La baja natalidad se ha convertido en uno de los fenómenos demográficos más relevantes de las últimas décadas. Lejos de ser una cuestión individual o una “decisión personal aislada”, se trata de un proceso complejo que involucra cambios sociales, económicos, culturales y biológicos. Comprenderlo —y estudiarlo— es clave para pensar el futuro.
¿Qué está pasando con las tasas de natalidad en el mundo?
En la mayoría de los países, las tasas de natalidad vienen descendiendo de manera sostenida. Según estudios publicados en The Lancet, más de la mitad de los países del mundo ya presentan tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1 hijos por mujer.
Esto significa que, de mantenerse esta tendencia, muchas sociedades enfrentarán en las próximas décadas poblaciones más envejecidas, con menos nacimientos y profundos impactos en los sistemas de salud, educación, trabajo y seguridad social.
¿Por qué nacen menos niños?
Las causas son múltiples y no pueden explicarse desde un solo factor. Entre las principales se encuentran:
- La postergación de la maternidad y la paternidad por motivos educativos, laborales y económicos.
- La inestabilidad económica y la dificultad para proyectar a largo plazo.
- Cambios culturales en la forma de pensar la familia y los proyectos de vida.
- Barreras de acceso a la información y a servicios de salud reproductiva.
Organismos internacionales, como Naciones Unidas, coinciden en que la baja natalidad no responde a una falta de deseo de tener hijos, sino a obstáculos reales para concretarlo.
¿Qué pasa cuando se busca el embarazo más tarde?
Desde el punto de vista biológico, la fertilidad femenina y masculina disminuye con la edad. En mujeres, la reserva ovárica desciende de forma progresiva, especialmente a partir de los 35 años, aumentando la dificultad para lograr un embarazo espontáneo y elevando el riesgo de infertilidad.
La postergación del proyecto reproductivo, combinada con una disminución natural de la fertilidad, explica por qué muchas personas desean tener hijos pero no siempre lo logran sin asistencia médica.
El caso de Argentina: una tendencia que se profundiza
En Argentina, la baja natalidad es hoy un tema central del debate público. Según datos oficiales del Ministerio de Salud, en 2023 se registraron 460.902 nacimientos, la cifra más baja de los últimos 50 años. Esto representa una caída superior al 40 % respecto a 2014.
La tasa de fecundidad ronda los 1,3 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Esta tendencia anticipa un envejecimiento acelerado de la población, con consecuencias a largo plazo para el sistema de salud, el mercado laboral y la organización social.
Especialistas señalan que este fenómeno se explica por una combinación de factores: dificultades económicas, cambios en las dinámicas familiares, mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, postergación de la maternidad y transformaciones en las decisiones reproductivas.
¿Por qué la investigación científica es clave en este escenario?
Frente a este contexto, la investigación en salud reproductiva adquiere un rol fundamental. Investigar permite:
- Comprender mejor los mecanismos biológicos del envejecimiento reproductivo.
- Desarrollar estrategias de prevención y diagnóstico temprano.
- Mejorar el acceso a información confiable para la toma de decisiones reproductivas.
- Aportar evidencia para el diseño de políticas públicas en salud y reproducción.
La ciencia no puede revertir por sí sola los cambios sociales, pero sí puede acompañar, anticipar y ofrecer herramientas para que las personas puedan ejercer su derecho a decidir con información y oportunidades reales.
Mirar el futuro hoy
La baja natalidad no es un problema del mañana: es un desafío del presente. Pensar en reproducción, envejecimiento poblacional y natalidad implica pensar en el tipo de sociedad que estamos construyendo.
Desde Fundación REPRO creemos que investigar hoy es una forma de cuidar el futuro, generando conocimiento que permita entender estos procesos y acompañar a las personas en sus decisiones reproductivas con ciencia, ética y compromiso social.
