante los primeros 6 a 12 meses de vida pero también puede manifestarse recién en la edad adulta, la mayor parte de los celíacos adultos son diagnosticados entre los 20 y los 50 años aproximadamente. A partir de los síntomas el diagnóstico se lleva a cabo por medición de anticuerpos específicos en la sangre, y si el resultado es positivo, suele indicarse una biopsia de intestinos delgado. Cuando el diagnóstico está firme, lo primero que debe hacerse es evitar la presencia de gluten en la dieta, así, la consulta con el nutricionista es fundamental. ¿Cuál es la relación entre celiaquía y fertilidad? La celiaquía puede incidir en la fertilidad de una mujer porque la mala absorción de vitaminas y minerales que genera puede suprimir la acción de las hormonas que estimulan la ovulación. Pero fundamentalmente, una mujer celíaca deberá enfrentar el problema del bajo peso relacionado a esa mala absorción. “Los trastornos alimentarios menores, es decir, sin llevar a los extremos de la anorexia o bulimia pueden llevar a una alteración de la fertilidad por afectar la armonía interna que es la que va a permitir la producción del óvulo, la ovulación y hasta la calidad del óvulo en la mujer y los espermatozoides en el hombre. El mecanismo por el cual se produce la ovulación es un mecanismo de relojería perfecto, por lo tanto, cualquier alteración de ese equilibrio puede verse reflejada en un cambio en la ovulación. Pero además, debe tenerse en cuenta que no sólo puede verse afectada la ovulación sino también la calidad de los óvulos y esto también puede ser un problema a la hora de buscar un embarazo. Como resultado de una menarca tardía y una menopausia precoz, las pacientes celíacas suelen presentar un período reproductivo más breve y demorar más en el logro de un embarazo. Incluso, los estudios muestran una mayor incidencia de abortos a repetición. En nuestra experiencia, no son pocas las mujeres que llegan a la consulta sin haber sido diagnosticadas como celíacas y al realizar los estudios para establecer las causas de infertilidad aparece el problema. Es importante tomar todos los recaudos y realizar los estudios necesarios para establecer ese tipo de patologías. Por eso es tan importante llevar adelante una dieta balanceada, mantener un peso adecuado y la consulta médica periódica”, sostiene el Dr. Pasqualini, Director Médico de Halitus Instituto Médico. Y agrega, “Siempre es importante trabajar en conjunto con el médico que las controla y el nutricionista, dado que lo principal es garantizar el seguimiento de una dieta acorde y balanceada, libre de gluten, teniendo en cuenta que esta afección puede, en algunas ocasiones, agravarse durante el embarazo o en el postparto. Incluso, a veces, la mujer embarazada puede no darse cuenta que es celíaca y es importante realizar el chequeo ante el mínimo síntoma porque el déficit alimentario que esta afección genera puede traer consecuencias en el desarrollo fetal”. Dieta Es importante a la hora de alimentarse evitar la presencia de gluten en la dieta ya que aumenta el riesgo de padecer efectos secundarios a largo plazo. Es por ello que las personas con esta enfermedad deben reducir el consumo de: semillas de los cereales, salvo el arroz, la soja, la mandioca y el maíz no deben incluirse en la dieta alimentos con trigo, avena, centeno y cebada (presentes en las pastas, el pan, la cerveza, fiambres, sopas crema, productos de repostería y pastelería, conservas, helados, caramelos e incluso el chocolate).

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Medio ambiente y fertilidad

Todos los 22 de abril –a partir de una resolución de la Organización Mundial de la Salud- se celebra a nivel mundial el Día de la Tierra. En este día en particular se pretende reconocer la responsabilidad que nos corresponde de promover la armonía con la naturaleza y la Tierra a fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras. En ese contexto, creo que hablar de contaminación ambiental y fertilidad es relevante. Si bien en algunas ocasiones el contacto con un medioambiente tóxico es inevitable, ya sea por el lugar de residencia o por aquellas sustancias químicas presentes en el hogar, en el trabajo o en el medio de transporte, es importante saber que crece la cantidad de estudios científicos que estudian cómo las distintas formas de contaminación inciden sobre la fertilidad. La evidencia establece una relación directa entre la disminución de la calidad de los óvulos y del semen con la exposición a contaminantes. Incluso la ingesta de productos con toxinas puede provocar desarreglos hormonales, modificación de la calidad ovocitaria y seminal, además de la receptividad del útero y afectar las trompas de Falopio o los testículos. Miles y miles de personas que viven expuestas a niveles normales de toxicidad pueden lograr el embarazo naturalmente, lo recomendable es intentar evitar aquellas situaciones de exposición que pueden obviarse: la proximidad a sitios con niveles elevados de tóxicos. De todas formas, es relevante informar que si bien cualquier exposición a contaminantes puede ser perjudicial, aún cuando deba convivirse con ellos, lo importante es evitar una exposición sostenida o a altos niveles de tóxicos. Además, no sólo debemos pensar en los tóxicos que nos afectan desde afuera sino también aquellos que nosotros mismos ingresamos al cuerpo como el humo del cigarrillo –tan dañino para el sistema reproductivo como para la salud en general- o incluso aquellas sustancias químicas que nuestro cuerpo genera en respuesta a situaciones de estrés. Trabajar sobre todos estos puntos es importante para vivir mejor y aumentar las posibilidades de embarazo. Dr. R. Sergio Pasqualini

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Optaron por el alquiler de vientre para ser padres y sus hijos nacen en medio de la guerra en Ucrania

La invasión rusa puso a miles de madres sustitutas en una posición desesperada al tener que dar a luz en un búnker. Una infinidad de familias de todo el mundo, incluyendo argentinas, temen lo peor. ¿Por qué eligen realizar el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo en el país? Como si una guerra, con todo lo que ello implica, no fuese suficiente calamidad, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania la vida sigue adelante (con todo lo que ello implica). La gente enferma, muere. Y nace. Las imágenes de un bombardeo a una maternidad en Mariupol dieron la vuelta al mundo, por lo atroces dentro de un conflicto inaudito en sí mismo. No hace falta ser madre o padre para comprender que dar a luz en en un búnker bajo tierra para no morir en un bombardeo dista mucho de ser una situación que alguien guste de atravesar. Ahora, ¿qué pasa cuando el hijo que se está por traer al mundo es de otra familia? ¿Qué cuando quienes se están por convertir en padres están del otro lado del mundo temiendo por la vida que más esperaron y por la que darían la suya propia? Es lo que ocurre con las cientos de madres subrogantes que dieron o están por dar a luz hijos de familias de diferentes países en medio de la guerra. Katerina forma parte del departamento español de la clínica BioTexCom, una clínica internacional de reproducción humana, que brinda servicios de maternidad subrogada, y a donde concurren la mayoría de los argentinos que eligen ese destino para llevar adelante un embarazo por alquiler de vientre. Desde Ucrania, y en diálogo con Infobae, contó que “a principios de la guerra la estadística arrojaba un total de 600 mujeres ucranianas embarazadas, y sólo en el departamento español nacieron 15 bebés el marzo pasado”. Consultada acerca de cuáles son los mayores temores de las madres subrogantes, así como de las familias que están a la espera de que nazca su hijo, la joven de 22 años contó que “las madres subrogantes tienen sus propios niños biológicos, por eso muchas veces quieren escapar del país o por lo menos escapar del este de Ucrania”. “Nosotros les ofrecemos sitio en una ciudad tranquila en Ucrania, porque allí podemos asistirlas en cualquier momento, claro que además la clínica les paga por comida, medicamentos, etc -confió-. El problema es que las gestantes deben dar a luz en Ucrania, porque en el territorio de otro país las leyes son otras y es diferente la regulación de la gestación subrogada”. Por su parte, “las familias siempre están en contacto con las gestantes; están muy preocupados y les escriben mucho”, según relató Katerina, quien sostuvo que “algunas parejas no están preparadas para ir a Ucrania en esta situación, pero otras podrían ir hasta Mariupol a buscar su bebé”. “Algunas tienen mucho miedo, pero otras dicen que si los ucranianos pueden quedarse en su país, entonces ellos pueden ir a recoger a sus bebés -continuó contando cómo la guerra atraviesa este aspecto de la vida de tantas familias en todo el globo-. Hay muchas familias que no pueden venir a recoger a sus hijos por el temor. Nuestros jefes decidieron que era mejor cuidar a los bebés en Kyiv que viajar con ellos en caminos peligrosos, no podíamos correr tanto riesgo”. Además, sin olvidar que todo ocurre en medio de una pandemia que no terminó, Katerina, agregó: “En nuestro refugio antibombas hay otros bebés un poco más grandes y esto llama mucho la atención de algunas familias que preguntan por qué hay bebés que parecen mayores. La respuesta es que son niños de padres chinos, donde las restricciones de coronavirus se pusieron graves antes de que empezara la guerra en Ucrania y por eso no nos pudieron venir a recogerlos en ese entonces”. Fabiana Quaini es abogada especialista en derecho internacional de familia, y ante la pregunta de este medio acerca de cuál es la situación de las familias que tenían iniciada una subrogación de vientre en Ucrania antes de que estalle el conflicto, explicó: “Muchas gestantes dejaron el país y están en Europa y aún embarazadas. En los casos que manejo, la idea es que den a luz en CABA, así con los consentimientos que tenemos se inscriben a nombre de los padres de intención. Lo ideal es que vuelen antes del mes siete de embarazo. Por el momento, no veo factible que den a luz en Ucrania”. “Hay ya muchos chiquitos que están en Argentina, nacidos en Ucrania, pero sin partida de nacimiento -detalló la letrada-. Si Kiev vuelve a la normalidad es posible que emitan las partidas y se logren inscribir aquí entre tanto. Hay que esperar, al menos tienen pasaportes de emergencia emitidos por el gobierno argentino. Los que nazcan en Alemania u otros países, habrá que hacer aquí luego alguna impugnación de maternidad como se hacía en la ciudad de Buenos Aires antes de octubre del 2017 (año en que se autorizó la gestación solidaria en CABA para algunos casos especiales), en fin todo tiene solución con un poco de buena voluntad, lo importante son las vidas, no los papeles”. – ¿Por qué cree que familias argentinas eligen hacer el procedimiento en el exterior pudiendo hacerlo acá? – Depende del país. En Estados Unidos porque el hijo será americano, eso es bueno para el día de mañana. Ucrania, Georgia, México o Colombia, es probable que sean destinos elegidos porque allí no tienen que buscar su propia gestante; pagan el procedimiento y obtienen todo. Tanto en Ucrania como en Georgia se paga a la gestante y eso figura en un contrato. Los niños que nacen son apátridas para dicho país. Sin embargo, no pueden acudir parejas del mismo sexo ni monoparentales. Canadá es aún comprensible por el pasaporte, pero el motivo de la elección de los demás países no tiene una sola razón. – ¿Qué es lo que la ley argentina permite en cuanto a subrogación de vientre? – Especialmente CABA ha

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Un estudio observó defectos genitales congénitos en hijos de hombres que toman un medicamento muy común para la diabetes

Lo reveló un estudio científico preliminar de investigadores de Dinamarca y Estados Unidos publicado en dos prestigiosas revistas, Annals of Internal Medicine y Science. El medicamento metformina afectaría el desarrollo del pene en los bebés. La opinión de dos expertos La metformina es uno de los primeros medicamentos que se receta cuando una persona es diagnosticada con la diabetes tipo 2. Funciona principalmente disminuyendo la producción de glucosa en el hígado y ayuda a que el organismo utilice la insulina de una manera más eficaz. Pero un estudio realizado por investigadores de Dinamarca y los Estados Unidos provocó un llamado de atención sobre la posibilidad de que la metformina impacte negativamente en la salud de la descendencia de los hombres que la consumen. El estudio postula que este fármaco (metformina) puede aumentar el riesgo de defectos congénitos en la descendencia de los hombres que la toman durante el desarrollo del esperma. Los hijos de esos hombres tenían más del triple de probabilidades de sufrir un defecto genital de nacimiento que los bebés no expuestos, según el artículo original, publicado en la revista especializada Annals of Internal Medicine. Luego retomó el paper de la investigación y lo publicó la revista Science. Los Resultados De acuerdo a los resultados del estudio, los defectos genitales, como la hipospadias, cuando la uretra no sale de la punta del pene, eran relativamente raros. Se daban en el 0,9% de todos los bebés cuyos padres biológicos tomaron metformina en los tres meses anteriores a la concepción. Pero los epidemiólogos dicen que los resultados son importantes porque decenas de millones de personas en todo el mundo toman metformina. En el continente americano, hasta el 40% de personas con diabetes están sin diagnosticar, según la Organización Panamericana de la Salud. Entre las personas que sí han recibido el diagnóstico, hasta el 70% de los casos no tiene bien controlada la enfermedad. En México, el 14% de la población tiene diabetes tipo 2 y el 33,5% tiene prediabetes, según reveló un estudio realizado en 2020 por el Ministerio de Salud de ese país con investigadores de la Universidad de California en San Francisco. En Perú, según el estudio PERUDIAB realizado del 2012 al 2015 por la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas con investigadores del Reino Unido, en 1.677 hogares a nivel nacional, el 7 % de personas tenían diabetes y el 22.4 % presentaban prediabetes y entre las complicaciones de esta enfermedad estaban la retinopatía diabética, nefropatía diabética y neuropatía diabética. Guillermo Dieuzeide, médico especialista y miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes y uno de los investigadores del estudio CAPTURE que evaluó pacientes con diabetes y riesgo cardiovascular, dijo sobre el nuevo trabajo sobre metformina: “Se trata de un estudio serio, y está publicado en una revista que también lo es. Desde hace tiempo se viene sugiriendo que las madres expuestas a metformina durante el embarazo tienen mayor riesgo de parto prematuro. No obstante, hay que tener en cuenta que la metformina es una gran droga para el tratamiento de la diabetes. Además es muy barata y accesible en todos los países. Por lo cual, hay un fuerte interés comercial en desterrarla del primer lugar en el tratamiento de la diabetes”. Según el doctor Dieuzeide, “hay que manejar la información con prudencia y esperar nuevos estudios epidemiológicos. Evidentemente habrá que desarrollar modelos experimentales que corroboren este hallazgo”. Los científicos Germaine Buck Louis, epidemióloga reproductiva de la Universidad George Mason de los Estados Unidos escribió un editorial que acompaña al estudio: “Cuando vi el artículo pensé: ‘Sí, esto se va a volver viral”. [La metformina] es ampliamente utilizada incluso por hombres jóvenes debido al problema de la obesidad que tenemos. Así que eso es potencialmente una enorme fuente de exposición para la próxima generación”. Sin embargo, los científicos advirtieron a los hombres con diabetes que no deben dejar de tomar la metformina antes de intentar concebir. “La metformina es un fármaco seguro, barato, y hace lo que tiene que hacer” al controlar los niveles de azúcar en sangre, afirmó el primer autor del artículo, Maarten Wensink, epidemiólogo y bioestadístico de la Universidad del Sur de Dinamarca. Cualquier cambio de medicación “es una decisión compleja que [la pareja] debe tomar junto con sus médicos”, reconoció. La metformina El uso de la metformina, un compuesto sintético que reduce el nivel de azúcar en sangre al aumentar la sensibilidad a la insulina, se ha disparado con la epidemia de obesidad y los diagnósticos de diabetes de tipo 2 que conlleva. En Estados Unidos, en 2004, se recetaron 41 millones de recetas de este fármaco; en 2019, la cifra fue de 86 millones, según informó la revista Science. El fármaco se utiliza desde la década de 1950, pero este es el primer estudio a gran escala que analiza rigurosamente cualquier impacto mediado por el padre en los defectos de nacimiento en humanos. Aunque el uso de la metformina se inclina hacia las personas mayores, el aumento de la diabetes significa que más hombres en edad reproductiva están tomando el medicamento. En Estados Unidos, las prescripciones a personas de 18 a 49 años con diabetes de tipo 2 pasaron de menos de 2.200 en el año 2000 a 768.000 en 2015. El estudio Los investigadores analizaron los registros de más de 1,1 millones de bebés nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2016, utilizando los registros médicos integrales del país para conectar los datos sobre los nacimientos, las prescripciones paternas de metformina y los defectos de nacimiento. En los 1.451 hijos de hombres que surtieron recetas de metformina durante los 90 días anteriores a la concepción, el período en el que se fabrican los espermatozoides, el equipo encontró una tasa del 5,2% de defectos de nacimiento, en comparación con el 3,3% entre los bebés no expuestos. Eso se tradujo en una probabilidad 1,4 veces mayor de sufrir al menos un defecto congénito importante, incluidos los genitales, los digestivos, los urinarios y los cardíacos, después de ajustar la edad

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Cuando una pareja de mujeres decide ser mamá

Cuando una pareja igualitaria de dos mujeres decide tener un hijo, nos enfrentamos, en primer lugar, a la necesidad de contar con semen donado, y segundo, a la importancia de evaluar el potencial fértil de las dos mujeres. Además, es importante indagar en el deseo de cada una de ellas, cuál prefiere estar embarazada o cuál aportar el óvulo y su carga genética. Por supuesto, una vez que se evalúe la fertilidad de ambas es cuando se va a saber si este deseo se va a poder cumplir, o no. Puede ocurrir que el deseo en cuanto a quien de las dos va a aportar el óvulo no sea factible, en general por su edad, y haya que intentarlo con el óvulo de la otra. Lo mismo puede ocurrir con quien quiera llevar adelante el embarazo. ¿Cuáles técnicas de fertilización asistida están indicadas? En primer lugar, la inseminación intrauterina, cuando coincide la integrante de la pareja que va a aportar el óvulo y llevar adelante el embarazo y si su evaluación de fertilidad está en condiciones. En segunda instancia, la fertilización in vitro se indica cuando la que va a aportar el óvulo va a llevar adelante el embarazo y tenga un problema de fertilidad que requiera de esta técnica. O en caso de sumarse al método Recepción de Óvulos de la Pareja (ROPA), cuando se utilizan los ovocitos de una de las mujeres y el embrión resultante será transferido al útero de la otra mujer. Este método permite a la pareja tener un hijo y participar ambas de manera activa del proceso. Se la conoce también como maternidad compartida porque ambas puedan “poner el cuerpo” para esperar la llegada del hijo. Además, una de ellas aportará la genética dada por el óvulo, y la otra le dará su impronta personal a ese feto durante el transcurso del embarazo, a partir de lo que se conoce como epigenética. La epigenética, es la impronta que el medioambiente le da a los genes, que hará que algunos de ellos se activen y otros se silencien. La epigenética es el medio ambiente aportando a la expresión, o no, de genes, que le pueden dar ese plus a ese futuro hijo, por el hecho de llevar adelante el embarazo. En la actualidad, el número de mujeres que deciden tener un hijo en el contexto de una pareja igualitaria, va en aumento. Pasar por esto les permite plantearse por qué desean tener un hijo, qué lugar ocupa un hijo en sus vidas y en su proyecto como pareja.

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Alimentación antiinflamatoria: pautas para sumar salud

Una buena alimentación es un instrumento clave para mejorar nuestra salud y nuestra calidad de vida. Por el contrario, una alimentación inadecuada basada en el consumo diario de alimentos proinflamatorios, favorece el desarrollo de enfermedades crónicas como ser la diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedad cardiovascular, entre otras. La inflamación es un mecanismo de defensa natural que tiene nuestro organismo. Es la respuesta de nuestro sistema inmunitario cuando detecta un agente patógeno, poniéndose en acción para eliminarlo. El problema aparece cuando se perpetúa en el tiempo y se hace crónico. Algunas causas de inflamación crónica son: Exposición prolongada a tóxicos ambientales Alto consumo de alimentos ultra procesados Infecciones persistentes Enfermedades autoinmunes Desequilibrios nutricionales La nutrición antiinflamatoria es beneficiosa para todo tipo de personas, más allá de su estado de salud y de su edad. Supone una mejora en la calidad de vida, estar menos propenso al desarrollo de enfermedades causadas por la inflamación, depura, detoxifica y modifica de manera positiva el perfil de la microbiota intestinal. En el ámbito de la fertilidad, todos estos beneficios contribuyen a que se reduzca la inflamación intestinal y de los diferentes órganos, mejorando la irrigación uterina, la calidad de los ovocitos y del esperma, por el gran aporte de antioxidantes. Las pautas más importantes para seguir una alimentación antiinflamatoria consisten en reducir el consumo de carnes (principalmente carnes rojas) y lácteos. Preferir alimentos con buen perfil de grasas como ser pescados pequeños como el atún, caballa, jurel, el aceite de oliva extra virgen, la palta, las aceitunas y los frutos secos, que por contener ácidos grasos mono y polinsaturados poseen un efecto antioxidante y antiinflamatorio. Además, para mantener los niveles de glucosa estable, no se deben consumir azúcares rápidos y harinas refinadas. Los hidratos de carbono que se consuman deben proceder principalmente de legumbres, arroz integral, quínoa, verduras y frutas entre otros. Las verduras deben preferirse crudas para tener un mayor aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes. También se deben utilizar de manera diaria especias como la cúrcuma, canela y jengibre, entre otros, para condimentar las comidas o para hacer infusiones. El verano es una buena época para comenzar con este cambio de hábitos, ya que, debido a las altas temperaturas, el cuerpo necesita alimentos frescos y de estación. Hoy en día estamos expuestos a muchos factores que sin darnos cuenta tienden a inflamarnos internamente (tengamos o no tengamos síntomas). Por eso, es bueno empezar a analizar nuestra alimentación y nuestros hábitos para de a poco ir sumando cambios con el fin de realizar una alimentación antiinflamatoria. No solo permite mantener un peso saludable sino que también produce un normal funcionamiento y equilibrio entre las funciones de las células y los desechos provenientes del metabolismo celular, contribuyendo a tener una microbiota intestinal benéfica para nuestro organismo. Cada individuo necesita adaptar su dieta para obtener una nutrición balanceada.  

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Endometriosis: ¿cuál es su relación con la microbiota?

Afecta a una de cada 10 mujeres en edad reproductiva. Varios estudios indican que existe una microbiota diferente entre las mujeres que presentan la enfermedad. Una de cada 10 mujeres en edad reproductiva tiene endometriosis, una enfermedad en la que el tipo de tejido que reviste el interior del útero crece fuera de él. Esas alteraciones anatómicas que provoca impiden muchas veces la gestación espontánea. De hecho, hasta en el 40% de las consultas por infertilidad se puede encontrar algún grado de endometriosis. Unas 200 millones de mujeres en el mundo viven con la enfermedad que puede ser ser causal, entre otros, de dolores menstruales, o en cualquier momento del ciclo, al mantener relaciones sexuales, o incluso de infertilidad, aunque también puede ser asintomática. «La sintomatología no tiene necesaria relación con el grado de endometriosis», explica el médico ginecólogo especialista en reproducción asistida, Sergio Pasqualini. También puede provocar dolor en los intestinos o en la parte baja del abdomen, períodos con flujo intenso, manchas o sangrado entre períodos, síntomas gastrointestinales o digestivos, fatiga o falta de energía. Aunque su prevalencia es más alta entre los 30 y los 40 años, puede afectar a cualquier mujer que menstrúa. Algunas condiciones se asocian a un mayor riesgo de presentarla: tener antecedentes en la familia, haber tenido la primera menstruación antes de los 11 años, ciclos menstruales cortos (menos de 27 días), o intensos y que duren más de 7 días. Sobre su origen, explica Pasqualini, la teoría de Sampson sostiene que se produce debido al reflujo de sangre menstrual a través de las trompas que cae en la cavidad pelviana y que, por algún motivo, implanta, ya sea en las paredes del peritoneo, capa que recubre por dentro la pelvis y el abdomen, lo que puede generar quistes de endometriosis en los ovarios, implantarse en tejidos vecinos o en órganos a distancia. «Se la llama la enfermedad del siglo XXI porque aparenta haber más casos debido a que las mujeres tienen más menstruaciones al demorar la búsqueda del primer hijo y de tener menos hijos. Es decir, cuando la mujer se embaraza deja de menstruar por nueve meses más el tiempo que tarda en recuperar la menstruación. Por otro lado, los altos niveles de hormonas durante el embarazo son el mejor tratamiento para esta enfermedad hormonodependiente», añade el director de Halitus Instituto Médico. No obstante, apunta que la menstruación retrograda, que en mayor o menor medida se presenta siempre, no explica por si sola, el por qué ese tejido endometrial es capaz de implantar en algunas mujeres y en otras no. «Es así que entran en juego hipótesis como desbalances inmunológicos o de otro origen que pueden llegar a hacer que el endometrio tenga más capacidad de implantar donde no debería o alteraciones a nivel de los sitios donde implanta», destaca el especialista en fertilidad. El factor microbiota El impacto de la microbiota en la salud del organismo despierta cada vez más interés en la comunidad científica. Varios estudios indican que existe una microbiota diferente entre las mujeres que presentan endometriosis, y las que no. La microbiota es la población de bacterias, hongos y virus con las que convivimos y que están presentes en los distintos órganos como el intestino, la boca, la piel, la vagina, la cavidad uterina. «Para tener noción de la magnitud de lo que hablamos, tenemos diez veces más bacterias que células en nuestro cuerpo -grafica Pasqualini-. La microbiota regula distintas funciones fisiológicas, influye en la inmunomodulación y puede tener que ver con la aparición y evolución de enfermedades inflamatorias y autoinmunes.» La microbiota intestinal tiene que ver con la integridad de la barrera de sus paredes, si se altera , puede aumentar la permeabilidad y permitir el pasaje de sustancias capaces de generar respuestas inmunológicas con efectos no deseados, sostiene el especialista. «A su vez la disbiosis intestinal (alteración de la microbiota) puede repercutir en la composición de la microbiota en otros órganos, como por ejemplo, a nivel endometrial. La disbiosis intestinal y endometrial podría llegar a ser un factor coadyuvante en la aparición y en la evolución de la endometriosis, dado que es una enfermedad inflamatoria y autoinmune», señala. Cómo se trata La endometriosis es una enfermedad de origen multifactorial y en cada mujer puede presentarse de forma diferente, lo que también impactará en la forma de abordarla. Puede no sugerirse tratamiento, como ofrecer uno sintomático, uno hormonal o uno quirúrgico, precisa Pasqualini. «El enfoque integral es muy importante agregando que hay que hacer énfasis en la conveniencia de llevar un estilo de vida saludable. Estoy implica controlar el estrés, hacer ejercicio, sin tóxicos y con una alimentación adecuada – sobre todo si se presentan trastornos gastrointestinales – con el agregado de nutrientes, antioxidantes, prebióticos y probióticos, dado que lo que ingerimos es lo que va a determinar qué tipo de microbiota vamos a tener, y esta a su vez si no es la adecuada puede ser factor o co-factor que predisponga a la aparición o agravamiento de la endometriosis», concluyó. Los tratamientos para la infertilidad causada por la endometriosis incluyen laparoscopia para extirpar los parches de endometriosis y fertilización in vitro.

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SER PADRES ES MUCHO MÁS QUE COMPARTIR LOS GENES

Una vez terminada su carrera de Letras, Mane supo que quería ser madre pero no confiaba en poder encontrar a un hombre con quien compartir su vida. Al poco tiempo apareció.Él tenía 17 años y ella acababa de cumplir 24.Se encontraron en el mismo país donde 5 años después verían desvanecer por primera vez el sueño de ser padres, en Uruguay. Al poco tiempo apareció. Él tenía 17 años y ella acababa de cumplir 24.Se encontraron en el mismo país donde 5 años después verían desvanecer por primera vez el sueño de ser padres, en Uruguay. Habían tardado ocho meses en alcanzar el «positivo» y como perder un primer embarazo era «algo común», continuaron sus vidas apostando a que la próxima vez alcanzarían su sueño. Ocho meses después, otro embrión se había formado y, en la misma semana que el embarazo anterior, los latidos se habían detenido. El shock fue enorme: «No podíamos creerlo, no entendíamos nada -cuenta Mane, hoy con 37 años-. Por suerte, mi obstetra, Alejandro Fernández, nos mandó a hacer todos los estudios y nos dio esperanzas, prometiéndonos que lo íbamos a lograr». Todos los estudios dieron mal. Si bien Mane tenía niveles hormonales normales y una buena cantidad de óvulos, estos no eran aptos para producir un embarazo viable, según los genetistas. ¿La razón? «Translocación balanceada entre el par 6 y 7 de cromosomas». Además: trombofilia. Cuando leyó el diagnóstico Mane pensó que se iba a morir, que no se podía vivir con «un problema genético», como le dijo que tenía la especialista. Un largo camino hasta convertirse en padres Conseguir un embarazo con sus óvulos no era fácil. A toda la angustia por el diagnóstico se sumaban los honorarios difíciles de pagar, las pocas garantías de éxito, la ausencia de una Ley de Reproducción Asistida Nacional -que se reglamentó en 2013- y la incertidumbre. Un día, mientras conversaban en la cocina y calentaban la cena, Nicolás soltó: «¿Y si probamos con ovodonación? El mundo de Mane se volvió a detener: «Me sentí pésimo, sentí que me decía que yo no servía y que podíamos usar óvulos de otra mujer, que sí servía». En el medio de todo eso, estaban a punto de anotarse en la lista de espera para adoptar. Para afrontar todo este momento Mane y Nicolás buscaron hacer tribu. Se sumaron a Concebir, un grupo de apoyo para personas con infertilidad, y compartiendo su historia con otras parejas las heridas fueron cicatrizando. «El proceso habrá durando un año. Medité, hice trapecio, que siempre fue mi cable a tierra, y confié en que lo íbamos a lograr. Pero lo más importante fue llegar a una conclusión que me costó mucho alcanzar pero ahora me parece súper lógica: cuando querés ser madre, tenés que dejar de lado la vanidad de que se parezca a vos, que no sos nadie». Cuando entendió eso, vio en la ovodonación una bendición. En agosto de 2013 decidieron dar el gran paso: fueron a ver a la doctora con la cual harían el tratamiento. Ella le pidió a Mane una foto suya, para buscar una donante con rasgos similares. Cuando escuchó el pedido se puso firme: no le iba a dejar una foto porque ya no le importaba que se pareciera a ella, eso no era prioridad. Al mes de realizar el tratamiento llegó la mejor de las noticias: «Beta positiva». Nueve meses de embarazo, de miedos, de dudas y expectativas El embarazo fue de mucho disfrute y meditación. A Mane no le importaban las inyecciones diarias de heparina -«una papa al lado de todo lo que habíamos pasado»- estaba feliz de preparar el nido. «Hoy, a la distancia, creo que lo único que me faltó fue más información y conexión con el parto. Cuando la pasaste tan mal por ser infértil te entregás tanto a los médicos que no ves ciertas cosas, como la violencia obstétrica que viví como algo natural. Porque lo único que querés es que finalmente tu hijo nazca», reflexiona Mane. «Fue mágico». Con esas palabras resume la pareja el momento en que por fin conocieron a «L». Tenía los ojos negros bien abiertos y los miraba a ambos para decirles «ya llegué, acá estoy». Después de cinco años de lucha lo habían logrado. Mane hizo de su lucha por ser madre una bandera y a los dos años fundó una editorial, Cien Lunas, para acercarle a la gente libros sobre infertilidad, donación y origen genético. Luego se sumaron libros sobre embarazo consciente, parto respetado, puerperio femenino y masculino. Por su parte Nicolás se convirtió en donante porque los dos necesitaban devolverle este favor al Universo ayudando a otras personas.. En unos meses arrancan otro tratamiento por ovodonación, esta vez con la certeza de que pueden lograrlo. La voz del especialista La Dra. Florencia Inciarte, coordinadora médica y encargada del programa de ovodonación del Halitus Instituto Médico cuenta de qué se trata esta técnica de fertilidad y resalta que «ser madre es mucho más que compartir un gen». Escuchá el audio completo: Si viviste alguna una experiencia que mejoró tu bienestar y calidad de vida y querés compartirla en esta columna, escribí a Bienestarlanacion@gmail.com con todos los datos que te pedimos acá.

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