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Cómo cuidar la salud ginecológica en verano: consejos para evitar molestias en vacaciones

El verano ya está instalado. Y con él llegan los viajes, la playa y las piletas. Hasta, tal vez, más actividad sexual. Qué tener en cuenta para no perder ni un día de descanso por cuestiones que se pueden prevenir No está tan probado que las infecciones vaginales aumenten en verano, pero tal vez se puedan ver molestias o consultas con más frecuencia en esta época del año. En ese sentido, vale recordar que no todas las molestias vaginales tienen que ver con hongos o bacterias, es decir, con infecciones: muchas se relacionan con otras causas, como irritación, alergia, etc., así como con alteraciones de la flora vaginal -llamada microbiota- la cual se encuentra equilibrada gracias a distintos factores. “Algunas situaciones que alteran el medio vaginal pueden influir en ese ambiente equilibrado dando lugar a síntomas como molestias, olor, picazón o aumento del flujo”. La médica ginecóloga María Elisa Moltoni (MN114737) explicó que “lo que ocurre en verano es que el calor, la sudoración, la ropa ajustada con aumento de temperatura local podrían favorecer estas molestias. Ni hablar de la humedad del traje de baño”. Además, “se suma en algunos casos, que en esta época se tienden a depilar más, dejando la zona genital más expuesta -nos guste o no, el vello tiene como función proteger los genitales- y en caso de, por ejemplo, el rasurado, existe riesgo de infecciones localizadas en la piel de la zona”, destacó la especialista. Y respondió las dudas más frecuentes para disfrutar del verano a pleno. – ¿Cómo debe ser la higiene íntima? -Debe ser siempre externa, vulvar, con agua sola o con jabón delicado, sin perfume. Existen algunos con pH ácido, ideales para ese uso. La presencia de la higiene es importante, pero su exceso puede ser contraproducente: puede barrer sus defensas naturales, llevar a un aumento de síntomas, alteración del pH vaginal, y a un círculo vicioso que hay que romper. – ¿Qué hacer entonces para disfrutar el verano sin sufrir molestias genitales? – Dejar que la zona respire, usando ropa suelta. Lo mismo para la ropa interior, es ideal la de algodón. Algo importante es evitar los protectores diarios (¡sabemos que muchas son adictas, pero no son tan buenos!) los cuales, a pesar de ser “sin perfume” o “respirables” en verdad no van a dejar que el calor y la humedad de la zona se liberen. Además, por ser sintéticos, pueden generar dermatitis y alergias, dando síntomas como si hubiera una infección. Evitar dejar el traje de baño húmedo si se tiene sensibilidad genital, la arena además puede raspar la zona y molestar. – ¿Qué pasa con el ciclo menstrual en verano? – El ciclo menstrual está regulado por la interacción entre hormonas del ovario y del cerebro, lo cual funciona en equilibrio. Ese ciclo a su vez se ve influenciado por el ambiente y otros factores externos. Es frecuente que en situaciones de viajes la fecha menstrual pueda modificarse. Los viajes por vacaciones son positivos, pero generan cierto estrés. Además, se suele modificar la alimentación, las horas de sueño o los hábitos, lo cual repercute a veces en cambios en el ciclo. Si estas alteraciones persisten al volver, es conveniente consultar a un profesional. “Las que usan copa menstrual no deben olvidar llevar un recipiente adecuado para poder esterilizarla sin riesgos. Y al manipularla, hacerlo con las manos lavadas con agua y jabón”, sugirió además Moltoni, quien señaló que “esto aplica también a los tampones. Si se está en camping o en zona complicada, pueden higienizarse las manos con alcohol en gel y esperar unos minutos antes de manipular la zona para evitar ardor”. A modo de consejo final, la especialista recomendó “no automedicarse”. “Un clásico del verano es que por estar lejos, a la primera molestia vamos a la farmacia de turno y nos compramos ‘el óvulo de la propaganda’. En lo posible consultar a una guardia (si vamos a un lugar está bueno averiguar antes qué guardias o centros funcionan en la zona) para tener un diagnóstico adecuado antes de hacer un tratamiento, ya que no todos los casos necesitan óvulos. A veces la molestia es por otro tipo de infección, incluyendo infecciones de transmisión sexual, así como por causas no relacionadas a infecciones”, concluyó.

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Verano y embarazo: cómo prevenir golpes de calor

La ola de calor que persiste para Buenos Aires y alrededores puede significar un riesgo real para la salud de la embarazada y su bebé. Qué cuidados deben tener en cuenta ante las altas temperaturas quienes están en la “dulce espera” Las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado con las altas temperaturas. La “intolerancia al calor” es un síntoma habitual en ellas porque durante el embarazo la temperatura corporal es por sí un poco más alto que el normal, con lo cual, el calor agregado del ambiente puede tener mayor impacto en este grupo de personas. Una sensación térmica elevada debe observarse con cautela en particular durante el primer trimestre del embarazo. Un estudio publicado por el British Journal of Obstetrics and Gynaecology concluyó que la exposición a altas temperaturas está relacionada con nacimientos de peso levemente reducido. Las temperaturas excesivas causan que el cuerpo materno reacciones contrayendo los vasos sanguíneos como método de enfriamiento reduciendo la cantidad de nutrientes que pasan hacia el feto. Al mismo tiempo, aquellas mujeres en las últimas semanas de embarazo deben también tomar cuidado para evitar partos prematuros y otras complicaciones. Estos no son motivos para entrar en pánico, pero sí para tomar medidas para protegerse a sí mismas y al bebé por nacer. El sentido común es fundamental. Los síntomas de un “golpe de calor” a los que deben estar atentas son: temperatura corporal elevada (más de 39.5 C); piel enrojecida, seca y con alta temperatura; pulso rápido e intenso; dolor de cabeza pulsante; mareos y vértigo; nauseas y vómitos; inconsciencia. Qué se debe tener en cuenta Mantenerse hidratada es básico, sin embargo, el consumo exagerado de agua puede ser tan nocivo como su falta. El beber agua en exceso puede llevar al cuadro conocido como “intoxicación por agua”. Por más extraño que suene, la sobrehidratación con agua conduce a un desequilibrio de los electrolitos quedando el organismo expuesto a condiciones de baja concentración de sodio. Un cuadro de sobrehidratación incluye cansancio muscular, calambres y en los casos más severos, pérdida del conocimiento. Un consumo razonable de líquidos es de 1,5 a 3 litros diarios dependiendo de la masa corporal. Buenas alternativas al agua son los jugos cítricos, leche y las bebidas deportivas, en particular para aquellas mujeres que transpiran bastante. Modificar o acomodar la dieta es otro buen consejo. Evitar las comidas pesadas ricas en grasas e hidratos de carbono. Dar preferencia a los platos fríos, en particular ensaladas y frutas. Al contrario de lo que dicta el saber popular, el consumo extra de sal no es necesario ya que en general, el consumo de sal en nuestra dieta es elevado de por sí. Evitar la exposición solar, buscar áreas frescas y de sombra. Utilizar ventilador y aire acondicionado y no quedarse en lugares poco ventilados. Si no hay alternativa (como por ejemplo, tener que viajar en subterráneo), llevar una botella con agua para hidratación. Durante condiciones de calor extremo buscar refugio en locales con aire acondicionado como cines y shoppings. Si estás disfrutando de tus vacaciones, permanecer al sol por períodos cortos y fuera de los horarios de mayor incidencia (11 de la mañana hasta 3 de la tarde). El uso de protector solar a partir de factor 20 es primordial y debe ser aplicado por lo menos 15 minutos antes de la exposición y re aplicado con cada baño. Siguiendo estos consejos básicos y el sentido común, la embarazada podrá muy fácilmente ignorar las alertas de altas temperaturas y disfrutar de esa etapa tan particular en la vida de una mujer. Asesoró: doctor Sergio Pasqualini (MN 39914), ginecólogo especialista en fertilidad, presidente y fundador de Fundación Repro

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Las enfermedades crónicas podrían afectar la fertilidad

La inflamación es el primer síntoma de la enfermedad, y si queremos llegar a su origen, tenemos que poder determinar qué la causa”, asegura el Dr. Sergio Pasqualini, presidente y fundador de Repro. Y agrega: “La forma en que vivimos, los hábitos no saludables, son la razón quizá más frecuente de la inflamación crónica”. Los factores predisponentes son los xenobióticos (sustancia química que se encuentra dentro de un organismo que no se produce naturalmente y que no debería estar), la dieta, la disbiosis intestinal, el stress, el sedentarismo, etc. En muchas ocasiones, no siempre, antes de la inflamación crónica tiene lugar una disfunción intestinal, que de corregirla prevendría, o por lo menos minimizaría, el problema. Muchas de las enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes, artritis, enfermedades autoinmunes, insomnio, depresión, asma, enfermedades de la piel, migrañas, y hasta la infertilidad pueden tener que ver con un intestino dañado o irritado. Puede hasta llegar a provocar envejecimiento prematuro. La alimentación es la clave. Las toxinas más comunes provienen de ella, aunque también se absorben a través de la piel y pulmones. La alimentación es la herramienta más poderosa para tratar los desequilibrios del cuerpo. Los sistemas y funciones están interconectados, lo que explica por qué, al recuperar el equilibrio, se consigue mejorar el funcionamiento del todo, incluso, el sistema reproductor. Entender a la alimentación como una buena medicina es el primer paso para resetear al cuerpo de manera física y emocional. El funcionamiento del intestino tiene un efecto directo e indirecto sobre todas las células del cuerpo. Cuando está irritado o dañado aumenta su permeabilidad y pasan moléculas que no deberían hacerlo, que generan reacciones nerviosas, inmunológicas y hormonales que se pueden traducir en distintas enfermedades con el común denominador que es la inflamación. La reparación del intestino puede resolver o mejorar muchas de las enfermedades crónicas y de problemas agudos. El intestino es la parte del cuerpo que más sufre a causa del estilo de vida que vivimos. El intestino dañado puede no estar provocando disfunción intestinal, pero puede estar incubando enfermedades del futuro. De la misma manera la inflamación precede a la aparición de síntomas. Es por esto que la reparación del intestino previene y colabora para mantener la salud y enlentecer el deterioro producto del paso del tiempo. Reparación que se puede lograr por medio de los hábitos saludables. Cuál es su relación con la fertilidad Los ovarios y los testículos son los órganos, quizás, más sensibles del cuerpo. Ejemplo de ello es el efecto de la quimioterapia en los tratamientos oncológicos, en los que la función que con mayor frecuencia queda afectada, es la reproductiva. La disfunción intestinal con el consiguiente aumento de la permeabilidad, deja pasar moléculas que no deberían y puede generar reacciones de autoinmunidad o de otra índole como el hipotiroidismo de Hashimoto en el que el organismo genera anticuerpos que atacan a la glándula tiroidea y éstos, por reactividad cruzada, pueden atacar a los ovarios, a los testículos o a otros órganos. Lo mismo puede ocurrir en la enfermedad celíaca en la que el gluten genera una reacción de autoinmunidad en la que se afecta los enterocitos que son las células que recubren el interior de la pared intestinal. Esto genera aumento de la permeabilidad y otras reacciones de distinta índole. También inflamación, sistémica lo que puede afectar la fertilidad por la misma inflamación o por reactividad cruzada de los anticuerpos generados. La disbiosis (desequilibrio de la flora microbiana) puede ser otro causal de aumento de la permeabilidad intestinal con las consecuencias que ello puede generar. Estos cambios producto de la inflamación sistémica pueden llegar a repercutir, por la misma inflamación, en la microbiota de los distintos órganos, como el vaginal y el de la cavidad uterina, y afectar así a la fertilidad. Por ejemplo, si se afecta la microbiota a nivel de la cavidad del útero, también puede hacerlo la receptividad endometrial y ser causa de fallas de implantación, de abortos recurrentes y hasta de otras patologías del embarazo más avanzado. La microbiota de los distintos órganos pueden estar afectadas por disbiosis locales y no ser consecuencia de la alteración a nivel de la disfunción y de la microbiota intestinal, pero dada la interrelación entre todos los sistemas que conforman el cuerpo humano es que tenemos que pensar en la parte y en el todo y actuar en consecuencia.

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Cinco consejos para disfrutar sin reventar la balanza durante las Fiestas de fin de año

Cómo se hacer para comer lo necesario y qué hacer el día después. Por la nutricionista Julieta Lupardo A pesar de la pandemia del coronavirus, que no permite tantas despedidas y festejos de fin de año como en otras oportunidades, diciembre es un mes en el que la comida abunda y la alimentación toma protagonismo. Entonces, ¿cómo se hace para sobrevivir a este mes, sin subir de peso más de la cuenta? Organizarse Es muy importante respetar las comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda, cena y colaciones), porque si las salteamos, empiezan los problemas. La alimentación se desorganiza y terminamos comiendo fuera de horario y en general una opción incorrecta. Además, hay que tener en cuenta que realizar ayunos prolongados tanto el día de la fiesta como después del evento para «compensar» ese exceso no es bueno para nuestra salud. Comer la porción justa Si se come sólo lo necesario pre y post evento, esto ayudará a no terminar explotados de comida después de consumir todo lo que hay en la mesa. Poner todo lo que queremos en un plato, y limitar nuestra comida a eso, es una buena estrategia para no excederse. Incorporar verduras Lo ideal es como verduras tanto crudas como cocidas y que estén presentadas de una manera que llamen la atención. Ejemplos: ensaladas coloridas, pinchos con tomates cherry y queso, matambre arrollado con acelga y zanahoria, picles, berenjenas al escabeche. La verdura es de gran importancia por su contenido de fibra para dar saciedad y también contribuye a que tanto las grasas y los hidratos de carbono de los alimentos no se absorban en nuestro organismo en su totalidad. Tomar con moderación En este tipo de eventos a las calorías de los alimentos se suman las calorías del alcohol. Tomar con moderación es lo importante, ya que el alcohol aporta calorías vacías, es decir, aporta calorías, pero no nutrientes. Se puede cenar con alguna gaseosa light o limonada y utilizar el alcohol para el momento del brindis. El día después, el agua es la mejor opción. Controlar lo dulce Aunque parece obvio, no hay que olvidarse de la mesa dulce, que siempre es bueno disfrutarla en su medida justa. Agregar fruta a los postres o realizar brochette de frutas es una buena forma de incorporar este grupo de alimentos antes y después del evento. Las fiestas son ocasiones sociales para disfrutar, pero teniendo la precaución de controlar la cantidad de lo que se consume. Realizar actividad física, seguir con la rutina diaria llevando a cabo una alimentación ordenada y saludable y tomar una cantidad adecuada de agua es una buena manera de compensar lo que se consumió demás. Menú para el día después: Desayuno: infusión con leche parcialmente descremada endulzada con edulcorante + 1 tostada de pan de salvado untada con queso light y mermelada light. Colación: una fruta. Almuerzo: ensalada de pollo, arroz integral, lechuga, tomate, zanahoria y remolacha. Merienda: Yogur descremado con granola sin azúcar o almohaditas de avena no rellenas + una fruta.

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Cuerpo y mente: cómo evitar el estrés de fin de año

Diciembre está repleto de celebraciones y exigencias familiares, sociales y económicas que generan ansiedad. Consejos para sobrevivir al vértigo y disfrutar las fiestas. Festejos, balances, cierre del año laboral, reuniones familiares, preparativos de vacaciones. Las últimas semanas del año se viven en cámara rápida: nos propulsan a un ritmo vertiginoso que puede tener impacto en la salud. Aprender a modular el estrés, mantener la actividad física habitual, ser flexibles con las situaciones, aceptar lo que sentimos y ser conscientes de lo que comemos y tomamos son algunas de las recetas de los especialistas para atravesar esta etapa de la manera más equilibrada. «En esta época hay una suerte de contagio social en donde todo el mundo está en la necesidad de cerrar cosas: el año laboral, el año emocional. Uno siempre tiene la esperanza de que el período que empieza puede ser mejor. Además, el contexto socioeconómico de incertidumbre de nuestro país también incide», describe Dr. Julio Giorgini, médico cardiólogo, miembro de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA). Y aclara: Y aclara: «Uno tiene que entender que el estrés no se puede evitar, es una respuesta normal del organismo. Nos permite hacer frente a situaciones que percibimos como amenazante. Es una cuestión de percepción». Según explica, si el hombre en la antigüedad tenía este mecanismo en respuesta a factores sobre todo físicos y de corta duración como por ejemplo la llegada de una tormenta, hoy los estresores son también psicológicos y pueden ser cotidianos. Para afrontar todo esto, el especialista propone, en vez de intentar evitar el estrés (lo cual, según aclara, termina enfermando más y es hasta patológico), generar recursos para modularlo. “Si tenés frío, te abrigas. Ante situaciones de estrés, extremar los cuidados. Mantener las conductas saludables que tuvimos durante el año, por ejemplo la actividad física y la alimentación variada”, dice y destaca la importancia de descansar con un dato: dormir menos de 7 horas de manera crónica aumenta un 20% riesgo de infarto o ACV. Además, como instructor de Mindfullness, Giorgini destaca: “Tener presente que esta situación estresante es transitoria”. Llamado de atención La sensación de agotamiento y la irritabilidad ante tantas obligaciones son signos comunes que suelen alertarnos cuando el estrés de fin de año está afectándonos. Pero también la falta de atención y hasta las fallas en la memoria pueden ser síntomas del alto nivel de estrés que afrontamos en estas épocas. La Dra. María Roca, Coordinadora Científica de Fundación INECO y la Lic. Fernanda Giralt Font, Subdirectora del Departamento de Psicoterapia y Coordinadora del Programa de Bienestar de la entidad, puntualizaron que el estrés se manifiesta en distintos niveles. A nivel somático pueden aparecer dolores diversos, contracturas, tensión muscular, trastornos digestivos, disminución de las defensas, hipertensión, cansancio extremo, etc. A nivel emocional es frecuente que aparezca irritabilidad (disminuyendo la regulación emocional y el control de los impulsos por el desajuste que produce el desbalance ocupacional), insatisfacción, ira, fatiga, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. A nivel cognitivo puede haber disminución de la atención y la memoria, enlentecimiento de las funciones psíquicas superiores, bloqueos y problemas de rendimiento. A nivel conductual, las personas muy estresadas pueden tender a aislarse de familiares y amigos, conducir “temerariamente, incurrir en distintos tipos de abusos (trabajo, sustancias, medicamentos, alcohol, juego, comida, cigarrillo). Brindaron además algunas recetas puntuales para afrontar el estrés propio de estas semanas (ver aparte). Por su parte, el Dr. Giorgini indicó que suele repercutir más en las personas muy ansiosas, que tienen rasgos que se corresponden con personalidad tipo A, extremadamente autoexigente con ellos mismos y con los otros, que no soportan el fracaso. Además, los acontecimientos del período tienen impacto también en la personalidad tipo D, más depresivo. Todos destacan la importancia de consultar con un profesional cuando los recursos y las estrategias no parecen alcanzar para enfrentar los estresores. La mesa navideña Para quienes tienen la fortuna de contar con recursos económicos para el festejo, uno de los mayores desafíos si se busca el equilibrio en estas fechas de reuniones es comer y tomar sin excesos que perjudiquen nuestra salud. La Lic. Julieta Lupardo, nutricionista de Halitus Instituto Médico, da una serie de consejos para evitar que suba la balanza: respetar las comidas (los ayunos compensatorios no son buenos), comer la porción justa pre y post evento, incorporar verduras en la mesa navideña (contribuyen a evitar que se absorban grasas e hidratos de carbono), tomar con moderación (se puede comer con agua o limonada y elegir el alcohol para el brindis) y controlar lo dulce. “Si en líneas generales goza de buena salud, se puede comer un poco de más. Pero que el fin de año no se transforme en un momento para desbordarse”, sugiere el Dr. Julio Giorgini. Y comparte un tip que sintonizan con la cultura del Mindfulness: “Darme cuenta de cuánto voy a comer. Servirte la porción y no repetir”. Vacaciones en el horizonte Aunque parezca contradictorio, los preparativos para las vacaciones también pueden ser motivo de estrés. Desde INECO, la Lic. Giralt Font comparte una guía práctica para tomarse vacaciones. Entre los consejos que da la especialista se incluyen: dejar libre al menos un día antes y un día después de las vacaciones para no “salir con el último aliento”, dejar un reemplazo con la suficiente capacidad de decisión para que pueda manejarse con autonomía, no llevar la computadora, desactivar el mail laboral del teléfono, disminuir los estímulos negativos e incrementar los estímulos positivos que favorezcan el bienestar. “Realizar actividades que nos sumerjan en “flow”. Cuando hacemos algo que nos gusta, nos entusiasma y nos apasiona, fluimos, perdemos la noción del tiempo, del espacio, y hasta de nosotros mismos. En estado de alerta baja, nos involucramos con lo que hacemos. Disminuyen los niveles de ansiedad. Leer un libro, bailar, pescar, escuchar música, pintar mandalas, sacar fotos, pintar y dibujar, charlar, practicar deportes o jugar videojuegos, para cada uno es diferente lo que nos sumerje en flow”, explica. Y agrega: “Invertir tiempo en la construcción del bienestar puede

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Embriones en espera: hay más de 90 mil criopreservados en el país y crece el debate sobre qué hacer con los que no se utilizan

A nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. Si bien muchos pacientes los donan, otros no definen el destino y las clínicas no pueden, legalmente, tomar decisiones. Luego de realizar un tratamiento de reproducción asistida para tener a su tercer hijo, Natalia Duvo decidió, junto a su pareja, donar los dos embriones que no se implantaron en el procedimiento. “Me costó desprenderme, pero prefiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que necesitan”. En su caso, podría decirse, el destino fue definido, concreto y feliz. Sin embargo, permanecen criopreservados miles que no fueron utilizados, ni donados, e incluso, en muchos casos, los pacientes dejan de hacerse cargo del mantenimiento y las clínicas no pueden tomar decisiones debido a la falta de legislación. El debate por la situación se intensificó en los últimos años. La aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en diciembre de 2020, fue uno de los más recientes disparadores del tema. Es que, a nivel normativo hay un vacío que termina en judicializaciones y dificulta las prácticas. ¿Por cuánto tiempo los conservan los centros de fertilidad? ¿Qué pasa si se deja de pagar el mantenimiento? ¿Cómo se hace si quieren donarse? Cuántos embriones preservados hay en la Argentina De acuerdo con el relevamiento realizado por las legisladoras que impulsan el proyecto de “protección del embrión no implantado”, para otorgarle un marco legal, hacia 2013 había unos 50.000 embriones criopreservados. El mismo número ascendía a más de 90.000, y el 30% con más de 10 años. Una de las principales dificultades que siempre presentó el tema fue el debate ético que acarrea. Un embrión, que surge a partir de la combinación de los gametos femenino y masculino, tiene potencial para convertirse en un ser vivo. Por lo tanto, sin legislación vigente, el procedimiento es diferente al que se sigue con los óvulos o espermatozoides criopreservados. Los institutos de fertilidad tienen que generar convenios entre particulares, que habitualmente terminan en una judicialización. Criopreservación de embriones: en qué casos se realiza y cómo La preservación de embriones se efectúa como parte del proceso de la fecundación in vitro (tratamiento de reproducción asistida). “Normalmente, y debido a lo poco eficiente que es el sistema reproductivo humano, debe ponerse a fecundar mas de un óvulo en cada tratamiento. Esto tiene como consecuencia que frecuentemente se genere mas de un embrión”, explica el doctor Fernando Neuspiller, Presidente WeFIV, en diálogo con TN. “La consecuencia directa es que en algunos tratamientos queden embriones remanentes, los que deben ser criopreservados”, apunta. Según considera, también sucede en muchos casos que, en casos de parejas constituidas, lo hacen con el objetivo de preservar la fertilidad. “Otro de los motivos es la interrupción del tratamiento antes de la transferencia embrionaria debido a alguna razón médica o extra-médica”, apuntó. Sin embargo, aclaró que no siempre se obtiene en todos os tratamientos una mayor cantidad de embriones de los que se van a implantar. “Primero hay que aclarar que de cada 10 óvulos que se ponen a fecundar, solo 7 se fecundan y únicamente el 40% de ellos llega al estadio de blastocisto. De esta manera si a una mujer se le aspiran 5 óvulos, tiene posibilidades que solo se forme un embrión o en algunos casos, ninguno”, explicó Neuspiller. Solo en el instituto que lidera hay en la actualidad aproximadamente 2900 embriones criopreservados. De una situación similar da cuenta Sergio Pasqualini, médico ginecólogo y director de Halitus Instituto Médico, en donde, según sus cálculos, desde 1990 hasta ahora hay 9997 embriones congelados, que corresponden a 1945 pacientes. “Se mantienen a -196 grados. A esa temperatura, la actividad molecular es prácticamente nula, lo que significa que puede permanecer en esas condiciones durante mucho tiempo. El año pasado nació un bebe de un embrión que estuvo crioprerservado durante 27 años”, indicó a este medio. “Por lo tanto, se puede presumir que no hay un límite en el tiempo, y que no se afecta ni su vitalidad ni predispone a malformaciones a futuro. Es lo mismo 10 minutos que muchos años”, sostuvo. Dos técnicas de criopreservación Según detallaron los profesionales consultados, el procedimiento para llegar a la criopreservación no difiere demasiado del que se realiza para la vitrificación de óvulos. Las mujeres se realizan una serie de análisis clínicos y una vez que se obtuvieron los óvulos se avanza en el proceso de fertilización. “Existen dos técnicas de criopreservación: una lenta y otra rápida, conocida como vitrificación. La diferencia es que en la primera el descenso de la temperatura es gradual y en la segunda es brusco. En ambas se utilizan crioprotectores para evitar la cristalización de los embriones que afectaría su vitalidad”, detalló Pasqualini. “Doné los embriones porque quería hacer felices a otras parejas” Natalia, de 46 años, decidió que quería ser madre nuevamente a los 43. Junto a su pareja se inclinaron por iniciar un tratamiento tras varios intentos sin éxito. “Notaron que tenía baja reserva ovárica, algo normal por mi edad. Hice un tratamiento con mis óvulos y quedó uno solo, pero no funcionó”, relató a TN. “Me manejé siempre con la doctora Cecilia Bizzotto, con quien quedó un vínculo muy lindo, que me habló de la ovodonación. No dudé en ningún momento”, contó sobre el procedimiento al que recurrieron. “Se obtuvieron 8 ovocitos y quedaron 3 aptos para implantar: uno es mi hijo, que ahora tiene un año”. Como el embarazo avanzó tras el primer intento, los otros embriones se criopreservaron. “Bastante después de que nació mi hijo decidí donarlos porque no queremos tener más. Me costó un poco desprenderme a mí. A mi novio, no. Pero después pensé en que quiero que pueda ayudar a otras parejas o mujeres que lo necesitan”, se sinceró Natalia. “Eso me generó algo lindo porque es hacer felices a otros”, agregó. “Ademas yo hablaba con muchas mujeres que estaban haciendo tratamiento y les costaba. Pensé en ellas, en que tal vez ayude”, dijo. “Yo estoy a favor de la ovodonación

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Hijos nacidos por gametas donadas ¿Decirle o no decirle?

En nuestro país la práctica médica contempla el anonimato de los donantes, la información de pacientes es confidencial y considera que es responsabilidad de los padres tomar la decisión de contarle al niño sobre su origen o no. Pero no hay un marco legal específico, salvo la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la ley 23849 con carácter constitucional donde se expresa un reconocimiento al derecho a la identidad. A pesar de las inquietudes que todo esto genera, cada familia o persona sola que recurra a la donación de gametas debe saber que ese dato le pertenece al sujeto por nacer y que recibir esa información es un derecho del nuevo ser. Desde la psicología creemos muy importante que el niño conozca su identidad, que sus padres puedan hablarlo, explicarle en vez de generar un secreto que, si sale a la luz por otra vía, puede generar lo opuesto a lo deseado. Los secretos conducen a malos entendidos, a distancias y desapego. Lo más importante es que los padres se sientan contenidos en su decisión. Por eso, hacemos hincapié en qué significa ser padres: la crianza, el amor, los valores, el día a día que es indispensable en una relación padre-hijo. ¿Cuándo hablar con los hijos nacidos por gametas donadas? Desde los tres hasta los cinco años, los niños suelen iniciar preguntas acerca de la familia, los nacimientos, etc. Este es el momento óptimo para hablarlo, es importante no demorar o retrasar las respuestas a épocas como la adolescencia donde surgen conflictos típicos de esta etapa del desarrollo. ¿Cómo hablar con los hijos nacidos por gametas donadas? Cada familia procederá según sus ritmos, tiempos e idiosincrasia, le hablará en la lengua que circule en dicha casa y ayudará a armar la historia que precede a su llegada al mundo. Se puede empezar a hablar de cómo nace un bebé a partir de embarazos cercanos o con muñecos, libros, imágenes. Deben contarle sobre la existencia de los donantes, personas que, desde la sensibilidad, donan sus gametas para que otros puedan concretar su sueño. Hablar de la existencia de los donantes, contribuye a la diferenciación de roles: el niño sabrá desde el inicio de su historia que hubo alguien que donó algo de su cuerpo para que sus papás pudieran ser sus papás. El equipo de psicología está preparado para asesorarte, brindarte herramientas para abordar estos temas con los niños y contenerte.

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El logro de tener un hijo

Cómo la ciencia nos cumple el sueño de ser padres, donde comparten historias de superación y las posibilidades de gestación para concretar ese esperado sueño. Durante décadas consideramos que una familia estaba conformada por una mamá, un papá e hijos. Pero ese modelo ya no es el único. A lo largo de los años, los avances de la ciencia permitieron a muchas personas concretar su deseo de tener un hijo: mujeres solas, hombres solos, parejas de varones, parejas de mujeres, parejas con problemas de fertilidad; mujeres que ya dejaron de ovular por edad o por una enfermedad preexistente y cualquier persona con alguna dificultad para concebir. También se abrieron puertas que generan debates, como la gestión por sustitución o la adopción de embriones. Los doctores Sergio y Agustín Pasqualini, referentes en Medicina Reproductiva, recopilaron en su nuevo libro Nuevas Familias, de Penguin Random House, historias en las que las personas dan cuenta del camino y las decisiones que tomaron a medida que avanzaban en las distintas maneras de concebir un hijo. A continuación, el doctor Sergio Pasqualini nos cuenta sobre la obra. Entrevista: ¿Por qué escribir este libro ahora? Los cambios sociales, científicos y culturales son los que acompañaron y permitieron la existencia de muchas de las nuevas familias con hijos. Esto es lo que quisimos reflejar en nuestro libro. Las vivencias desde el interior de nuestro Instituto a través de los testimonios de pacientes, así como de nuestros profesionales. Profesionales de mayor trayectoria en el tiempo, como en mi caso de la generación de los 70, y de la de Agustín y del resto de nuestro equipo, la generación de los 40. La generación de los 70 que vivimos con el nacimiento del primer “bebé de probeta” en el año 1978, el inicio de una nueva era en cuanto a las posibilidades de lograr tener un hijo, no solo por motivos médicos, sino también por motivos sociales, como ser en el caso de parejas gay. ¿Cuáles son los cambios más importantes en tratamientos en reproducción asistida de los últimos años? Los cambios fueron paulatinos en el tiempo, existiendo hitos fundamentales como fueron, obviamente, la aparición de la fertilización in vitro (FIV), del ICSI (inyección de un espermatozoide dentro del útero para realizar la FIV), la criopreservación de embriones, la criopreservación con éxito de óvulos. Hace 30 años era la pareja heterosexual que nos consultaba, cosa que cambió con el tiempo y con las posibilidades que fueron surgiendo, y se fueron sumando parejas homosexuales de hombres, mujeres, mujeres solas, y con mucha menor frecuencia hasta de hombres solos. La sanción de la ley 26.862 de cobertura de los tratamientos de Fertilización asistida, en el año 2013, abrió las puertas a que parejas que antes no tenían acceso desde lo económico, pudieran llevarlo a cabo. ¿Desde el inicio de la pandemia, hubo cambios en la tendencia de tratamientos? Con la pandemia y el inicio de la cuarentena cesaron los tratamientos, para luego ser retomados con normas y protocolos estrictos, a partir del mes de octubre. Lo que no mermó fue la demanda, cosa que ocurrió en todo el mundo. Los que tenían y tienen el deseo de ser padres lo siguieron manteniendo, solo les aumentó la ansiedad por las contingencias que trajo la pandemia y el tener que esperar para realizar los tratamientos. Paralelamente, aumentaron en un 60 por ciento las consultas para explorar la idea de preservar la dumbre en todo sentido, de futuro, laboral y económico fertilidad por medio de la vitrificación de óvulos. Es lógico, ante la incertidumbre en todo sentido, de futuro, laboral y económico. ¿Cual es la cantidad de nacimientos que hay en la Argentina por año a través de tratamientos? La mayoría de los centros reportan al RAFA (Registro Argentino de Reproducción asistida). Por año se realizan alrededor de 17.000 tratamientos de alta complejidad en el Argentina, con unos 4.500 nacimientos. ¿Qué posibilidades ofrece hoy la ciencia para ayudar a generar nuevas familias? Las posibilidades van a depender del problema médico causal de la infertilidad. Las chances son muy altas cuando el problema no es médico, ejemplo en la gestación por sustitución en los caos de las parejas gay, en los que los tratamientos se realizan con óvulos donados. Nuestro experiencia y trayectoria con nuestro programa de Gestación por Sustitución data del año 2011. Estamos orgullosos de nuestro equipo interdisciplinario. Todas son patas fundamentales de cualquier programa de gestación por sustitución. ¿Hay otros aspectos que hoy tengan un vacío legal? La gestación por sustitución quedó fuera del nuevo código civil y comercial, quedando sí plasmado en el mismo la voluntad procreacional, es decir, el deseo de ser padres. Fue esto lo que abrió la puerta a que se pudieran llevar adelante los tratamientos de gestación por sustitución, y que los hijos pudieran ser reconocidos luego como hijos, no de las mujeres que llevaron adelante los embarazos, sino de los que tuvieron la voluntad procreacional, dado que para la ley argentina madre era la que paría. En algún momento se sancionará la ley de gestación por sustitución, y el tiempo que pase hasta que eso suceda, va a ser útil, seguramente para que se asimilen estos tratamientos. Tengo casi la certeza de que será una mejor ley que la que hubiera salido si se sancionaba en el pasado. Las nuevas familias son una realidad, son todas producto del amor, y seguramente aparecerán más. Este libro refleja en los testimonios parte de la historia vivida por una pequeña muestra de estas familias. Léanlo, les va a encantar. Podés adquirir éste libro a total beneficio de Fundación Repro en Halitus Instituto Médico Fuente: Revista Mía

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COVID-19: una de cada tres mujeres tuvo alteraciones en su ciclo menstrual durante la pandemia

El estudio en 12.000 mujeres fue presentado en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. Cuáles son las razones, según los expertos. Desde hace casi dos años, la pandemia de coronavirus ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos, estudiamos, nos conectamos con los demás y llevamos a cabo las actividades diarias. Además de los 250 millones de infectados y más de 5 millones de muertos, el COVID-19 elevó el nivel de estrés en muchas millones de personas más. Los efectos del estrés tienen consecuencias en la salud de las personas. La Organización Mundial de la Salud ya enfatizó que el mayor impacto psicológico de COVID-19 hasta la fecha son las tasas elevadas de estrés o ansiedad. Estar estresado no es solo una experiencia mental, sino que el cuerpo reacciona al estrés de diferentes maneras. Y en las mujeres particularmente se ha notado en su ciclo menstrual alterado. Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. Los científicos que estudian en todo el mundo este fenómeno, afirman que los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación. “Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la infertilidad”, dijo Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de Ovia Health, una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston, durante la presentación del estudio en la reunión 2021 de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva. “COVID-19 ha introducido nuevos factores estresantes psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es “uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna haya visto jamás. Imaginado como un evento único y aislado, con el tiempo, la enfermedad pandémica se ha arraigado en la vida diaria de las personas creando un futuro imprevisible”, aseguró Malloy. En coincidencia con Malloy, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista (M.N. 22366), especialista en Infancia y adolescencia y presidenta de Aralma asociación civil, aseguró a Infobae que “la pandemia trajo de manera generalizada efectos a nivel social y personal en múltiples niveles: confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres queridos”. “Ha sido, y sigue siendo aún, uno de los estresores sociales más agresivos que hemos sufrido como humanidad”, sentenció. “Cambiar las rutinas de un día para otro, no poder ver a nuestras familias y amigos, perder el empleo y vivir en aislamiento, en particular en el caso de las personas solas, son tan solo algunos ejemplos de esto. Hay datos recientes internacionales, que muestran hasta qué punto el COVID-19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas”, agregó. Volviendo a la investigación estadounidense de cómo se vio alterado en ciclo menstrual femenino, se demostró que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. La plataforma de salud Ovia Healthen en Estados Unidos, decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el cambio del ciclo menstrual durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar esto sobre las personas que estaban en un proceso de embarazo con ayuda de la tecnología de reproducción asistida. Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil Fertility de Ovia Health participaron en una encuesta para determinar el patrón y la sintomatología de la menstruación con 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). La encuesta preguntó a los participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron. Entre 12.302 encuestados, 1 de cada 3 (36%) informó cambios en el ciclo o los síntomas. El 87 % por ciento dijo que su ciclo comenzaba temprano o tarde. El 29% informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como dolor lumbar, calambres o cambios en la secreción, y el 27% dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación. “Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación. Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todos los encuestados, independientemente de la irregularidad del ciclo / síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares”, aseguró Malloy. Algo más de la mitad (55%) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y / o cambios en los síntomas, mientras que el 33% apuntaba a cambios en la salud mental, como depresión o ansiedad. La ginecóloga Silvia Bonsergent, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, señaló a Infobae, que el estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, juega un rol fundamental en el periodo, ya que lo inhibe por un mecanismo directo que se da a nivel cerebral. “El aislamiento, la incertidumbre, el temor al contagio, la falta de contacto con sus pares, y la ausencia de actividad física, son algunos disparadores que pueden generar cambios en la menstruación, ya sea por ausencia, trastorno en la periodicidad o la alteración del flujo. Esto se agravó porque los pacientes no podían consultar o no tenían acceso al sistema de salud y retrasó las consultas”, aseguró la especialista. Por eso bajó mucho la concurrencia a los consultorios al principio de la pandemia, en período de cuarentena. Luego cuando se habilitó el acceso a los servicios de salud, volvió a subir. Ahora, las jóvenes están asistiendo a los consultorios y allí se ha visto que la inquietud más frecuente es por trastornos en el ciclo menstrual”, precisó la especialista. “Las adolescentes están entre los grupos que más han sufrido las restricciones de circulación, lo que les ha generado un estrés crónico producto de la pandemia. Esto es consecuencia del encierro, la falta de contacto con sus pares asociado con las muchas horas que pasan frente a las pantallas y la alteración del sueño, ya que duermen menos horas. Todo esto provoca

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La crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares

Vivimos una época que desnaturaliza los conceptos e ideas tradicionales sobre género y familia. Hoy la idea de una familia tradicional – entendida como aquella conformada por padres heterosexuales unidos en matrimonio con hijos-, convive junto con otras formas de familias no tradicionales y modernas. Madres o padres solteros por elección, familias homoparentales, familias con hijos nacidos por fertilización asistida, e incluso el novel modelo de la copaternidad. En ese contexto, la crianza también comenzó a pensarse como un hecho más allá de lo biológico y que es compartido por los padres, exista o no, un vínculo amoroso entre ellos. La crianza no es una función de la madre desprendida de su condición de ser mujer, sino que es un espacio vincular en el cual padre y/o madre despliegan sus recursos personales en pos de acompañar a ese niño en su desarrollo humano. Esta manera de concebir la crianza necesita otras miradas para abordarla, por eso la conformación de los grupos interdisciplinarios son un diferencial a la hora de pensar, orientar y acompañar a los padres y a las madres en la construcción del vínculo con el hijo más allá de un modelo y más cerca de los afectos y las emociones. La interdisciplina es la aliada para derribar barreras y construir puentes entre lo que sabemos y lo que nos demanda la actualidad. El trabajo de puericultoras, doulas, sexólogos y psicólogos, permite entender y dar recursos a estos padres vanguardistas que se animan a la procreación en tiempos de cambios. Se presentan nuevos interrogantes, algunos como: ¿Cómo es posible la crianza en el contexto de los nuevos modelos familiares? ¿Cómo se construye el “apego” en un vínculo madre-hijo nacido por subrogación uterina? ¿Cómo se arma un vínculo temprano con un bebé gestado por una portadora? ¿Es posible el “apego” en niños nacidos por donación de gametas? ¿Cómo construyo momentos íntimos con mi pareja? En las familias donde el deseo de ser padre o madre se ha puesto a prueba debido a la gran cantidad de obstáculos implicados en la llegada de ese hijo, se observa mayor tolerancia y disposición para la crianza, que en familias donde la concepción se dio de manera natural. En general, presentan más interacción y mayores niveles de satisfacción parental. Según estudios realizados se descarta que el vínculo genético sea una condición para desarrollar el sentido de pertenencia y de identidad en una familia. Entonces si ni el parentesco genético con los padres, ni la presencia de dos progenitores, ni la orientación sexual de los mismos afectan el desarrollo psicológico de los individuos, debemos establecer qué es lo que condiciona positiva o negativamente el mismo. Se ha comprobado que lo que sí tiene un alto impacto en la calidad del desarrollo psicológico y emocional de una persona es el haber tenido durante la infancia una relación emocional estable con al menos un adulto. También se sabe que la calidad del vínculo entre los progenitores, en el caso de que haya dos en la familia, brinda un sentimiento de seguridad en el hijo. No es la ausencia de conflicto en la relación, sino el manejo adecuado del mismo. Poder establecer límites claros es otro factor importantísimo para que una persona pueda crecer con herramientas emocionales y psicológicas adecuadas. La construcción y acuerdo de límites colabora positivamente en la instalación de hábitos, que son una parte indispensable de la crianza. En este mundo moderno, intervenido por la ciencia y atravesado por la cultura, la crianza dejó de ser un hecho de la biología para pasar a ser un verdadero acto donde padres y madres necesitan generar recursos y lenguajes para habitar un espacio, muy particular y único, el vincular. Ese es el verdadero espacio de la crianza, es ahí donde padre y/o madre deben “hacer” en el marco de la individualidad de su hijo. Los equipos de crianza trabajan en este sentido ayudando a cada padre/madre a hacer lo que nadie más puede realizar mejor que ellos mismos: la crianza de sus hijos.

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